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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2005

La Revolucin Agraria en Venezuela

Alan Woods
venezuela.elmilitante.org


El movimiento bolivariano es un movimiento de masas que se origin como un movimiento por la revolucin democrtica nacional, es decir, una revolucin que defenda el programa de la democracia avanzada, pero que no desafiaba las bases del capitalismo. Sin embargo, el avance de la revolucin inevitablemente ha entrando en conflicto con los intereses creados de la oligarqua. A cada paso, las reivindicaciones de las masas, tanto en la ciudad como en el campo, chocan con el llamado sagrado derecho de la propiedad. El futuro de la revolucin depende de la resolucin de esta contradiccin.

Los marxistas, naturalmente, apoyamos la revolucin democrtica nacional y aplaudimos el coraje de Chvez al luchar contra la oligarqua venezolana y el imperialismo. Incluso sobre bases capitalistas, fue tremendamente progresista, fue y sigue siendo nuestro deber defenderla. Si no lo hacemos sera una traicin. Pero siempre hemos sealado la verdad elemental, para que la revolucin triunfara tarde o temprano tendra que ir ms all de los lmites del capitalismo, tendra que expropiar a los terratenientes y capitalistas venezolanos.

La experiencia ha demostrado que tenamos razn. A cada paso, la Revolucin Bolivariana se ha enfrentado con la resistencia feroz de los terratenientes y los capitalistas, apoyados por el imperialismo. Para superar esta resistencia se ha tenido que basar en las nicas clases verdaderamente revolucionarias: los trabajadores y los pobres urbanos de las ciudades y los campesinos en el campo. Ahora en el campo est comenzando una etapa decisiva de este conflicto.

La distribucin de la tierra es una vieja aspiracin de los pobres en el campo venezolano. Los campesinos desean trabajar la tierra y mejorar su nivel de vida. Pero esta aspiracin justificada se enfrenta a la feroz resistencia de los grandes terratenientes, que, junto con los banqueros y los grandes capitalistas, constituyen la piedra angular de la oligarqua venezolana. En Venezuela no es posible ningn avance real hasta que se haya roto el poder de esta oligarqua. Esa es la importancia real de la revolucin agraria.

Reformas modestas

El intento de avanzar hacia la reforma agraria ha expuesto a quemarropa el dilema central de la Revolucin Bolivariana. No es simplemente una cuestin de modificar la situacin existente. Debe ser eliminada: la estructura econmica y social agraria debe ser completamente transformada. Como en cierta ocasin dijo el socialista espaol Largo Caballero: no puedes curar un cncer con una aspirina. Por esta razn, los campesinos venezolanos, como sus hermanos y hermanas en las ciudades, estn sacando conclusiones muy revolucionarias.

A principios de enero, el presidente Chvez anunci nuevas medidas destinadas a profundizar y extender la reforma agraria, un componente esencial de la Revolucin Bolivariana. El alcance de las reformas es bastante modesto, se concentran en la cuestin de las haciendas poco explotadas. Con la ley de la tierra de 2001 el gobierno puede gravar o apoderarse de los terrenos agrcolas no utilizados. Las autoridades venezolanas han identificado ms de 500 granjas, incluidas 56 grandes haciendas, ociosas. Adems todava quedan por inspeccionar otras 40.000 granjas.

Estas medidas son muy modestas y son escasas para lo que hace falta si se quiere cumplir la necesidad elemental de la revolucin democrtica nacional. An as, se han encontrado con los aullidos de rabia de los enemigos de la revolucin. La oposicin ha acusado al Estado de invadir la propiedad privada e introducir medidas comunistas.

Las protestas de la oposicin venezolana son templadas en comparacin con los aullidos de rabia de los medios de comunicacin internacionales. El 13 de enero la revista The Economist publicaba un artculo atacando la reforma agraria de Chvez. El motivo de su ira fueron las medidas tomadas por el gobierno para investigar el rancho El Charcote, en Cojedes (un estado de las llanuras del norte de Venezuela), que est gestionado por Agroflora, una subsidiaria de un gran monopolio britnico de alimentacin.

El Grupo Vestey es el propietario de este enorme rancho formado nada menos que por 13.000 hectreas (32.000 acres) de pastos y bosques, as como otra docena de ranchos en otras zonas del pas. Tiene inversiones en carne de vaca y azcar en Argentina, Brasil y Venezuela. Es un ejemplo tpico de la forma en que las grandes empresas extranjeras se han apoderado de sectores clave de las fuerzas productivas en el continente y los han saqueado por las ganancias.

