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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2010

Aire fresco para el marxismo y la teora crtica radical en tiempos de crisis con burbujas pero sin brjulas
Introduccin al enfoque del sistema mundial

Jon E. Illescas Martnez (Jon Juanma)
Rebelin


El enfoque metodolgico de anlisis del sistema mundial o sistemas-mundos fue inaugurado por la obra The Modern World-System, vol. I: Capitalist Agriculture and the Origins of the European World-Economy in the Sixteenth Century del socilogo estadounidense Immanuel Wallerstein. En este primer volumen de su triloga sobre el sistema-mundo contemporneo inicia de algn modo el punto de partida de este mtodo de anlisis que actualmente es muy valorado por historiadores progresistas, y cada vez es ms reconocido en las ciencias sociales en general, con especial nfasis en el estudio de las relaciones internacionales.

Sus orgenes se remontan con fuerza a la economa poltica marxista (de la que hereda su estructura principal), junto a las aportaciones historiogrficas tanto de Braudel como del resto de autores nucleados en torno a la cole des Annales y  la Teora de la Dependencia que se emple con especial fuerza en la dcada de los 70 del siglo pasado para explicar las causas del subdesarrollo de los pases de la periferia. En algunos autores del enfoque, tambin resultan de importancia las investigaciones aportadas por los ciclos econmicos de Kondrtiev y la obra del intelectual heterodoxo Karl Polanyi.

Posteriormente a la irrupcin de la obra de Wallerstein, otros importantes autores como el egipcio Samir Amin, el alemn Andre Gunder Frank o el italiano Giovanni Arrighi han ampliado esta visin y polemizado sobre la misma enriqueciendo el conjunto de su acervo terico. Otros, como el gegrafo marxista estadounidense David Harvey o el economista e historiador belga Ernest Mandel, tambin han sido influidos por este enfoque. Actualmente destacan adems de algunos de los anteriores pesos pesados otros nombres interesantes como el historiador y socilogo de la Universidad de California Christopher Chase-Dunn que desde una perspectiva heterognea ha realizado aportaciones muy valiosas y provocadoras para el debate, advirtiendo por ejemplo los ciclos entre capitalismo e intentos de socialismo hacia una democracia global o el originario chino Minqi Li 1 el cual desde el marxismo, armado de una slida cultura acadmica y popular a la par que un profundo conocimiento de la realidad sobre la que versan sus investigaciones, critica a China como un estado burocrtico-capitalista, atacando el pensamiento de la Triple Representatividad del idelogo oficialista chino Jiang Zemin (antiguo Secretario General del PCCh y Presidente de la Repblica). Li avizora que este enorme pas ser el garante del fin de capitalismo de diversos modos, con especial importancia debido a los lmites ecolgico-econmicos que impondr a su reproduccin sistmica. Minqui Li propone que a mediados del siglo XXI la nica salida para la civilizacin ser la adopcin de un sistema socialista mundial. Por otro lado, en lengua castellana han destacado autores como el uruguayo Eduardo Galeano (con su clsico Las venas abiertas de Amrica Latina que fue asesorado por el mismsimo Frank) o el espaol Jos M. Tortosa, entre otros.

De cualquier modo, en tanto que es una perspectiva o enfoque y no tanto una propuesta terica acabada o principal, hay muchos autores influidos por ella que difcilmente podramos incluir slo como autores pertenecientes al enfoque del sistema-mundo, pero que sin duda han sido inspirados por el mismo. De hecho, en la actualidad, diversos autores marxianos o marxistas (segn se prefiera) han bebido ampliamente de este enfoque en sus reflexiones posteriores a los aos ochenta y noventa, como es el caso sin ir ms lejos del citado anteriormente Samir Amin.

