Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2010

Es hora de despertarse

Abdel Bari Atwan
Alquds al Arabi

Traducido por: Jalil Sadaka


Una vez que el portavoz de la Casa Blanca anunciara oficialmente el fracaso de las gestiones de la administracin Norteamericana para convencer al gobierno de Israel de paralizar el crecimiento de las colonias, y consiguientemente el fin de su patrocinio en las negociaciones directas, esperbamos grandes manifestaciones en Ramalah, la celebracin de una rueda de prensa del presidente Abbas para anunciar el fin de su apuesta por este proceso moribundo y la disolucin de la ANP. Pero nada de esto ha ocurrido, el da transcurri con total normalidad, como si nada hubiese pasado.

La administracin norteamericana inform al presidente de la ANP con toda claridad, sin importarle para nada las consecuencias, que debe aceptar las condiciones israeles para retomar las negociaciones directas o indirectas, a la sombra de las colonias que extienden sus tentculos en la tierra en la que Abbas aspira a crear un da un estado independiente,

El proceso de paz ya haba fenecido hace diez aos, si me apuran puedo decir que haba nacido muerto. Sin embargo, la ANP y los regmenes rabes conservadores, se negaron a expedir su certificado de defuncin, asumiendo el punto de vista norteamericano, que es el mismo que el israel. Tal y como lo demuestran los documentos de Wikileaks, y lo revelan datos alarmantes que aportan, como la peticin, de algn rgimen, de crear una fuerza rabe conjunta para acabar con Hizbullah bajo la cobertura de la OTAN, cortar la cabeza de la serpiente, en referencia a Irn, o acelerar los preparativos para bombardear las centrales nucleares de este pas. Desgraciadamente no vimos un solo documento en el que estos gobiernos manifiesten su desaprobacin de la alineacin total de U.S.A. al lado de Israel, o en el que pidan la creacin de una fuerza rabe de disuasin para romper el cerco de Gaza, o proteger los santos lugares en Jerusaln.

El presidente Abbas, maniobra de nuevo para ganar tiempo y diluir el efecto devastador de la decisin norteamericana con su viaje al Cairo y otras capitales, buscando salva vidas o comprensin, recabando el apoyo para la celebracin de una reunin de la Comisin de la Iniciativa rabe de Paz, para volver despus a Ramalah para reunir a las instituciones palestinas y estudiar la respuesta, a este nuevo desafo, simulando que no lo esperaba.

Qu espera nuestro presidente del presidente Mubarak, que le recibe hoy?. Nada bueno desde luego, no nos extraa que intentar justificar la decisin norteamericana, y presionar aun ms a su interlocutor palestino, que viene a pedir su ayuda, para aceptar la reanudacin de las negociaciones sin la condicin establecida referente a la congelacin de las colonias. Recordemos, al respecto, la declaracin del presidente Mubarak durante su reciente visita a Bahren, calificando esta condicin como un grave error palestino. As que lo ms seguro es que el Rais le diga a Abbas:Te lo advert previamente , pero no me escuchaste, esta es la postura ms probable que encarnar el visitante.

Qu puede hacer la comisin rabe, en su reunin prevista para el prximo lunes 13 de diciembre? Nada ms que hacer pblico el ensimo comunicado con palabras sin sentido, advirtiendo que recurrir al Consejo de seguridad de la ONU, para plantear la posibilidad solicitar su apoyo a la declaracin de independencia de Palestina, en las fronteras del 4 junio 1967.

Es la hora de la verdad, la ANP y todo el pueblo palestino, debemos afrontar con valenta y determinacin, la decisin norteamericana, renunciando a la habitual conducta de escurrir el bulto, buscando culpables. Debemos reconocer que la apuesta por las negociaciones ha llegado a su vergonzoso final, y que el hecho de poner todos los huevos en el mismo cesto americano nos ha conducido a un callejn sin salida, la causa simple y llanamente consiste en que U.SA. solo respeta al fuerte al que ms sirve a sus intereses.

Los palestinos no debemos ampararnos en los gobiernos rabes que han invertido sus prioridades, para convertir al enemigo sionista en un aliado. Cualquiera que se resista a reconocer y asumir este cambio, es un enemigo al que es necesario destruir bajo el amparo de la OTAN y EE.UU.

Amparndonos en argumentos como la debilidad manifiesta, y la falta de alternativa solo se justifica la sumisin e indignidad de aquellos que han transformado el proyecto nacional palestino en una institucin benfica, que defienden solo sus propios privilegios y sus ttulos honorficos, algunos de estos fueron un da, proyectos de mrtires, hroes de la resistencia, muros inquebrantables contra todo el que tuviera la osada de cuestionar estos valores.

Las muestras de alegra por los reconocimientos de Brasil, y Argentina de un estado fantasma, es un sntoma evidente del descrdito al que ha llegado la ANP, que manifiesta su regocijo, con el afn de justificar dichos privilegios, olvidando que la OLP, que declar a bombo y platillo, hace 22 aos, en Argel , la independencia de Palestina, tuvo el reconocimiento de 126 pases del mundo, sin ningn resultado tangible y real .

 

Todo esto no es mucho peor que el anuncio hecho por Ismael Hanilla, ante un grupo de periodistas, de que Hamas est dispuesta a reconocer el estado palestino dentro de las fronteras de 1967, y que aceptara los resultados de un hipottico referndum que convocara Abbas sobre cualquier acuerdo con los israeles, incluso aunque sea contrario a las posiciones del Movimiento Hamas: Qu sentido tiene esta gratuita concesin, hecha ni siquiera ante los diplomticos norteamericanos, sino ante un grupo de periodistas?, me viene a la memoria el proverbio rabe que dice Como el que va a la Meca , cuando todo el mundo est de vuelta

Los lderes de Hamas pueden alegar que esto no es ms que un movimiento tctico, aunque fuera as a nuestro entender no procede plantear este asunto en estos momentos.

Somos conscientes de la diferente situacin en la que se encuentra el gobierno de Gaza y el de Ramalah. El primero, est sometido a un bloqueo injusto y un aislamiento total, que no le permite participar en cualquier proceso de paz, aunque quisiera. Todo ello evidencia una situacin palestina anmala, sea a nivel de gobierno u oposicin, que requiere un tratamiento rpido, cuya primera medida de choque debe ser la recuperacin de la unidad nacional, sobre la base de la resistencia, por todos los medios, para hacer frente al avance de los asentamientos, el fracaso de todas las apuestas de pacificacin, y el descrdito del intermediario americano.

La liberacin nunca se ha conseguido con mtodos humillantes agracindose

con el ocupante, sino mediante el sacrificio.



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