The Economist admite que la actual familia propietaria de la empresa es famosa (o ms bien infame) en Gran Bretaa por su larga historia tanto de evasin de impuestos como por la carne. Sin embargo, defiende su derecho absoluto a mantener su tierra, ya que el nombre de El Charcote se remonta a un siglo y ha sido refrendado por los tribunales. El artculo describe de una manera colorista y con detalle la espectacular forma en que se desarroll la inspeccin:

El 8 de enero, el estruendo de los helicpteros sobre el rancho anunciaba la llega de Johnny Ynez, el gobernador chavista de Cojedes, llevando con l la primera orden de intervencin del pas contra una propiedad rural. Iba acompaado de unos 200 soldados y comandos policiales muy armados. El seor Ynez, antiguo capitn del ejrcito, anunci que la propiedad privada era un derecho pero no un derecho absoluto.

Ahora una comisin estatal tiene tres meses para decidir si el rancho es improductivo o que no cumple la legalidad y de este modo puede ser transformado en cooperativas campesinas bajo los trminos del decreto de reforma agraria de 2001. Dos das despus, el presidente Chvez, cre una comisin similar a nivel nacional. Su tarea es acelerar y cumplir la orden de llevar a cabo la reforma agraria.

La cuestin de la reforma agraria en Amrica Latina es algo incuestionable. En Venezuela, ms del 75 % de la tierra agrcola est controlada por menos del 5 % de los terratenientes. La propiedad rural es cncer que arruina la vida a millones de personas. Incluso el derechista The Economist reconoce que la desigual distribucin de la tierra es una de las causas histricas de la amplia desigualdad que caracteriza a las sociedades latinoamericanas. Como dice el presidente Chvez, esto es una injusticia a la que se debe poner fin. No puede haber ningn futuro para la Revolucin Bolivariana sin esto. Pero un asalto frontal a la propiedad de los terratenientes inevitablemente plantear la cuestin de la expropiacin de los bancos y las industrias. Por eso los imperialistas han encendido las luces de alarma sobre estas medidas propuestas.

Perjudicar la produccin la reforma agraria?

Los crticos burgueses de la reforma agraria dicen que la poltica de Chvez tendr un efecto negativo sobre la produccin agrcola:

Hostigando al sector privado, dice The Economist, el gobierno simplemente ha intensificado la dependencia que tiene Venezuela del petrleo, y todas las distorsiones que lo acompaan. El gobierno dice que Venezuela importa el 70 % de la comida. La oposicin contesta que las importaciones de comida se han quintuplicado desde que Chvez lleg al poder, mientras que la produccin agrcola ha cado.

Los enemigos de la revolucin corren por todos los lados gritando sobre la amenaza de la inversin y la productividad, cuando en realidad lo que les preocupa es otra cosa. Lo que realmente asusta a The Economist es que las promesas del presidente han animado a los campesinos a invadir granjas. Ha sacado a las masas rurales de su sopor y les ha llevado a la lucha revolucionaria. Eso est cuestionando el sagrado principio de la propiedad privada y, por lo tanto, est suponiendo un gran paso en direccin a la revolucin socialista. Esta es la perspectiva que provoca pnico a la oligarqua y sus maestros imperialistas.

The Economist cita con horror las palabras de Johnny Ynez: La justicia social no se puede sacrificar por tecnicismos legales. El artculo aade siniestramente: Este asalto sobre los derechos de la propiedad es probable que espante la inversin. El artculo contina con su retahla de desgracias:

Detrs de El Charcote todava pastan los rebaos de ganado de Brama. La empresa Vestey normalmente suministra el 4 por ciento de la carne consumida por los venezolanos. Ha sido pionera en las mejoras genticas del rebao nacional. Pero Diana dos Santos, la jefa local de la empresa, dice que en el El Charcote se ha invadido todo menos un pequeo paso; la produccin de carne ha cado. Ms de mil intrusos han instalado ranchos temporales y han plantado grano en la hacienda. Ellos apoyan al presidente, pero desprecian a Ynez. As que podran ser desahuciados a favor de otros clientes polticos de ms confianza. Y en pocos aos esto a su vez acabara en barrios marginales mientras que Venezuela perdera una fuerte de riqueza.

