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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2010

Tnger: Una mirada detrs del sueo

Guillermo Ruiz Torres
Rebelin


El derruido puerto de Tnger rememora pocas de gloria. La de aquella ciudad que atraa a intelectuales del mundo occidental a vivir la libertad negada por el fascismo o el macartismo. No son ms literatos y artistas en bsqueda de trridas experiencias los que van a Tnger hoy. Son migrantes subsaharianos los que da a da llegan a la ciudad marroqu esperando sea el ltimo recodo antes de pasar a tierra europea. Tras duros das y kilmetros, hombres, mujeres y nios llegan de toda frica subsahariana, de Nigeria, Congo, Senegal, Somalia, hasta de Sudfrica. Es as como llegaron hace ya ocho aos Patrick y Destiny. Escapando de la pobreza y de la ausencia de perspectivas en pases que no slo no tienen nada que ofrecer, sino donde todo puede dar un giro tal que la vida no valga nada. No me espera nada all y no voy a regresar, pase lo que pase, nos dice Destiny a viva voz con sus dos nios revoloteando en sus brazos.

Patrick viva mendigando en las calles de Lagos, su padre ya haba emigrado a Italia; no pudo terminar la escuela y encontrar un trabajo estable era una empresa de ensueo. El destino de Patrick y Destiny es comn a la mayora de la gente en un continente con una historia de colonialismo y saqueo. Esta historia tiene, en su fase ms reciente, el cuo del neoliberalismo y de la expoliacin de los recursos naturales por potencias extranjeras y empresas transnacionales que, a su vez, determinan la poltica de precios de materias primas. La agricultura no se orienta a paliar la pobreza y el hambre reinantes, sino que responde a los intereses de las transnacionales de la agroindustria. Segn estimados de la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) 20 millones de hctareas fueron vendidas o cedidas en uso en los ltimos dos aos, la mayor parte a empresas transnacionales. Segn cifras oficiales, el Sudn ha cedido el uso de 8,400 km de tierra cultivable a largo plazo; esto sucede en un pas en el que 5 millones de sudaneses dependen de las donaciones de alimentos del extranjeron [1] . Desde la dcada de los ochenta, la mayora de los pases africanos han seguido los dictmenes neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, as como tambin de la Unin Europea. Esta, a su vez, refuerza su ingerencia poltica en asuntos internos de los pases africanos a travs de la llamada cooperacin para el desarrollo, imponiendo medidas que benefician a Estados y empresas europeas [2] . Es decir, la Unin Europea implementa la poltica del ms puro cinismo. Por un lado, demanda del pueblo africano mayores sacrificios a razn de cumplir con el declogo neoliberal y; por otro lado, les exige que se quede en sus pases bancndose la miseria.

Patrick llego a Tnger tras una travesa novelesca, como la de tantos otros, miles de hombres, mujeres y nios que fueron abatidos por el sol, el hambre, la sed y la desesperacin del desierto. ramos un grupo como de 60, bamos en coches, pero nos hacan bajar para continuar por tramos largos a pie. Nuestro pan bajo el brazo y un poco de agua no eran suficientes. Adems, no sabamos cundo podramos comprar ms, y yo no poda comer mucho porque haba escondido mi dinero en el ano, envuelto en plstico. Si no comes, no cagas. Tu vida no vale un centavo en el desierto. Patrick nos cuenta que no le toc presenciar ninguna violacin, pero que muchos otros le han contado cmo las mujeres son violadas ya sea por los que hacan de guas, por asaltantes o por las fuerzas de seguridad. Los inmigrantes del frica subsahariana pagan por el viaje a Marruecos entre 3,000 y 4,000 euros. Sin embargo, este pago no garantiza la vida de nadie; el paso por el desierto se ha vuelto en una empresa ms difcil y arriesgada. Muchos mueren en el intento: deshidratados, abandonados a su suerte por sus guas, o asesinados por bandas errantes del desierto que, como aves de rapia, atacan a los viajeros indefensos. Hay, a su vez, incontables relatos de sobrevivientes del desierto que han denunciado que, muchas veces, es la polica de los pases que atraviesan quienes asaltan, torturan, roban y violan a mujeres migrantes. Esta prctica criminal es coherente con las polticas nacionales de pases ubicados en la ruta de paso que apunta a frenar los flujos migratorios hacia Europa. La Unin Europea viene firmando tratados de cooperacin en las reas de seguridad y desarrollo con los pases subsaharianos buscando, de esta manera, poder frenar los flujos migratorios en sus orgenes. Patrick y Destiny tuvieron suerte: se conocieron en el desierto y sobrevivieron para contarlo. Hoy forman una pareja y tienen dos hijos que ya empiezan a preguntarles a sus padres cundo continuaran el viaje.

