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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2010

Anti-Everis
La oligarqua espaola prepara la salida de la crisis

Jos Antonio Errejn
Rebelin


Los comentarios que siguen estn motivados por la lectura del Informe Transforma Espaa que han hecho llegar al Rey un grupo de empresarios y expertosencuadrados por la Fundacin Everis presidida por el antiguo Ministro de Defensa con los gobiernos del PSOE y del PP, Eduardo Serra. Y ,en segundo lugar, por la reunin del pasado sbado 27 de noviembre entre el Presidente del Gobierno y los representantes de las 37 primeras empresas espaolas.

Ambos hechos, cuya relacin es difcil pasar inadvertida, parecen reflejar una peligrosa deriva de la poltica espaola hacia terrenos para la deliberacin y la decisin an ms alejados de lo que ya lo estn en la democracia de bajo nivel en que vivimos. La intervencin del monarca, desgraciadamente habituado a unos niveles de intervencin impropios de una monarqua constitucional y parlamentaria desde el momento de su designacin por el dictador, es un sntoma de lo avanzado de esta deriva.

El contenido del mencionado Informe y lo conocido de la reunin de la Moncloa que le sigui parecen indicar que el rumbo de nuestra vida colectiva va a quedar en lo sucesivo y sin esperar al acceso del PP al Gobierno, en manos de la minora propietaria y gestora del gran capital financiero, energtico ,de los medios de comunicacin, de la distribucin, etc., que son los que sealarn a este Gobierno y al que el suceda la ruta estratgica por donde debern discurrir las principales polticas pblicas.

Sin pretender adelantar lo que puede ser el objeto de un anlisis colectivo, creo que deben ser destacados algunos elementos para subrayar la relevancia de discutir este documento.

En primer lugar la visin de las ms de tres dcadas desde la Constitucin hasta aqu como una gesta colectivacaracterizada por el paso de una sociedad rural y atrasada a una sociedad urbana y plenamente modernizada, la integracin en el mercado global y la consolidacin de una marca pas. No es esa nuestra percepcin de un perodo histrico que hemos vivido en una lucha permanente contra la consolidacin de un modelo de modernizacin consistente ,antes que nada, en el proyecto de disolucin de las identidades colectivas que han antagonizado con el bloque dominante en los momentos lgidos de la historia del siglo XX y se han reconstruido despus de cada derrota. Y cuyo balance arroja saldos no precisamente halageos si los medimos en trminos de conservacin del patrimonio ecolgico o cultural o en los de igualdad, libertad o justicia social.

En segundo lugar, la colocacin de la competitividad como ingrediente bsico y consecuencia de la ecuacin econmica de un pas. La persistencia en esta ilusin ideolgica, que domina el pensamiento y el sentido comn desde hace ms de tres dcadas, despus de los resultados que le pueden ser atribuidos, seala el agotamiento del pensamiento hegemnico, hace tiempo enrocado sobre s mismo e incapaz de encontrar respuestas a los grandes retos de nuestro tiempo.

La concepcin del Estado del Bienestar responsable que se postula y en la que se desdea la discusin por estril de la ampliacin de derechos parece reducirse a la retribucin por la participacin en la empresa capitalista de la marca Espaa. Ya Jos Mara Aznar ha declarado que no se puede mantener el Estado del Bienestar, expresando todo el rencor y la violencia de la derecha franquista espaola a la que le sobran tanta poltica y tantos derechos

La concepcin de ciudadana integral que se postula como fusin de los roles depositario de valores, elector, consumidor, financiador y productor podra estar abocada a una perversa modalidad de funcionalizacin de la ciudadana al servicio de la construccin del Estado competitivo deseado para esta etapa de la globalizacin capitalista y convertirse, en consecuencia, en un vector ms de erradicacin de la democracia en lnea con los postulados neoorteguianos alentados desde los medios ms conservadores de pensamiento y los medios de comunicacin -ver artculo de Snchez Cmara en ABC ,27 de Octubre.

En coherencia con lo anterior y enlazando con un estado de la opinin pblica quejoso del despilfarro que en tiempo de crisis supone la proliferacin de burocracias regionales y locales, se desliza en el texto del Informe citado una ms que evidente insinuacin de revisin de la arquitectura constitucional del Estado para ponerlo al servicio de este superior esfuerzo de competitividad asegurando la unidad del mercado y superando la falta de alineamiento entre Modelo productivo, Marco productivo y, en su caso, Modelo de Estado.

Ni un segundo de esfuerzo para defender al menos el ttulo VIII de la Constitucin, ardid de los constituyentes para descafeinar las aspiraciones de autogobierno de los pueblos y naciones secularmente oprimidos por la monarqua borbnica y punta de lanza de las luchas que precipitaron la crisis terminal del franquismo. Pese a que es innegable que el desarrollo del mencionado Ttulo constitucional ha generado, junto a la aparicin de bloques regionales de poder basados en la expansin del negocio inmobiliario sobre los que se asienta, por cierto, la hegemona de la derecha poltica, una mayor extensin de algunos servicios sociales que le han aportado una relativa legitimacin entre una parte de la poblacin. Son precisamente esos servicios sociales y la relativa seguridad que proporcionan a los sectores ms vulnerables el objeto del ataque del capital financiero y la derecha.