As que ah lo tenemos! Los imperialistas de gran corazn como la familia Vestey llegaron a Venezuela con las mejores intenciones del mundo. Su nico objetivo en la vida es servir a la poblacin venezolana, alimentarla con deliciosa carne de vaca, mejorando constantemente el rebao nacional con todo tipo de mejoras genticas (recordemos el tipo de mejoras genticas introducidas por los granjeros capitalistas britnicos en Gran Bretaa que nos dio la bendicin de la enfermedad de las vacas locas). Si, por casualidad, han ganado unos cuantos bolvares por medios honestos, por supuesto es una cuestin secundaria, que no debe interesar al Gobierno Bolivariano ni al contribuyente britnico.

La actitud de los demcratas pequeoburgueses

Tan claro como el cristal es el caso de la reforma agraria en Venezuela que incluso los grupos pequeoburgueses, que no se destacan por su amor a Hugo Chvez y la Revolucin Bolivariana, han tenido que aceptarla de mala gana. El grupo venezolano de derechos humanos PROVEA ha dado la bienvenida a la guerra del gobierno venezolano contra las grandes propiedades, calificando como positiva la voluntad poltica demostrada por el gobierno y los gobernadores de la oposicin.

Sin embargo, los revolucin deberan ser conscientes de donde proceden estas alabanzas. Los demcratas burgueses de PROVEA no son amigos de la Revolucin Bolivariana y su alabanza es un cliz envenenado que ofrecen a la revolucin, no para ayudarla sino para paralizarla y hacerla ineficaz.

Al gobierno se le est pidiendo que sea inclusivo en su poltica agraria y evite la violencia rural. Es decir, se le invita a representar los intereses de todas las clases, tanto de los terratenientes como de los campesinos. Se le invita a que sea un cordero y se tienda cerca del lobo. Se le invita a cuadrar el crculo. En pocas palabras, se le invita a hacer lo que no puede hacer. Y esos que defienden esta estupidez realmente se consideran grandes realistas! Si las consecuencias no fueran tan serias resultara muy divertido.

Cuando alguien recibe una nota de apoyo de estas personas es muy aconsejable que se lea la letra pequea! Y en la letra pequea leemos lo siguiente:

El proceso debera realizarse dentro de la ley y rechazar la posibilidades de que otros rganos que no sean los establecidos en la Ley de Desarrollo de la Tierra y el Agro inicien procesos de expropiacin de la tierra agrcola.

Qu valiosas perlas de sabidura! Los hipcritas de PROVEA nos leen lecturas piadosas sobre el dominio de la ley pero olvidan convenientemente que durante aos los terratenientes venezolanos han estado golpeando, torturando y asesinando campesinos que se atrevan a cuestionar su autoridad y reclamaban sus derechos. Los terratenientes no se sienten vinculados al dominio de la ley y lucharn con cualquier medio a su disposicin para impedir que se lleve a cabo un programa agrario significativo. Quien niegue esto es un loco o un bribn.

Los campesinos no son locos y no permitirn que les estafen elegantes abogados y demagogos democrticos. Ellos saben que la tierra nunca ser suya si no luchan por ella, a menos que acaben con la brutal resistencia y el sabotaje de los terratenientes. Tambin saben por su amarga experiencia que sus intereses no pueden estar garantizados con medidas burocrticas y discursos que suenen bonitos pronunciados por hombres con elegantes trajes en Caracas. Saben que si la reforma agraria no es apoyada con un movimiento enrgico desde abajo, seguir siendo letra muerta, como todas las otras leyes del pasado.

Por lo tanto, los campesinos se estn organizando. Estn tomando iniciativas para tomar la tierra de los grandes terratenientes. Los verdaderos demcratas no se opondrn a estas iniciativas sino que las apoyarn con entusiasmo. Slo un burcrata corrupto y un agente de la contrarrevolucin temen las iniciativas revolucionarias de los trabajadores y los campesinos! Estas iniciativas son las que han salvado una y otra vez la Revolucin Bolivariana. Aquellos que buscan sofocar las iniciativas de las masas, consciente o inconscientemente, intentan debilitar la revolucin, privarla de su principal fortaleza y fuerza motriz. El da que estas personas triunfen, la revolucin estar condenada.

Sofistera legalista

Estos improbables amigos de la poblacin continan: Los gobernadores estatales pueden promover y facilitar procesos que correspondan con el Instituto Nacional de Tierras y proporcionar apoyo tcnico pero no pueden entregar ttulos de propiedad o tocar la tierra a travs de la expropiacin.
Los derechos de propiedad del propietario de la tierra deben ser respetados junto con procesos legales, con medidas administrativas justas y transparentes, el pago oportuno y con una compensacin justa.
En el caso de las tierras ociosas, los propietarios deben tener garantizada la expedicin de certificados agrcolas mejorables, como establece el artculo 52 de la Ley de Desarrollo de la Tierra y el Agro. (El resaltado es mo).