Encallados en Tnger

Anne, una joven chica de Nigeria con su beb en brazos, nos cuenta que la mayor felicidad que sinti al ver las luces de la ciudad de destino fue dejar de ver el desierto, por fin no ms desierto. No se imaginaba la vida que le esperaba en Tnger. Los migrantes subsaharianos no existen en la vida oficial de Marruecos. La poltica haca extranjeros irregulares se limita a detener, de tiempo en tiempo, a subsaharianos y transportarlos al centro de expulsin de Oujda, cerca de la frontera con Argelia. Despus de unos das de detencin, los sueltan cerca de la frontera y les ordenan dejar el pas. Lo absurdo de todo es que esta frontera se halla cerrada desde 1997. Anne nos cuenta que fue llevada a Oujda dos veces: no les importaba que llevaba un beb de dos semanas en brazos, me tuvieron encerrada tres das; solamente me dieron agua y un poco de pan, nada para darle a mi beb o para lavarlo. Despus me soltaron cerca de la frontera con Argelia. Regres a Tnger mendigando y contino mendigando.

La poltica de extranjera marroqu se determina en su relacin con la Unin Europea, especialmente con Espaa. Esto qued claro el agosto pasado tras generarse un incidente diplomtico porque ciudadanos marroques denunciaron que sufran trato discriminatorio por parte de la polica fronteriza en Ceuta y Melilla. El gobierno marroqu alz su voz de protesta contra este maltrato e incluso contra el sufrido por el colectivo subsahariano a manos de la Benemrita. Buena jugada del gobierno marroqu que si bien algunas veces se hace de la vista gorda, la mayor parte del tiempo somete a los subsaharianos a persecusin policial. Hay temporadas en las cuales no pueden ni asomarse a las calles. A los subsaharianos no se les permite utilizar el transporte pblico ni tomar taxis. Esto los obliga a eternas caminatas. La mayora no trabaja, porque no les est permitido trabajar y porque no hay trabajo ni para los marroques. Adems, en Marruecos prevalece un Estado casi policial: el control es omnipresente. Ningn empleador se arriesga a contratar a un subsahariano por temor a las altas penalidades a pagar. Por el momento, la mayora de los subsaharianos en Tnger viven en barrios marginales en las afueras de la ciudad, con altos ndices de criminalidad; all, ellos son los ms vulnerables. En la mayora de los casos viven hacinados de a ocho o diez en habitaciones hechas para dos personas. La mendicidad y pequeos negocios apenas les permiten pagar el alquiler de los precarios apartamentos que habitan. Con la espera, muchos de ellos han formado parejas, familias, han tenido hijos. Estos hijos crecen sin identidad, sin ningn tipo de cobertura de salud y sin derecho a ir a la escuela. Muchos de estos nios salen con sus madres a mendigar. Parece casi un milagro que los subsaharianos puedan sobrevivir mendigando en un pas como Marruecos, donde el sesenta por ciento de la poblacin vive en la pobreza y el analfabetismo. Eso me sorprende nos dice Patrick: que habiendo tanta pobreza todava tengan algo para nosotros, quizs sea su religin.

La mayora de subsaharianos permanece entre s, formando grupos por nacionalidades. Los hay de toda frica, incluso de pases tan lejanos como Sudfrica o Ruanda. Hay dinmicas de solidaridad dentro de los colectivos del mismo pas. La mayora no habla rabe y no tiene mucho contacto con marroques. Aun cuando llevan aos en Marruecos se siguen considerando como viajeros de paso. Pareciera que tuvieran otro sentido del tiempo. Todo el tiempo pensando pasar al otro lado, como sea, cuando sea, al precio que sea. Han invertido sus vidas en ello. Matan el tiempo reunidos hablando de la vida dejada detrs y de lo que les espera. Y tratan, a pesar de todo, de llevar una vida que se pueda llamar normal, celebrando cumpleaos o matrimonios.

Pero no estn, sin embargo, completamente aislados. La asociacin marroqu Red Chabacka trabaja desde hace aos por los derechos de los migrantes subsaharianos, les brinda asesora jurdica y los apoya en resolver cuestiones urgentes y prcticas, como conseguir que alguien sea aceptado en un hospital o conseguir alojamiento para una familia. La Red Chabacka busca sacar al colectivo subsahariano del anonimato y del vaco legal. Con muchos esfuerzos, llevan una campaa por la escolarizacin de los nios y por su derecho al acceso a servicios sanitarios. En Marruecos no existe la nocin occidental de Derechos Humanos. El Estado no tiene, por ello, ningn problema en negarle a sus ciudadanos y, ms an a los subsaharianos, derechos fundamentales. Pero nosotros trabajamos para que esto no sea as, nos dice un activista de derechos humanos marroqu.

