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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2010

Tenemos la obligacin moral de seguir pidiendo para el pueblo saharaui el derecho a su vida, su tierra y su independencia
Crnica de una irresponsabilidad

Pepa Polonio
Rebelin


Cuando el dictador viva sus ltimos tiempos, se fragu una de las peores injusticias que arrastramos desde la Transicin y que no parece que vaya a resolverse, no ya de forma pacfica, sino ni siquiera por las vas menos deseables.

La provincia 53 de la Espaa Una, Grande y Libre que pretendi dejar atada y bien atada el agonizante fue entregada sin miramientos para mayor gloria del rey de Marruecos, y alrededor de trescientos mil espaoles lo eran, con sus documentos de identidad y su representante en las Cortes franquistas- que queran ser independientes se vieron cambiando de mano para una dominacin que fue mucho ms sangrienta que la espaola.

Los habitantes del desierto tuvieron que refugiarse en otras tierras todava ms inhspitas que las suyas originarias, y all llevan treinta y cinco aos largos sufriendo las inclemencias de una tierra dura que no es la propia y la no menos dura indiferencia de los sucesivos gobiernos que ha habido en esa Espaa que una vez los tuvo como sbditos y los abandon, ni siquiera a su suerte, sino a la suerte que traz para ellos la mano de Hassan II junto con la Sonrisa del Rgimen, Jos Sols.

El espectculo que estamos viviendo estos das es bochornoso. Por un lado, un reino que parece ser de los tres o cuatro pases que en el mundo tienen bula para hacer de su capa un sayo, y de las capas de los dems lo que les venga en gana. Marruecos se permite impedir el paso a la prensa, manipular y desinformar, crear campaas de difamacin contra los periodistas que tratan de hacer su trabajo, y el gobierno dice que necesita ms datos.

Se ven incendios, bombardeos de un campamento de gente desarmada o casi, hay un nio de 14 aos muerto y ni se sabe cuntos y de qu edades das despus, y el gobierno sigue pidiendo ms datos para tomar medidas. Los derechos humanos se pisotean, como si los saharauis no fueran personas, y el gobierno sigue callado. La gente solidaria se manifiesta en las calles, los ms atrevidos viajan a El Aain, esa antigua Villa Cisneros que se estudiaba en la enciclopedia lvarez, y el gobierno calla mientras los medios los tratan como si no se estuviera acabando el tiempo para tantos miles de personas.

En el colmo del cinismo, se pide ayuda a Estados Unidos para que intervenga, como si no hubiera intervenido ya lo suficiente. La MINURSO, misin de la ONU para el referndum que tendra que haberles dado una independencia que se les neg, es inoperante y se mantiene porque hay que hacer como que se hace algo, para tener algo que reprochar a un Frente Polisario cuyo principal pecado es tener un exceso de paciencia. Las distintas resoluciones se han pasado todas por el mismo arco del triunfo y no se han respetado en absoluto.

Cabe pensar que hay intereses ocultos que van ms all de la razn de Estado. Intereses oscuros e inconfesables que permiten la masacre de todo un pueblo sin que nadie mueva un dedo en su apoyo, nada ms que los que, ao a ao, se rascan el bolsillo para mandar unos kilos de lentejas o unos litros de aceite a los campos de refugiados. Nadie ms que las familias de acogida que, contraviniendo los deseos de la muy humanitaria UNICEF, traen a los nios a pasar unas vacaciones de verano lejos de las privaciones y las temperaturas extremas de los campamentos del Tinduf. Los nios son los mejores embajadores de su pueblo, y eso lo ve el organismo de la ONU como una explotacin poltica de la infancia.

El gobierno espaol mira para otro lado, como hicieron en su momento Adolfo Surez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe Gonzlez y Jos M Aznar, por ms que el PP se rasgue las vestiduras y se ponga a la cabeza de una manifestacin. La ministra, olvidando que existen las hemerotecas para refrescarle la mala memoria, no recuerda que prometi soluciones para los problemas de este pueblo mrtir, como seguramente tampoco Felipe Gonzlez y dems barones del PSOE recuerdan un olvido que es una traicin.

La ministra de Cultura tiene la desfachatez de pedir que quien no sea experto se abstenga de opinar. Es decir, que a partir de ahora, todos los que no sean seamos- expertos, debemos dejar de pensar, de decir lo que pensamos o sentimos, de elegir a nuestros representantes y dejar todos estos menesteres en las manos expertas de los que nos dirigen, aunque nos dirijan hacia el desastre. Seguramente ser un experto, no sabemos en qu, el que ha hecho correr la voz de que Al Qaeda, esa organizacin fantasmagrica que tanto vale para un roto como para un descosido, se est nutriendo de desesperados de los campamentos que buscan una revancha contra los que los han traicionado todos los das desde hace ms de treinta y cinco aos.

Quien alguna vez haya visitado los campamentos del desierto argelino sabe que nada hay ms lejos del fundamentalismo que esos lugares donde se trata de vivir con dignidad. Ciertamente, el muecn llama a la oracin al amanecer, y su canto sobrecoge en la soledad del desierto. Pero nada ms lejos de fundamentalismos que esos lugares donde se trata de crear hermandad con los pueblos de ms all de las fronteras de arena. Tenemos la obligacin moral de seguir pidiendo una salida justa para un pueblo que tiene derecho a su vida, a su tierra y a su independencia. Y de seguir pidiendo castigo para todos los que, desde los intereses o el cinismo ms descarado, siguen pidiendo datos cuando hay depsitos llenos de cadveres, crceles llenas de presos torturados, y las imgenes que nos llegan, pocas y con cuentagotas, nos muestran incendios y palizas.

Ya no son crebles cuando dicen luchar por los derechos humanos de los opositores a los que se empean en llamar dictadores. Ni siquiera son capaces de ir a ver la sangre por las calles. Y todos nosotros seremos responsables de lo que pase si no exigimos el mismo rasero para todas las violaciones, y stas que estamos viendo estos das son tan flagrantes que, si no actuamos aunque sea mandando cartas al director en los distintos peridicos, seremos como los que, olvidando que tienen responsabilidades histricas, siguen pidiendo ms datos cuando llegan ms muertos.

Pepa Polonio. Colectivo Prometeo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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