Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2010

Documento de 1963 con introduccin de Miguel Manzanera
Elementos filosficos del concepto de libertad

Manuel Sacristn Luzn
Rebelin


Nota de Edicin. (Miguel Manzanera Salavert)

Como complemento al trabajo de mi tesis doctoral realic una investigacin en los Archivos que guardan los documentos del Partido Comunista de Espaa (PCE) y el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). Esos archivos fueron el Archivo Histrico del PCE, el Arxiu Nacional de Catalunya y el Archivo Particular de Francesc Vicens (dirigente del PSUC hasta 1965, cuando fue expulsado junto con Claudn y Semprn). En esos archivos aparecieron numerosos textos redactados por Manuel Sacristn y que reflejaban su paso por el partido, la lnea poltica que sigui, sus relaciones con el grupo dirigente, las decisiones que fue tomando, y diversas vicisitudes que acontecieron en aquella dcada de los 60 de lucha antifranquista. Mi investigacin abarc todos esos aos, hasta 1970.

El siguiente documento apareci como documento de trabajo en forma de copia ciclostilada, dentro del Seminario de Cuadros del Partido Comunista de Espaa celebrado en Arrs en 1963. La copia que conservamos se encontraba en el Archivo Personal de Francesc Vicens dirigente a la sazn del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC)- quien tuvo la amabilidad de cederme una copia. Esa copia se encuentra hoy en el Archivo Histrico del PCE en Madrid, pues una vez acabada la investigacin me pareci el mejor lugar para depositarla.

El texto fue posteriormente publicado con algunas modificaciones en Realidad, la revista terica del PCE, en el nmero de noviembre-diciembre de 1963. En l Sacristn analiza el problema de la libertad, primero, desde el punto de vista filosfico del materialismo dialctico, y despus desde el poltico-cientfico del materialismo histrico. De ah que el texto se encuentre dividido en dos partes, A y B.

Se han sustituido los subrayados en el texto por cursivas en algunas frases remarcadas por el autor, en la bibliografa y en algunas expresiones; pero se han mantenido bajo los ttulos de las secciones. Las notas a pie de pgina contienen aclaraciones bibliogrficas aadidas por m (MMS) sobre las ideas del texto. Los nmeros entre aspas <> representan los saltos de pgina. El texto presenta algunas abreviaturas que han sido sustituidas en la transcripcin para facilitar la lectura:

com.,....................comunista

D del P, dic. del pr,....Dictadura del Proletariado

Moc,.....................Movimiento obrero comunista

P.,......................Partido

PC, P.C.,................Partido Comunista

P.,pr.,pro.,.............proletariado

p.ej.,...................por ejemplo

soc.,....................socialista>

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Introduccin. (Miguel Manzanera Salavert)

El texto de Manuel Sacristn titulado, Elementos filosficos del concepto de libertad, fue escrito para un seminario de formacin de cuadros del Partido Comunista de Espaa celebrado en la ciudad de Arrs, Francia, en el verano de 1963. Se trata de un texto de carcter pedaggico, que responde a una tarea general que se haba asignado el autor elevar el nivel cultural del partido y el movimiento comunista-; en este caso esa tarea se concreta en la educacin de los militantes del partido en las ideas marxistas, proporcionando instrumentos conceptuales para el trabajo poltico de los cuadros comunistas.

La reflexin que hace aqu Sacristn tiene inters filosfico por su planteamiento del concepto de libertad desde una ptica marxista. Al mismo tiempo, contiene definiciones y aclaraciones importantes acerca de la coyuntura histrica y la lnea poltica comunista, que nos permiten comprender tanto la evolucin de su pensamiento en aquellos aos, como la situacin poltica y las tareas del movimiento comunista internacional en ese momento.

La produccin del texto se inscribe en la fuerte polmica que se produce en el interior del movimiento comunista internacional en el ao 63, que dar origen a la escisin maosta, primero, y despus a la sustitucin de Jruchev por Brenev en la direccin del PCUS. En el PCE esa crisis corresponde con las escisin maosta del PCE(m-l) y la expulsin de Claudn, Semprn, adems de Francesc Vicens y Sol Tura del PSUC. En esa delicada circunstancia el texto de Sacristn persigue reforzar la cohesin del Partido Comunista, recordando a sus militantes su importancia histrica, al tiempo que se quiere enraizar la accin colectiva en la conciencia de clase, construida a partir de conceptos racionales.

En sntesis, nos viene a decir Sacristn, por oposicin a los conceptos metafsicos de libertad escolstico-cristiano y existencialista-, la libertad humana debe encontrarse en el mundo del trabajo por ser el trabajo la actividad biolgica especfica del ser humano-. La libertad es, en efecto, la autoproduccin del ser humano por el trabajo, por la prctica colectiva en la transformacin del medio natural, la creatividad humana en su trato con la naturaleza. Eso significa que el ser humano tiene un cierto dominio sobre su realidad natural y es capaz de transformar la naturaleza gracias al conocimiento. Pero esto solo hasta cierto punto, pues las limitaciones son importantes. En un siglo en el que la ciencia y la produccin han conseguido grandes avances, como es el siglo XX, el gran obstculo para alcanzar un pleno dominio sobre la naturaleza proviene de la irracional divisin del trabajo que ser produce en las sociedades clasistas. Por eso la libertad para el ser humano es liberacin respecto de la alienacin, generada por la divisin social del trabajo en las sociedades clasistas.

En el texto se nos muestra as una enorme confianza en la evolucin de los acontecimientos histricos tras la Segunda Guerra Mundial; adems de tomar en cuenta el gigantesco despliegue de las fuerzas productivas con la industria moderna y la aplicacin de la ciencia a la produccin, el optimismo de la poca se corresponde con la organizacin democrtica de los Estados europeos gracias a la enorme fuerza de la clase obrera en Europa y el resto del mundo, organizada por los distintos Partidos Comunistas. Sacristn escribe para esa organizacin y para los cuadros de esa clase obrera victoriosa de esas grandes confrontaciones de clases que fueron las guerras mundiales de la primera mitad del siglo XX. La ciencia aparece como fuerza revolucionaria que manifiesta la potencia de la razn humana y el planteamiento marxista de la realidad histrica de la humanidad se explica sin el carcter problemtico que tendr posteriormente para nuestro autor.

Pero la claridad en la exposicin no oculta las divergencias y los conflictos ya presentes en el campo de la construccin del socialismo como modo de produccin correspondiente a la comprensin cientfica de la realidad. Llama la atencin la referencia a Stalin, que no est exenta de crtica; en cierto modo aparece como un representante cualificado del pensamiento marxista. Esa cita no es una adherencia extraa, dado el contexto en el que se produce el escrito. En el ao 56 se haba ya producido la crtica a los errores del stalinismo en el Informe que Jruchev, haba elevado al XX Congreso del PCUS, pero esa forma de pensar todava jugaba un papel importante en las filas comunistas. Posiblemente lo era el mismo Hans Schweinz, miembro del KPD (Kommunistische Partei Deutschlands), con quien Sacristn haba realizado sus primeras actividades como comunista organizado en una clula de formacin, mientras estudiaba en Mnster.

