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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2010

El diferendo limtrofe Costa Rica-Nicaragua y las variedades de izquierda

Jorge Capelan y Toni Solo
Rebelin


Son cada vez ms frecuentes los asuntos que indican con una claridad total la crisis de lo que comnmente se describe como "la izquierda" a nivel internacional. Desde Palestina hasta Afganistn, esta izquierda global no ha podido resistir de una manera eficaz los crmenes del imperio. El motivo fundamental de aquel fracaso ha sido la ceguera de mucha de la izquierda con respecto a la centralidad del antiimperialismo en la lucha en defensa de la humanidad.

La disputa limtrofe ente Costa Rica y Nicaragua es un ejemplo ms de esta realidad. Han salido diversas variaciones sobre la propaganda perenne contra el Frente Sandinista de Liberacin Nacional en Nicaragua. Aqu no hay que optar por el falso consuelo de hablar de un seudo-izquierda. No. Los ataques al FSLN y al gobierno del Presidente Daniel Ortega surgen de la izquierda en sus variedades CIA-compatible y neocolonial. Son sub-izquierdas que eligen, ya sea lavarse las manos con argumentos farisaicos o colaborar abiertamente con los enemigos del FSLN.

Entre aquellos enemigos son los de siempre -el gobierno de Estados Unidos y sus cmplices de la OTAN. Con stos colaboran sus clientes regionales- los gobiernos de Costa Rica, de Panam, el gobierno de Mauricio Funes en El Salvador y el rgimen pos-golpista de Porfirio Lobo en Honduras. Tambin ayudan en los foros relevantes algunos pases del Caribe fieles a Estados Unidos como, por ejemplo, Barbados y Trinidad y Tobago, tanto individualmente como por medio del peso que tienen en CARICOM.

El conflicto entre Nicaragua y Costa Rica forma parte de la batalla regional entre el modelo imperial -de la muerte, la esterilidad, la bancarrota y la desesperacin- y el modelo humanitario en base a la solidaridad de la Alianza Bolivariana de los pueblos de Nuestra Amrica, ALBA. El imperio logr derrotar al ALBA en Honduras. Fall en Ecuador. Ahora maniobran para debilitar y socavar el desarrollo del ALBA por medio de la agresin diplomtica y propagandstica de Costa Rica, de Honduras, de Colombia y de sus colaboradores aptridas dentro de Nicaragua.

Contexto reciente


En 2005, Costa Rica demanda a Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya por supuestas violaciones a los tratados que desde hace unos 110 aos definen la frontera entre ambos pases en la desembocadura del ro nicaragense San Juan. Costa Rica demandaba, entre otras cosas, el derecho de movilizarse en la zona con tropas armadas.

El 13 de julio de 2009, la CIJ falla en un juicio sobre el ro San Juan (que en un tramo corre paralelo a la frontera, fijada en la ribera sur, lo que deja el cauce en territorio nicaragense), reconociendo el derecho de Costa Rica a la navegacin con fines comerciales, pero rechazando su pretensin de realizar patrullajes armados en el ro. Tambin la Corte reconoce el derecho de Nicaragua de realizar obras en el ro a sus propias expensas, as como de regular el trfico sobre el mismo.

El 18 octubre de 2010, Nicaragua inici unas obras de dragado del Ro San Juan para retirar sedimentos que impiden su navegabilidad y recuperar su antigua desembocadura en lo que el presidente Daniel Ortega consider "un da histrico".

"Estamos dando por iniciado formalmente en este da histrico el proceso de dragado del ro San Juan, ese ro que estbamos perdiendo y que hoy estamos recuperando", dijo Ortega. "Este es un da en el que todos los nicaragenses nos sentimos honrados y orgullosos de ser nicaragenses", continu.

Tres das despus, el 21 octubre de 2010, Costa Rica present una protesta a Nicaragua, alegando que ese pas estaba arrojando sedimento producto del dragado del ro San Juan en la margen costarricense, afectando la "soberana nacional" y que sus tropas haba incursionado en territorio de Costa Rica. La protesta de la Cancillera de Costa Rica surgi por motivo de un operativo contra el narcotrfico en territorio nicaragense contra ciudadanos nicaragenses. Fueron estos ciudadanos nicaragenses que fueron a San Jos para denunciar una inexistente "invasin".

Algunas realidades


Anteriormente, poderosos intereses comerciales haban estado esperando un pretexto para armar un escndalo como cortina de humo para avanzar sus intereses que se vieron afectados por el actuar legtimo del gobierno de Nicaragua. A partir de ese momento, los medios costarricenses y sus homlogos regionales convirtieron a Nicaragua, de manera poco imaginativa, en El Gran Violador de la pequea vecina "sin ejrcito" ante los ojos de la "opinin pblica internacional". Media Imperium dicit.

Poco importa que la frontera en cuestin sea la misma que el ejrcito nicaragense ha venido patrullando los ltimos 30 aos, con perodos largos de guerra de "baja intensidad" y cruentos combates, y no slo con fuerzas de la "contra", sino tambin, a partir de 1990, con bandas de los carteles del narcotrfico.

