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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2010

De asilos y extradiciones: la internacionalizacin de la guerra sucia colombiana

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin



El conflicto colombiano est cada vez ms internacionalizado. Varios hechos recientes lo demuestran: por una parte, los pedidos de extradicin de militantes de izquierda de varios pases por supuestos vnculos con las FARC-EP; por otra parte, la negacin por parte del Tribunal de Estrasburgo de la extradicin del connotado mercenario israel Yair Klein; por ltimo, tenemos el asilo conseguido en Panam por la ex directora del DAS, Mara del Pilar Hurtado, que denuncia una imaginaria cacera de brujas de la Corte Suprema en su contra. En todos los casos, lo ms notable del actual contexto, es que tanto el imperialismo como el Estado colombiano buscan avanzar a un escenario de mayor persecucin de los sectores de oposicin o de simpatas revolucionarias en todo el mundo, a la vez que se refuerza la tendencia a la impunidad por los crmenes del bloque en el poder en Colombia.

Las extradiciones de los internacionalistas: disuasin y desgaste

El tema de las extradiciones es un asunto espinoso que est en el centro de la estrategia de internacionalizacin de la guerra sucia por parte de Colombia. Mediante los constantes pedidos de extradicin a elementos catalogados sospechosos de simpatizar polticamente con la oposicin colombiana (armada o sin armas), mediante la fabricacin de pruebas espurias, se busca acabar con cualquier escenario internacional que cuestione las polticas guerreristas y abiertamente pro-imperialistas del Estado colombiano. Tal es el caso del pedido de extradicin a Colombia que se ha hecho del militante comunista chileno y miembro del Movimiento Continental Bolivariano, Manuel Olate, gracias a pruebas sin base jurdica, como son los supuestos archivos del ultra-manipulado sper computador del fallecido comandante de las FARC-EP Ral Reyes y su simpata con la causa insurgente en Colombia, como si existiera la figura legal del delito de opinin[1].

Manuel Olate no es el primer extranjero al cual se le ha buscado extraditar a Colombia mediante las supuestas pruebas del computador de Reyes: ms de dos aos antes, en el 2008, mediante la llamada Operacin Cali, la espaola Mara Remedios Garca haba sido arrestada por ser uno de los supuestos enlaces de las FARC-EP en Europa. De igual manera, un nmero de ciudadanos espaoles, italianos, daneses y australianos, estuvieron en la mira por ser, segn el paranoico Estado colombiano, las fichas claves de las FARC-EP en Europa[2].

En el marco de acoso permanente y de criminalizacin de toda forma de solidaridad con las organizaciones populares colombianas y de toda denuncia del Estado colombiano, el cuco de las FARC-EP, tal cual Al-Qaeda, es un comodn con el cual globalmente se busca criminalizar cualquier expresin de lucha, desde los separatistas vascos hasta la lucha de los mapuche en Chile frecuentemente, se hace una confusa amalgama en la que todos comparten la misma cama[3]. An cuando no se logre el objetivo de extraditar a los internacionalistas, se les desgasta mediante la "guerra jurdica".

Guerra jurdica y Operacin Europa

Como toda accin del Estado colombiano se duplica en lneas paralelas, utilizando as los canales legales e ilegales, junto a los pedidos de extradicin, el DAS, la polica poltica colombiana, implement todo un plan de infiltracin, vigilancia, seguimiento y presiones en el Viejo Continente, llamado Operacin Europa, el cual se filtr como parte de las investigaciones adelantadas por la Fiscala sobre el caso de las chuzadas, es decir, el espionaje y acoso a opositores en Colombia[4]. El coordinador de esta red habra sido el funcionario del DAS Germn Villalba, quien se habra dedicado a realizar acciones de espionaje y de inteligencia en el Parlamento Europeo, as como visitando diversos foros y seminarios sobre cuestiones de la realidad colombiana. Su labor era determinar quines eran los adversarios del rgimen colombiano y neutralizarlos mediante el desprestigio[5].

La ficha del DAS que describe los puntos fundamentales de esta Operacin habla por s sola:

  Operacin Europa:
Objetivo: Neutralizar influencia en Sistema Jurdico Europeo.
Comisin de DDHH Parlamento Europeo
Oficina Alta Comisionada DDHH-ONU
Gobiernos Nacionales
Estrategia: Desprestigio
Accin: Comunicados y denuncias, pginas web
Guerra Jurdica[6]

Como se ve, no se han agotado medios para hostigar a quienes se atreven a denunciar el terrorismo de Estado que impera en Colombia.

