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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2010

Las vctimas del clera en Hait, una dura acusacin del imperialismo

Bill Van Auken
Word Socialist Web Site

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Lo mismo que la gran cantidad de muertos ocasionados por el terremoto del pasado mes de enero, el estallido de la epidemia de clera en Hait no es un desastre natural sino el producto de la pobreza abyecta creada por siglos que opresin imperialista.

Altos cargos haitianos e internacionales informaron el domingo [31 de octubre] de que los muertos ocasionados por la epidemia de clera haban llegado a las 337 personas, con ms de 4.000 casos confirmados de la enfermedad, la mayor parte de ellos en el cento y norte de la nacin caribea.

Esta enfemedad intestinal transmitida por el agua provoca una diarrea y vmitos incontrolables que si no se tratan pueden acaba con la vida de una persona en cuestin de horas por deshidratacin. Como el 75% de las personas que contraen el clera no muestran sntomas, se cree que las cifras reales de las personas afectadas puede ser de unas 15.000 personas.

El ministerio de Sanidad haitiano y altos cargos de la ONU estn advirtiendo de que es probable que la epidemia empeore en vez de mejorar y que podra acabar causando decenas de miles de vctimas. La epidemia de clera podra ser prcticamente incontrolable si se propaga por los barriadas en torno a la capital, Port-au-Prince. Particularmente vulnerables son las ms de 1.300 personas que viven en las miserables tiendas de campaa de la cuidad que diez meses despus del devastador terremoto que mat aproximadamente a un cuarto de milln de personas siguen siendo el hogar de aproximadamente 1.300.000 desplados internos.

En Port-au-Prince se han detectado al menos seis casos de clera, aunque existe la sospecha generalizada de que las autoridades haitianas son reacias a confirmar la epidemia en la capital. Aunque los altos cargos sanitarios han afirmado que estos casos son de personas que contrajeron la enfermedad en la regin rural de Artibonite en el centro del pas, los mdicos de una clnica han informado que estn tratando a una chica de la extensa barriada de Cite Soleil que no haba salido de la ciudad.

Ni en Hait ni en el hemisferio occidental se haba visto semejante epidemia de clera en el ltimo siglo.

Dadas unas condiciones mnimas de higiene y de disponibilidad de agua potable, la enfermedad es fcilmente prevenible y fcilmente tratable. Sin embargo, ests condiciones estn fuera del alcance de la mayora de la poblacin de Hait, ms de la mitad de la cual vive en una pobreza abyecta. Segn un informe del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrcola, en las zonas rurales, donde viven la mayora de los haitianos, menos del 8% de la poblacin tiene acceso a agua potable segura.

En los campos [de refugiados] de Port-au-Prince, en los que ms de un milln de personas languidecen en tiendas de campaa provisionales, prcticamente no hay agua corriente.

La epidemia de clera no es un efecto del terremoto de magnitud 7.0 que sacudi Hait el pasado mes de enero. Las psimas condiciones sociales que han facilitado el estallido de la epidemia estaban presentes mucho antes del terremoto. Son las mismas condiciones que dejaron al pueblo de Hait tan vulnerable al terremoto, lo que tuvo como resultado la terrible cantidad de vctimas mortales.

En la base de estas condiciones estn las relaciones econmicas y polticas forjadas a travs de un siglo de explotacin y de opresin de la nacin caribea a manos de bancos y corporaciones con base en Estados Unidos. Su dominio se ha impuesto a travs de una brutal opresin de la poblacin llevada a cabo por las ocupaciones militares estadounidenses y una sucesin de dictaduras respadadas por Estados Unidos, la ms infame de las cuales fue la de la dinasta Duvalier que dirigi el pas por medio del terror de los escuadrones de la muerte de los Tontons Macoutes durante casi treinta aos.

La reaccin del gobierno Obama ante la terrible situacin de Hait tras el terremoto del pasado mes de enero ha estado completamente en la lnea de este ignominoso legado. Su inmediata respuesta fue desplazar una fuerza militar armada estadounidense de 12.000 soldados para hacerse con el control de las zonas estratgicas de la capital y garantizar que ningn levantamiento popular desafiara el dominio estadounidense ni el gobierno de la rica oligarqua de Hait. Una vez que qued claro que se poda mantener la seguridad esta fuerza se retir y dej Hait en el caos.

