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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2005

Contradicciones de Cabrera Infante
El ocaso de Can

Lisandro Otero
Rebelin


La muerte del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante ha conmovido al establecimiento cultural. Conoc a Guillermo en sus aos iniciales, en el msero solar, o conventillo, de la calle Zulueta, donde viva, y all, en animadas tertulias, se fueron forjando los criterios de una generacin de creadores. Fui su condiscpulo en la Escuela de Periodismo, estudiamos juntos asignaturas agobiantes. Comenzamos a leer a los escritores norteamericanos: me aficion a Hemingway, l a Faulkner. Nos intercambiamos libros y escritos principiantes. Guillermo comenz a traducir cuentos para la revista Bohemia y a leer vorazmente. Tambin empez a escribir. Ley a Joyce mucho antes que los dems de su promocin.

Recuerdo cuando me tendi su cuento Un rato de tenmell, recin salido de la mquina de escribir y me sorprendi con la ausencia de signos de puntuacin. Advert en l los signos de un talento en ciernes. Alguien le pregunt una vez por qu no utilizaba ms, en sus cuentos, las experiencias de su estrecho inicio, y l respondi que la miseria dejaba un sedimento tal de amargura que no era buena siquiera para la literatura. Era la poca en que leamos a Caldwell, Dos Passos, Capote, Fitzgerald, Mailer.

Fundamos la Cinemateca de Cuba donde logramos la exhibicin de un patrimonio flmico desconocido hasta entonces en este lado del Atlntico. Participamos activamente en la organizacin inaugural de la sociedad Nuestro Tiempo, que fue un agrupamiento generacional de los intelectuales de avanzada en un momento crtico de la historia cubana, al iniciarse la etapa final de la larga dictadura batistiana. Comenz a escribir en la revista Carteles, con el seudnimo de Can, y disfrut de un cierto reconocimiento social debido a sus agudas reseas cinematogrficas.

Tras el triunfo de la Revolucin cubana acept cargos de direccin cultural y junto a Carlos Franqui fund Lunes de Revolucin. Aqul semanario marc una etapa principal en la generacin de jvenes escritores que ascenda a la madurez dentro del proceso revolucionario. Carlos Franqui y Cabrera Infante, se empearon en una lucha por el control del poder cultural. Ambos estaban marcados por un amargo anticomunismo, ambos se debatan en un enfrentamiento con el antiguo Partido Socialista Popular que acceda a posiciones de direccin. Franqui y Cabrera Infante pretendieron monopolizar la industria de la inteligencia y al fracasar en aqul empeo protagnico comenzaron a rumiar, con mayor intensidad, sus enconadas aversiones hasta llevarlos a la escisin.

La memoria de lunes ha quedado estigmatizada pero su haber es mucho ms fructuoso que sus demritos y merece ser saneado. Lunes cumpli en la historia de la cultura cubana un papel similar al de la revista de Avance. Ambas llevaron a cabo una intensa actualizacin de las corrientes creativas dentro de la esttica contempornea, ambas pretendieron sacar a Cuba de su insularidad, ambas estimularon una vigorosa reaccin en el cuerpo pensante de la nacin, ambas contribuyeron a afianzar la identidad cultural de nuestro pas, ambas atacaron los falsos dolos y la mediocridad banal imperante hasta entonces en el panorama cultural, pese a los excesos y yerros cometidos por aqul semanario.

Desde sus aos tempranos Guillermo tuvo una gran facilidad para la acrobacia del lenguaje: paronomasias, retrucanos, agudezas, uso del hiprbaton, traslaciones idiomticas. Su obra literaria est penetrada de ese follaje, a veces excesivo, en ocasiones confuso e innecesario. Le deleitaban esos fuegos artificiales idiomticos y sus ejercicios de estilo le impidieron un adecuado control de la sintaxis. Aquella Habana rumbosa de cabarets y bongoes, de sensualidad desbordante y extravos qued atrapada en sus pginas. Esa Habana, como Yoknapatawpha, como Macondo, es una construccin virtual que adquiere carta de legitimidad a travs de la literatura. Pudo elaborar un mundo coherente basado en una urbe libertina y seductora y con ese montaje de un universo propio tuvo acceso a la ms alta categora de la imaginacin.

Desde muy joven culp de su existencia infortunada a la militancia comunista de su familia, lo cual le obligaba a vivir humildemente y ello le produjo una aversin a las tendencias de cambio social. Llegamos a polemizar speramente. Su relieve ulterior estuvo promovido por intereses polticos comprometidos con la exaltacin de su perfil. Esos laureles se deben tambin a su extraordinaria creatividad. Su existencia fue ensombrecida por el rencor y el odio --pese a que no le faltaron satisfacciones y recompensas--, lo cual alent su hiperblica obsesin contrarrevolucionaria. La muerte de Guillermo Cabrera Infante priva a la cultura cubana de uno de sus ms ingeniosos, imaginativos y talentosos escritores.

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Aclaracin de rebelion.org:
Can es un pseudnimo utilizado por el propio Cabrera Infante, creado a partir de la primera slaba de sus dos apellidos.



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