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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2010

Nicarica o Costanica (o Costaragua)

Adriano Corrales Arias
Revista Amauta


Para quienes conocemos al pueblo nicaragense y hemos convivido y luchado junto a l, nos resulta repugnante que un grupo de empresarios enriquecidos a la sombra del poder se autoproclamen gobernantes y guardianes de la soberana. Su impostura y su cinismo poco tienen que ver con los valores ms profundos del ser nicaragense y su amplio abanico intercultural.

Lo anterior vale para cualquier gobierno espurio, incluido el nuestro. Quiero decir que son gobernantes que muy poca relacin, por no decir ninguna, asumen respecto de los intereses de sus propios pueblos. Por esa razn, lo que ms incomoda y preocupa es que solivianten el nimo de sus comunidades tocando atabales de guerra sin parar mientes en sus consecuencias. Es decir, orquestando una campaa de odio fratricida que no encaja en las tradiciones de dos pueblos hermanados histricamente, a pesar de esos mismos gobernantes.

Me explico y pongo dos ejemplos: de 1856 hasta 1858 el pueblo costarricense acudi a las armas para defender la soberana nicaragense y centroamericana ante el atropello de filibusteros yanquis que (oh paradojas de la historia!) haban sido llamados por una fraccin de la clase gobernante nica. Costa Rica perdi el 10% de su poblacin por la guerra y su secuela mayor: el clera. De 1978 hasta 1980 el pueblo costarricense se volc en ayuda solidaria hacia el pueblo nica que batallaba por expulsar a uno de sus ms crueles dictadores: Tacho Somoza. El pueblo tico fue sandinista (cuando el sandinismo era sandinista, no la triste parodia de hoy); muchos compatriotas combatieron en el Frente Sur y dejaron all sus vidas. En la desgastante guerra con la Contra (donde entonces militaba el hoy ingeniero de dragado Edn Pastora) tambin cayeron varios ticos.

De tal manera que Costa Rica siempre ha visto con simpata al pueblo nica, sus luchas y producciones. Lo que sucede es que la mayora de los gobernantes junto a una prensa comercial irresponsable y obtusa, se han encargado de alimentar un odio extrao entre hermanos; extrao porque es una suerte de amor/odio o de odio/amor. El ro San Juan, que siempre ha pertenecido a Nicaragua y que ningn costarricense, que yo recuerde, ha reclamado para s, ha sido el pretexto de esas deleznables campaas de odio para unificar al pueblo nica en torno a proyectos poltico/empresariales bastantes sospechosos, para no poner otra palabra.

El maestro de la Vanguardia Potica nica, Jos Coronel Urtecho, lo entendi muy bien. Por ms de treinta aos se hizo habitante de la frontera (del lado tico) donde observ que en ambas riberas del ro los lugareos no tienen problemas de soberana ni de odio porque desde siempre han comerciado y han establecido lazos de todo tipo, incluidos los familiares. Una cosa es lo que se afirma en Managua o San Jos (la ciudad ms grande de Nicaragua, como la llama el poeta Alfonso Chase), y otra lo que expresan los vecinos ribereos.

Pues bien, la poesa siempre ha estado del lado de la hermandad y de las buenas relaciones entre vecinos inevitables. Desde Rubn Daro, pasando por Carlos Martnez Rivas, Ernesto Cardenal, Sergio Ramrez, etc., hasta poetas tico/nicas como David Maradiaga, Costa Rica siempre ha sido anfitriona de intelectuales y artistas nicaragenses. Y nuestros intelectuales y artistas han actuado en consecuencia con los valores humanistas que nos proponen una visin de hermanos y compaeros de viaje sin mirar la nacionalidad del otro, a pesar de las diferencias que se puedan tener.

Por esa razn, desde la poesa y la confraternidad centroamericana, tantas veces refrendada con sangre de hermanos, hago un humilde llamado a los colegas costarricenses y nicaragenses para que nos unamos en una cruzada de amistad y fraternidad que evite la confrontacin y violencia simblicas entre nuestros pueblos. Porque no deseo pensar en una confrontacin material o blica, evento que, estoy seguro, nunca suceder.

El colonialismo del poder y la globalizacin neoliberal han dividido a nuestros pueblos y los han separado de sus gobernantes, casi siempre representantes de las metrpolis coloniales. Son ellos los causantes de esas divisiones y de las enormes asimetras socioeconmicas al interior de nuestros pases. Hagamos una convocatoria para que en nombre de la poesa, la literatura y el arte, nuestros gobernantes se sienten a dialogar en base a un proyecto binacional de proteccin y desarrollo humano en la cuenca binacional del Ro San Juan. Y por unas relaciones de buena vecindad duraderas y leales.

Es hora de detener la estupidez y la demencia de xenfobos y mandarines del capital que desatan una ola de odio entre hermanos histricos para invisibilizar sus oscuros intereses y negociados. Nicaragua y Costa Rica sern vecinas para siempre. Nosotros tenemos la responsabilidad de sentar las bases culturales para una convivencia pacfica cargada de respeto muto, de colaboracin y de solidaridad. Ojal que muchos poetas, escritores, artistas e intelectuales, ticos y nicas, puedan estampar su firma al pie de esta invitacin.

Adriano Corrales Arias es escritor costarricense

Fuente: http://revista-amauta.org/2010/11/nicarica-o-costanica-o-costaragua/



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