No se ha hecho nada para reparar las infraestructuras en ruinas de Hait, en un estado calamitoso antes del terremoto. Apenas se ha retirado de Port-au-Prince el 2% de los escombros, condicin previa para empezar cualquier reconstruccin.

Y mientras millones de ciudadanos ordinarios en Estados Unidos y en el mundo respondieron generosamente a la peticin de ayuda de Hait, practicamente nada de esta ayuda a llegado al pueblo haitiano.

Se ha entregado menos del 2% de los 5.300 millones de dlares de ayuda prometidos por los gobiernos del mundo para 2010-2011. Washington ha dado ejemplo al no entregar ni un cntimo de los 1.150 millones de dlares prometidos. El criminal incumplimiento de estas promesas ha dejado a la poblacin haitiana completamente indefensa ante la epidemia de clera.

Parte de la ayuda que ha llegado procedente de Estados Unidos no ha hecho sino empeorar la crisis de Hait. Washington ha subvencionado la exporacin de arroz a bajo precio al pas, lo que ha hecho que los agricultores locales tuvieran que bajar los precios y ha amenazado con colapsar al sector agrcola de Hait, del que depende para sobrevivir el 66% de la poblacin.

Esto forma parte de una poltica que viene de largos aos atrs en la que Washington emplea la ayuda como un medio de acentuar la subordinacin de Hait al capitalismo estadounidense y de favorecer los intereses estratgicos estadounidenses en la zona.

Estos mtodos han desempeado un papel muy directo en el actual estallido de la epidemia de clera. En un intento de minar al gobierno del presidente Jean-Bertrand Aristide (que en 2004 fue derrocado por un golpe de Estado respaldado por Estados Unidos) Washington bloque unos prstamos de del Banco de Desarrollo Interamericano que estaban destinados al desarrollo de las infraestructuras del agua de Hait, incluyendo la creacin de un suministro de agua segura a la regin de Artibonite, epicentro de actual epidemia.

La dificil situacin del pueblo de Hait no es nica. Miles de millones de seres humanos de todo el planeta se enfrentan a condiciones similares de una pobreza abyecta y son presa de enfermedades que la tecnologa moderna hace completamente prevenibles.

La semana pasada la ONU inform de que en Nigeria han muerto de clera 1.500 personas, mientras que otras tres naciones africanas se enfrentan a la propagacin de la enfermedad. Tambin se ha informado de brotes en Pakistn y Nepal. La Organizacin Mundial de la Salud (OMS) calcula que cada ao se producen entre tres y cinco millones de casos que producen entre 100.000 y 120.000 muertos al ao a causa de la enfermedad. Segn la OMS, estas cifras estn aumentando, lo que es una manifestacin de las cada vez ms desesperadas condiciones creadas por el capitalismo en crisis.

Las cifras del conjunto de las enfermedades trasmitidas por el agua son an ms espeluznantes. Segn la OMS, matarn este ao a 1.400.000 nios, el 90% de los cuales menores de cinco aos. Esto significa aproximadamente 4.000 nios muertos al da debido a que no tienen acceso a unas condiciones higinicas mnimas ni a agua potable.

Estas condiciones, ya sea en Hait o en el resto del mundo, suponen una acusacin sin paliativos del sistema del beneficio que subordina todo empeo humano al enriquecimiento de una elite financiera mnima y condena a muerte a millones de personas como parte del trato.

Sin una transformacin elemental del orden social existente estos millones de personas seguirn perdiendo sus vidas a causa de enfermedades prevenibles y curables. La erradicacin de la pobreza es imposible dentro del marco del actual sistema del beneficio.

La lucha planteada en Hait y en cada pas del mundo es la de acabar con el sistema capitalista y reorganizar la vida econmica global liberndola de la subordinacin al beneficio y dedicndola a satisafacer las necesidades de los pueblos del mundo.

Fuente: http://www.wsws.org/articles/2010/nov2010/pers-n01.shtml



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