Estos astutos abogados conocen las leyes de adelante para atrs, de adentro hacia fuera y de arriba hacia abajo. S, ellos han estudiado en sus libros de texto legales durante muchos aos, han aprobado todos sus exmenes y han conseguido mucho dinero utilizando y abusando de la ley. Han convertido la ley en su propiedad privada, algo que representa una vaca muy cara de la que se obtiene deliciosa leche para una minora privilegiada. Pero las masas hambrientas, los campesinos pobres, el trabajador, el desempleado, han conseguido muy poco de ella.

La Revolucin Bolivariana ha hecho mucho para rectificar esta situacin. Ha roto la vieja constitucin de la oligarqua y la ha sustituido con una constitucin nueva y ms democrtica. Eso es bienvenido, pero por s solo no es suficiente para cambiar la situacin de las masas y eliminar las injusticias del pasado, algo que muchos bolivarianos desean apasionadamente.

La Constitucin Bolivariana es slo un arma en manos de la poblacin. Pero un arma es algo intil si no se le usa para luchar. En las manos de los abogados y burcratas, la Constitucin Bolivariana puede fcilmente quedar reducida a un trozo de papel, algo que puede retorcerse, interpretarse y convertirse en letra muerta. Despus de todo, incluso la constitucin ms democrtica del mundo tiene poderes limitados. Establece ciertos lmites dentro de los cuales se puede llevar a cabo la lucha de clases. Eso es importante porque puede dar un alcance mayor o menor a los trabajadores y campesinos que quieren llevar adelante su propia lucha. Lo que nunca puede hacer es actuar como un sustituto de la lucha de clases.

Para que una constitucin democrtica signifique algo debe ser respaldada desde abajo con la accin de masas. Sin eso, slo ser una concha seca, un cascarn vaco de todo contenido real, los huesos sin vida de un esqueleto. Slo el movimiento revolucionario de los trabajadores y los campesinos puede poner carne en estos huesos y dar verdadero contenido a la democracia. Por lo tanto, decir que los campesinos venezolanos deben limitarse a lo que es aceptable para los abogados, aceptar controles, moderar sus reivindicaciones a lo que consideran razonable los burcratas, en pocas palabras, sentarse y esperar a que la tierra se la sirvan en un plato, sera eliminar la posibilidad de que se pudiera llevar a cabo en Venezuela una genuina reforma agraria.

La lnea de argumentacin de estas damas y caballeros legalistas es el punto mximo de la arrogancia y la insolencia respecto a las masas. Como mencionamos arriba, ellos nos informan de que los gobernadores estatales pueden promover y facilitar los procesos que corresponden al Instituto Nacional de Tierra y proporcionar apoyo tcnico pero no pueden entregar ttulos de propiedad o tocar la tierra a travs de la expropiacin.

La primera parte de esta frase es seguramente redundante. Se supone que todos los gobernadores estatales democrticos estn legalmente obligados a llevar a cabo las decisiones del gobierno legalmente elegido. Por qu hay que decir esto? A menos por supuesto que haya gobernadores que estn colaborando con los grandes terratenientes y la contrarrevolucin para sabotear las decisiones del gobierno de Caracas.

Existen estos gobernadores? Por supuesto que s, precisamente por eso los campesinos no confan en que ellos lleven adelante un programa agrario adecuado. Por eso precisamente los campesinos han decidido -muy correctamente- organizar y emprender sus propias iniciativas. Eso es lo que provoca la indignacin de los demcratas de PROVEA y otros contrarrevolucionarios, abiertos o encubiertos.

El sagrado derecho de propiedad

Sobre todo, protestan los Amigos del Pueblo, no se deben expropiar las grandes haciendas. Por qu no? Porque sera una violacin del sagrado derecho a la propiedad privada! Pero en un pas donde el 75 % de la tierra productiva est en manos de slo el cinco por ciento de terratenientes, cmo es posible tener una verdadera reforma agraria sin violar el llamado sagrado derecho a la propiedad privada? Renunciar a esto sera renunciar a toda la idea de reforma agraria en Venezuela. Y eso es lo que le gustara a nuestros hombres democrticos trajeados, aunque la cortesa (y el temor a las masas) les impide decirlo abiertamente.