En este texto, Sacristn critica el stalinismo como deformacin doctrinal que est en la base de las posiciones maostas en el debate internacional y recoge para ello una tradicin de pensamiento marxista que estaba ya muy viva en el movimiento comunista. La crtica del stalinismo, como deformacin del marxismo es una constante en los intelectuales marxistas desde su misma aparicin. Karl Kosch y Walter Benjamin denunciaron las tendencias autoritarias entre los comunistas desde finales de los aos 30. Lukcs hizo la crtica del stalinismo desde 1956, pero seal tambin que el movimiento comunista de la poca nunca super realmente las actitudes y los conceptos, los vicios de pensamiento de la era Stalin. Togliatti lo hizo en el Memorial de Yalta de 1964, un ao antes de morir. Eisenstein hizo su interpretacin del stalinismo desde la figura de Ivn el Terrible en su famoso largometraje. El stalinismo es una tendencia cultural y econmica propia de aquellos pases con orientacin socialista, que adoptan un Estado autoritario por necesidades de coyuntura histrica. Ese estado genera una burocracia parasitaria que transforma la ciencia social marxista en una ideologa justificadora de su dominacin.

En numerosos documentos internos del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), Sacristn hizo la crtica del stalinismo, mostrando las formas concretas que adoptaba en las relaciones entre los comunistas; tambin critic en conferencias y textos publicados el autoritarismo y el dogmatismo cultural, que se produjo en el comunismo sovitico bajo la forma de zdhanovismo; ms tarde, en 1978, la crtica del stalinismo tom una forma sistemtica en la conferencia que dio en el Convento de Capuchinos de Sarri. En este texto, Sacristn critica la tesis central del stalinismo, la idea de que es posible construir el socialismo en un solo pas: me parece tan pragmatismo pseudoterico decir que es posible establecer el comunismo en un solo pas como decir que es posible el socialismo o el comunismo sin choque revolucionario violento con la clase dominante actual1. Y justifica crticamente, con diversos argumentos de carcter marxista, la aparicin y desarrollo del stalinismo y su significacin histrica, distinguindolo del leninismo, como una deformacin del mismo.

Debe subrayarse, por otra parte, que la cita de Stalin se refiere a la defensa de las libertades democrticas por parte de los Partidos Comunistas en los aos de ascenso del fascismo en Europa, y que ese papel de lucha por las libertades fue el que desempearon el PCE y el PSUC bajo la dictadura fascista. Y como dir Sacristn ms adelante el principal problema del stalinismo y la burocracia estatal sovitica es el uso anti-jurdico de la dictadura del proletariado: no la ausencia de derechos constitucionales, sino la ausencia de derechos en la prctica social a causa de su violacin por el aparato de Estado que deba consagrarse a protegerlos.

 

***

A. ELEMENTOS FILOSOFICOS DE LA TEORIA DE LA LIBERTAD.

I. CONSIDERACIONES CRITICAS SOBRE LOS PLANTEAMIENTOS TRADICIONALES ESPECULATIVOS DEL PROBLEMA DE LA LIBERTAD.

1. Insostenibilidad de los principales planteamientos metafsicos. El tema de la libertad no ha sido objeto de tantas interpretaciones diversas en la historia de la filosofa como otros conceptos morales. Esto hace menos violenta la reduccin que vamos a aplicar a dos solos ejemplos: El concepto escolstico de libertad, que puede considerarse como representante de toda la tradicin especulativa antigua, y el concepto existencialista de libertad, que puede tomarse como representante de las teoras burguesas de la libertad posteriores al descubrimiento marxista del condicionamiento del ser humano y a los intentos de Freud de descubrir esos condicionamientos slo en el terreno biolgico- psicolgico. (Sobre la posicin neopositivista se encontrar ms adelante alguna indicacin incidental).

1'. El libre arbitrio de indiferencia. La nocin escolstica de libertad es la de libre albedro, o libre arbitrio de indiferencia. Sigue siendo hoy la doctrina de la Iglesia al respecto. Segn esta concepcin, el hombre (concebido metafsicamente como una esencia fsica) es libre en el sentido de que puesto ante una eleccin no est en principio sometido a ninguna influencia determinada. Esta teora tiene su punto de partida en la consciencia individual precientfica. Efectivamente, todos tenemos hecha la experiencia de vacilar entre dos vas de conducta.

Pero esta experiencia en bruto, sin elaborar, no es un dato admisible as en bruto, pues su generalizacin terica conduce a absurdos. Esto ha sido visto por filsofos burgueses, neopositivistas o progresistas en general. En efecto, la hiptesis de que ningn condicionamiento (de los que tambin nos da testimonio la experiencia) sea determinante de la que conducta es, como han sealado los neopositivistas, una hiptesis de imposible manejo cientfico. Una realidad sin determinacin sera una realidad inicial, siempre nueva de un modo absoluto, y, por lo tanto, desligada e independiente incluso del propio sujeto. As el concepto de libre albedro lleva al absurdo de pensar la libertad como independencia del sujeto respecto de s mismo, incoherencia de la conducta del sujeto y, en ltima instancia, destruccin del concepto mismo de persona individual que la filosofa catlica gusta tanto de proclamar abstractamente. El carcter paradjico de esta nocin muestra, segn el criterio de Marx, que este planteamiento del tema de la libertad constituye un pseudo-problema, es decir, que no conduce al real problema que puede haber debajo de la palabra libertad. A la misma conclusin llegan los neopositivistas. Pero stos se basan en ella para rechazar el problema de la libertad en general. Lo nico que puede decirse es, sin embargo, que el problema de la libertad no puede consistir en saber si el hombre est desligado de determinaciones en su obrar.

A esta crtica puede aadirse otra paralela: El concepto de libre arbitrio concibe el acto de decisin o eleccin humano metafsicamente aislado de la vida del sujeto y del mundo. Recogiendo un esquema de Bergson, podra decirse que los escolsticos ven en cada acto de decisin un sujeto humano reducido a un punto abstracto y simple, que puede oscilar ente dos itinerarios de igual pendiente. En realidad el acto de decisin humana no es fruto de un punto abstracto y simple, sino de un sujeto complejo, producto de anteriores elecciones y de las decisiones de otros, y no est puesto ante dos simples lneas de igual pendiente, sino inserto en una complicada red de relaciones sociales que al mismo tiempo le constituyen a l mismo, su pasado y sus posibilidades de elegir.

<2> La falsa lgica subyacente a la teora escolstica de la libertad consiste en una separacin metafsica del ser humano respecto de las necesidades y regularidades del mundo y del propio ser del que es consciencia la consciencia humana. Pero el dato primario y bsico sobre el hombre no es su separacin de las necesidades del mundo, sino, al contrario, su condicin del ser mundanal, parte del mundo. Desde su nacimiento hasta su muerte es el hombre un ser constituido por las mismas necesidades naturales, como muestran todas las ciencias biolgicas que obran sobre l.

Por lo dems, puede recordarse que la experiencia individual y sin elaborar de la vacilacin ante dos posibilidades -experiencia que es la base de la concepcin escolstica- se da en todos los animales superiores. Tambin el perro, con su dbil conciencia, vacila. La vacilacin es la forma de la tensin de contrarios en el obrar del ser consciente.

