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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2005

Muere el escritor Cabrera Infante, la contrarrevolucin cubana se queda ms sola
De Londres al cielo sin pasar por La Habana

Jos Daniel Fierro
Rebelin


El escritor cubano Guillermo Cabrera Infante muri este lunes en Londres, ciudad en la que viva desde hace casi 40 aos. Su muerte se produjo a consecuencia de una infeccin derivada de los numerosos problemas de salud que le aquejaban en los ltimos meses.

Cabrera Infante, de 75 aos, comenz sus estudios de periodismo en la Universidad de La Habana en 1950, aunque ya antes haba comenzado a trabajar como redactor en la revista Bohemia. Fue fundador de la Cinemateca de Cuba en 1951 y escribi sobre cine en la revista Carteles, de la que lleg a ser su redactor jefe. Al triunfar la Revolucin en 1959, pas a dirigir el Consejo Nacional de Cuba, trabaj como editor del peridico Revolucin y fund el suplemento Lunes de Revolucin. Desde 1962 hasta 1965 ocup el cargo de agregado cultural de Cuba en Bruselas. En 1965 decidi exiliarse y vivir en Londres, porque segn declar no soportaba verme convertido en un apestado, en un no persona.

Desde ese momento la Revolucin se convirti para el escritor en una suerte de obsesin desenfrenada, que le llev a cometer evidentes torpezas polticas y a errar en sus posicionamientos fruto de su obcecado rencor contra Cuba.

Segn declar Mriam Gmez, viuda del escritor, "l viva en Cuba aqu en esta casa nuestra; pero la Cuba de l, sa no exista". "Muri sin patria, pero sin amo", agreg, citando un poema de Jos Mart.

Y era cierto. Segn expresaba el socilogo cubano Fernando Ortiz "hay cubanos que no quieren ser cubanos y hasta se avergenzan y reniegan de serlo". Cabrera Infante era uno de estos. Nunca acept la apuesta y el compromiso de su pueblo por la Revolucin. Y eso le llev a renegar de su patria y a adoptar una actitud militante contra el proceso de cambio en la isla.

Y as mientras escritores y artistas vieron la dimensin cultural que abra esa posibilidad histrica, muchos de los cuales volvieron del extranjero para colaborar en la edificacin de la renovacin de Cuba, otros tomaban el camino inverso adoptando una imagen seudonacional, externa y frvola, que armonizara con los intereses coloniales de los EE.UU. En palabras de Abel Prieto, la utilizacin de la emigracin cubana por el gobierno yanqui como punta de lanza contrarrevolucionaria, [...] junto a la presin y el juego poltico de los sectores anexionistas de la emigracin, ha contribuido a la consolidacin de esta modalidad de la cultura de la dependencia.

Hubo un curioso empeo por parte de estos exiliados, entre los que se encontraba Cabrera Infante, en conservar una estampa congelada de la Cuba de los 50. Una visin buclica de la isla en tiempos de Batista, pues como deca Rafael Rojas -codirector de la revista Encuentro- en una reciente entrevista al peridico El Pas, a pesar de la dictadura el pas prosperaba, la cultura floreca. Por el contrario, la nueva imagen de Cuba se fundament principalmente en el rescate de los valores y virtudes realzados por Mart y tenan su piedra angular en la idea de la independencia.

Cabrera Infante no slo se permiti refutar a Mart, sino que adems tuvo la osada de utilizarlo para defender el colonialismo estadounidense. Artimaa que a ningn pensador honesto se le habra pasado jams por la cabeza. De ese modo el Mart antiimperialista result escamoteado de manera inaudita. En Dos Ros no muri un hroe de la independencia cubana y latinoamericana, sino un suicida, un alucinado que quera un final romntico. Segn Cabrera Infante el ideario poltico martiano se disolvi en el destino efmero que le corresponda, y lo nico que qued fue su "literatura imperecedera".