Estas damas y caballeros parlotean sobre la compensacin justa. Pero si alguien tiene derecho a una compensacin justa esos son los millones de campesinos que han sido explotados, estafados y oprimidos durante siglos por los terratenientes que se han enriquecido a costa de la poblacin. Sus ranchos y mansiones se han construido sobre la sangre, el sudor y las lgrimas exprimidas a generaciones de hombres, mujeres y nios pobres. Y de dnde consiguieron por primera vez su riqueza? La tierra no era suya desde el principio. Fue arrebatada a la poblacin nativa con violencia y engaos. Dnde estaba entonces la compensacin justa?

Estos astutos sofistas intentan cegarnos con detalles legales. Pero la historia de Amrica Latina demuestra que la clase parasitaria de terratenientes nunca ha demostrado la ms mnima consideracin hacia los detalles legales cuando se trata de sus propios intereses egostas. Consiguieron la tierra a travs de la violencia y la han mantenido desde entonces con la violencia. Lo que fue robado a la poblacin debe ser devuelto a la poblacin. La cuestin de la compensacin no tiene nada que ver aqu. Los terratenientes han conseguido sus fortunas sobre la espalda de la poblacin. No merecen ni un solo cntimo ms.

PROVEA dice que el gobierno no puede repartir ttulos sobre tierras privadas, si no se han emprendido los procedimientos de expropiacin de antemano y cumplido el Artculo 115 de la Constitucin relacionado con la expropiacin de tierras consideradas de inters social o utilidad pblica. La conversacin sobre detalles legales es slo una cortina de huma destinada a confundir la cuestin, igual que frases como stas:

En el caso de las tierras ociosas, los propietarios deben tener garantizada la expedicin de certificados agrarios mejorables, como establece el Artculo 52 de la Ley de Desarrollo de la Tierra y el Agro.

Nuestros amigos de PROVEA nos dicen que la revolucin debe hacer esto y debe hacer aquello y que no puede hacer esto ni puede hacer aquello. De veras? Pero la esencia de la revolucin es que expresa la voluntad de la poblacin; que defiende los intereses de la mayora sobre los de la minora. Las leyes elaboradas en el pasado fueron hechas por la minora adinerada para defender su propio poder y privilegios. Una revolucin que se deje paralizar por estas leyes no merecera en absoluto el nombre de revolucin. Sera slo un juego burocrtico, un fraude y una ilusin. Cuando las masas votaron por una mayora aplastante el pasado mes de agosto a favor de la Revolucin Bolivariana, no tenan la intencin de que sus intenciones claramente declaradas fueran frustradas por sus enemigos que, despus de ser echados por la puerta delantera, ahora estn buscando volver a entrar por la puerta trasera. Despus de haber sido derrotados en una batalla abierta, estn recurriendo a maniobras e intrigas, ocultndose detrs de la ley y utilizando tcticas dilatorias. Si aceptamos esto, significara subordinar la voluntad de la mayora a las maquinaciones de una minora rica y privilegiada. La democracia se reducira a una frase hueca. El rabo meneara al perro. Afortunadamente, las masas no tienen la intencin de permitir que esto ocurra.

Los campesinos se movilizan para la accin

Recientemente recibimos un informe interesante del Congreso Campesino Venezolano de El Nuevo Topo firmado por E. Gilman. Este breve informe demuestra claramente la verdadera actitud que se est desarrollando por la base, no slo entre los trabajadores, sino tambin entre sus aliados naturales, los campesinos pobres. En l leamos lo siguiente:

Caracas: El 5 y 6 de febrero se reuni en Tucari la Conferencia Campesina en Defensa de la Soberana Nacional y por la Revolucin Agraria, patrocinada por el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora.

Casi 100 delegados se reunieron en la Cooperativa Berbere, que es una granja colectiva gestionada en gran parte por campesinos negros.

Aunque haba un apoyo universal para el presidente Hugo Chvez, la Ley de Reforma Agraria fue duramente atacada ya que slo permite expropiar tierras superiores a 5.000 hectreas y estas tierras necesitan estar sin cultivar para que pueda ajustarse a la ley. Los campesinos criticaron al Instituto de Reforma Agraria, que dicen es muy lento y burocrtico, que los propietarios de los latifundios estn reduciendo bosques enteros de tierra mientras el Instituto de Reforma Agraria toma una decisin. Tambin muchos han recibido semillas defectuosas del Instituto. Muchos campesinos que han tomado las tierras directamente se han quejado de que los jueces locales estn al lado de los terratenientes y utilizan a la polica local para echarles de la tierra [...]

