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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2010

Quin dijo que el socialismo revolucionario es para los ricos?

Roberto Herrera
http://robiloh.blogspot.com/Rebelin


Si las revoluciones socialistas fueran una mercanca, Margaret Thatcher hubiera sido comandante guerrillera y Ronald Reagan, su segundo al mando. Tesis.

Todas las revoluciones sociales a lo largo de la historia han sido el resultado del desequilibrio surgido entre la actividad creadora del hombre y la propiedad privada de los medios de produccin. Desde Espartaco hasta nuestros das, la contradiccin antagnica capital-trabajo ha sido la fuente generadora de conflictos sociales, que en dependencia del desarrollo especfico de las relaciones de produccin y el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, han tenido un carcter y contenido poltico-econmico propio y particular.

La trivialidad del tema podra sugerir propaganda cursi marxista anacrnica y desfasada. Incluso podra ser usted, estimado lector, uno de los tantos que est convencido que la teora de Carlos Marx ha sido refutada por la historia y que los nicos que defienden las tesis del filsofo materialista alemn, hoy en da, son marcianos, aliengenas agitadores, idealistas empedernidos y desubicados, quienes adems de tener un cerebro lavado con detergente barato comunista, son tambin tontos tiles ateos, bajo las ordenes de satnicos polticos de la talla de Fidel Castro Ruz y Hugo Chvez Fras.

Cuntas veces habr tenido miedo a salir sola/solo a la calle de noche? Y cuntas veces lo habrn asaltado unos pobres diablos ms pobres que usted? A lo mejor habr hecho usted varias veces malabares a fin de mes para estirar sueldo y sopa? Y qu me dice de la cuota del colegio de sus hijos? Y de salud cmo andamos? Y sus dientes qu? O perdi el empleo? Tiene deudas? Problemas de drogas en el barrio? Crmenes, robo a mano armada, coercin y chantaje? Prostitucin y violencia sexual? Conoce la guerra? Y cmo se explica esta penuria?

Muchos idelogos occidentales sostienen que la sociedad capitalista del futuro ser la nica que podr resolver los problemas existenciales de la humanidad. Una sociedad altamente desarrollada, donde la expresin ms pura de la libertad individual estar sintetizada en la democracia liberal. Otros especialistas en economa-poltica sostienen que la disputa histrica entre los propietarios de los medios de produccin y el asalariado ya no tiene ninguna razn de ser, puesto que el capitalista descrito por Carlos Marx en el siglo XIX es una especie econmica en proceso acelerado de extincin. Los grandes magnates industriales como John D. Rockefeller, Alfred Krupp, J.P. Morgan y otros ms, han desaparecido de la faz de la tierra, as como sucedi con los saurios gigantes. Hoy en da, argumentan los paladines del capitalismo, son las transnacionales, las corporaciones, las instituciones bancarias y las sociedades annimas y de capital limitado (algunas venden el cuento, que los obreros que adquieren acciones, se convierten en accionistas y por lo tanto en! co-propietarios de la compaa!) las que tienen el poder real en los pases capitalistas altamente desarrollados. As predican los nuevos profetas del capitalismo moderno. Francis Fukuyama en su libro El fin de la Historia y el ltimo hombre, llega a la conclusin que: El fin de la historia significara el fin de las guerras y las revoluciones sangrientas, los hombres satisfacen sus necesidades a travs de la actividad econmica sin tener que arriesgar sus vidas en ese tipo de batallas. Sin embargo, ocultan deliberadamente a sus adeptos, que d etrs de las multinacionales y consorcios industriales estn los viejos y nuevos poseedores de la propiedad privada de los medios de produccin a escala mundial. El poder poltico-econmico, por muy diluido y disfrazado que se encuentre, continua concentrado en una minora. Los partidos polticos en la democracia representativa o parlamentaria, as como los gerentes de las compaas nacionales y trasnacionales son simplemente administradores del Gran Capital Industrial y Financiero. El capitalismo no es capaz de resolver los problemas existenciales de toda la humanidad, puesto que la riqueza que genera el trabajo de las grandes mayoras, es repartida de manera inversamente proporcional. El capitalismo es esencialmente anti-democrtico.

El imperialismo econmico-poltico-militar, entendido ste, como el resultado final de un proceso evolutivo de la concentracin y acumulacin del poder econmico capitalista, es el verdadero enemigo de las mayoras trabajadoras. Aunque el tpico capitalista de la poca de Carlos Marx, con monculo, frac, sombrero de copa y fumando un habano es una especie extica extinguida, no significa que no haya ms magnates industriales repartidos en los cinco continentes.

Ni la variante ms humana y cristiana del capitalismo puede ofrecer trabajo, escuela, salud, casa y comida a las grandes mayoras del mundo, mucho menos el fascismo y el neo liberalismo. Las revoluciones socialistas por el contrario, responden a la necesidad de satisfacer las exigencias materiales y espirituales de las grandes mayoras.

No resulta nada extrao entonces, que a medida que la revolucin socialista avanza, las clases sociales privilegiadas vean afectados sus intereses por el proceso revolucionario. A medida que la revolucin aprieta las tuercas del andamiaje, la clase dominante va ocupando sus posiciones y mostrando su verdadero carcter contrarrevolucionario. La pequea burguesa con sus diversos matices (clase media alta, media, baja) por el hecho de identificarse ideolgicamente con la alta burguesa y el imperialismo, es la primera que reacciona y se transforma en el vocero de los intereses capitalistas, convirtindose en el caldo de cultivo natural de la contrarrevolucin. Cuando se enteran que la revolucin socialista no es para lucrarse ni para tener privilegios particulares, entonces son ellos los primeros que se niegan a aceptar que los pobres tengan derecho a vivir mejor y son ellos los que salen a protestar a las calles con sus cacerolas vacas, son ellos los que especulan con los productos de primera necesidad, son ellos los que apoyan los golpes de estado. La burguesa y sus aliados atizan la candela de la contrarrevolucin, porque el socialismo revolucionario no se construye para los ricos.

Esto no quiere decir que la revolucin sea excluyente. Todo lo contrario, siempre y cuando la participacin en el proceso sea para consolidar los objetivos revolucionarios y para debilitar, en consecuencia, al enemigo. Todo lo que conduzca a la unidad es bienvenido.

Abierto estoy, en todo caso, a la crtica sana y constructiva, y si sale por ah algn ciudadano corrigindome la plana, sepa de antemano que le doy las gracias y s est tambin en la trinchera, pues, lo felicito.

Fuente:http://robiloh.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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