Las extradiciones como parte del juego diplomtico con Venezuela

Por otra parte, no son solamente los regmenes de la derecha poltica los cuales colaboran con esta poltica de persecucin transnacional. Hugo Chvez, en Venezuela, ha extraditado recientemente a tres supuestos guerrilleros del ELN y las FARC-EP a Colombia[7]. Esta no es la primera vez que el gobierno de Venezuela extradita presuntos guerrilleros a Colombia, donde no tienen posibilidad ni de juicio justo y donde enfrentarn toda clase de torturas. Por nombrar solamente algunos casos, un presunto guerrillero del ELN haba sido extraditado el 2001[8] y 5 presuntos guerrilleros tambin del ELN haban sido extraditados en Mayo del 2009, en medio de varias operaciones conjuntas en la frontera colombo-venezolana[9]. Ni es la primera, ni tampoco ser la ltima[10]. Al parecer, cada vez que Chvez intenta mejorar las relaciones con Colombia (y de paso, aplacar la estridencia del imperialismo en su contra), se siente obligado a sacrificar a algunos desdichados para dar prueba de buena fe. En este caso, al parecer, estos tres presuntos insurgentes seran una ficha de cambio por la extradicin a Venezuela del narcotraficante Walid Makled que Chvez vena buscando hace tiempo[11]. Como sea, lo ms complejo es la declaracin con la cual anunci la extradicin, la cual repite los lugares comunes que desde Bogot y Washington, se machacan da y noche sobre la realidad colombiana:

El Gobierno Bolivariano ratifica as su compromiso inquebrantable en la lucha contra la delincuencia y la criminalidad, en estricto cumplimiento de los compromisos internacionales, y bajo los principios de paz, solidaridad y respeto a los derechos humanos[12]

Ntese el reduccionismo del complejo conflicto colombiano al discurso unidimensional uribista que lo reduce a un fenmeno de mera criminalidad. Ntese adems, que los derechos Humanos, cmo no, estn representados, en este discurso, por el sacrosanto Estado colombiano. Que no se hable de falsos positivos; ni del cordn umbilical que una al narcotrfico, al ejrcito y al paramilitarismo; ni de hostigamiento y asesinato de dirigentes sociales a manos de los aparatos de inteligencia del Estado; ni de que las fuerzas militares sean de lejos las mayores violadoras del Derecho Internacional Humanitario en Colombia. Nada de eso, como deca una cancin, son rumores, son rumores[13].

Mientras los Estados se dan la mano y trituran a los pueblos a su paso, nos queda cada vez ms claro que la idea de la integracin de los pueblo desde abajo no es lo mismo que la integracin de los Estados desde arriba. Como tantos otros, este sigue siendo un debate pendiente.

Yair Klein: la ultraderecha no se toca

Mientras la persecucin contra los sectores con simpatas revolucionarias o contra simples defensores de derechos humanos arrecia, los que han apoyado escuadrones de la muerte de ultraderecha, dictaduras proto-fascistas y otras formas de terrorismo de Estado, pueden estar tranquilos.

Tomemos por ejemplo el caso de Yair Klein. ste es un mercenario israel, con experiencia en lugares como el Lbano y Sierra Leona, que viaj a Colombia entre 1988-1989 contratado, segn l mismo reconoci, por el ejrcito, por ganaderos, terratenientes, narcotraficantes, para formar escuelas de entrenamiento paramilitar. Esta escuela, conocida como Cero Uno, se mont, segn testigos, en varias fincas de hacendados y en instalaciones de la Texas Petroleum Co. en el Magdalena Medio (Puerto Boyac), regin donde se consolid tempranamente ese modelo paramilitar de integracin de multinacionales, con terratenientes, narcotraficantes y polticos que con lvaro Uribe se tomara la presidencia. Ah lleg Yair Klein junto a ex soldados britnicos y agentes del Mossad, a impartir sus macabras lecciones a nombre de una empresa de seguridad privada, la Hod Halanit (Spearhead Inc.). De su mano, se formaron algunos de los ms sanguinarios sicarios y escuadrones de la muerte de la historia colombiana, que aplicaron gustosamente sus conocimientos en tcnicas de tortura, terror, descuartizamiento y asesinato en cientos de masacres que desde entonces han enlutado al pueblo colombiano. Por sus servicios se le pagaron la nada despreciable suma de U$80.000[14].