Pasemos ahora a relacionar los principales planteamientos compartidos por la mayora de sus tericos al respecto del sistema mundial, sus principales tesis:

  1. En nuestros das, el mundo se basa en un nico sistema econmico capitalista (sistema-mundo), el cual marca las principales reglas del juego poltico y sobre todo econmico, incluso en aquellos pases que pretenden estar fuera de la lgica del sistema (como los autoproclamados socialistas u otros de pretensiones ms o menos autrquicas). El sistema mundial se basa, por tanto, en una economa-mundo capitalista. Ello no significa que no existan agentes sociales o polticos no-capitalistas que controlen ciertas partes de las maquinarias de un determinado Estado (como las repblicas de Cuba, Chipre o Venezuela), pero se hallan en un sistema mundial o sistema-mundo de predominio y funcionamiento capitalista. Lo que por supuesto, y como el autntico precursor de los sistemas-mundo, Marx, afirmaba, traera contradicciones muchas veces irresolubles en esos pases (turismo o remesas capitalistas en Cuba por ejemplo) al no ser potencias econmicas desarrolladas y adems unidas en una misma economa mundial de predominio socialista. Esto es as porque el comercio entre un pas pretendido socialista y uno capitalista se producen bajo premisas y precios moldeados en el mercado capitalista mundial y con una determinada divisa o divisas procedentes de estados capitalistas centrales. Pero no slo por razones economicistas, sino militares, de inteligencia, culturales, etc, la hegemona no les pertenece en casi ningn aspecto de la vida social en un mundo cada vez ms conectado donde la pureza autrquica es prcticamente imposible. De esta manera los gobernantes pretendidamente socialistas no pueden escapar de la lgica capitalista al no ser autosuficientes y si se mantienen en el poder como el menos malo de los males suelen llegar a contradicciones entre teora y praxis que si el pueblo tiene oportunidad de expresar, cansado de tanta falsedad y promesas grandilocuentes, suelen llevarlos a la oposicin poltica. Por tanto bajo el prisma de los sistemas-mundo, no puede existir socialismo en un solo pas. En este sentido Wallerstein afirmaba que no hubo en el siglo XX 2 economas socialistas, sino ms bien movimientos socialistas [o autoproclamados socialistas] que controlan [controlaban] ciertos aparatos del Estado en el seno de la economa-mundo (Wallerstein, 1979:494). Nada ms, y nada menos. Esto explicara las frustraciones y fracasos de aquellos que han pretendido/pretenden construir el socialismo en un solo pas, vericueto que el mismo Marx descart como imposible antes que los nacional-estalinistas durante el siglo XX se esforzaran por afirmar lo contrario para hacer casar sus aspiraciones totalizadoras de poder ajenas a los intereses de la clase que decan/fingan representar, con una teora manoseada, reduccionista y ptrea que cambiaba segn lo hacan las condiciones objetivas... de la lite del Partido, por supuesto.
  1. El marco de anlisis por pases empleado en disciplinas como la Economa, la Historia, la Sociologa y la Geografa, entre tantas otras, basado en los Estados-Nacin o Estados multinacionales, tan habitual en las ciencias sociales, es errneo e infructuoso para entender los mviles y los agentes de los sucesos sociales contemporneos. Es intil saber mucho sobre la realidad y la historia de Nepal, por ejemplo, si no sabemos de sus relaciones con sus vecinas India y China o incluso con la potencia hegemnica en declive de los Estados Unidos, pese a su distancia geogrfica. La realidad de las transformaciones locales y regionales obedecen por tanto mucho ms a los cambios en el conjunto del sistema mundial que a los cambios en la poltica nacional de esos pases (como se est demostrando con la presente crisis econmica con los llamados PIGS), si bien estos ltimos cambios tambin afectan y repercuten no slo sobre el pas en cuestin sino sobre el sistema internacional. El enfoque de los tericos del sistema mundial es decididamente holstico y basa su comprensin en una dialctica constante entre lo global y lo local, primando el componente global como agente fuerte del anlisis (Frank, 2008:370-371). El todo del sistema es ms que la suma de las partes, y eso es lo que determina en mayor medida el comportamiento interno de cada parte (pases, regiones e incluso ciudades) y las relaciones externas entre ellas (Ibd, 99).
