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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2010

Interpretando la filtracin de Wikileaks

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Algo huele a podrido. El contenido de los documentos redactados por funcionarios de las embajadas de Estados Unidos emplazas en el mundo no puede dejarnos indiferentes. En primer lugar podemos constatar el bajo perfil y la mediocridad de quienes redactaban dichos memorandos. Ahora bien, la ingenuidad poltica no existe. Por este motivo cabe preguntarse, sin nimo de incordiar: cul ha sido la razn por la cual Wikileaks dio la exclusiva a cinco empresas privadas de la comunicacin? Lo que en principio deba ser acto de democracia informativa se transforma en un show meditico. Cuesta digerir la decisin de Wikileaks, ms an cuando los cinco medios elegidos: Le Monde, The Guardian, The New York Times, Der Spiegel y El Pas, optaron por actuar al unsono y poner en conocimiento del Departamento de Estado estadunidense su contenido, antes de lanzarlo al pblico. As comienza la adulteracin. Tal vez Wikileaks pens en proteger a los informantes y de paso evitar un linchamiento a sus principales directivos? Un quid pro quo. En cualquier caso, en medio de las campaas para desprestigiar, silenciar, ahogar econmicamente y pedir la cabeza de Julian Assange, fundador y editor jefe de Wikileaks, lo cierto es que son cinco trasnacionales de la comunicacin las encargadas de seleccionar los documentos que salen a la luz pblica. Como si se tratara de una telenovela, cada entrega desvela protagonistas cuyas miserias, fantasmas e interioridades no dejan de impresionarnos. As, se descubren dirigentes megalmanos con delirios de persecucin, siempre pidiendo a Estados Unidos que solucione sus problemas y ponga orden en el mundo, y de paso les d una manita para seguir con sus reaccionarias polticas domsticas. Pocos se escapan. En pases europeos, asiticos, latinoamericanos y africanos emergen los perritos falderos. Mxico, Colombia, Arabia Saudita, Pakistn, Espaa o Italia. Pero lo dicho no es una sorpresa, forma parte del seguidismo de dirigentes de poca talla poltica e intelectual que hoy gobiernan el mundo, productos del marketing electoral y cuyos mritos consisten en plegarse a los designios de las trasnacionales y el capital financiero.

En cuanto al contenido de las filtraciones estamos aludiendo a las cloacas del poder. No son documentos oficiales desclasificados, cuyo valor histrico sobrepasa la coyuntura y facilita comprender las decisiones de Estados Unidos en golpes de Estado, procesos desestabilizadores o crisis internacionales. Por tanto, la filtracin de ms 250 mil documentos facilitados por Wikileaks, a mi modo de entender, conlleva hacer pblicas las dos caras de un proceso de oligarquizacin del poder donde se ha perdido el referente tico del bien comn como una parte constituyente del quehacer poltico. En esta lgica, asistimos a una prdida del control ciudadano sobre quienes tienen la representacin del poder en las instituciones pblicas y lo han delegado a los poderes fcticos que actan tras bambalinas y mueven los hilos de cuanto polichinela se presta a sus intereses. Los nuevos amos del mundo tienen una doble personalidad. Son el doctor Jekyll y mister Hyde. Por la maana mantienen los modales, las buenas maneras, llenndose la boca con discursos sobre los derechos civiles, el estado del bienestar y la justicia social, pero nada ms anochecer sufren una mutacin que les convierte en verdaderos dspotas, tiranos y asesinos de las libertades civiles y los derechos ciudadanos. No tienen escrpulos y son capaces de todo. Nada los detiene con tal de lograr sus objetivos. Si se trata de comprar voluntades basta con corromper, untar con dinero, traficar con mujeres, apoyarse en la mafia, la camorra, el crimen organizado y convertirse en mecenas. Regalan joyas, financian campaas electorales o simplemente les ofrecen vacaciones de lujuria, donde no falta nada. El paquete es completo. Se ha cruzado la lnea y no hay vuelta atrs. Las reglas del juego democrtico ceden su lugar al juego de todo vale. El verdadero alcance de la filtracin de Wikileaks es poner el dedo en la llaga del poder. Me refiero a la razn de Estado, el autntico tab sobre el cual se fundamenta el ejercicio del poder en actuales sistemas polticos donde la democracia representativa cede su lugar a una plutocracia que la prostituye en su propio beneficio.

Seguramente quienes han filtrado los documentos sean funcionarios de la CIA, el Pentgono, el Departamento de Estado o la Casa Blanca, todos comprometidos con una estrategia comn, cuyo objetivo no consiste en sacar las vergenzas de Hillary Clinton, el servicio exterior o el presidente Obama, sino tiene ms altos vuelos. Poner al descubierto conversaciones, opiniones, chascarrillos y comentarios poco acertados no explica la filtracin. Mucho de lo expuesto son verdades particularmente evidentes y lugares comunes, sin desmerecer. Pocos dudaban del apoyo prestado por Estados Unidos al golpe de Estado en Honduras, de sus polticas desestabilizadoras en Venezuela, Bolivia o Ecuador, ni cuestionaban la complicidad de Espaa y Zapatero autorizando los vuelos de la CIA. Y si damos un vistazo a los eptetos sobre Berlusconi, Sarkozy, Moratinos, la presidenta de Argentina, Cristina Kichner, tampoco se alejan del guin. Creo que el motivo implcito es tratar de rearmar una derecha beligerante en Estados Unidos con aliados internacionales comprometidos con un nuevo orden mundial en el cual China e Irn son los enemigos a batir. Un escenario de guerra nada utpico.

http://www.jornada.unam.mx/2010/12/11/index.php?section=opinion&article=021a1pol



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