Los Estados de la Unin Europea vienen haciendo cada vez mayor presin a Marruecos y a los pases de la frica subsahariana para que refuercen sus controles y asfixien la emigracin de la regin con destino al viejo continente. Muestra de ello es el acuerdo firmado entre la Unin Europea y Marruecos el 13 de octubre del 2008, en el cual se le otorga a Marruecos el estatuto avanzado brindndole un trato preferencial en su relacin con la Unin Europea. El acuerdo contempla tambin medidas a llevar a cabo por Marruecos en materia de poltica migratoria, que van desde el desarrollo de una legislacin relativa al asilo y los derechos de refugiados, hasta el fortalecimiento y modernizacin de instituciones responsables para el control de las zonas de entrada y salida de migrantes. Claro que este acuerdo, como era previsible, no contempla el respeto a los migrantes subsaharianos. El compromiso de Marruecos para satisfacer las expectativas de la Unin Europea en tanto gendarme del Magreb se refleja en el reflujo de las tentativas migratorias desde este pas. Segn el Ministerio del Interior marroqu, las tentativas de migracin desde Marruecos hacia Europa se han reducido desde principios del nuevo mileno, de una cifra que oscilaba entre 31,000 y 36,000 personas por ao, a otra que va entre 13,000 y 14,000 hacia finales de la presente dcada [3] . La poltica de llevar las fronteras de la Unin Europea hasta la misma frica encuentra su mejor expresin en Marruecos.

En patera hacia el sueo europeo

Los subsaharianos no abandonan el sueo europeo. Esperan algn da poder juntar los 6,000 euros para pagar la patera e intentar cruzar el charco. Desde que se han reforzado los controles frente a las costas ms accesibles, las rutas se hacen ms largas haciendo del pasar en patera una empresa cada vez ms arriesgada. Los africanos saben que lo es, y lo saben de primera mano porque algunos son sobrevivientes; pero no los amilana nada. Segn estimados de la Asociacin Pro Derechos Humanos de Andaluca, 101 personas perdieron la vida y 105 estn desaparecidas en el intento de cruzar el estrecho buscando llegar a costas espaolas durante el 2009. Pero estos son slo estimados, hay expertos que dicen que la cifra negra es mucho ms alta; y a esto hay que sumarle los intentos de llegar a costas griegas, italianas y maltesas.

Denis es uno de los sobrevivientes de un naufragio ocurrido en octubre del ao pasado frente a las costas espaolas. Murieron 14 personas, casi todos mujeres y nios. Slo los ms fuertes pudieron soportar las embestidas del mar embravecido asidos a los restos de la embarcacin durante ms de ocho horas. Los sobrevivientes fueron llevados a tierra espaola por la polica y una vez all fueron inmediatamente expulsados a Marruecos. De esta manera, el Estado espaol violaba por ensima vez la Convencin de Ginebra sobre Refugiados que prohbe expulsiones colectivas sin que se haya verificado que alguno de los rescatados tena derecho a asilo. Esta es una prctica comn de Estados como Espaa, Italia, Grecia y Malta, a cuyas costas llegan africanos que arriesgan sus vidas en pateras.

A menudo, la violacin de tratados internacionales se comete con el apoyo y la complicidad de Frontex: la agencia europea de seguridad de fronteras. Frontex cuenta con personal y equipos propios. En la mayora de los casos, el personal de Frontex le transmite la informacin a las policas de fronteras nacionales, que a su vez intercepta las pateras en alta mar y expulsa a los inmigrantes inmediatamente. Es decir, tanto las policas nacionales como Frontex violan la Convencin de Ginebra. Frontex tiene acuerdos de cooperacin con Marruecos, Mauritania, Senegal, Cabo Verde para patrullar en sus costas y, as, cortar el paso de las embarcaciones con migrantes.

Denis, sobreviviente del naufragio, tuvo quizs suerte que su patera se haya hundido, porque muchos sobrevivientes han denunciado que las patrullas nacionales de fronteras no les ha permitido siquiera llegar a costas europeas sino que los han obligado, incluso a fuerza de tiros de fsil, a virar y regresar por donde venan. Varias embarcaciones se han hundido en estas forzadas travesas de retorno. Ya que los sobrevivientes de estos naufragios no cuentan con las pruebas necesarias, hasta hoy ningn funcionario ha sido juzgado por estos actos criminales.

La idea de llevar a la crcel a algn funcionario espaol, malts o europeo por estas canalladas ni pasa por la mente de Denis o de otros que como l han seguido el mismo destino. De estar tan cerca y tan lejos. Patrick nos dice agitando las manos y excitado: No tiene sentido intentar pasar en patera con mi esposa y mis hijos, pero no tenemos otra alternativa, lo vamos a hacer. No podemos regresar, a dnde? A Nigeria? Imposible, all no tenemos nada y quizs morimos o nos matan en el desierto. Slo nos queda continuar. Y an siguen esperando.



[1] Guillaume Lavallee (AFP) Sudn: el futuro granero de Oriente Medio?

http://farmlandgrab.org/9320

[2] Al respecto ver crticas a la Cumbre Unin Europea frica 2007 en que la UE buscaba imponer acuerdos de libre comercio que desfavoreca a los pases ms pobres del continente

http://www.oxfam.org/en/node/238

[3] Asociacin Pro Derechos Humanos de Andaluca (2010) Derechos Humanos en la Frontera Sur 2009. http://www.apdha.org/media/informeFS2009.pdf

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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