Poco y nada importa, adems, que el supuesto pas invasor importe del invadido tres veces ms de lo que le exporta, que su PIB sea cercano a la mitad del invadido, que sus fuerzas armadas (ejrcito, aviacin, marina y polica) gasten tres veces menos al ao que su "vctima" gasta en policas, y que su economa en grado considerable dependa de las remesas de unos 800.000 ciudadanos emigrados hacia el objeto de supuesta conquista.

Mucho menos importa, por supuesto, la nimiedad de que la pobre vctima agredida tenga en su territorio ms de 7.000 marines estadounidense y decenas de naves militares de la marina de guerra estadounidense, supuestamente combatiendo al narcotrfico. Todo esto ha tenido lugar en el contexto de la militarizacin de la regin por el gobierno de los Estados Unidos. La administracin del Presidente Obama est fortaleciendo su presencia con nuevas bases en Costa Rica, Panam y Colombia adems de mantener la amenaza de la movilizacin de la Cuarta Flota.

En el caso de Nicaragua, el acoso ahora no es solamente militar (con bases estadounidenses en El Salvador, en Honduras, en Costa Rica y en Panam). Tambin se trata de una ofensiva jurdica a nivel internacional con esfuerzos de parte de Colombia, de Costa Rica y de Honduras - claramente actuando en coordinacin - en la Corte Internacional de Justicia para afectar los derechos territoriales de Nicaragua. Todas las campanas de alerta deberan haber sonado desde un inicio entre la izquierda que se reclama defensora de los procesos de cambio en Amrica Latina al saberse del conflicto entre Costa Rica y Nicaragua. Pero no ha sido as.

Reaccin de las izquierdas


En general, la solidaridad ha permanecido desmovilizada entre disquisiciones acerca de la maldad metafsica supuestamente inherente a todo nacionalismo y llamados mediocres y tautolgicos a la paz y el dilogo. A menudo estas declaraciones habran sido ms propias de las formulaciones de los estados o de partidos de gobierno. Son profundamente inoperantes a la hora de movilizar resistencias que puedan frenar al militarismo del imperio.

En el conflicto sobre el Ro San Juan, ahora llamado San Juan de Nicaragua, no hay dos partes iguales, ambas movidas por srdidas motivaciones de ganancia para sus propias lites. No se trata de un conflicto entre dos burguesas dependientes ante las que es imposible, desde la izquierda, tomar partido.

Tampoco se trata de un supuesto "error" de los revolucionarios nicaragenses, de una trampa en la que hayan cado por prejuicios chovinistas. El que as piense muestra lo poco que conoce sobre las realidades de Centroamrica.

Lo que est en juego


Tras este conflicto, que los pases del ALBA buscan - y con razn - evitar a toda costa, se esconde un nuevo y muy peligroso frente de la estrategia imperial de los Estados Unidos para retomar su hegemona sobre el continente americano, su patio trasero estratgico sin el cual no podra seguir existiendo como potencia imperialista global.

El istmo centroamericano es la clave para el comercio martimo mundial entre el Este y el Oeste; es una de las mayores fuentes de agua dulce del planeta, y es el estrecho que conecta por tierra a Norte- y Sudamrica, sus flujos de mercancas, de armas y de almas migrantes.

No es por lo tanto, ninguna casualidad que cada pas de Centroamrica y el Caribe que haya sido invadido una vez por los Estados Unidos, no haya logrado escaparse de al menos una segunda invasin o intervencin. En el caso de Nicaragua, para contar esas intervenciones no alcanzan los dedos de ambas manos.

El que, desde la izquierda, piense que al Comandante Daniel Ortega Saavedra un buen da se le ocurri la idea de recuperar un trozo de suampo perdido en la selva entre su pas y Costa Rica por deseos meramente nacionalistas olvida las realidades de estos pases que acortan hasta la adolescencia las vidas de los dirigentes revolucionarios, y donde los mrgenes de error para la apreciacin de los momentos histricos son tan cortos como las distancias que en ciertos lugares separan al Caribe del Mar Pacfico.

El que, desde la izquierda, crea que el gobierno sandinista est jugando, que est probando a ver si logra montar algn negocio con los capitales transnacionales en esa zona de la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, ignora tanto las fortalezas como las fragilidades de las correlaciones de fuerzas y los precarios equilibrios sobre los que descansa la dinmica poltica de esta regin del mundo.

No entiende, en resumidas cuentas, que el Frente Sandinista est llevando adelante un proceso de construccin de una mayora poltica en el contexto de un pueblo y de una regin que est harta de capitalismo. Es un pueblo que pide "pan, trabajo y paz" - hoy, no maana, ya que no tiene ms generaciones de mrtires que ofrendar en el altar de una historia que muy bien podra terminar maana mismo si alguien en la Casa Blanca decidiese apretar un botn, enloquecido de tanta crisis - o, ms bien, de tanta ceguera y prepotencia.

Cuando George W. Bush insisti "o estn con nosotros o estn en contra", estableci las reglas del juego. Nicaragua es un blanco del gobierno de Estados Unidos y sus aliados. Estn en una guerra contra las mayoras empobrecidas de Amrica Latina y del mundo. Y est claro que el FSLN en Nicaragua y los pueblos de los pases del ALBA no pueden contar con una solidaridad consecuente de la izquierda CIA-compatible de la regin, ni con sus primos en la izquierda neocolonial de Norte Amrica y Europa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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