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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2010

La numerosa comunidad de hackers ha visto en el fenmeno Wikileaks la posibilidad de librar una guerra asimtrica contra el imperio estadounidense
Guerra asimtrica entre Wikileaks y Washington

Roberto Montoya
Miradas al Sur


La ciberguerra entre Wikileaks y sus crecientes aliados en todo el mundo contra Estados Unidos y las empresas e instituciones que intentan boicotear la publicacin de documentos clasificados del Departamento de Estado, toma cuerpo da a da, habiendo pillado por sorpresa, al parecer, al mismsimo Cibercomando de Estados Unidos, al Uscc.

El general Keith Alexander, comandante del Uscc (U.S. Cyber Command) anunci, a inicios de noviembre, que el nuevo organismo estaba ya totalmente operativo. Y lo hizo en el marco de las cibermaniobras europeas, Cyber Europe 2010, donde durante varios das se simularon ataques sincronizados contra puntos vitales de varios pases europeos.

El Uscc, por el que Obama apost fuertemente, est dotado de un multimillonario presupuesto y lo componen 90.000 hombres de distintas unidades de las fuerzas armadas especializadas en la ciberdefensa y los ciberataques.

Pero entre las obsesiones del Cibercomando estadounidense no figuraban hasta hace pocos meses la posibilidad de ataques a su sistema informtico por parte de organizaciones como Wikileaks. Sus preocupaciones principales se centraban en Estados, particularmente en China, con gran capacidad para llevar ataques en toda regla contra el suministro elctrico de Estados Unidos, contra la informtica que controla toda su Administracin o para afectar sus sistemas de alerta de misiles intercontinentales.

Se asegura que China, acusada ya en el pasado de llevar a cabo un ataque ciberntico experimental de envergadura contra Taiwn, tuvo tambin xito con su ciberataque contra un proyecto militar celosamente guardado por Estados Unidos, el del F-35 Lightining II, pudiendo extraer y copiar varios tetrabytes de informacin sobre este avin de combate fabricado por Lockheed Martin.

En su informe de 47 pginas de febrero pasado ante el Comit de Inteligencia del Senado, Dennis Blair, Director Nacional de Inteligencia (DNI) de Estados Unidos, advirti que estaba habiendo un aumento espectacular de ataques cibernticos, dando mucha importancia en particular al ataque chino contra Google.

Rusia, que ha lanzado ataques cibernticos contra Georgia y Estonia, es otro pas controlado de cerca por Estados Unidos.

Ya en abril de 2008, el entonces director del Departamento de Seguridad Nacional de Bush, Michael Chertoff, advirti que los ciberataques podran transformarse en una guerra devastadora, de un nivel similar al peor tipo de destruccin fsica. Imagnense un ataque sofisticado contra nuestros sistemas financieros, que provocara su parlisis, dijo, sealando tambin como una amenaza estratgica de primer orden un eventual ataque al sistema informtico que controla el trfico areo de Estados Unidos.

Cul ha sido la reaccin del Cibercomando ante el fenmeno Wikileaks?

El 1 de diciembre pasado, el portavoz del Pentgono, Geoff Morrell, hablaba del tema en una entrevista concedida a la Fox News: No empleamos las fuerzas del Cibercomando (contra Wikileaks), porque la revelacin de los documentos no nos van a impactar negativamente a largo plazo. El Secretario de Defensa simplemente no cree que esta situacin pueda impactar demasiado contra la fuerza de Estados Unidos o contra su prestigio. El mundo no se relaciona con nosotros porque les gustamos o porque nos tienen confianza. Pactan con nosotros porque no les queda ms remedio. Somos el ltimo, el nico, poder indispensable que queda.

La soberbia y cinismo de Morrell tiene su lgica; si la comunidad internacional no cambi sus relaciones con Estados Unidos despus de que se conocieran las mentiras sobre las armas de destruccin masiva que supuestamente tena Sadam Husein, ni tampoco lo hizo cuando vio las fotos de abusos y torturas de Abu Grhaib; ante la flagrante ilegalidad de la prisin de Guantnamo o ante los vuelos ilegales de la CIA haciendo ms de 1.000 escalas en aeropuertos europeos, por qu habra de ser distinto ante la revelacin de documentos de la diplomacia estadounidense?

Acaso algn Gobierno aliado de Estados Unidos le ha pedido explicaciones sobre las filtraciones que siguen saliendo diariamente? Pues no. A pesar de ello, el Gobierno de Estados Unidos s tiene razones para estar preocupado. La Administracin estadounidense, incluso el Pentgono y la Casa Blanca, han recibido ataques de hackers en varias ocasiones, pero esta es la primera vez que una organizacin logra seguir funcionando en la Red meses y meses despus de filtrar cientos de miles de documentos clasificados de Irak, Afganistn y del Departamento de Estado. El enemigo no es tan fcil de batir. La comunidad mundial de hackers, cada vez ms numerosa, ms miles de sitios web alternativos y redes sociales, han visto en el fenmeno Wikileaks la posibilidad de librar una guerra asimtrica contra el imperio estadounidense.

Lo ven como la lucha entre David y Goliath en el cyberespacio.

Y se han puesto manos a la obra, fabricando ya ms de 1.500 clones de su sitio web atacado para permitir que se sigan conociendo los ms de 200.000 documentos an sin publicar. Los hackers, encabezados por el colectivo Anonymous y apoyados por esa inmensa red de sitios web alternativos para difundir las sencillas aplicaciones informticas que utilizan, estn llevando ataques cada vez ms importantes contra todas aquellas firmas, como Amazon, Visa, Pay Pal, Mastercard, bancos y muchas otras entidades, que, bajo la presin de Estados Unidos, han cerrado sus puertas a Wikileaks. Un joven holands de 16 aos fue detenido ya en La Haya por participar en los ataques.

Estados Unidos puede intentar aplicar contra Wikileaks la Ley de Espionaje, de 1917, pero tendra internamente la oposicin de toda la prensa, que lo entendera como un precedente peligroso para s misma.

Y mientras tanto siguen fluyendo los documentos. En algunos de los nuevos se muestra la presin que ejerci la embajada estadounidense en Berln sobre el Gobierno alemn para cerrar el Caso El-Masri, el ciudadano alemn de origen libans secuestrado y torturado por la CIA y liberado cinco meses despus. La Fiscala de Mnich reclam en 2007 la extradicin de 13 agentes de la CIA identificados, pero el Gobierno se neg a tramitarla. Un caso similar al que sucedi en Espaa con el Caso Couso o con los vuelos de la CIA.

Sobre Espaa tambin han aparecido nuevos cables, que muestran cmo la embajada intent impedir el primer viaje del canciller Moratinos a Cuba, revelando tambin la divisin interna del Gobierno de Rodrguez Zapatero sobre la venta de patrulleras y aviones a Venezuela, boicoteada por Estados Unidos.

Estados Unidos ve a Catalua como el mayor centro mediterrneo del yihadismo islmico, por lo que cuenta con un centro de espionaje en su Consulado en Barcelona.

Y los cinco medios elegidos por Wikileaks para filtrar sus documentos siguen beneficindose de esta guerra asimtrica, aunque no se los oye paradjicamente defender en sus editoriales como s hizo alguien como Lula pblicamente a Julian Assange y su organizacin.

http://sur.elargentino.com/notas/guerra-asimetrica-entre-wikileaks-y-washington



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