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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2010

El hasto por la poltica

Reinaldo Iturriza Lpez
Rebelin


Lo primero sera distinguir el hasto de la desilusin, la desesperanza, la decepcin o el desencanto. Cuando planteo que buena parte de la base social del chavismo est "hastiada de la cortedad de miras estratgica del chavismo oficial", esto no quiere decir que el chavismo, cual cuento de hadas, fue alguna vez una masa que esperaba paciente y resignadamente el advenimiento de la revolucin bolivariana: sta lleg y se hizo la ilusin y la esperanza y vivieron felices hasta que una partida de burcratas malvados se empe en frustrar sus sueos.

El desencanto y la desesperanza son propios del antichavismo promedio: ilusionado con vivir en una sociedad que mantuviera al margen a los pobres, a los explotados, a los "incultos" y a los "flojos", a los negros, indios y zambos, la irrupcin de las masas populares en la poltica supuso para las clases acomodadas un verdadero quebradero de cabezas. El odio de clases, el supremacismo, la criminalizacin de todo lo que sea sospechoso de chavismo, no son ms que expresiones de la profunda decepcin que produjo el fin de la ilusin de vivir en "armona", ocultando o postergando el conflicto.

Hasto es desencuentro, contrariedad, enfado. Disputa, diferencia, conflicto. Del hasto es la rabia creadora, y sin hasto no hay revolucin posible: hasto de la exclusin, de la explotacin, de las insoportables condiciones materiales de vida. Con todo y sus excesos y errores, el hasto se distingue siempre del odio de quienes ocupan posiciones de dominio.

Hoy da el hasto es lo propio de los sujetos hechos visibles por el chavismo y vueltos a invisiblizar por el chavismo oficial. Hay hasto es las bases del partido, pero tambin en los mrgenes y, ms ac, en las calles de los grandes centros urbanos, donde se concentra el grueso de la poblacin. Un hasto que tiene que ver con el aplanamiento y disciplinamiento de las voluntades que implic la burocratizacin de la poltica.

Hace ms de trescientos aos, Baruch Spinoza intent resolver la incgnita: por qu los hombres luchan por su esclavitud como si lucharan por su libertad? Bien cabe la pregunta: si parte de la base social del chavismo ha dejado de votar es porque ha dejado de luchar? O este acto de rebelda enva un mensaje claro, que no ha sabido o no ha querido escuchar nuestra burocracia poltica: que la lucha poltica no se agota en la contienda electoral? Mi hiptesis: el hasto es una interpelacin directa, brutal, "salvaje", contra la direccin poltica de la revolucin bolivariana. Esta interpelacin se resume en una pregunta: cul libertad?

Es el pueblo el que ha dejado de luchar o es la burocracia acomodada la que no desea que haya lucha? Es que el pueblo ya no tiene voluntad de lucha, o es que no ya no tiene voluntad para luchar subordinado a burcratas, corruptos, dirigentes mediocres, oportunistas y estalinistas?

El hasto ha cobrado una fuerza tal, que el antichavismo ha vuelto a ilusionarse: se cree capaz de encauzarlo, de sacarle provecho electoral. Ilusin vana. El problema, sin embargo, es que el chavismo oficial, aturdido y desorientado por el hasto, yace en la inercia. All donde el hasto se manifiesta, slo ve indisciplina, desorden, falta de "formacin poltica", anarcoides. Los policas del pensamiento hasta se inventan nuevas categoras: "pequea burguesa, folklrica, anarcoide". No es para menos: en los burcratas de la poltica recae la mayora de los cuestionamientos.

No se trata de que buena parte de la base social del chavismo haya perdido la "esperanza" en la revolucin bolivariana. Chavismo hastiado no es chavismo desesperanzado. El chavismo no "espera" nada de la revolucin. La revolucin la hacen los pueblos cuando se cansan de esperar. El hasto es una expresin de esa rabia, esa contrariedad, de ese hondo desacuerdo que hizo posible la revolucin. El hasto es el signo ms elocuente de que la rebelda est viva. El punto est en transformar ese hasto en fuerza alegre y combativa (repolarizar), que no es igual a domesticar o censurar la rebelda.

El chavismo hastiado, los que no votan, pero tambin los millones que a pesar de todo seguimos votando y batallando; los que libran miles de peleas cotidianas desde las bases del partido y fuera de l; los que siguen creando, inventando, revolucionando, impulsando espacios de autogobierno popular a pesar de todos los obstculos que implica la imposicin de la lgica del "rgano rector"; los que se movilizan, cuestionan y proponen, aunque no siempre sus propuestas sean escuchadas; los que dijimos, decimos y diremos presente, pero tambin y sobre todo los ausentes: hoy estamos todos un paso al frente. Es la direccin poltica la que tiene que apurar el paso y ponerse a la altura de las circunstancias. Mientras tanto, no tenemos otra opcin que seguir avanzando.

Si repolarizar pasa por encarar el hasto, recuperar, reagrupar, rearticular, reorganizar fuerzas, es preciso asumir de una buena vez que no habr repolarizacin sin protagonismo popular. All radica nuestra fuerza. A ella le tienen pavor los desencantados, los desilusionados.

http://saberypoder.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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