El 2002 un juez de Manizales (Caldas), sentenci a Klein a 10 aos de prisin por su rol en la formacin del paramilitarismo moderno en Colombia, lo cual gener una orden de captura por parte de Interpol. En el 2007 Klein fue arrestado en Mosc e inmediatamente su defensa interpuso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo un recurso para impedir la extradicin a Bogot, argumentando que Klein corra riesgo en las crceles colombianas, podra sufrir torturas y que no se le poda garantizar un juicio justo. El 4 de Noviembre del corriente ao, el Tribunal confirm su negativa a la extradicin al considerar que en Colombia no se pueden garantizar la integridad fsica de Klein[15]. As las cosas, Yair Klein ha sido dejado en libertad por Rusia[16].

Yair Klein, la hipocresa del discurso de la UE hacia Colombia

Permtaseme un parntesis: este fallo sobre el caso Klein demuestra la hipocresa de la Unin Europea que, por una parte reconoce lo que todos sabemos, y es que en Colombia se tortura (7.500 presos polticos y de guerra colombianos que sufren toda clase de vejaciones y espantosas torturas, ninguno de los cuales tuvo un debido proceso, son prueba viviente de ello a diferencia de los paramilitares, que reciben trato privilegiado y a los cuales se les permite hasta el ingreso de sus mozas a la prisin). Y por otra parte, decide reforzar la cooperacin con el Estado colombiano y avanzar a un Tratado de Libre Comercio, diciendo que Colombia es un Estado de Derecho respetuoso de los derechos humanos. La carta humanitaria de la UE es as manejada segn convenga: para proteger a mercenarios de Israel, Colombia es un Estado incapaz de garantizar un juicio justo y un Estado que tortura. Para avanzar los acuerdos comerciales y para perseguir a la oposicin internacionalista de izquierda, Colombia es una democracia en el ms pleno sentido del trmino.

Pese a declaraciones altisonantes de indignacin por parte de las autoridades colombianas ante el caso de Klein, no nos cabe ninguna duda que a las autoridades de Colombia les conviene que Klein est bien lejos, en Israel, gozando de su libertad o quizs a lo ms, pagando una condena irrisoria en un hotel cinco estrellas[17]. Desde all no podr revelar los vnculos ocultos mediante los cuales l contribuy a consolidar el Estado paramilitar. Recordemos que la lgica de silenciar a los que pudieran destapar la olla podrida del Estado colombiano y de su estrategia de guerra sucia prim a la hora de extraditar a los lderes paramilitares colombianos de las antiguas AUC a los EEUU[18]. Cuando estos lderes comenzaron a hablar de sus vnculos con empresarios, polticos, militares y funcionarios, fueron extraditados fuera del pas, a purgar condenas por delitos de narcotrfico, con lo cual su relato de la guerra sucia y de los crmenes de lesa humanidad ordenados por el bloque en el poder fue efectivamente acallado. Como se ve, la figura de la extradicin puede funcionar en ms de un sentido para silenciar las crticas y las verdades molestas

Asilo para los parapolticos: golpe al lavado de imagen de Colombia

Tradicionalmente, han sido los militantes de izquierda, opositores, defensores de derechos humanos y dirigentes populares colombianos los que han debido escapar al genocidio pidiendo asilo en otros pases. Pero ahora, como parte de las paradojas de la vida, son los aliados ultraderechistas de Uribe, ciertos elementos de la lite poltica ms parsita, corrupta y delincuencial que ha tenido Colombia[19], los que han comenzado a pedir asilo en el extranjero. La tendencia la inici ni ms ni menos que el propio primo del ex presidente Uribe, el parapoltico Mario Uribe, quien corri a refugiarse a la embajada de Costa Rica en Abril del 2008, cuando vio que se le procesara por vnculos con paramilitares[20].

Recientemente, el ex Ministro Sabas Pretelt busc infructuosamente asilo tambin en Costa Rica[21], al ser llamado a juicio por su participacin en la cuellopoltica y la yidispoltica, procesos por trfico de influencias y cooptacin de polticos con los cuales se consolid una red de polticos mafiosa al lado de Uribe y se garantiz, de manera inconstitucional, un segundo mandato para Uribe[22]. Ms suerte, tuvo la ex directora del DAS, Mara del Pilar Hurtado, quien recibi asilo por parte del gobierno criminal de Martinelli en Panam[23], mientras huye de la Corte Suprema que la busca por la parte que tuvo, como directora de la polica poltica, en el seguimiento ilegal, acoso y amenazas a dirigentes sociales, miembros de la oposicin y magistrados[24].