  1. La divisin internacional del trabajo especializa a vastas zonas del mundo en relacin con los intereses de las clases dirigentes de los pases del centro del sistema en connivencia con las lites de la periferia (Tortosa, 2001:67-68 o Galtung, 1971). La riqueza o el desarrollo de unos va directamente ligado a la pobreza o al maldesarrollo de otros (Wallerstein, 1979:493).3 Las lites fraternas de los pases del centro, la semiperiferia o la periferia siempre ganan, aunque con distinta intensidad. Las diferencias y las tragedias vienen sobre todo en las clases asalariadas de los diferentes pases. Aquellos estados especializados en exportaciones de materias primas y productos no elaborados, tienen como consecuencia el perder en el sistema mundial, mientras que los que lo hacen con productos elaborados y de alta tecnologa lo hacen en ganar (Wallerstein, 1979:493). No existen los unos sin los otros (Galeano, 1981:3). Adems, los segundos suelen controlar la distribucin y los precios de los productos de los primeros en el mercado mundial (Ibd., 154-158).
  1. La importancia en la colonizacin y explotacin econmica de Latinoamrica desde 1492 para todo el sistema fue clave para el desarrollo del mismo. En particular, para que la entonces pauprrima Europa fuera adquiriendo un papel predominante en el mercado mundial al llegar el siglo XIX con la eclosin de la llamada Revolucin Industrial, gracias al comercio de la nica mercanca en la que eran competitiva en el mercado intra-asitico (plata y oro) a la par que el lucrativo negocio del trfico de esclavos entre frica y Amrica dirigido por los mismos mercaderes europeos (Frank, 2008:308-311). Europa pas de una posicin perifrica respecto a Asia a una posicin crecientemente central, proceso que muy probablemente se est invirtiendo en nuestros das.
  1. Los pases ms ricos que controlan el comercio de bienes mundiales se denominan pases centrales, los especializados en materias primas y mercancas de bajo valor aadido se llaman perifricos, mientras que los que estn a caballo entre unos y otros se conocen como semiperifricos (Wallerstein, 1979:492). Aunque unos pases pueden oscilar de una categora a otra con el paso de los aos o de un siglo a otro, generalmente lo hacen en perodos de mediana y larga duracin del tiempo histrico (bid., 493). La analoga es la estructura de la sociedad de clases, en donde que un individuo cambie de clase social, no significa que cambie la estructura del sistema. Pues aqu igual, que un pas pase de un estatus de semiperifrico a central o de central a semiperifrico no significa que dejen de existir estructuralmente en el sistema tanto los unos como los otros. Por ejemplo, vastas zonas del mundo podrn cambiar su estatus actual, incluida la actual, pero decadente potencia hegemnica de los Estados Unidos. Al igual que otros pases, hasta ahora centrales secundarios, como el Reino de Espaa o la Repblica de Grecia ( o incluso centrales de primer orden como Reino Unido), podran verse abocados a la categora de semiperifricos si las lites consiguieran seguir dejando a sus clases trabajadoras, anteriormente consumidoras, reducidas a mera fuerza de trabajo para la exportacin, con un papel de consumidores francamente castrados en el mercado interno. En cambio, otros anteriormente semiperifricos como Brasil o India pudieran hacerse centrales en un futuro prximo, pero seguira existiendo tanto los unos (centrales) como los otros (perifricos y semiperifricos), slo que cambiaran la interpretacin de los papeles en el teatro mundial, pero no la trama (la lgica sistmica capitalista) ni los escenarios (explotacin, alineacin, hambre, pobreza, guerras, etc).
