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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2010

Sobre la refundacin de IU

Carlos Taibo
Diagonal

En los ltimos 30 aos los movimientos sociales han sedimentado un espacio ideolgico difuso. Esta base social no ha generado una representacin poltica propia, integradora de su diversidad, con presencia electoral. IU, pese a la existencia de otras propuestas electorales, sigue reclamando la representacin de toda la izquierda, incluida la social y la ecologista.


A principios de octubre vio la luz en Pblico un artculo en el que intent analizar crticamente el proceso de refundacin de IU. En ese texto subrayaba que a mi entender hay tres motivos de peso que explican por qu los movimientos alternativos se sienten poco atrados por el proceso en cuestin: el carcter fundamentalmente socialdemcrata del programa de IU, la incapacidad de sta para afrontar seriamente la crisis ecolgica y, en fin, la clara apuesta parlamentario-institucional de la coalicin en detrimento de un trabajo de movilizacin desde la base. El artculo mencionado suscit muchos comentarios en los que se hicieron valer aportaciones muy respetables, tanto de militantes de IU como de gentes alejadas de sta. Como quiera que era imposible terciar en todas esas disputas, me permito anotar aqu algunas observaciones de carcter general.

1. Slo una cosa me ha molestado en las opiniones vertidas en la red: la actitud de rechazo de cualquier tipo de crtica a IU que muestran algunos militantes con certeza una escueta minora de la coalicin. En algn caso, pattico, van ms all, y atribuyen las crticas recibidas a alguna conspiracin urdida por poderes fcticos. Ms all de lo anterior, en un buen puado de foros se hace valer un llamativo argumento que fortalece, no sin paradoja, mi tesis principal: el de que, las cosas como estn, si IU asumiese un programa francamente anticapitalista, como el que preconizo, tendra apoyos an menores de los que disfruta hoy. Esa percepcin ilustra por igual la condicin de derrotados de los que la enuncian y su significativo olvido de que argumentos de ese cariz han sido empleados de siempre desde el PSOE para subrayar la condicin nada realista del proyecto de IU. Que una parte de esta ltima repita ahora la misma monserga es, como poco, sorprendente.

2. Hay quien seala que me equivoco cuando afirmo que el programa presente de IU es, en los hechos, socialdemcrata y a poco ms aspira que a restaurar un maltrecho Estado del Bienestar. Invito a leer con detalle los textos programticos de la coalicin y a escuchar las declaraciones de sus dirigentes. Las proferidas al calor de la huelga general son al respecto singularmente ilustrativas y no dejan margen para la duda: si se comparan las razones aducidas por IU para acudir a la huelga con las formuladas son ejemplos entre otros por CGT, CNT y Solidaridad Obrera se apreciar fcilmente la diferencia. Tengo la certeza, eso s, de que muchos militantes de IU daran por buenas las razones aducidas por esas tres fuerzas sindicales y aceptaran sin quebranto que las propuestas por IU arrastran una manifiesta cortedad de miras.

3. Tambin hay compaeros que consideran que me equivoco cuando afirmo que IU no toma en serio la crisis ecolgica. Bastar de nuevo con echar una ojeada a los textos programticos y, en singular, a aquel que recoga, meses atrs, un centenar de medidas contra la crisis: el designio de hacer frente a la dimensin ecolgica de sta apenas se revela en esas medidas. Me temo que a menudo hablamos de cosas diferentes: aunque una parte de la militancia de IU se haya percatado de forma espontnea de lo que acarrea la provocadora propuesta del decrecimiento poco importa el nombre que le demos, la direccin de la coalicin sigue viviendo en el mundo del crecimiento sostenible o, lo que es lo mismo, sigue otorgando un relieve meramente cosmtico y retrico a las medidas que deben dar rplica a la crisis ecolgica.

4. Hay quien seala que hubiera sido saludable que sopesase lo que ocurre dentro del PCE. No sin antes subrayar que parto de la certeza de que la abrumadora mayora de los militantes de ste es gente respetable de lo contrario ya habran buscado otros horizontes en el regazo del Partido Socialista, debo sealar que si muchos de ellos simpatizan en un grado u otro con mi texto, arrastran numerosos recelos con respecto a una organizacin, IU, que perciben como un freno para que el PCE busque horizontes menos tibios. Otros prefieren creo cerrar los ojos ante lo que ocurre al calor de un proceso de refundacin truncado.

5. Muchas de las miserias que pretendo sacar a la luz tienen su mejor reflejo en la decisin, que afecta por igual a las cpulas de IU y del PCE, de apuntalar una relacin privilegiada con los sindicatos mayoritarios. Entiendo que es un error estratgico que hace que se disparen las alarmas en lo que atae al proceso de refundacin de la primera. Coloca a IU del lado de dos instancias, CC OO y UGT, que son pilares decisivos del sistema que padecemos y que alientan frmulas de cariz obscenamente socialdemcrata eso en el mejor de los casos al tiempo que prefieren ignorar el relieve de la crisis ecolgica. Nada retrata mejor la condicin de esos sindicatos que su negativa a proseguir en serio, tras el 29-S, en la tarea de la contestacin.

6. Parece haber escocido mi sospecha de que IU no tiene demasiado inters en acercarse a quienes estn a su izquierda, empeada como se halla en atraer el voto socialista. Si unos piensan que mi sospecha es mera invencin haran bien en escuchar las declaraciones de muchos dirigentes de la coalicin, otros estiman que ese ejercicio de seduccin dirigido a los votantes del PSOE no es incompatible con el acercamiento a los movimientos sociales crticos. Creo firmemente que no es as, habida cuenta de cules son las secuelas programticas de la poderossima tentacin a la que IU est sucumbiendo y habida cuenta, en paralelo, de cul de esos dos polos de atraccin es ms interesante para una coalicin obsesionada por el juego electoral.

7. Aunque asuma con cautelas que no son incompatibles la accin parlamentaria y la movilizacin desde la base, creo que, aqu tambin, las dificultades de casar una y otra son insorteables, hasta el punto de que separan dos actitudes distintas entre la militancia de IU. Como quiera que muchos de los integrantes de esta ltima que histricamente se han inclinado por el trabajo lejos de las instituciones han ido abandonando la coalicin, en la mayora de los lugares no es IU reducida entonces casi siempre a una vanguardia autoproclamada la que protagoniza las luchas reales.

8. IU ha dado en los dos ltimos aos un giro de 360 grados que la ha hecho quedarse en el mismo sitio en que estaba, circunstancia moderadamente disimulada de resultas de una confrontacin con el PSOE que, por un lado, era inevitable habida cuenta de la deriva reciente de este ltimo, y, por el otro, no se ha traducido hasta ahora, sorprendentemente, en la cancelacin de los pactos de gobierno con aqul.

No se trata entindase bien de una conducta aviesa del lado de la coalicin, y ello por mucho que sea legtimo afirmar que en los hechos lo nico relevante que se ha registrado en ese perodo ha sido un recambio en el grupo de presin dirigente. Creo que, como explicacin de lo ocurrido, tiene mayor relieve el peso de la biologa de una organizacin en la que liberados y funcionarios determinan francas restricciones de movimiento en un escenario de falta de confianza y, claro, de francas rmoras ideolgicas.

Carlos Taibo es profesor de ciencias polticas, ensayista y analista internacional

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Sobre-la-refundacio-n-de-IU.html



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