2'. La nulidad de la angustia existencial.2 La doctrina existencial heideggeriana que puede considerarse como una teora de la libertad, descansa en cambio en una experiencia ms fina ya elaborada por el marxismo, por el primer psicoanlisis (el de Freud) y por algunas versiones burguesas del marxismo, como la sociologa del saber de Mannheim. Es la experiencia de la serie de condicionamientos que determinan la accin y el pensamiento del individuo en la sociedad. El existencialismo heideggeriano ve en la angustia existencial un temple o estado de nimo en el cual el individuo anula en su consciencia todo el contenido cultural y social que le ha alimentado, los lugares comunes, las ideas pblicas, incluyendo los conceptos cientficos, para encontrarse al final un vaco que sera el momento de la libertad.

Pero aunque el punto de partida es aqu ya elaborado, no ingenuo como el escolstico, est limitado sin embargo por las siguientes razones: Primera y fundamental: la hiptesis de una consciencia vaca de conocimientos adquiridos es una hiptesis absurda. No existe la consciencia pura que afirm el idealismo kantiano. La experiencia nos da la consciencia exclusivamente como consciencia de algo, segn han indicado los fenomenlogos. O, en trminos nuestros (de Marx), la consciencia es siempre consciencia del ser, el ser llevado a la consciencia.

Segunda razn: entre los condicionamientos de la consciencia el existencialismo mezcla sin distinguirlas las determinaciones naturales ineliminables, incluso el pensamiento cientfico, con las determinaciones eliminables y que hay que eliminar, es decir, las alienaciones de la consciencia. Suprimir las determinaciones naturales de la consciencia sera suprimir al hombre, no liberarlo. Admitir que raz cuadrada de dos es un nmero irracional no es estar alienado aunque esto no sea un descubrimiento 'propio' o 'autntico' del estudiante de bachillerato, sino que es saber, tener consciencia. En cambio, suprimir las determinaciones por alienacin es liberar al hombre.

Tercera razn: como consecuencia de esta mezcla reaccionaria de determinaciones naturales constitutivas de la consciencia y determinaciones por alienacin, el concepto existencialista de libertad, de nulidad de la angustia, llega a la misma paradoja, al mismo pseudo-problema que el concepto escolstico de libre albedro: Quin es, en efecto, el individuo libre, una vez destruidas las determinaciones naturales que le constituyen como tal individuo, que componen su ser? El hombre libre sera tambin un vaco, un hueco, un punto abstracto como en el caso de los escolsticos.

Como se ve, tambin el concepto existencialista de libertad se basa en la separacin metafsica del ser humano respecto de las necesidades o regularidades del mundo.

<3> El ser humano no es un hueco puro en el mundo, que es lo que supone este concepto de libertad. El ser humano es un ente constituido como los dems, con la realidad, con la materia, segn las leyes y necesidades del mundo; y as se presenta a la experiencia cientfica.

3'. Elementos comunes a estas nociones.

1''. Estos dos conceptos de libertad son negativos: libertad segn ellos se define con la ausencia de algo -de determinaciones naturales en la escolstica y de determinaciones naturales y sociales en el existencialismo.

2''. Estos dos conceptos se basan en una separacin metafsica, adialctica, entre hombre ('libertad') y mundo ('necesidad'). Cualquier ciencia que trate del hombre -ya sea natural como la biologa, ya sea social- parte necesariamente de la afirmacin contraria, a saber, de la afirmacin de una connaturalidad de hombre y mundo.

2. Crtica y estimacin de las nociones metafsicas de libertad.

1'. La separacin metafsica adialctica recoge una separacin real, que hay que ver, sin embargo, dialcticamente y en su gnesis histrica, a saber: el margen respecto del mundo que efectivamente suministra la consciencia al reproducir el mundo mismo, al reflejarlo.

2'. Pero ese margen es dialctico: slo es separacin dentro de la inclusin: el hombre est en contacto fsico (radiaciones, etc.) con la cosa misma de la que, por la consciencia, est separado. La separacin est cubierta por acciones y reacciones especficas que precisamente no seran posibles sin la separacin misma.

3'. El margen suministrado por la consciencia es dialctico tambin en el sentido de producto de una evolucin: igual que la consciencia misma, no es un dato inicial en la evolucin biolgica. La consciencia es un producto del trabajo. El hombre es el animal que trabaja, es decir, el animal cuya actividad biolgica no da de s slo actos, sino tambin productos (Engels). La raz de la libertad, como caracterstica de la manifestacin de la actividad humana, tiene que estar pues en el trabajo.

4'. Pero este rasgo de la actividad humana, la productividad del trabajo, no est en absoluto fuera de las necesidades naturales. Est tan dentro de ellas como la actividad especfica de cualquier otro animal.

5'. Escolio: preguntarse por la naturaleza precisa de esa actividad biolgica especficamente humana es tarea de la ciencia positiva. Dar respuestas filosficas de detalle es anticiparse a la ciencia y correr el riesgo de hacer metafsica sin querer. La ltima afirmacin filosfica posible en este terreno es general, no de detalle, y puede formularse as: esa actividad biolgica, o la energa biolgica correspondiente, tiene que ser una de las formas de manifestacin de la materia, del ser real.

<4>

II. BASES PARA UN PLANTEAMIENTO CORRECTO DEL PROBLEMA DE LA LIBERTAD. (Lectura fundamental: Engels, La contribucin del trabajo a la hominizacin de los monos).

 

0. La anterior consideracin crtica de la tradicin filosfica especulativa nos permite avanzar hacia un planteamiento correcto. Este se basar en las dos conclusiones:

1'. Aunque por su importancia comunicativa conservamos la palabra 'libertad', el verdadero problema que est debajo de esa palabra no puede ser la pregunta metafsica: "es el hombre libre?" -o sea, est desligado de la necesidad natural?- sino otra. Es decir: el problema de la libertad tiene que ser replanteado en trminos nuevos. El antiguo planteamiento propone un problema a priori irresoluble, y, por tanto, sin sentido: un pseudoproblema.

2'. El planteamiento correcto de una pregunta referente a un rasgo propio del hombre tiene que basarse, directamente o indirectamente, en el elemento ms propio o esencial del ser humano: el trabajo. Empecemos por profundizar un poco en ste.

1. El trabajo es, ante todo, como la actividad de los animales, reproduccin de la vida.

2. Pero con la aparicin del hombre propiamente dicho, es decir, del animal social y consciente, esa reproduccin ha empezado ya a ampliarse en el sentido de una verdadera produccin de condiciones nuevas de la vida, por la acumulacin social del trabajo y por la eficaz multiplicacin de ste sobre la separacin de las condiciones iniciales que suministra la consciencia. El trabajo es productor y motor de la evolucin de la consciencia. As ampliado, el trabajo es un concepto que integra el concepto general de prctica humana o prctica social, la cual es en principio creadora, productora de novedad. (A diferencia de la actividad animal, que en este sentido no es ni trabajo pleno ni prctica, sino mero despliegue de energa).

3. Esta autoproduccin -no slo reproduccin- del hombre y de su consciencia por el trabajo, por la prctica, es pues su rasgo esencial. A ella se refiere en ltima instancia la cuestin de la libertad como caracterstica especficamente humana. Y hay que recordar que se trata de:

1'. La forma humana de la actividad general del ser vivo; por tanto, nada contrapuesto a la necesidad natural, sino parte de ella.

2'. Algo en principio consciente.