  1. Esta economa-mundo a diferencia de otros sistemas mundiales anteriores no se basa en la construccin de un imperio con un poder centralizado 4 sino en la flexibilidad que produce un capital descentralizado y desplazable a diferentes pases dentro del sistema interestatal sin importar la suerte que corran los sistemas polticos de cada Estado-nacin (o siendo secundario para la supervivencia del capital).5 La fortaleza del sistema-mundo capitalista, a diferencia de los imperios, se basa en definitiva, en que la perdurabilidad del mismo no queda adscrita a la suerte que corra un sistema poltico concreto, ms bien se alimenta de esa heterogeneidad y consigue una gran impunidad a travs de ella (bid, 490-491). De all el poder de permanencia que ha disfrutado el capitalismo como sistema histrico en tanto no exista una hegemona econmica socialista que slo se puede construir desde la solidaridad de las clases trabajadoras mediante un humanocentrismo internacionalista que actualmente se halla de facto prcticamente indito y precariamente vertebrado, siendo la ideologa nacionalista la dominante entre la mayora de los sectores populares internacioanles, lo que viene a ser igual que decir, esclavos conceptuales de sus respectivas lites.
  1. El Estado de los pases del centro del sistema es fuerte mientras que el Estado de la periferia es dbil (bid, 499).7 Esto tiene una importancia determinante tanto en el desarrollo social, educacional, militar, asistencial como cultural. Y el cultural se torna clave en un momento de la historia en que la mayor parte de la realidad que consideramos como tal es aprendida con la mediacin de las industrias culturales hegemnicas, y no mediante nuestra experiencia directa como individuos y colectivos. No entraremos, para no extendernos y despistarnos de las claves de este trabajo, a analizar la naturaleza capitalista o democrtica de cada Estado en tanto representatividad poltica de la soberana nacional materializada en el conjunto de una ciudadana con los mismos derechos legales (cosa que como sabemos es un mito incluso en los papeles, ya no hablemos de la realidad...).
  1. El enfoque se basa en un entendimiento holstico y no eurocntrico de la historia y el acontecer presente de la humanidad. 8 Como defenda Andre Gunder Frank se trata de substituir el paradigma clsico eurocntrico por el humanocntrico (Frank, 2008:34). 9 Pero lo dicho por Frank respecto al eurocentrismo, nos es valido, si no queremos ser eurocentristas por negacin esttica, de los asiacentrismos, americanocentrismos y otros chauvinismos ms o menos velados que se nos puedan presentar sigilosamente como cercos conceptuales para el estudio de nuestras realidades contemporneas. Este objetivo democrtico e internacionalista choca con una produccin y recepcin folclrica de las mercancas culturales que juega en muchas ocasiones con la autenticidad y la marca de origen como estrategia publicitaria de un determinado Estado-nacin, cuando no deja de ser falsa apariencia en tanto esas mismas mercancas se han diseado y producido fuera de esas realidades nacionales. 10
Las principales divergencias entre los autores partidarios de este enfoque se centran a la hora de datar la gnesis del sistema mundial, aqu podemos diferenciar tres fechas defendidas por sus principales autores (Tortosa, 2001:59-60):
  1. Hace 5.000 aos o ms, por lo menos desde la Edad de Bronce. Posicin defendida por Andre Gunder Frank con especial fuerza a partir de principios de los noventa del siglo pasado.
  1. El largo siglo XVI (1450-1640), donde 1492 tiene una fecha clave como principio de la inclusin de toda Amrica y posteriormente Australia en el sistema-mundo capitalista que se convertira, segn esta postura, en sistema mundial en los aos siguientes. Al ser absorvidos el resto de sistemas econmicos por la economa-mundo capitalista, sta pas a ser un nico sistema mundial ya en el siglo XIX. Esta posicin es defendida por el estadounidense Immanuel Wallerstein y el recientemente desaparecido Giovanni Arrighi, autor esencial en el estudio de los ciclos de expansin y contraccin econmica del sistema.
  1. La industrializacin inglesa clsica. Esta postura, sin oponerse a las observaciones de Wallerstein, prefiere enfatizar el componente del industrialismo como origen de esta economa-mundo y localiza su gnesis en la Inglaterra del siglo XIX estudiada por Marx en El Capital. Su defensor ms conocido es el egipcio Samir Amin.