La conferencia discuti la necesidad de la autodefensa armada as como la posibilidad de la guerra de guerrillas si se produce una invasin estadounidense. Defendieron la necesidad de crear granjas colectivas en lugar de dividir la tierra. Hubo una discusin sobre la necesidad de la contabilidad y la disciplina con aquellos que se niegan a trabajar. La conferencia decidi crear una escuela en la granja Berbere para ensear agricultura colectiva.

Los campesinos discutieron bloquear la Autopista Panamericana para conseguir el cumplimiento de sus reivindicaciones. La nica nota discordante fue la de la alcaldesa local que dijo a los campesinos que deban tener ms paciencia y que la ley era como un padre que pone leyes a su hijo. Su propuesta de paciencia fue unnimemente rechazada. Muchos campesinos dijeron que sentan la necesidad de una revolucin dentro de la revolucinpara tener un verdadero poder popular.

Estas pocas lneas dicen mucho ms que todos los libros y artculos que han aparecido sobre la Revolucin Bolivariana. Aqu vemos la relacin dialctica entre las masas y la direccin que est tomando Hugo Chvez. El gobierno aprueba una reforma agraria reflejando la presin de las masas. Los campesinos se toman muy en serio esta medida y presionan para conseguir sus reivindicaciones. Expresan el apoyo universal al presidente Hugo Chvez, pero al mismo tiempo, sealan las limitaciones de la nueva ley. Es bienvenida, pero no ha ido suficientemente lejos. Por lo tanto, deciden ayudar al gobierno para que vaya ms all y emprenden acciones desde abajo.

El anuncio de las medidas ha promovido cientos de invasiones de tierras y se han encontrado con el asesinato de docenas de activistas campesinos a manos de los terratenientes y sus agentes. Pero todava es muy poca la tierra adjudicada. Esto es admitido honestamente por algunos funcionarios. Esa es la autocrtica que debe hacerse la revolucin, dice Rafael Alemn, el funcionario a cargo de la investigacin en El Charcote. No hemos impulsado hacia delante este proceso.

Esta necesidad no debe sorprendernos. La maquinaria del gobierno es lenta y voluminosa. La burocracia no puede ser un instrumento adecuado para el cambio revolucionario. Arrastra sus pies, cumple sus obligaciones sin entusiasmo, incluso sabotea las leyes aprobadas por el gobierno bolivariano. En sus filas hay muchos esculidos y contrarrevolucionarios encubiertos. Los campesinos no confan en ellos y tienen derecho a no hacerlo. Critican al Instituto de Reforma Agraria por su lentitud y mtodos burocrticos que ayudan a los propietarios de los latifundios a sabotear las reformas. Saben -y toda la poblacin tambin- que slo el movimiento revolucionario de masas puede llevar a cabo la revolucin!

Desplegando un infalible instinto revolucionario, responden a los crticos de la reforma agraria de una manera que demuestra un nivel muy elevado de madurez poltica. Los enemigos de la reforma agraria dicen: la ruptura de las grandes haciendas de tierra en pequeas parcelas campesinas individuales daar la productividad y causar el caos y el hambre. Los campesinos responden: estamos a favor de la expropiacin de las grandes haciendas, pero no insistimos en su divisin en una multitud de pequeas propiedades campesinas. Defendemos la creacin de granjas colectivas sobre las que se pueda cultivar la tierra en comn, utilizando todas las ventajas de la maquinaria moderna, la tecnologa y las economas de escala. Para hacer esto no es necesario que la tierra sea propiedad de un puado de ricos parsitos!

Los campesinos revolucionarios no son locos. Entienden totalmente la necesidad de la contabilidad y la disciplina en las granjas colectivas. Debern ser gestionadas democrticamente por los propios productores. Aquellos que se nieguen a trabajar recibirn medidas disciplinarias del resto del colectivo, que est interesado en establecer un alto nivel de productividad, y con este objetivo proponen la creacin de escuelas en las granjas para ensear la ciencia de la agricultura. Qu tiene que ver esta actitud enormemente responsable con la grotesca caricatura de campesinos ignorantes saboteando la produccin agrcola cientfica que los apologistas occidentales de los terratenientes nos presentan?

Reformismo o revolucin?

