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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2010

Una reflexin sobre los medios y la democracia

Ignacio Ramonet
Rebelin

Intervencin de Ignacio Ramonet en CIESPAL, Quito (Ecuador). Resumen de Silvia Arana.


En estos tiempos de globalizacin neoliberal, la informacin se ha convertido en uno de los problemas principales de la democracia. Se consideraba que en una democracia alguno de los tres poderes poda cometer abusos (la justicia puede condenar a un inocente, el poder legislativo puede sancionar leyes discriminatorias contra un sector de la poblacin -como las leyes contra los inmigrantes en Estados Unidos o en Francia). La funcin de los medios es denunciar estos abusos. Los medios de comunicacin de masas pueden influir en la opinin pblica; esto es lo que constituye el cuarto poder, o contrapoder. El poder que puesto al servicio de los ciudadanos sirvi para oponerse a las iniquidades de la esclavitud, que era legal en la democracia ms nueva, Estados Unidos, como en pases europeos por ejemplo Francia e Inglaterra que practicaban el colonialismo, otro sistema injusto pero legal en las democracias. La prensa llevaba campaas de denuncia de ambos sistemas.

En los ltimos 15 aos, a medida que se fue afianzando el neoliberalismo y la globalizacin, el cuarto poder -como contrapoder- ha ido desapareciendo.

Se fue imponiendo lo privado sobre lo pblico, lo individual sobre lo colectivo, y los medios de comunicacin en su mayora han dejado de ser un contrapoder. Los medios pertenecen a grupos mediticos (Murdoch, Google, Blackberry) que se expanden con la revolucin digital, que rompen las barreras, con la espectacular expansin de internet. Se mezclan todas las esferas: la cultura de masas, la informacin, la comunicacin y el internet. Los grupos mediticos que manejan todas estas esferas son multinacionales, planetarios. Estos mega grupos, cuya existencia es posible por las suaves leyes anti trust, son actores centrales del poder globalizado. Ya no se proponen ser un contrapoder, son un cuarto poder slo como una suma a los otros tres poderes; usan su poder para oprimir al ciudadano. La cuestin cvica es cmo oponerse; hay que crear un quinto poder, oponer la fuerza ciudadana para denunciar a los poderes que actan contra el pueblo. Esta situacin se vive en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil. Cuando Chvez asumi el poder los grupos mediticos se lanzaron en contra del gobierno elegido democrticamente. Uno puede tener diferentes opiniones del gobierno de Chvez, pero no se puede negar que los medios usan falsedades para defender sus privilegios y oponerse a los cambios sociales. Asumen su funcin de perros guardianes del orden econmico, ideolgico; son latifundistas mediticos. El caso de Berlusconi en Italia es un ejemplo: primero construy una gran fortuna, luego adquiri medios de comunicacin y despus gan las elecciones.

Entre las guerras mediticas contra gobernantes elegidos democrticamente podemos mencionar la guerra meditica contra Chvez para impedir que concrete reformas o en los setentas, la guerra del peridico El Mercurio contra el presidente chileno Salvador Allende, o la guerra en los ochentas del diario La Prensa contra el sandinismo en Nicaragua. O las guerras mediticas contra los presidentes de Brasil, Argentina y Ecuador. Ya no slo son los poderes tradicionales los que atacan sino tambin los medios que usan como fachada, como arma de combate, la defensa de la "libertad de expresin". La informacin difundida por estos medios est contaminada por toda clase de falsedades. La usan como una mercanca. Los medios se han convertido en el brazo, o aparato, ideolgico de la globalizacin. Medios de comunicacin y globalizacin son dos conceptos ligados. Cmo exigir la verdad? Los medios estn al servicio del poder econmico y financiero, y por debajo est el poder poltico. Cada da aumenta el poder econmico, financiero y meditico a expensas del poder poltico que es el nico elegido democrticamente.

Los medios no respetan las leyes de la informacin sino que se manejan con las leyes del mercado, oferta y demanda. En apariencias la informacin por internet o televisin o radio es gratuita porque no es la informacin lo que se vende; sino que venden ciudadanos a los anunciantes. El periodismo ha cambiado parmetros fundamentales: el ritmo, que es instantneo y lo instantneo es difcil de verificar, se multiplican los errores, se vive un estado de inseguridad informativa; la espectacularidad, se privilegia el horror, la fascinacin macabra con la violencia; lo visual, se basa en la falsa ecuacin "ver es comprender", en realidad lo que se ve no es forzadamente lo que ha ocurrido. Se ha creado una tremenda simplificacin, una lectura infantilizada.

Por otra parte, en la actualidad se confunde periodismo con comunicacin; hay millones de usuarios de Facebook, de Twiter -que pueden tanto organizarse en campaas por causas comunitarias positivas como tambin ayudar a crear confusin informativa. Esta gran cantidad de comunicados crea un Muro de informacin que tapa la carencia de verdadera informacin y funciona como censura, una censura "democrtica". En este hueco informativo aparece Wikileaks, que demuestra: uno, que en realidad no sabemos lo que ocurre ni en Irak ni en Afganistn ni el Departamento de Estado de Estados Unidos. Y dos, que los periodistas son incapaces de informar. Hay una crisis de identidad: qu es el periodista, qu es el periodismo, qu es noticia. Los medios actan en funcin de las leyes del mercado: noticia es lo que puede interesar a un mayor nmero de personas. Han perdido la conciencia de su misin. Qu es la verdad? Qu es la mentira? Como Wikileaks lo ha demostrado, la verdad puede ser mentira. Repetir una cosa hasta el hartazgo es demostrar su veracidad; otra ecuacin falsa. Tanto Wikileaks como las redes sociales -que son posibles por el internet- ayudan a resistir. En Amrica Latina los movimientos sociales usaron histricamente las radios comunitarias como instrumentos de resistencia, ahora usan tambin el internet.

Se puede hacer un paralelismo con lo sucedido con la alimentacin. Haba escasez de alimentos -y sigue habiendo en algunos pases- luego la revolucin agraria permiti producir en abundancia. Hoy sabemos que muchos de los alimentos son txicos, pueden envenenarnos (el caso de la "vaca loca" por ejemplo). Lo mismo sucede con la informacin; est contaminada. Hay que crear una ecologa de la informacin para limpiarla, para que se respete la verdad, para mejorar la calidad informativa y as mejorar la calidad de la democracia.

Ignacio Ramonet es Director de Le Monde Diplomatique, cofundador del movimiento Attac y de Media Watch Global, profesor de teora de la comunicacin en la Universidad Denis-Diderot, Pars VII)




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