La posicin mayoritaria seguida por los tericos adscritos al enfoque del sistema mundial es una combinacin entre la segunda de Wallerstein y la tercera de Amin. De todos modos, como dice Tortosa, no es descartable una combinacin flexible de todas para acercarnos a un modelo terico ms til de cara a lo que fue la conformacin del sistema mundial y el maldesarrollo (humano) del mismo:

Es por ello que pensamos que es ms lo que les une que aquello que les separa, y aunque existen ms diferencias entre los principales autores y corrientes dentro de este enfoque como la existencia o no de un sistema mundial a partir de la creacin de rutas comerciales que conectaran todas las reas del globo mediante el comercio de bienes de lujo o por el contrario, con el desarrollo de la tecnologa y el abaratamiento del transporte, rutas transnacionales de bienes de primera necesidad (Frank, 1993:294), el mayor o menor peso del capitalismo como sistema realmente diferenciable de los anteriores (Frank, 2008:360; Amin, 1974:173 y Wallerstein, 1979:494), la diferencia entre sistema-mundo, imperios-mundo y sistema mundial (sin guin) (Wallerstein, 1979:490-491 y Frank, 1993:297-307), etc.

Pero sin duda, y recapitulando, es mucho ms aquello que poseen en comn, en especial a la hora de utilizar las herramientas anteriormente enumeradas para analizar el presente. Las divergencias se centran ms en el origen de este sistema y no tanto en su funcionamiento actual, en donde las diferentes versiones, adems de enriquecedoras, pueden resultarnos complementarias para entender la dialctica entre el conjunto del sistema y sus partes, y en las relaciones de stas ltimas entre s. Por supuesto en tanto marxistas, sin perder de vista que la principal contradiccin se produce con el antagonismo entre capital y fuerza de trabajo. De hecho, esta perspectiva nos hace entender mucho mejor, rescatando el genuino significado que la previsin de Marx tena cuando afirmaba que el capitalismo creara una polarizacin creciente en el sistema que empobrecera a las capas medias. Los crticos liberales achacaron que esto haba sido un gran error de previsin de Marx cuando fue evidente que durante la segunda parte del siglo XX las clases obreras europeas mejoraron sus niveles de vida. Pero he aqu el corto alcance de la mirada eurocntrica de los mandarines de la burguesa o la ptica econmica liberal. La luz llega cuando entendemos que esa polarizacin se produce a nivel macro, mundial, sistmico. El estado del bienestar aceler la polarizacin capitalista mundialmente, sembrando la financiarizacin de la economa que nos llev a la presente crisis. Como afirma David Harvey, el capitalismo no resuelve sus contradicciones, sino que las desplaza geogrficamente. Y eso es justo lo que pas con los Estados del Bienestar durante el pasado siglo: se mejor el nivel de vida de las clases obreras del centro a costa de hundir ms a las clases obreras de la periferia, de pauperizarlas objetivamente, obteniendo como resultado un declive promedio de la calidad de vida de la clase trabajadora internacional. El excedente era repartido como sigue: el pedazo ms prominente de la tarta para las lites capitalistas del centro, seguidas de las lites capitalistas de la periferia, las clases trabajadoras del centro y por ltimo las clases trabajadoras de la periferia, por supuesto simplificando y obviando todas las capas medias que slo restara ponerlas en los lugares consecuentes con la dinmica aqu sealada. A todo este conjunto de factores hay que aadir el freno que supona para el Capital las economas del socialismo real de los estados del Pacto de Varsovia, ms cerradas (que no impermeables) a la lgica cruda del capitalismo, al margen de la opinin poltica que nos mereciesen.