Por su parte, el informe FEDEA-el ms conocido think tank del capitalismo financiero- parece mostrar con claridad los perfiles de esa ventana de oportunidad que los intelectuales orgnicos del capital financiero adivinan para Espaa bienes exportables (turismo en primer lugar),servicios a empresas, mantenimiento de la importancia de la construccin tanto en vivienda como en obra civil, etc., sin la menor mencin a sectores que pueden apuntar siquiera un bosquejo de modelo productivo alternativo como el desarrollo de las energas renovables.

Es bastante notorio que los representantes de los grupos sociales poderosos estn preparndose para un ciclo cualitativamente distinto de la economa y la poltica en nuestro pas y los hechos comentados responden cabalmente al comienzo de este nuevo ciclo. En los ltimos das, adems de lo ya sealado, personajes vinculados al PSOE como el gobernador del Banco de Espaa o el vicepresidente de la Comisin de la UE han censurado al Gobierno por no ser suficientemente diligente en la aplicacin de los dictados de la UE y el FMI.

Indicios todos ellos ms que razonables de la existencia de una operacin tendente a encontrar una solucin al bloqueo de la crisis espaola por vas ajenas a la soberana popular e inequvocamente favorables a los intereses de las minoras poderosas.

Es verdad que la gravedad de la situacin no admite paliativos. La economa espaola se encuentra prisionera del euro que le impide acudir al usual mecanismo de la poltica econmica, la devaluacin competitiva, que le permitira por la va del aumento de las exportaciones compensar el efecto de la cada del PIB y del empleo y con ellos de la cada de los ingresos pblicos y el incremento del dficit pblico que conllevan la reduccin de la demanda interna.

En ausencia de devaluacin, el Gobierno acude a la devaluacin interna, una reduccin del gasto pblico por la va de la de los salarios de los trabajadores pblicos y las pensiones, combinada con un aumento de la desfiscalizacin del capital y las rentas ms altas. Todo ello se traducir, entre otros efectos, en el mantenimiento de un alto nivel de desempleo que, solo al cabo de los aos, pretende producir el efecto competitividad buscado. Un futuro de profundos y muy duros recortes de los derechos y prestaciones de los que an disfruta la poblacin trabajadora cuya participacin en la renta nacional deber sufrir una reduccin an ms severa que la sufrida en los ltimos aos y su papel an ms subalternizado.

Como sociedad y como Estado, este pas parece estar perdiendo de forma acelerada su condicin de soberana y tener hipotecada la misma para los prximos aos a la satisfaccin de la deuda, gran parte de ella generada por la burbuja inmobiliaria. En un rgimen de semiprotectorado ejercido por las instituciones de la UE y del FMI actuando en nombre de los principales acreedores, en primer lugar los capitales alemanes.

En esta situacin de prdida efectiva de soberana, los partidos polticos del sistema se muestran incapaces de aportar propuestas alternativas a este al parecer fatal destino de empobrecimiento y vaciamiento de la democracia y se preparan para participar en este rgimen de semiprotectorado y endurecimiento de las condiciones de vida de la poblacin trabajadora.

La derecha poltica espaola intensificando su asedio al Gobierno y preparndose a tomar el relevo en este nuevo ciclo poltico antes de que las medidas de ajuste y el fin de ETA pudieran producir algn resultado cotizable entre el electorado de clase media.

La mayora de la izquierda poltica, perpleja ante una crisis epocal del capitalismo a la que no es capaz de encontrar respuesta y encajonada en los marcos banalizados de un parlamentarismo que se hace pasar por democracia, muestra un retraso considerable ante este cambio de ciclo. Un retraso que pagan en primer lugar las clases subalternas, desorientadas en una situacin de crisis de la que podran estar obteniendo mejoras tangibles en su situacin relativa.

La Huelga General del 29S ha sido una buena respuesta relativa a la ofensiva desatada por el Gobierno en nombre de las antecitadas instituciones internacionales que debiera ser continuada con un esfuerzo sostenido en el que sus convocantes tienen una responsabilidad singular pero en la que estamos igualmente comprometidos el conjunto de movimientos, organizaciones y colectivos que integramos la izquierda social y que nos sentimos crecientemente enfrentados al Gobierno del PSOE. Es imprescindible que se hagan presentes las aspiraciones y anhelos de la inmensa mayora de la gente trabajadora/laboriosa en esta hora en la que negros nubarrones amenazan su porvenir y el de sus familias.

La prxima convocatoria de la Confederacin Europea de Sindicatos para el 15 de Diciembre y las manifestaciones del 18 de diciembre, pero tambin la huelga de consumo convocada por la CGT para el da 21 sern una buena ocasin para expresar estas aspiraciones, sobre todo si la participacin en las mismas es vivida como un hito ms en la perspectiva de una movilizacin continuada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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