Este asilo es un bochorno para Santos, pues una de las tareas principales que se ha impuesto es la de recomponer la imagen internacional de Colombia como un ejemplo democrtico. Por eso se han visto forzados a tomar posicin, an cuando lo hagan de mala gana. Pero mientras la cancillera y la procuradura colombianas han emitido tibias quejas ante Panam[25], el ex presidente Uribe ha salido a defender, a capa y espada, a sus socios. En declaraciones hechas en Honduras, Uribe defendi el derecho a asilo de los parapolticos y torcidos que pululan en las estructuras del Estado colombiano y que forman el crculo ntimo del uribismo, mediante un ataque abierto a la Corte Suprema:

Muchos de mis compaeros no tienen garantas y la persecucin sobre ellos tambin amenaza sus vidas: hay imputaciones basadas en testigos con comprobada capacidad de mentir y con claros indicios de estar al servicio de los criminales; la justicia est sometida a la presin permanente de algunos opinadores que inexplicablemente la extorsionan con la pluma difamadora; no ha sido desvirtuada la relacin entre la injustificada demora para elegir Fiscal y el inters de presionar en contra del anterior Gobierno; al ex Vicepresidente Francisco Santos se le acusa por una declaracin sacada de contexto; a Bernardo Moreno lo destituyen por cumplir el deber en medio de la coaccin de la Corte sobre la Procuradura; a Mario Aranguren lo tienen en la crcel por cumplir honestamente el deber de analizar movimientos financieros que podran provenir del narcotrfico; y, el Presidente de la Corte prejuzga.

El Estado de Derecho no se desfigura por el asilo que hace parte de la normatividad internacional y domstica, el Estado de Derecho se anula cuando la justicia se pone al servicio de la poltica o cae en la trampa de la venganza de los criminales.
[26]

Las contradicciones detrs del asilo de Hurtado Sabido es que el uribismo se enfrent de lleno a la Corte Suprema, y que esta no ha querido ceder a la primaca absoluta del Ejecutivo por sobre los otros poderes del Estado[27]. Tal enfrentamiento no se caracteriz por los vicios de carcter de Uribe. No es porque Uribe fuera camorrero y corroncho que haba conflicto entre los poderes, sino por la propia naturaleza poltica del proceso de fascistizacin liderado por Uribe. Como hemos dicho en un artculo anterior, en casos de crisis hegemnica del capitalismo, como el experimentado por Colombia durante las ltimas tres dcadas, el Gran Capital busca una cierta libertad de accin que le permita imponer su solucin a la crisis, saltndose las reglas del juego democrtico[28]. Ese es el contexto en el cual se desarrollan procesos de fascistizacin como el caso colombiano. En palabras de Poulantzas, analizando los fascismos clsicos:


"El derecho (...) ya no regula: es la arbitrariedad la que reina. Lo que caracteriza el Estado de excepcin no es tanto que infrinja sus reglas sino que ni an da sus propias "reglas" de funcionamiento; en el sentido (...) de un sistema, es decir, de un conjunto que prevea -y permita prever- sus propias transformaciones. El caso es particularmente claro en lo que concierne al Estado fascista y a la voluntad del jefe (...) Esto toma la forma de un derecho que ya no pone lmites de principio entre lo privado y lo pblico; todo cae virtualmente en la esfera de intervencin estatal"[29]