Estamos convencidos, concluyendo, que esta visin holstica del sistema internacional y sus partes nos permitir entender mucho mejor hechos que se estn sucediendo actualmente en nuestro sistema-mundo capitalista a partir de la crisis internacional que comenz en 2007 (como la relacin entre las deudas nacionales y los acreedores internacionales) y en la que nos hallamos inmersos todava, sin saber cundo ni cmo saldremos de ella. Asimiladas las principales caractersticas del enfoque aqu sistematizado, har falta preguntarse quines somos ese nosotros implcito (clase, estrato, capacidades individuales) y dnde nos encontramos en el mismo (zona central, semiperifrica o perifrica ms posicin socioeconmica de nuestra individualidad concreta).

El sistema nunca volver a ser lo que era, al desplome de la potencia hegemnica de los EUA se suma la no claridad de una candidata concreta a sucederle, 11 si bien las dos mejor posicionadas se hallan en Asia, como son India y China. Viviremos tiempos convulsos donde se intuye que habr mucho sufrimiento. En nuestra mano est hacer fuerza para que el nuevo sistema que suceda al actual sea lo ms benigno posible para el ser humano. Es lo que Wallerstein llama nuestras posibilidades ante la bifurcacin histrica y Bobbio denominaba abandonar los caminos bloqueados. Similar por otra parte, aunque mucho ms ilustrativo, con aquel Socialismo o Barbarie con el que Rosa Luxemburg nos adverta de nuestras posibilidades futuras como civilizacin homnida.

Los de arriba, que llevan siglos jugando al Risk con nuestras vidas, no se preocuparn por usted ni los de su clase, pero la nica pregunta pertinente que resta por hacerle es si usted s lo har, si su conciencia y sentido de la responsabilidad colectivo alcanzar la altura del amor que dice sentir por sus seres ms queridos. Pregnteselo antes de que sea demasiado tarde, para todos, por todos.

* Jon Juanma es el seudnimo de Jon E. Illescas Martnez, licenciado en Bellas Artes, artista plstico creador del Sociorreproduccionismo Prepictrico, analista poltico y cultural, terico del socialismo democrtico. Investigador en la Universidad de Alicante.

Para contactar con el autor: [email protected]

Para ver su blog: http://jonjuanma.blogspot.com/ 

Una parte de su obra artstica en: http://jon-juanma.artelista.com/ y http://www.flickr.com/photos/[email protected]/ 

** El presente trabajo ha sido finalizado el 1 de diciembre de 2010. Est basado en el epgrafe El concepto de sistema mundial o sistema-mundo del trabajo de investigacin Las industrias culturales hegemnicas como generadoras de un nuevo concepto de lo latino en el sistema mundial: el caso del videoclip en la primera dcada del siglo XXI (2010) del mismo autor, financiado por la Fundacin CajaMurcia. Si bien el presente texto ha sido adaptado y ampliado all donde se ha considerado oportuno.

Notas:

1. Minqi Li comenz siendo un estudiante neoliberal, defensor de las doctrinas de la Escuela de Chicago y fue detenido en 1990 despus de participar en varios de los sucesos de Tiannamen del ao anterior exigiendo democracia poltica. Durante su estancia en prisin se hizo marxista despus del estudio de lecturas de Karl Marx y Mao Tse-Tung entre otros. Al salir de la crcel, en 1992, dedic los siguientes dos aos de su vida a estudiar la situacin de la clase trabajadora china y a exponer sus puntos de vista con los disidentes liberales hasta que rompi con ellos al no producirse ningn tipo de entendimiento. Li a partir de all se consider asimismo como un marxista revolucionario y actualmente trabaja como profesor asociado de la Universidad de Utah despus de doctorarse en la de Massachussets en el 2002. Tambin labora como periodista y traductor de obras extranjeras al chino.

2. Ni por extensin, basndonos en su argumentacin, en los siglos venideros, incluidos el presente.

3. Jos Mara Tortosa y otros como el economista ecuatoriano Alberto Acosta diran maldesarrollo, haciendo ver que el desarrollo de unos (que tampoco lo consideran como tal) es el maldesarrollo de otros y en general el maldesarrollo global de la mayora del sistema-mundial (Tortosa, 2001:59).