Algunos sectores de la direccin han intentado calmar los nervios de la oposicin, asegurando que las medidas actuales no amenazan la propiedad privada. El vicepresidente Jos Vicente Rangel ha dicho a los granjeros y hacendados que sus ttulos estn en orden y que sus tierras productivas no tienen nada que temer. Pero estas afirmaciones no sirven para calmar los temores de las clases propietarias o para reducir su implacable hostilidad hacia la Revolucin Bolivariana.

En un reciente informe aparecido en V.headline.com leemos lo siguiente: El gobernador del estado de Carabobo, Luis Felipe Acosta Charles, est haciendo los preparativos para afrontar un violento torrente de apropiaciones y ocupaciones ilegales de tierra que ha dividido al progubernamental Movimiento Quinta Repblica (MVR).

Con camisetas rojas y utilizando jerga revolucionaria, la gente ha invadido la propiedad privada y tierras supuestamente ociosas en todo el estado de Carabobo.

El Secretario de Seguridad Pblica ha confiado en la organizacin de controles preventivos en todas las zonas y la utilizacin del dilogo con los ocupantes ilegales.

El gobernador ha sido acusado de vacilacin a la hora de afrontar el problema y ha reaccionado preparando un decreto de emergencia para establecer puntos de control para impedir que la poblacin de otros estados invada tierras y propiedades.

La Guardia Nacional y la polica del estado se unirn al plan y el objetivo es asegurar una evacuacin pacfica de las tierras... parte de la operacin es expulsar a los ocupantes ilegales profesionales o polticos y perseguirles.

Por supuesto, es necesario distinguir entre las ocupaciones de tierra realizadas por los campesinos sin tierra y las actividades fraudulentas llevadas a cabo por los llamados ocupantes ilegales profesionales, que en algunos lugares han invadido parcelas para venderlas ms tarde. Estas actividades son obra de parsitos y contrarrevolucionarios, por lo tanto deben ser condenadas. Pero, en primer lugar, es un error utilizar estos incidentes para intentar condenar las ocupaciones de tierra en general y, en segundo lugar, la nica forma de impedir casos de ocupaciones de tierra fraudulentas es desarrollar y extender las genuinas ocupaciones de tierra revolucionarias organizadas por los comits campesinos elegidos democrticamente.

Todo verdadero demcrata revolucionario tiene el deber de apoyar la revolucin agraria. Pero para tener xito, har falta tomar las medidas revolucionarias ms enrgicas. Los campesinos no pueden depender de lo que les entregue la burocracia. Saben que slo pueden depender de su propia fuerza. Por eso estn organizndose y preparndose para emprender la accin directa y tomar posesin de la tierra.

La movilizacin revolucionaria de los campesinos es la nica garanta para que la reforma agraria de la Revolucin Bolivariana sea puesta en prctica, sino permanecer como letra muerta, un pedazo de papel intil guardado en el despacho de algn burcrata de Caracas. Los campesinos son gente realista. Entienden que, independientemente de las leyes aprobadas en Caracas, los terratenientes no entregarn el poder, la tierra y los privilegios sin luchar. Si quieren la tierra tendr que luchar por ella!

PROVEA dice ms de lo que pretende cuando pide al Ministerio Pblico que acelere las investigaciones de los asesinatos de numerosos activistas sociales en el campo. Esto qu significa? Slo esto: que en el campo se est librando ya una sangrienta guerra civil; que cada da los terratenientes y sus pistoleros a sueldo estn asesinando a dirigentes campesinos con total impunidad; que para los campesinos pobres el dominio de la ley es slo una frase vaca. Y qu solucin proponen nuestros amigos ilustrados para este problema? Pedir al ministerio que acelere sus investigaciones. Es una sugerencia loable y en principio no tenemos nada contra ella. Pero los campesinos saben que las ruedas de la justicia se mueven lentamente y que los agentes armados de la contrarrevolucin lo hacen rpidamente. Lo que est en juego son sus vidas y deben hacer algo para defenderse.

Todo el mundo sabe que en los ltimos aos muchos campesinos han sido asesinados por los terratenientes y sus bandas armadas. En el informe del congreso campesino leemos lo siguiente: A finales de octubre de 2003, en Barinas, 120 policas ayudaron a los grandes terratenientes a destruir una escuela en la tierra ocupada y le entregaron al terrateniente 240.000 libras de grano producidas por los campesinos. Este no es un caso aislado. Los terratenientes reaccionarios estn movilizndose para derrotar a los campesinos, pare defender su poder y privilegios. Para ello no dudan en recurrir a la violencia. Tienen dinero, armas e influencia. Y, como demuestra este informe, cuentan con la ayuda de sectores del aparato del Estado.