El autor hoy fallecido mostraba su entusiasmo al decir que en 1902 Cuba era una nacin recuperada con la ayuda norteamericana. Ello le animaba en su defensa del anexionismo estadounidense, algo necesario frente al destino numantino de la Isla, pues muchos recuerdan todava la destruccin de Numancia, pero nadie sin embargo dice que Augusto, emperador de los romanos, la reconstruy enseguida.

Los yanquis como reconstructores del pasado cubano y la visin, que Cabrera Infante y otros muchos nunca vern, de los yanquis como reconstructores del porvenir de Cuba. Una imagen idlica del imperialismo, aunque un poco alejada de la realidad. Y si no que se lo pregunten a los nicaragenses, a los panameos, a los afganos, a los iraques o a tantos y tantos otros. No puede haber mejor solucin que la subordinacin. Toda Cuba convertida en una Miami.

Por eso se entiende que Cabrera Infante defendiera ardorosamente la guerra contra Iraq (La guerra ha sido ms que beneficiosa: ha sido necesaria), ignorando los cientos de miles de muertos y los millones de heridos. En su compromiso como artista e intelectual no caban reproches por el expolio y la destruccin (para luego reconstruir, se entiende) de una de las ms antiguas culturas de la humanidad.

Fue furibundamente embustero cuando denunci a los cuatro vientos que sus libros no podan leerse en su pas de origen, sino "en el interior ms oculto", cubiertos con "forros de papel de peridico o revistas cubanas", "mis libros siguen estando prohibidos en Cuba", "ni siquiera se pueden tener en la casa", sentenciaba. Pero el propio ministro de cultura cubano, Abel Prieto, lo aclar en mltiples ocasiones: durante un encuentro con estudiantes en la Universidad de La Habana, No quiere ser publicado por nosotros; y en una entrevista al peridico argentino Pgina12, Tenemos una lnea de publicacin de emigrados. Hemos hecho miles de gestiones con los herederos de Reynaldo Arenas para publicar en Cuba El palacio de las blanqusimas mofetas, que nos parece una novela extraordinaria y no lo hemos conseguido, pero lo que hicimos fue comprarla y ponerla en las bibliotecas. [Lo mismo sucedi] con el propio Cabrera Infante yo quera publicar Tres tristes tigres y La Habana para un Infante difunto, que son a mi juicio las que valen la pena de su obra.

Con la concesin a Cabrera Infante del premio Cervantes, en 1997, fue el propio gobierno cubano quien entreg a cada universidad lo mejor de la literatura latinoamericana recopilado por la coleccin Ayacucho, y donde se inclua la novela Tres Tristes Tigres. Premio, por cierto, que habra que poner en el haber de Jos Mara Aznar ya que gracias a la llegada al poder del derechista Partido Popular Cabrera Infante recibi el galardn. Un profundo y visceral odio al pueblo cubano de unos y otro hizo el resto.

En estos das muchos habr que, como l, vuelvan a airear el mito del escritor prohibido. Y muchas las loas que ensalzarn al escritor fallecido. Un ltimo uso del smbolo anticastrista en que se haba convertido con su aquiescencia. Ya el exilio de Miami ha expresado que la muerte de Cabrera Infante es "un golpe muy brutal". Y su viuda declar que le daba muchsima rabia que Cabrera Infante se tuviera que morir fuera de Cuba.

No pudo regresar a Cuba como l quera, cuando caiga el rgimen castrista. Y probablemente no lo har ni siquiera difunto (los restos del novelista sern incinerados en Londres -seal su esposa- donde sern guardados hasta que pueda volver algn da a una Cuba libre) ahora que ya sabemos cul es su concepto de la libertad.

No obstante su advertencia de equivocaciones frecuentes -Yo a veces digo cosas que en realidad despus me arrepiento de haber dicho- har que muchos sigan leyndole. Pues, como otros en la historia de la literatura, Cabrera Infante fue un enemigo de su propio ego en la intimidad de su conciencia.


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