4. Como pudieron ser mientras duraron el Imperio Romano o el Imperio Inca, estados centralizados que controlaban mini-sistemas de otros pueblos mediante la amenaza en ltimo trmino de la coaccin. Y donde el emperador o principales dirigentes (algunos defienden que el Imperio Inca era una deicracia) tenan de vasallos a otros reyes o grandes prncipes.

5. Este punto est perfectamente expresado en: VITARELLI, Marcelo Fabin, El sistema-mundo: un giro en la historia del pensamiento econmico desde la perspectiva de Immanuel Wallerstein. EUMED: http://www.eumed.net/eve/resum/06-04/mfv.htm (consultado el 20/08/2010)

  1. No en el sentido del Welfare-State o Estado del Bienestar, sino en el de maquinarias con un nivel de funcionariado y competencial importante que les permita amoldar los intereses comerciales en el mercado mundial, estableciendo reglas favorables y extrayendo un mayor excedente de la riqueza generada en los pases de la periferia que permita el intercambio desigual y las ventajas comparativas.
  1. Y con el Estado todas las instituciones dependientes presupuestariamente del mismo. No nos referimos slo al ejrcito y las reas clsicas de la geopoltica, sino al rea cultural que tambin nos compete en las zonas industriales especialmente diseadas para las IICC con la logstica adecuada la cual frecuentemente requiere de inversin pblica (carreteras, comunicaciones especiales, accesos, etc) o incluso universidades y centros de observacin e investigacin, etc. As mismo sucede en el sentido de la produccin y recepcin cultural destacan por ejemplo las polticas pblicas de defensa de la identidad nacional, como seran todas aquellas que un gobierno como el francs implementa frente a la cultura estadounidense dominante en el mercado internacional. Esto es, mecanismos reguladores del comercio, la cultura, etc que tienden a poner lmites a un comportamiento de libre competencia que consideran puede daar los intereses culturales del Estado-nacin. Es interesante leer la argumentacin de un conocido director espaol a favor de la excepcin cultural garantizada por el Estado contra la libre competencia controlada por la hegemona norteamericana en los mercados occidentales: TRUEBA, Fernado (2004), Viva la excepcin cultural! El Pas: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Viva/excepcion/cultural/elpepiopi/20040820elpepiopi_6/Tes (consultado el 24/08/2010)
  1. Esto a llevado a que algunos de los referidos autores, compitiesen en polmicas entre ellos por ver quin era el menos eurocntrico de todos como fue el caso de las acusaciones eurocntricas de Frank a Wallerstein y las defensas de ste ltimo (Frank, 1993:295)


  1. Algo que tendra su relacin con el humanocentrismo de Marx o Bakunin con la clase trabajadora, en el siglo XIX, lo que ellos llamaron internacionalismo. Sin embargo, la visin de Frank transciende las clases, sin por ellos ser nacional-interclasista, refirindose principalmente a la dicotoma nacionalismos versus el ser humano internacioanl.
  1. Es como todo ese souvenir de lo espaol o lo francs que se vende en las principales zonas tursticas y que en realidad han sido producidas en otras zonas del sistema (por ejemplo China u otros pases orientales) pero que se venden como productos autctonos. Esta es la compleja realidad de las relaciones internacionales (econmicas, culturales, comunicacionales, etc) que el enfoque del sistema mundial empleado en este trabajo nos ayudar a observar ms all de las (falsas) apariencias.
11. Incluso Wallerstein afirma que no habr ninguna sucesora, como s argumentaba Arrighi, ya que para el norteamericano la debacle de la actual potencia hegemnica llevar al fin del sistema en si, cosa que no sucedi cuando se hundieron las potencias hegemnicas que eran en su momento histrico el Imperio espaol, el holands o el ingls. Se puede ver la entrevista que tuvo con Elizabeth Carvalho en ingls, subtitulada al portugus en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=8XeJICHkNW4&playnext=1&list=PL7719FECE3E42BD0F&index=18

 

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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