3'. Algo esencialmente social.

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III. LA NOCION FILOSOFICA ABSTRACTA O FORMAL DE LIBERTAD.

(Lecturas bsicas: Marx, Esbozo de la crtica de la filosofa hegeliana del Derecho; los dos artculos sobre La cuestin juda; Manuscritos econmico-filosficos de 1844).

1. La clsica nocin de Spinoza -libertad es consciencia de la necesidad- no es tan buena expresin como parece de la nocin comunista de libertad; pues slo recoge completamente uno de sus rasgos, a saber, la negacin de un aislamiento metafsico de la libertad humana respecto de la necesidad.

2. Pero slo recoge indirectamente el segundo de los tres elementos abstractos esenciales del concepto comunista de libertad, a saber: su carcter positivo. Negada la separacin absoluta o metafsica de necesidad y libertad, el concepto comunista de libertad no puede ser la mera negacin de necesidad, un concepto meramente negativo; la libertad es algo positivo aadido por el hombre al mundo y a la existencia, y esa positividad aadida no es el mero pasivo reflejo consciente, sino positividad activa.

3. Ni tampoco da la frmula de Spinoza el tercer rasgo importante del concepto comunista de libertad, a saber: que ese aadido es prctico. Con una frmula varias veces usada por Marx y Engels, la libertad es poder del hombre sobre la naturaleza y sobre s mismo, lo que quiere decir sobre la naturaleza y sobre la sociedad que produce el propio ser del hombre. Como el 's mismo' del hombre es el resultado del trabajo en sentido amplio, de la prctica social, esto puede decirse de otro modo con la siguiente frmula, que podra presentarse como una definicin formal, abstracta o general an: la libertad es el dominio positivo y consciente del hombre sobre su prctica, basado en el conocimiento de la necesidad natural y social o histrica.

4. A ttulo de comentario podra aadirse que ese concepto comunista abstracto de libertad es una correccin de una frmula de Hegel en su Filosofa de la Religin que ha irritado exageradamente a muchos marxistas. "La libertad", dice Hegel, "consiste en no querer nada que no sea uno mismo". La correccin comunista dara la siguiente frmula: la libertad consiste en poder ser uno mismo.

Esa frmula as corregida no es metafsica -aunque an sea, ciertamente, abstracta- pues Marx ha definido de modo positivo, desde los primeros esbozos del materialismo histrico, la 'mismidad' o 'naturaleza' del hombre propiamente dicho, sin apelar a una naturaleza sustancial metafsica de tipo aristotlico.

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IV. LA NOCION FILOSOFICA CONCRETA O MATERIAL DE LIBERTAD.

(Lecturas bsicas: Las dichas para el captulo anterior, y adems: Marx-Engels: La Sagrada Familia; La Ideologa alemana; Marx: Miseria de la Filosofa; Marx-Engels: Manifiesto; Crtica del programa de Gotha.)

1. La anterior alusin a lo histrico indica que todo lo dicho hasta ahora ha sido abstracto: ha sido una aclaracin -como fruto de la crtica de las concepciones especulativas de la libertad- de los trminos abstractos que necesariamente tiene que usar, como toda teora, la teora de la libertad. Pero la filosofa comunista se define precisamente por ser un pensamiento concreto, una filosofa de la prctica, como ha dicho Gramsci, o, como tambin podra decirse, no una especulacin sistemtica al modo tradicional, sino la formulacin general del esfuerzo creador de un nuevo mundo humano. Por eso la consecucin del concepto concreto o histrico de libertad exige, por as decirlo, a la filosofa comunista de la libertad una autocrtica de los propios fundamentos abstractos.

2. Esta autocrtica o correccin est dada, en realidad, por todo el materialismo histrico, del cual no se ha usado hasta este momento ms que un par de principios elementales, y que es imposible, naturalmente, reproducir suficientemente aqu. Aqu habr que limitarse a recoger los principales elementos del materialismo histrico que an son absolutamente imprescindibles para completar concretamente, aunque sea en esquema, las anteriores nociones, poniendo stas en relacin con la realidad del desarrollo histrico de la prctica. Esos elementos son principalmente los siguientes principios:

1'. La naturaleza de las sociedades presocialistas es clasista y tiene una divisin irracional del trabajo, lo que determina la prctica humana en toda la historia anterior al triunfo del socialismo (prehistoria de la libertad).

2' En todas esas sociedades clasistas, ninguna clase dominante ha representado duraderamente a la humanidad en su conjunto, sino slo en los breves lapsos de tiempo en que protagoniz el derrocamiento de las antiguas clases dominantes cuyo dominio era ya incompatible con el desarrollo de las fuerzas de produccin.

3'. Por tanto, la expresin 'el hombre' no est completamente usada, como verdaderamente significativa de toda la humanidad, cuando nuestra definicin abstracta de libertad se aplica a cualquier sociedad no comunista. Ms bien debera hablarse de la libertad del hombre paleoltico, del hombre neoltico, del hombre esclavista, del hombre feudal, etc.; y en cada uno de esos casos, la libertad definida por el grado de dominio o poder humano en cada poca sobre la naturaleza y la sociedad sera, propiamente, un grado de libertad de la clase dominante, usurpadora y beneficiaria del poder (o sea de la libertad potencial) de toda la sociedad.

<7> 4'. Especialmente en toda la sociedad de economa mercantil -y en todos los sectores mercantiles de sociedades ms arcaicas- incluso la libertad de la clase dominante (pero sobre todo, como es natural, la de las clases oprimidas) tiene un lmite insuperable determinado por la alienacin, es decir, por la reificacin o cosificacin de las relaciones originariamente humanas bajo la forma de relaciones o conexiones ineluctables y ms o menos imprevisibles entre cosas, hechos y situaciones materiales. -En sociedades ms primitivas es ms caracterstico -y normalmente anterior- el nacimiento de otro tipo de alienacin: La religin, forma tpica de ilibertad de la consciencia, que nace de la cosificacin de relaciones humanas en relaciones trascendentes, para interpretar los fenmenos de una naturaleza ante la cual el hombre es impotente.

5'. Por ltimo, las contradicciones entre las fuerzas de produccin de la humanidad y las relaciones de produccin -o, lo que es lo mismo: las contradicciones entre la capacidad potencial de la prctica en cada poca y las condiciones de ejercicio de dicha prctica- contradicciones que son el motor del cambio histrico cualitativo y dan el fundamente a las luchas de clases, permiten prever desde el siglo XIX el descenso de la ltima clase particular, la ltima clase definida por su modo particular de poseer los medios de produccin, que es la clase burguesa, y su derrota por la clase universal -o sea, sin particularidad jurdica estamental ni cultural- que es el proletariado. El materialismo histrico ve en esta clase -definida negativamente, slo por su exclusin de la propiedad- la clase capaz de terminar con la sociedad de clases, mediante la generalizacin de su propia universalidad y la conversin de esta universalidad negativa en universalidad positiva, o sea, mediante la supresin de la propiedad privada, que es la positiva limitacin del dominio general humano sobre el trabajo, mediante la instauracin de la sociedad comunista a travs de la sociedad3.