En este sentido de contradicciones inter burguesas expresadas en el seno del Estado, debe entenderse el ataque de Uribe a la Corte Suprema, y tambin debe entenderse la relativa autonoma que la Corte Suprema ha intentado mantener y que se expresa en su determinacin de juzgar a los parapolticos. Y Uribe ahora est solo. l se sabe solo. Santos est tratando de limar las asperezas en el bloque en el poder e intentando recomponer las relaciones cordiales entre los poderes del Estado, an cuando el Ejecutivo siga siendo hegemnico. Por eso es que Uribe vuelve a la carga, defendiendo ahora el derecho al asilo de sus compinches como otra manera de garantizar la impunidad, pues sabe que el prximo puede ser el mismo. Bien podra la oligarqua sacrificarlo como un chivo expiatorio para garantizar la estabilidad del rgimen. Y aunque Santos no pareciera estar dispuesto a poner las manos al fuego por Uribe, tampoco estar dispuesto a reaccionar en trminos demasiado airados ante el recurso del asilo de los uribistas recalcitrantes. Tal vez algn da l mismo deba refugiarse en una embajada. Al final de cuentas, Santos y Uribe representan fracciones tan slo ligeramente diferentes de u mismo bloque dominante y ambos estn untados por el mismo pecado original el vnculo con el paramilitarismo y con el terrorismo de Estado.

A internacionalizar la solidaridad y profundizar las contradicciones del sistema

Este panorama, en que extradiciones van y vienen, unas siguen su curso y otras son negadas, y en donde la ultraderecha recurre al asilo poltico, nos revela el complejo escenario de internacionalizacin del conflicto colombiano al que vivimos. En la era de la Guerra contra el Terrorismo no es posible esperar que un conflicto de consecuencias tan hondas como el colombiano se restrinja a las fronteras de este pas. De esto es conciente el propio Estado colombiano, y a principios de ao miembros del cuerpo diplomtico sostuvieron una reunin para explorar las maneras de disear mecanismos para impedir que en el extranjero surjan voces que hagan apologa del crimen o del terrorismo es decir, que cuestionen al Estado colombiano y su guerra contrainsurgente[30].

Creemos que el diseo de esa poltica exterior, elaborada desde los sectores duros del uribismo (y la cual sigue aplicando Santos), se ha venido implementando de manera exitosa. Ella busca:

a. Aislar a los actores insurgentes en Colombia por todos los medios. La guerra sucia en Colombia hizo gran parte de esta tarea a nivel domstico (genocidio de la UP, A Luchar, Frente Popular, diversos movimientos sociales, etc.), por ello la existencia de interlocutores en el plano internacional asumen especial importancia. En este escenario, el acoso judicial (lo que en la jerga del DAS se conoce como guerra jurdica) a los internacionalistas asume un rol central, y an cuando no se consigan todas las extradiciones solicitadas, se consigue que los defensores de derechos humanos, militantes de izquierda, o simpatizantes ideolgicos de la insurgencia deban pasar a la defensiva, deban entrar al juego de defenderse en lugar de denunciar al rgimen. Cumple tambin un efecto intimidatorio en el que el temor a la extradicin pueda inhibir la menor sombra de simpata (o an empata) con la insurgencia, an cuando no sea ms que reconocer el origen histrico que sta tiene en las injusticias estructurales de la sociedad colombiana. Esta poltica ha sido exitosa en generalizar un discurso poltico (sobre todo en el sector de las ONGs, el cual fue virulentamente atacado por el uribismo) en el cual se responsabiliza, primero y antes que a nadie, a la insurgencia de cualquier desgracia que ocurra en Colombia.

b. Garantizar la impunidad para los crmenes de la oligarqua y del Estado. Tanto la figura de la extradicin (ej. Los paramilitares enviados a EEUU por cargos de narcotrfico), de la no extradicin (ej. Yair Klein), como del asilo (ej. Mara del Pilar Hurtado en Panam), tienen en comn que refuerzan la impunidad en Colombia, sobre todo, cuando estas herramientas son utilizadas para silenciar las verdades molestas. Esta impunidad no se da libre de contradicciones luchas entre organismos del Estado, entre aparatos del Estado, entre ramas del Estado, con sus socios extranjeros, etc. Pero ninguna de esas contradicciones altera por s sola la apacible calma con la que se perpeta, da tras da, la cultura de la impunidad en Colombia.