Aquellos que predican la moderacin y la contencin a los campesinos para evitar una guerra civil en el campo estn olvidando un punto. Que ya existe una guerra civil en el campo. sta slo se puede detener con la accin decidida de los propios campesinos, apoyados por sus aliados naturales, sus hermanos y hermanas de las ciudades, la clase obrera. Los campesinos no se quedarn con los brazos cruzados mientras las bandas reaccionarias pagadas y armadas por los terratenientes les golpean, intimidan y asesinan.

La conferencia discuti la necesidad de la autodefensa armada as como la posibilidad de la guerra de guerrillas si hay una invasin estadounidense. S! Pero el enemigo de los campesinos venezolanos no es slo el imperialismo estadounidense. El enemigo est en casa! La oligarqua venezolana no es otra cosa que el agente local del imperialismo norteamericano. En la medida que ella posea la tierra, los bancos y los puntos clave de la industria, las conquistas de la revolucin nunca estarn a salvo, y la revolucin agraria seguir siendo un espejismo.

El campesinado debe armarse! Ese mensaje lo ha lanzado en ms de una ocasin el presidente Chvez. Es el momento de ponerlo en prctica. Lo que hace falta no es una guerra de guerrillas, sino la autodefensa organizada, la creacin de comits campesinos elegidos democrticamente en cada pueblo, armados con cualquier arma que puedan obtener para defender a la poblacin contra las bandas armadas de la contrarrevolucin. Los comits deberan unirse sobre bases locales, distritales y nacionales, y stos a su vez deberan unirse con los comits de trabajadores en los centros urbanos.

Esta es la nica forma de transferir pacfica y ordenadamente el poder a la poblacin en el campo. Los comits campesinos pueden jugar un doble papel: primero, movilizar y organizar a las masas campesinas para acelerar la implantacin de la revolucin agraria, despus, establecer el control democrtico sobre la administracin gestin de las haciendas colectivizadas. No hay otra forma posible.

La revolucin agraria, si quiere triunfar, debe desafiar el poder de la oligarqua, y no slo en el campo. Para que la produccin agrcola no sufra un dao irremediable, las granjas expropiadas deben ser gestionadas en lneas colectivas. Eso slo se puede conseguir si tienen garantizada la financiacin necesaria, crditos baratos, fertilizantes, tractores y cosechadoras baratas, camiones para el transporte y mercados garantizados para sus productos. Eso slo se puede conseguir si estn integradas en un plan global de produccin.

El primer paso en su consecucin es la nacionalizacin de los bancos. Sin el control sobre las finanzas y el crdito, es imposible controlar y planificar la economa. Sera como intentar conducir un automvil sin frenos, acelerador o palanca de cambios. La nacionalizacin de la tierra y los bancos es una medida absolutamente necesaria, incluso como parte de una revolucin democrtica nacional. Pero despus surgira la siguiente pregunta: por qu pararnos aqu? Por qu no expropiar las grandes empresas que todava estn en manos privadas? (No estamos interesados en las pequeas).

La razn por la cual la oligarqua y los imperialistas tienen pnico a la reforma agraria es precisamente por que entienden la lgica subyacente, es decir, que pone un signo de interrogacin sobre el llamado derecho divino a la propiedad privada. Eso es absolutamente correcto! En lugar de disculparse y garantizarle a los terratenientes y capitalistas que no tienen nada que temer, la Revolucin Bolivariana debera poner como primer punto del orden del da la expropiacin de la propiedad de la corrupta y degenerada oligarqua venezolana.

El presidente Chvez ha declarado correctamente que el capitalismo es esclavitud. Dijo que el futuro de la Revolucin Bolivariana debe ser el socialismo. Estamos de acuerdo con l en un cien por cien. Pblicamente tambin apoy la teora de la revolucin permanente de Trotsky. Qu dice esta teora? Dice que en las condiciones modernas, las tareas de la revolucin democrtica nacional (democrtica burguesa) no las puede llevar a cabo la burguesa, que la revolucin democrtica nacional slo puede triunfar si se transforma en una revolucin socialista.

La historia de Venezuela -y la de toda Amrica Latina- durante los ltimos doscientos aos es una confirmacin grfica de esta afirmacin. Sobre la base del sistema esclavista no hay salida posible. Es necesario romper con el latifundismo de una vez por todas. Ese es el significado real de la consigna: revolucin dentro de la revolucin. Esa es la nica salida!


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