6. En la sociedad sin clases tendr finalmente sentido concreto nuestra anterior definicin abstracta de la libertad, pues para esa sociedad, la tal definicin habr dejado de ser abstracta, puesto que tendr sentido concreto o histrico hablar de 'el hombre' o de 'la humanidad', sin ms distinciones ni cualificaciones de orden sociolgico.

(Estos cinco puntos, que aqu se han resumido esquemticamente, presuponen en realidad el rico y complejo ncleo del materialismo histrico. No hace falta decir, por tanto, que no basta lo aqu resumido para la plena formulacin de lo que sigue. Este resumen en cinco puntos no es sino un recordatorio breve y pobre de las nociones implicadas o supuestas por la problemtica concreta de la libertad. -Por otra parte, se prescinde aqu de toda concreta referencia a la posible importancia de los instrumentos tcnicos de produccin recientemente descubiertos o inventados -electrnica, ciberntica, automatizacin- sobre las frmulas previsibles tericamente de realizacin del dominio comunista de la humanidad sobre la naturaleza. Sobre esto hay, segn creo, interesantes estudios soviticos que no conozco, y adems un par de publicaciones muy creadoras, aunque tal vez an inmaduras, del filsofo marxista alemn Georg Klaus: el libro La ciberntica desde un punto de vista filosfico y el par de artculos sobre trabajo creador y tra<8>bajo mecnico, en la Revista Alemana de Filosofa4).

3. Con esto, obtenemos el planteamiento correcto que antes buscbamos: libertad concreta es ausencia de alienacin, dominio de la humanidad sin clases sobre el trabajo y sus productos, visibilidad y tratamiento de las relaciones humanas como tales relaciones humanas, sin cosificacin de las mismas y de las relaciones del hombre con la naturaleza como forma bsica de la actividad especfica del hombre, del trabajo intelectual y material.

4. Del anterior resumen, -y de todos los principios del materialismo histrico recogidos por ese resumen- se desprende que el concepto comunista de libertad significa en la sociedad pre-comunista slo una posibilidad. Su realizacin presupone una actividad. Realizar ese concepto filosfico es conseguir la concrecin superando la abstraccin. O sea: concretar la abstraccin, lo universal. Aqu se manifiesta, como en todo otro captulo de la filosofa comunista, la indicacin de Marx sobre la filosofa y la prctica (sobre todo en la Ideologa Alemana): No es posible realizar la filosofa (como afirmacin de necesidades esenciales humanas) sino superndola (en tanto que afirmacin abstracta, o sea: Pasando a la prctica); y no es posible superar la filosofa (por la prctica) sino realizndola (o sea guiando con ella la prctica para que sta no sea ciega). Con palabras de P. Togliatti: La teora comunista de la libertad, por la naturaleza prctica del marxismo, se resuelve histricamente en una teora de la liberacin.

En este punto, segn lo dicho, la filosofa comunista de la libertad desemboca en la prctica comunista de la libertad, en la lucha por la libertad. Pero antes de pasar a las lneas generales de esa prctica, conviene resumir brevemente el contenido de la libertad comunista, es decir, del objetivo de la lucha por la liberacin:

1'. La libertad comunista es universalmente humana, no de una clase de hombres. Es la concrecin del universal 'libertad', por hablar hegelianamente, del mismo modo que la sociedad comunista es la concrecin del universal 'hombre'.

2'. La libertad comunista consiste en la realizacin de unas condiciones en las cuales la prctica humana est exenta de alienacin naturalista o social. Esto supone:

1''. La ausencia (dicho negativamente) de una impotencia ante la naturaleza como la que determin la aparicin de las religiones. O sea (dicho positivamente), un gran desarrollo del poder material del hombre sobre la naturaleza. Lo cual supone a su vez no un utpico alejamiento de la necesidad natural, sino una gran consciencia o conocimiento de ella.

2''. La ausencia (dicho negativamente) de una impotencia ante la realidad social como la que determin, por ejemplo, la fetichizacin de la cultura burguesa. O sea (dicho positivamente) una alta consciencia o conocimiento de la necesidad social o histrica.

<9>3''. Esos dos supuestos de la libertad se resumen en este tercero: la fundacin y el desarrollo de una sociedad, la sociedad comunista, que hace posible:

1'''. La superacin de la alienacin naturalista, al destrabar el desarrollo de las fuerzas productivas liquidando para siempre la contradiccin esencial y objetiva (o sea, necesaria) entre las fuerzas productivas y las relaciones de produccin clasistas inmovilistas. (La liquidacin de esas contradicciones necesarias y objetivas no acarrear, optimistamente, la liquidacin a priori de otras contradicciones posibles, accidentales o contingentes, subjetivas y no antagnicas).

2'''. La superacin de la alienacin sociolgica, al terminar con la ocultacin clasista, objetiva o incluso ideolgica de las necesidades bsicas sociales, de las leyes histricas del comportamiento humano.

5.1'. Dicho esto, puede pasarse a la transicin de la filosofa comunista de la libertad a la prctica comunista de la libertad, o lucha por la libertad. Esta transicin es dialctica, es una mediacin en la cual:

1''. En el sentido teora-prctica se obtiene una fundamentacin de la prctica por la teora.

2''. En el sentido inverso, prctica-teora, se obtiene una ulterior concrecin de la filosofa comunista de la libertad. Pues aunque en este apartado el punto de vista no ha sido plenamente abstracto como en los dos captulos anteriores, an ha tenido, de todos modos, el rasgo abstracto de considerar en contraposicin mera, an a-dialctica (sin mediacin), la libertad pre-socialista y la libertad comunista.

2'. La prctica comunista de la libertad, la lucha por la libertad que se produce en la sociedad capitalista, es la mediacin dialctica entre ambos contrarios. En ella se producen corrientes de influencia histrica en el sentido capitalismo-socialismo y otras inversas en el sentido objetivo socialista-situacin capitalista.

3'. El protagonista de esa mediacin es el proletariado, por las razones que se han visto antes. Y la institucin principal de la misma y del proletariado, desde el punto de vista de la lucha por la libertad, es el Partido Comunista.





<10>B. LA PRCTICA DE LA LIBERTAD

(Lecturas fundamentales: Manifiesto, Crtica del Programa de Gotha; Lenin: escritos polticos breves del perodo 1917-muerte; El Estado y la Revolucin).

I. EL PARTIDO COMUNISTA COMO AGENTE DE LA LIBERACION.

1.1'. La formacin histrica principal en la lucha por la liberacin es en el siglo XX el Partido Comunista.

2'. No se trata de idealizar el Partido Comunista convirtindolo en un mito. La historia 'habra podido' perfectamente por as decirlo, dar lugar a la aparicin de otra formacin histrica como encarnacin de la misma necesidad. La 'casualidad' -la contingencia, como debe decirse ms tcnicamente- de la hora histrica fundada, iniciada y desarrollada por Marx, Engels y Lenin, y luego continuada, ms o menos creadoramente por el Movimiento obrero comunista, ha sido, segn la dialctica general de la necesidad y la contingencia, el modo contingente de manifestarse la necesidad de una prctica organizada de la libertad, de la accin poltica del proletariado.

3'. Pero una vez inserta en la realidad, esa contingencia, la formacin histrica que llamamos Partido Comunista, forma ya parte de la necesidad histrica actual, es decir, de los elementos esenciales, dados e ineliminables de la realidad social -'ineliminables', al menos, mientras dicha realidad histrica siga siendo cualitativamente, en lo esencial, la misma que dio lugar al nacimiento del Partido Comunista. (Por eso es antimarxista la tesis que, segn parece, sostuvieron los comunistas yugoeslavos tras la crisis hngara de 1956, al aconsejar a los comunistas hngaros que no reconstituyeran el Partido leninista hngaro).

2. El Partido Comunista puede tener esa importancia en la lucha por la libertad, porque su teora es, por repetir la frmula de Spinoza, 'la consciencia de la necesidad' con que el proletariado construir y construye la sociedad libre, y su prctica es la realizacin de esa consciencia. El Partido Comunista es el instrumento histrico, por de pronto, de la naciente libertad del proletariado. Y, dadas las caractersticas antes vistas de esta clase social, el Partido Comunista es en segundo lugar el instrumento histrico de la libertad de todos los hombres.

3. Esto quiere decir que el Partido Comunista slo tiene esa significacin histrica en cuanto promotor de la funcin del proletariado, o, como suele decirse, en cuanto vanguardia del proletariado. La cuestin esencial es la construccin de la sociedad comunista a travs de la socialista por el proletariado como clase dominante; y esto implica ante todo el paso del proletariado a la posicin de clase dominante o, dicho de otro modo, la dictadura del proletariado.

4. La prctica de la libertad es pues, para el hombre contemporneo, la lucha por la dictadura del proletariado y sealadamente la lucha militante en el Partido Comunista.

<11> Con esto se agotan -aunque muy esquemticamente- los elementos filosficos de la teora comunista de la libertad. Pero las caractersticas del rpido perodo de evolucin en que nos encontramos hacen aconsejable contrastar esa teora con los problemas de la prctica cotidiana concreta contempornea. Esto se har en el captulo siguiente, que es el ltimo.

II. LA ORGANIZACION DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

(Indicacin de lecturas al final).

1. La concepcin marxista de la Dictadura del Proletariado, de la posicin del proletariado como clase dominante, no ha sido la misma en todas las fases del desarrollo del pensamiento marxista. Es natural que as sea, porque tanto el acceso del proletariado a la condicin de clase dominante cuanto la organizacin de su dominio, la organizacin de la Dictadura del Proletariado depende de las correlaciones de fuerzas presentes en cada fase y caso.

2. Dos elementos son, sin embargo, constantes en la Dictadura del Proletariado:

1'. El paso de la ilibertad a la libertad tiene necesariamente que estar mediado por una situacin en la cual el proletariado es la clase dominante de la sociedad y suprime, con el adecuado ejercicio de su dominio, la sociedad de clases.

2'. La Dictadura del Proletariado consiste polticamente en un sistema de alianzas, dirigido y dominado por el proletariado, con todas las fuerzas objetivamente interesadas en derrocar el capitalismo concretamente existente, es decir, en nuestra poca, el imperialismo o poder del capital monopolista.

(El primero de esos dos puntos estaba ya formulado por Marx. El segundo, aunque implcito en Marx, ha sido explcitamente formulado por Lenin. Como queda indicado, por alianza no debe entenderse una relacin sin contradicciones, pero tampoco necesariamente y siempre una coincidencia objetiva coactivamente impuesta, como la que el poder sovitico se vio obligado a desarrollar en la mayora de los casos).

3. Aparte de esos dos principios fundamentales, la teora marxista ha considerado en el curso de la evolucin histrica varias posibles concreciones de la dictadura del proletariado y de la llegada a ella:

1'. El propio Marx con Engels, ha pensado sucesivamente de dos modos esa problemtica: de un modo antes de la experiencia de la Comuna (1871). Segn l basta para instaurar la Dictadura del Proletariado con que ste se haga dueo del estado preexistente. Esta es la concepcin general, no siempre explcita, del Manifiesto y de El Capital. Segn la segunda, posterior a la experiencia de la Comuna, para instaurar la Dictadura del Proletariado es necesaria la destruccin misma del estado burgus preexistente y la instauracin de un estado incluso formalmente nuevo. sta<12> es la tesis de la poca de la Crtica del Programa de Gotha y del ltimo prlogo an escrito por Marx al Manifiesto, en 1872 si no recuerdo mal.

- Los comunistas chinos sostienen que esta afirmacin es una falsificacin histrica, en un artculo contra Togliatti publicado en los nmeros 3 y 4 de 1963 de la revista terica Hongqui5. Segn ellos, en el Manifiesto Marx no habra hablado de destruccin del estado burgus porque slo hablaba del acceso del proletariado al poder, y no de la organizacin de la Dictadura del Proletariado. Esta interpretacin me parece un bizantinismo: el hecho ms verosmil es que Marx no ha pensado siquiera hasta 1870 en la idea de destruir el aparato del estado preexistente. En todo caso, los comunistas chinos se pronuncian sobre esta cuestin en los siguientes trminos: "Desde luego, el que la clase obrera emplee medios pacficos o no pacficos depende 'de la resistencia que los crculos reaccionarios opongan a la voluntad de la inmensa mayora del pueblo; del empleo de la violencia por esos crculos en una u otra etapa de la lucha por el socialismo' (Primera Declaracin de Mosc6). Pero, sea cual fuere el medio que se use, es necesario destruir el viejo aparato estatal de la burguesa y establecer la dictadura del proletariado" (art.cit.).

- Dejando aparte el hecho de que 'dictadura del proletariado' est usado aqu en un modo tericamente incorrecto, prejuzgando ya la cuestin, esa tesis es una generalizacin unilateral de la experiencia china y oriental que no tiene en cuenta los posibles efectos de la correlacin de fuerzas en otros casos.

<13> 2'. Las aportaciones de Lenin y de Stalin al problema de la dictadura del proletariado son sobre todo un desarrollo de la tesis de Marx correspondiente al periodo de 1870 en adelante. La justificacin histrica de esa tesis es el proceso de involucin de la democracia formal burguesa, claramente prevista por Marx en 1870-71, estudiado por Lenin en El Estado y la Revolucin y el libro sobre el imperialismo, y comprobado por todo el mundo en el proceso de fascistizacin del estado burgus.

Los comunistas chinos insisten hoy muy unilateralmente en ese hecho. Del mismo artculo citado: "El desarrollo del capitalismo monopolista de estado en los pases imperialistas muestra que la burguesa monopolista, lejos de debilitar su posicin dominante en sus propios pases y su posicin competidora allende de sus fronteras, se esfuerza por fortalecerlas. Adems, los imperialistas refuerzan frenticamente sus aparatos militares no slo con el propsito de saquear otras naciones, sino tambin para intensificar su opresin contra el pueblo dentro del pas. La llamada democracia burguesa en los pases imperialistas se ha revelado de una manera an ms desnuda como la dictadura tirnica de un puado de oligarcas monopolistas sobre sus esclavos asalariados y sobre las amplias masas del pueblo".

Esos hechos son el fondo de verdad que hay tambin bajo la tesis de Stalin sobre la agudizacin de la contradiccin bsica entre capital y trabajo, burguesa y proletariado, capitalismo y socialismo. La tesis de Stalin, igual que esas frases de los comunistas chinos, no es falsa porque no responda a hechos correctamente observados: parte, en efecto, de hechos que ya haba previsto el propio Marx. Pero esa actitud es falsa porque, al absolutizar esos hechos, al no incluir al lado de ellos otros hechos contradictorios y otros aspectos contradictorios que presentan esos mismos hechos, se convierte en una actitud metafsica.

Esos otros hechos o aspectos contradictorios de esos mismos hechos son, unos, ya antiguos: la conquista del poder por el proletariado ruso, la construccin de la URSS, su consolidacin, la extensin del campo socialista (frenos todos ellos a esa tendencia agresiva creciente del imperialismo del que habla el texto chino), la extensin del movimiento comunista mundial y la prdida de terreno del imperialismo desde el punto de vista geogrfico. Otros de esos hechos son ms recientes: la aceleracin de los dos ltimos citados, la toma de conciencia de las masas y su lucha econmica y poltica, y, sobre todo, la evolucin econmica mundial y de los pases imperialista. La actitud de los comunistas chinos sobre este problema que ni siquiera tiene en cuenta este dato bsico de la agudizacin de contradicciones en el sistema econmico monopolista y la insercin acelerada de la lucha obrera en esas contradicciones en los pases europeos (cada en Italia, Tambroni7 por las manifestaciones convocadas por los sindicatos marxistas, huelgas espaolas y francesas recientes, etc.), es una manifestacin de un vicio de mtodo marxista caracterstico de los peores aspectos del pensamiento de Stalin: el politicismo puro, error extremo contrapuesto al error del economicismo, y enormemente emparentado con el subjetivismo y la arbitrariedad administrativa.

Todos esos hechos permiten preguntarse si la fase histrica cuyos comienzos vio Marx en 1871 y cuyo centro vivieron Lenin y Stalin, no ha empezado a extinguirse, por poner una fecha alrededor de 1945, y si, por tanto, la teora de la dictadura del proletariado no es hoy susceptible de nuevo enriquecimiento y elaboracin.

4.1'. Para ello debe recordarse ante todo que Lenin no ha dejado nunca de definir la dictadura del proletariado como un sistema de alianzas, y que el propio Stalin, en unas palabras de gran penetracin poltica e histrica, ha visto unas nuevas perspectivas de articulacin de la instauracin y la organizacin de la dictadura del proletariado. Son palabras dirigidas a una reunin de dirigentes comu<14>nistas: "Antes en la burguesa se permita jugar al liberalismo, defenda las libertades democrticas y burguesas... De tal liberalismo no queda ningn rastro... El principio de la igualdad de derechos de los hombres y de las naciones est por los suelos... La bandera de las libertades democrtico-burguesas es arrojada por la borda. Pienso que a vosotros os toca, representantes de los partidos comunistas y democrticos, volver a levantar y llevar hacia adelante esa bandera"8.

A todo esto puede aadirse que las democracias populares, forma indiscutiblemente nueva de organizar la dictadura del proletariado, ha nacido en una poca en la que Stalin era secretario general y dirigente principal del PC(b)US9.

Ha llegado el momento de afirmar, contra la interpretacin ms comn de las tesis de Lenin al respecto, que esta cuestin no tiene relevancia filosfica, terica general, siempre que quede bien claro que la doble posibilidad no puede afectar al principio bsico de la dictadura del proletariado, del dominio de la sociedad, y por tanto del estado, por el proletariado. Por ejemplo, la aceptacin bsica de una 'va parlamentaria' al socialismo no contradice al principio marxista de la dictadura del proletariado si se basa en una correlacin de fuerzas que, a la corta o a la larga, determinan el desarrollo pleno de la dictadura del proletariado. (Vale la pena observar que esta es la prctica de un Partido Comunista que, en cambio, se manifiesta de modo incoherente con esa prctica en la actual discusin del movimiento comunista mundial: el Partido Comunista de Indonesia).

Pero la presencia de dos soluciones posibles puede suscitar una serie de ilusiones utpicas nada marxistas y capaces de paralizar a la clase obrera.

Las dos ilusiones principales -y contrapuestas- son como siguen:

1''. La ilusin ms grave para un Partido Comunista que se decida por la 'via pacfica' o hasta 'parlamentaria y legal', al socialismo, por el uso, dominio y desarrollo socialistas de las libertades formales y el parlamento, es creer , alcanzada por la va pacfica o parlamentaria la victoria, el capital monopolista va a ceder el poder sin resistencias. Esta ilusin desarmara a la clase obrera y a su partido en un momento decisivo. Es la acusacin que los comunistas chinos han hecho a la 'va italiana al socialismo' e, indirectamente, al secretario general del PCUS sobre la posibilidad, en algunos casos, de la victoria parlamentaria del socialismo. En respuesta a esta acusacin, el secretario general del Partido Comunista Italiano escribe (tomo textos, y los reno, de: Informe ante la Sesin Plenaria del Comit Central del PCI de marzo de 1956; Informe ante la sesin plenaria del Comit Central del PCI de junio de 1956; Informe al X Congreso del PCI10): "Yo quisiera corregir a aquellos camaradas que han dicho -como fuera de discusin- que la va italiana al socialismo equivale a la va parlamentaria y nada ms. Esto no es verdad... Reducir estas luchas a las competiciones electorales por el Parlamento y esperar la conquista del 51%, adems de ingenuo, sera utpico... No slo es necesario tener un Parlamento que funcione, sino tambin un gran movimiento popular... El movimiento popular puede hacer surgir del pas aquellas exigencias a las cuales pueda responder un Parlamento en el cual las fuerzas populares hayan obtenido una representacin lo bastante fuerte". Con otras palabras: un Parlamento popular slo es posible con un dominio popular -y dirigido por la clase obrera- de todas las instituciones, sealadamente de las del orden pblico.

2''. La ilusin ms grave para un Partido Comunista que se decida por la insurreccin armada es creer que salvo la victoria militar no es posible ninguna lucha importante. Este radicalismo ingenuo, que a veces se presenta en militantes ms o menos desgastados por una larga lucha clandestina, redunda, igual que la anterior, en el desarme de la clase obrera y su Partido, los cuales, como ha dicho Togliatti "se cruzan de brazos en espera del gran da de la Revolucin". En esa<15> expectativa mesinica, mstica y subjetivamente religiosa, no pueden desarrollarse ni la consciencia de clase del proletariado ni la combatividad del Partido Comunista.

3''. Como ltima consecuencia prctica de estas consideraciones, puede afirmarse lo siguiente:

1'''. En el mundo actual estn vigentes los dos fenmenos antes aludidos: tanto la involucin o fascistizacin del estado burgus, su constitucin en aparato represivo explcito, cuanto el hecho nuevo de la extensin del campo socialista, la disminucin de la base geogrfica de explotacin imperialista, el enorme salto cualitativo de nivel de los desequilibrios de la economa capitalista-monopolista (que permiten prever para una fase crtica convulsiones sin precedentes, al lado de las cuales no sera nada la crisis mundial de 1930), la relevancia poltica del armamento atmico, etc.