Por eso es importante profundizar las contradicciones generadas por esta estrategia de internacionalizacin del conflicto mediante la guerra jurdica. Mientras se argumenta la extradicin de los supuestos vnculos de la guerrilla, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el gobierno de Panam (amigo de Colombia) reconocen que en Colombia se tortura y que no existen garantas para debido juicio. Claro, todos sabemos que a quienes se tortura y se condena tras pantomimas jurdicas es a la izquierda, no a la derecha. Pero ese reconocimiento implcito debiera ser explotado a fondo por el movimiento de solidaridad internacionalista con la lucha del pueblo colombiano. Si el Tribunal de Estrasburgo reconoce que en Colombia se tortura, qu cartas tomar en el asunto la Unin Europea en lo relativo al Tratado de Libre Comercio con Colombia? Si Yair Klein no es extraditado a Colombia porque se teme por su integridad fsica, por qu Chile debera extraditar a Manuel Olate? Cmo entender, entonces, la extradicin por parte de Venezuela de supuestos guerrilleros, que ni recibirn juicio justo ni se respetarn sus derechos humanos ms esenciales? Si se da asilo a Mara del Pilar Hurtado, en qu quedamos, es Colombia una democracia o no? Cmo se va a saldar la contradiccin entre la necesidad de proteger a los que "saben demasiado" con la necesidad de mostrar una cara normalizada hacia afuera?

Obviamente, estas contradicciones no se resolvern de manera espontnea. Aunque esta lucha asuma formas jurdicas, estamos, ante todo, frente a una lucha de carcter poltico. La oligarqua colombiana, en acuerdo con sus patrones imperiales, tiene un esquema de internacionalizacin del conflicto bastante claro. Si los sectores populares no internacionalizamos la solidaridad bajo preceptos muy claros, que ataquen los fundamentos mismos de la mal llamada Guerra contra el Terrorismo, estamos entregando en bandeja de plata no solamente al pueblo colombiano digno que resiste de mil maneras, todos los das, los embates de un sistema que criminaliza toda forma de disidencia. Tambin estamos permitiendo que se consolide un sistema de criminalizacin trasnacional de la protesta, del cual cualquiera podra ser vctimas el da de maana.

NOTAS DEL AUTOR:

[1] http://www.anarkismo.net/article/17948
[2] http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/26/espana/1217082....html
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=70958
http://www.abc.es/20080729/internacional-internacional/....html
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5977774
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4424460
[3] Sobre las acusaciones de los supuestos vnculos de los mapuche con las FARC-EP, puede revisarse http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/articulo15...uches y http://www.rnw.nl/espanol/article/pinera-vincula-a-mapu...-farc
[4] http://www.anarkismo.net/article/16405
http://www.semana.com/noticias-opinion/empresa-criminal....aspx
[5] http://www.voltairenet.org/article165181.html
[6] http://www.semana.com/photos/1459/ImgArticulo_T2_71622_...7.jpg
[7] http://america.infobae.com/notas/13968-Venezuela-extrad...-ELN-
http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-...age=3
[8] http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2001/12/27/....html
[9] http://www.laclase.info/nacionales/uribe-y-el-das-asegu...-los-
[10] http://www.kaosenlared.net/noticia/venezuela-entregara-...ombia
[11] http://www.ensemana.com/sitio/articulo/20101122_5214812...2.asp
http://www.ultimasnoticias.com.ve/Noticias/Santos--Colo....aspx
[12] http://www.radiosantafe.com/2010/11/17/venezuela-enviar...mbia/
[13] Sobre una visin crtica de este episodio, ver http://www.kaosenlared.net/noticia/santos-chavez-entreg...saria
[14] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=101403
http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso1854...klein
http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articuloim...uerte
http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_....html
http://www.anarkismo.net/article/18014
[15] http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_....html
[16] http://www.verdadabierta.com/index.php?option=com_conte...=2862
[17] http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_....html
[18] http://www.anarkismo.net/article/8977
[19] Sirva este artculo como una breve muestra de la letrina uribista http://www.semana.com/noticias-nacion/relajo/147265.aspx
[20] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=111196
[21] http://www.eltiempo.com/politica/no-quiero-asilarme-voy...340-4
[22] http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=9243
[23] http://www.elespectador.com/impreso/temadeldia/articulo...ilada
http://m.eltiempo.com/justicia/panama-notifico-asilo-politico-a-maria-del-hurtado/8411560/1/home
Sobre el character represivo y anti-popular de Martinelli ver http://www.anarkismo.net/article/17117
[24] http://www.anarkismo.net/article/16468
http://www.anarkismo.net/article/16405
[25] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-...zadas
[26] http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-...-just
http://espanol.news.yahoo.com/s/reuters/101124/titulare...asilo
[27] http://www.anarkismo.net/article/10234
[28] http://www.anarkismo.net/article/17240
[29] Fascismo y Dictadura, Nicos Poulantzas, Ed. Siglo XXI, 2005, pp.380-381.
[30] http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso1809...-2010


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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