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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2010

Hackers vengadores y espas en diligencia

Umberto Eco
Liberation


El caso WikiLeaks tiene un doble valor. Por un lado, no es ms que un escndalo aparente, un escndalo que slo parece tal por la hipocresa que gobierna las relaciones entre los Estados, los ciudadanos y la prensa. Por otro lado, anuncia cambios profundos a nivel internacional y prefigura un futuro dominado por la regresin.

Pero vayamos por orden. El primer aspecto de WikiLeaks es la confirmacin del hecho de que cada dossier abierto por un servicio secreto (de cualquier pas) est compuesto exclusivamente de recortes de prensa. Las extraordinarias revelaciones americanas sobre los hbitos sexuales de Berlusconi no hacen ms que informar de lo que desde hace meses se puede leer en cualquier peridico (salvo aquellos cuyo propietario es Berlusconi), y el perfil siniestramente caricaturesco de Gadafi era desde hace tiempo un tema corriente entre los artistas de cabaret.

La regla segn la cual los dossiers secretos no deben contener ms que noticias ya conocidas es esencial para la dinmica de los servicios secretos, y no nicamente los de este siglo. Si va usted a una librera consagrada a publicaciones esotricas, ver que cada obra repite (sobre el Grial, el misterio de Rennes-le-Chteau, los Templarios o los Rosacruces) exactamente lo mismo que dicen las obras anteriores. No se trata nicamente de que el autor de textos ocultos sea reacio a embarcarse en nuevas investigaciones (o que no sepa dnde buscar informacin sobre lo inexistente), sino de que quienes se consagran al ocultismo slo creen aquello que ya saben, aquello que les confirma lo que ya les haban dicho.

Mucho ruido y pocas nueces

Es el mismo mecanismo que explica el xito de Dan Brown. Y lo mismo pasa con los dossiers secretos. El informador es perezoso, y tambin es perezoso (o estrecho de miras) el jefe de los servicios secretos (si no lo fuera, podra ser, pongamos, redactor de Libration) que slo da por cierto lo que reconoce como tal. Las informaciones top secret sobre Berlusconi que la embajada americana enviaba de Roma al Departamento de Estado eran las mismas que Newsweek haba publicado la semana anterior.

Pero entonces, por qu han hecho tanto ruido las revelaciones sobre estos dossiers? Por un lado, slo dicen lo que cualquier persona cultivada ya sabe, esto es, que las embajadas, por lo menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y desde que los jefes de Estado pueden llamarse por telfono o tomar un avin para almorzar juntos, han perdido su funcin diplomtica y que a excepcin de algunas funciones representativas menores se han convertido en centros de espionaje. Cualquier aficionado a las pelculas policiales lo sabe perfectamente, y slo por hipocresa se hace ver que no se sabe.

Sin embargo, el hecho de repetirlo pblicamente viola el deber de la hipocresa y pone en mal lugar a la diplomacia americana. En segundo lugar, la idea de que un hacker cualquiera pueda captar los secretos ms secretos del pas ms poderoso del mundo supone un golpe nada menor para el prestigio del Departamento de Estado. En este sentido, el escndalo no pone tanto en crisis a las vctimas como a los verdugos.

El Gran Hermano es parte del pasado

Pero pasemos a la naturaleza profunda de lo que ha ocurrido. Antes, en tiempos de Orwell, cualquier poder poda ser visto como un Gran Hermano que controlaba cada gesto de sus sbditos. La profeca orwelliana se vio totalmente confirmada desde el momento en que el ciudadano pas a ser la vctima total del ojo del poder, que ahora poda controlar gracias al telfono cada uno de sus movimientos, cada una de sus transacciones, los hoteles que visitaba, la autopista que haba tomado y as sucesivamente.

Pero ahora que se ha demostrado que ni siquiera las criptas de los secretos del poder pueden escapar al control de un hacker, la relacin de control deja de ser unidireccional y se convierte en circular. El poder controla a cada ciudadano, pero cada ciudadano, o al menos el hacker -elegido como vengador del ciudadano- puede conocer todos los secretos del poder.

Cmo puede sostenerse un poder que ya no es capaz de conservar sus propios secretos? Es verdad que Georg Simmel ya deca que un autntico secreto es un secreto vaco (el secreto vaco nunca podr ser desvelado); es verdad, tambin, que todo saber sobre la personalidad de Berlusconi o de Merkel es efectivamente un secreto vaco de todo secreto, pues es de dominio pblico; pero revelar, como ha hecho WikiLeaks, que los secretos de Hillary Clinton eran secretos vacos es robarle todo su poder.

Volver al espionaje a la antigua

WikiLeaks no ha perjudicado en absoluto a Sarkozy o a Merkel, y s en cambio a Clinton y a Obama. Cules sern las consecuencias de esta herida infligida a una potencia tan importante? Es evidente que en el futuro, los Estados no podrn poner online ninguna informacin reservada, pues eso sera como publicarla en un cartel pegado en la calle. Pero tambin es evidente que con las tecnologas actuales, es vano esperar que se puedan mantener conversaciones confidenciales por telfono. Nada ms fcil que descubrir si y cundo un jefe de Estado se ha desplazado en avin y ha contactado con alguno de sus colegas.

Cmo podrn mantenerse contactos privados y reservados en el futuro? S bien que por el momento mi previsin no parece ms que ciencia-ficcin y resulta por lo tanto novelesca, pero no me queda otra opcin que imaginar a los agentes del gobierno desplazndose en diligencia por itinerarios incontrolables, llevando nicamente mensajes aprendidos de memoria o, a lo sumo, escondiendo en el taln del zapato las raras informaciones escritas. Las informaciones se guardarn en copia nica en cajones cerrados con llave: en el fondo, la tentativa de espionaje de Watergate tuvo menos xito que WikiLeaks.

Quin informa a quin?

Ya haba tenido ocasin de escribir antes que la tecnologa avanza como un cangrejo, es decir, hacia atrs. Un siglo despus de que el telgrafo sin hilos revolucionara las comunicaciones, Internet ha restablecido un telgrafo con hilos (telefnicos). Los vdeos (analgicos) haban permitido a los estudiosos del cine investigar una pelcula paso a paso, haciendo avanzar y retroceder la pelcula y descubriendo todos los secretos del montaje, mientras que ahora los CDs (digitales) slo permiten saltar de captulo en captulo, es decir, por grandes secciones.

Con los trenes de alta velocidad se puede ir de Roma a Miln en tres horas, mientras que en avin, incluidos los desplazamientos que requiere, son tres horas y media. No tiene pues nada de sorprendente que la poltica y las tcnicas de comunicacin vuelvan a los carruajes.

Una ltima observacin. Antes, la prensa se esforzaba por descubrir lo que se tramaba en el secreto de las embajadas. Hoy, son las embajadas las que piden informaciones confidenciales a la prensa.

Traducido por Cubadebate: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/12/05/hackers-vengadores-y-espias-en-diligencia/

http://www.liberation.fr/monde/01012305696-hackers-vengeurs-et-espions-en-diligence



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