2'''. Desde el punto de vista estratgico, o de la historia universal, el hecho decisivo y cualificador de nuestra poca -o los hechos- son los recordados en segundo lugar. Esto induce a pensar que la primera aplicacin del principio de la Dictadura del Proletariado, que debe considerar un Partido Comunista, es la aplicacin pacfica -que no excluye, sino exige la accin violenta y hasta continuada de las masas en momentos decisivos- y de desarrollo renovador de las libertades formales burguesas, para infundir al positivo valor histrico de stas -lo que Garaudy llama la supresin de las 'coacciones extraeconmicas'- el nuevo valor socialista de la supresin de la coaccin econmica sobre las clases trabajadoras. Esta va permite sin duda contar desde el principio, para la edificacin del socialismo, con una mayor iniciativa creadora de las masas, permite evitar fenmenos retardatarios y antieconmicos como los ocurridos en el pico marco de la construccin del socialismo en la URSS precisamente por la necesidad de partir de cero, permite evitar fenmenos de empobrecimiento de la cultura superior (no la bsica y cientfica) como los inevitablemente ocurridos en los decenios duros de la construccin del socialismo en la URSS, permite aprovechar directamente lo que haya dado de s el capitalismo de Estado ms o menos monopolista, cuya utilidad indirecta ya haba visto Lenin, y permite, adems, mantener ms vivo, ms democrtico y ms creador al Partido Comunista, en una autntica lucha ideolgica con el resto del pueblo, paralela de la comn lucha democrtica contra la ideologa capitalista-monopolista. Condicin del pleno logro de esos objetivos es, naturalmente, el verdadero dominio del Estado por el proletariado, es decir, la naturaleza de dictadura del proletariado del Estado, en la forma, al menos, de desarme econmico y poltico total de la burguesa monopolista. Situaciones como la del Partido Comunista de Indonesia no son admisibles ms que si orientadas en este sentido, preparatorias de esa situacin.

El otro aspecto esencial de la dictadura del proletariado tal como sta se nos ofrece en la experiencia de la URSS y de las democracias populares -a saber: el reforzamiento del Estado como base preparatoria de su extincin progresiva- parece tambin necesario incluso en esta forma de organizacin de la dictadura del proletariado. Pero en ella es sin duda posible ampliar la base del Estado, llegando ms rpidamente a formas de Estado de todo el pueblo como las actualmente en desarrollo en la URSS, o incluso a la insercin de las organizaciones sociales en la funcin estatal.

3.- Pero ese punto de vista estratgico, o de historia universal, no excluye, sin ms, posibles puntos de vista nacionales o de amplias zonas geogrficas en las que el hecho en primer plano puede ser la progresiva y duradera fascistizacin del Estado con mayor o menor xito (lo que habra ocurrido en Italia si las masas comunistas y socialistas en las calles no hubieran derribado al gobierno Tambroni), y la imposibilidad duradera de un acceso esencialmente pacfico del proletariado al poder, ni siquiera en una forma como la de Indonesia.11 En casos as, negarse por principio a una poltica de insurreccin slo sera razonable si la evolucin de la situacin mun<16>dial hiciera previsible en una fecha ms o menos determinable el colapso del imperialismo. Pero esa posibilidad de prever as no existe. Consiguientemente, la poltica del movimiento comunista mundial no puede excluir de un modo general la aplicacin insurreccional de la instauracin de la dictadura del proletariado.

Hay que observar, sin embargo, que un elemento de la va pacfica o hasta parlamentaria al socialismo vale incluso para casos en los cuales la va insurreccional se imponga. Ese elemento es el principio leninista de las alianzas, desarrollable hoy con las grandes perspectivas -no conocidas por la Revolucin de Octubre- que ofrecen la progresiva contraccin del poder econmico y poltico monopolista a escala mundial, la presin de las masas proletarias de los pases imperialistas y coloniales, y la necesidad universal de evitar la guerra. La dificilsima poltica de alianzas del Poder Sovitico en los aos de la dictadura del proletariado puede resultar hoy ms fcil y este hecho, que es bsico para la va esencialmente pacfica al socialismo, puede ser tambin un importante refuerzo para la va insurreccional cuando sta es necesaria y posible.

4.- Dos observaciones finales:

1.- Estas fecundas perspectivas del principio de las alianzas, presentes en la teora de la dictadura del proletariado desde Lenin, no deben hacer olvidar que la garanta de la cada del poder imperialista abra camino al socialismo, y no a un periodo de confusin, es que la accin del poder popular acabe por orientarse -o, mejor an, se oriente desde el principio- segn los planteamientos tericos y prcticos del marxismo-leninismo (lo cual no desgraciadamente el caso en muchos de los regmenes nuevos de pases ex-coloniales). El modo de asegurar esto es conseguir lo que Gramsci llam la hegemona de la clase obrera en el movimiento popular, es decir, su dictadura como contenido del rgimen, y la inspiracin de la consciencia social por su doctrina. La teora comunista de la libertad y, en general, todos los elementos propiamente comunistas y no meramente socialistas del marxismo leninismo, deben desempear, con el apoyo del desarrollo de la URSS hacia el comunismo, un gran papel en este aspecto ideolgico de la lucha, al mostrar al movimiento popular un objetivo radicalmente superior a todo lo que ha sido hasta hoy la vida de la humanidad.

2.- A la inversa, no se debe tampoco olvidar que la organizacin de la dictadura del proletariado, del socialismo, de un modo ms formalmente democrtico que el que fue posible en la URSS presenta en cualquier caso, incluso en el de la instauracin insurreccional y militar, un considerable ahorro de fuerzas productivas y, sobre todo, un enriquecimiento grande de la sociedad socialista, porque facilita la accin creadora y cultural de las grandes masas. (Uno de los aspectos ms inadmisibles de los ataques de los dirigentes del Partido Comunista Chino a la mayora de los Partidos Comunistas consiste, precisamente, en que en su poltica interior han corregido bsica y sabiamente, sin decirlo ni llevarlo a generalidad terica para el movimiento comunista mundial, o sin hacerlo suficientemente, los errores formalistas y subjetivistas de la concepcin stalinista de la dictadura del proletariado, por ejemplo, en la poltica cultural y cientfica. Mientras el gobierno chino llama insultantemente revisionista al PCUS, en la China Popular (y de esto hay que felicitarla) se acta una poltica cultural -llamada de las cien flores- que corrige ms radicalmente de lo que hasta ahora ha podido hacer la URSS los errores de la poltica cultural de Zdhanov, y hasta acaba de publicar en Pekn, por ejemplo un gran tratado de lgica simblica de un clebre cientfico burgus y super-occidental, pues es de origen chino y occidental por adopcin: el profesor de Oxford Hao-Wang. Es im<17>posible no ver en estas voluntarias contradicciones un resto de la mala fe formalista de la propaganda ideolgica forjada por Zdhanov, responsables de tantos retrasos de la cultura superior sovitica, hoy en va de superacin, y de la escasa eficacia del Partido Comunista entre los intelectuales durante un par de decenios).

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(Lecturas bsicas para este ltimo captulo: Manifiesto, Crtica del Programa de Gotha, El Estado y la Revolucin, El imperialismo, estadio supremo del capitalismo.-- Documentos de los Congresos XX y XXII del PCUS; Programa del PCUS; Palmiro Togliatti: Escritos y Discursos; Programa del PCI; Una vez ms sobre las divergencias entre el camarada Togliatti y nosotros. Algunos problemas importantes del leninismo en el mundo contemporneo, por la redaccin de la revista china Hongqui, nmeros 2-3 de 1963).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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