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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2010

Del maridaje entre Estado consensual y derecho

Mara Alejandra Ciuffolini
Rebelin


Se habla mucho de la extensin del Estado de derecho y del dominio del derecho en nuestros regmenes, y seguramente todos coincidimos en la real vala de la regla por sobre la arbitrariedad. Sin embargo, es necesario advertir que al hablar de derecho, as en singular, se obtura la multiplicidad de sentidos que esta palabra como todas tiene en el juego de la poltica, en favor de un derecho, es decir de un rgimen de unidad de todos esos sentidos.

El primado de la regla jurdica es, desde su origen en la tradicin liberal, el resguardo frente al principio totalizante del Estado y, a su vez, el factor de individualizacin. En l encarnan el lmite y la diferencia, o dicho de otro modo, la forma de reconduccin de lo comn a lo propio. De all que hasta cuando es general, o requiere generalizacin, el derecho sigue siendo esencialmente particular e incluso personal.

Es por ello que en la actual identificacin entre democracia y Estado de derecho se asista, por un lado, a una creciente introduccin del derecho en todos los circuitos de la sociedad, hecho evidente en la afanosa actividad desplegada en la redefinicin y creacin de derechos, y; por otro, en el acto sustitutivo de la lgica poltica por la lgica jurdica.

Esta operacin de sustraccin y contencin del demos la esencia conflictiva de la igualdad en el derecho, hace de ste la imagen misma de la comunidad. Al decir de Ranciere la identidad de democracia y Estado de derecho permite producir un rgimen de identidad de la comunidad consigo misma, para hacer que se desvanezca la poltica bajo un concepto del derecho que la identifica con la comunidad (1996, 137). Un diagnstico coincidente a pesar de sus diferencias terico-ideolgicas es el de Luhmann (1982) cuando afirma que el derecho ya no implica la represin violenta de la comunidad, ya no mancha ni se mancha con sangre porque no hay nada ni nadie fuera de l sobre el que se pueda ejercer.

El nico y definitivo lmite del poder del derecho estatal para la produccin de relaciones de derecho es el poder del capitalismo global. La interiorizacin de este lmite en el Estado [1] y por lo tanto en los derechos que el efectiviza, es el desfiladero por el cual circulan nuestras sociedades. Con lo cual la actividad de este Estado consensual y sus tcnicas de gobierno se traducen en la mera gestin de la necesidad, por un lado; y en la reparacin de los lazos sociales a travs del reconocimiento de derechos, por otro.

El derecho deviene as el instrumento privilegiado y ltima defensa frente al riesgo permanente de desintegracin del orden social. Desde esta perspectiva es que comienza a hablarse por un lado incluso es el fundamento esgrimido de buena parte de los programas sociales [2] de un nuevo derecho: el derecho a la inclusin. Este no es ms que el reconocimiento que los excluidos tienen ttulos para obtener un mnimo de recursos que les permita encontrar su lugar en la sociedad, un derecho a la utilidad social. Pero por otro lado, el derecho es la feroz herramienta con que se hace frente a las luchas de los excluidos. En tanto, cuando la fuerza del cuestionamiento que las luchas despliegan se erige en pura violencia para el orden, el derecho es el dispositivo desde el que se repele o controla el conflicto a travs de su fuerza represiva .

La doble operatoria del derecho frente a la exclusin consiste en un caso absorber y minimizar, esto es capturar e introducir lo excluido en una igualacin desigual. Y en otro, desplegar una violencia incluso de manera preventiva mayor a travs de su potencia represiva y controladora.

Atrapados los conflictos en la red del derecho, su solucin deviene un saber de expertos. Lo cual por un lado, los sustrae del lenguaje poltico de sus sujetos y por otro asegura que no haya manera de que el Estado sea injusto, salvo por error. El resultado es que cada nueva concesin que el Estado hace de nuevos derechos a grupos o individuos le es devuelta en legitimacin.

En esta exacta homologa entre las partes de la sociedad y el derecho, el derecho no slo resuelve los conflictos, sino que los hace posible e incluso los promueve. La dinmica de juridizacin de la vida, importa una captura y sutura de toda posible distancia entre hecho y derecho, entre lo real y lo racional.

* La autora es integrante del Colectivo de Investigacin El llano en Llamas.



[1] La advertencia de Marx sobre la condicin de agentes del capital de los Estados ms que un secreto a voces, es un grito; al punto que es el escandaloso argumento de nuestros gobernantes para legitimar su impotencia.

[2] Es el fundamento que se encuentra en programas como el PJyJH, en los planes trabajar, en la reciente asignacin por hijo, etc.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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