Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2010

Una defensa a contracorriente de lo pblico
Viva la poltica!

Carlos Martnez
Rebelin


"Usted haga como yo y no se meta en poltica."
Francisco Franco
dictador

Cuanta veces escuchamos frases como la dicha por un genocida? O expresiones como todos los polticos son iguales, no creo en la poltica, etc, etc..?

Cuando los mercados (llmense a partir de ahora los capitalistas) dictan las medidas econmicas y sociales de prcticamente todos los gobiernos del mundo (con honrosas y significativas excepciones), cuando estos capitalistas son cada vez ms poderosos, ms ocultos y con mayor capacidad para imponerse en la opinin pblica (llmese ideologa dominante), resulta que una parte muy importante de la poblacin de Europa occidental se muestra desencantada de la poltica.

Las perversiones de los tpicos han llegado a que se generalice, incluso entre la izquierda, la desafortunadsima expresin clase poltica, tal y como denunci ya hace aos Julio Anguita. Cuando en los medios de comunicacin (llmense medios de desinformacin masiva) y en muchas las facultades por parte del profesorado (algunos de ellos ex-marxistas) se ha expulsado el concepto de clase social. Cuando nos quieren convencer de que no existe clase trabajadora ni clase burguesa, ahora han descubierto una nueva clase, la de los polticos. De las personas que ostentan cargos electivos no se puede extraer ninguna caracterstica comn que permita establecer los criterios para formar parte de esa clase. Por ejemplo, qu tiene en comn Otegui con Zapatero, o Cayo Lara con Aznar?

La dignificacin de la poltica pasa por recuperar el significado original de este trmino. Segn la RAE se puede definir la poltica como Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos pblicos con su opinin, con su voto, o de cualquier otro modo.

La poltica es mucho ms que la eleccin cada cuatro aos entre el PSOE y el PP. S un ciudadano se queja de la suciedad de sus calles, de la falta de rboles, de la legislacin laboral que permite ser explotado en su trabajo, de la televisin basura, de las colas en la Sanidad Pblica, de las deficiencias en el colegio de su hijo... En todos estos casos estamos hablando de poltica. Cualquier actividad que realizamos puertas afuera de nuestra casa es poltica. Incluso en nuestra vida familiar influye la poltica o es necesario preguntrselo a las mujeres que son asesinadas en su hogar?

Los medios de comunicacin masivos lo han conseguido. EL trmino poltico se utiliza en la mayora de las ocasiones con un claro sesgo despectivo causando un desapego de las clases populares a todo lo pblico, extendindose ms all de la militancia a los partidos polticos. El caso del Reino de Espaa es paradigmtico. La participacin ciudadana en sindicatos, asociaciones de vecinos, cooperativas, ha ido descendiendo paralelamente al desencanto por la poltica. Es innecesario sealar a quien beneficia esta desmovilizacin popular.

Sin embargo, en el mismo perodo histrico la burguesa no slo no se ha desmovilizado por crisis tan profundas como la causada por la guerra de Iraq, sino que estn cada vez ms organizados y unidos. A la clase burguesa el consumismo e individualismo no le ha afectado para votar en cada contienda electoral o apoyar econmicamente a su partido y a su medio de comunicacin ms afn. Es cierto que para la burguesa la poltica no es ms que una parte de sus negocios y el apoyo tiene el fin de ser recompensado econmicamente a corto plazo.

Tampoco la corrupcin en sus filas les hace mella. Bsicamente dos son los argumentos para apoyar a autnticos delincuentes: todos los polticos son iguales y si yo estuviese en su lugar, yo tambin lo hara. Estas tesis tienen un doble efecto, reafirman el voto de la derecha a la vez que desaniman a electores de la izquierda. Tambin tiene un efecto absolutorio a sus representantes, puesto que asumen que el robo de los bienes comunes est dentro de los parmetros morales de la derecha.

Todos hacemos poltica de una forma u otra. A grandes trazos se pueden observar dos posturas. Una parte de la clase trabajadora se implica de mayor o menor medida, con mayor o menor xito o acierto en los asuntos pblicos.

Otros trabajadores que no se mete en poltica dejan hacer a los poderosos, sea consciente o inconscientemente. Unos se conforman con beneficiarse de las migajas. Otros se muestran desencantados.

Es cierto que el clima poltico en el Reino de Espaa se ha tornado irrespirable. Corrupcin, engaos, clientelismo, bipartidismo, sistema electoral injusto, incumplimiento de promesas electorales, listas cerradas, transfugismo... son problemas que crecen da a da y no se les prev una pronta solucin.

Es cierto, tambin, que ha resultado una gran decepcin para muchos votantes que los gobiernos de Espaa, Grecia e Irlanda hayan rebajado salarios, pensiones, prestaciones sociales, facilitado el despido... Sin que ninguno de ellos ha subido los impuestos a los capitalistas. Pero cuando se crtica, con razn, a estos gobiernos, el siguiente paso es dirigir nuestras crticas contra el mercado, contra los inversores y, por ende, asumir que con capitalismo no es posible democracia, tal y como advirtieron antes de la actual crisis (y siguen advirtiendo) Luis Alegre Zahonero y Carlos Fernndez Lliria .

A pesar de todo ello, no hay ms salida a esta crisis que los trabajadores exijamos ms democracia y ms poltica. Y para ello debemos utilizar todos los medios a nuestro alcance, cmo huelgas, movilizaciones pblicas o el voto en las elecciones. Si no nos involucramos en la lucha poltica nos espera un futuro nada halageo, para todos, para los que se meten y par los que no se meten en poltica.

-----------------------------------------------------------------------------

Puedes comentar la noticia

http://carlosmartinez.info/content/view/243/1/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter