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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2005

El comandante en jefe del ejrcito chileno y EE.UU.

Hernan Soto
Punto Final


Interesantes son las opiniones sobre poltica internacional y las orientaciones estratgicas del comandante en jefe del ejrcito, general Juan Emilio Cheyre. Las ha entregado en diversas ocasiones. En dos oportunidades de manera articulada y completa: en una clase magistral en la Academia de Guerra (6 de abril de 2002) y en la Academia Diplomtica (22 de octubre del mismo ao). Las razones son evidentes. El ejrcito -como las otras ramas de las FF.AA. y tambin Carabineros- es un actor poltico y, por lo tanto, las opiniones de su mximo jefe son significativas. Por otra parte, dado el grado de autonoma con que se manejan las instituciones armadas, pueden tener connotaciones no necesariamente idnticas a las orientaciones del presidente de la Repblica a travs de los ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa. Esquemticamente, la posicin expuesta por el general Cheyre implica:

una relacin privilegiada con Estados Unidos, pas al que atribuye una misin tica y dignificadora;

bsqueda de acuerdos y coordinaciones militares con Argentina y Brasil, con vistas a concordar en el Cono Sur una poltica de defensa relativamente independiente de Estados Unidos;

una posicin gradualista en torno a la reestructuracin de la OEA y el sistema del Tratado Interamericano de Asistencia Recproca (TIAR);

consideracin especial de la variable econmica. Analizaremos lo anterior a partir de los textos de las clases magistrales citadas. Por ser idnticas en su parte medular, podemos entenderlas como un solo texto representativo. Las contrastaremos con la doctrina que orienta la poltica exterior norteamericana, explicitada por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en el documento titulado Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (septiembre de 2002).

PAPEL DE EE.UU. EN LA REGION

Expone Cheyre: En la regin, el pas del norte mantiene una presencia importante, pero ambigua. En efecto, la demostracin ms clara fue su poltica de abandono benigno de la dcada del 70. A su vez, el comportamiento de la potencia en el conflicto de Las Malvinas, donde privilegi su alianza europea en detrimento de su obligacin como miembro pleno de la OEA y principal garante del TIAR, demuestra la existencia de prioridades a las que siempre se encontrar expuesto. Por lo sealado, el rediseo de una arquitectura de seguridad no puede desconocer la importancia de Estados Unidos y su indiscutible papel preponderante en el rea. Sin embargo, con la misma fuerza se deben hacer concordantes los intereses de dicha potencia y la visin de los Estados directamente involucrados. En tal sentido, la simple aceptacin de un esquema que pretenda amarrar el nuevo sistema a un ambiente multilateral, propio del concepto de seguridad colectiva o a una visin restringida de seguridad cooperativa, pareciera simplificar y premeditar una solucin que teniendo importantes elementos valederos, puede ser incompleta para consensuar un adecuado esquema de seguridad que d origen a verdaderos acuerdos, organizaciones y marco jurdico concordante con la realidad imperante. Hay que decirlo, la superpotencia como nunca tiene una responsabilidad en los asuntos mundiales, que va ms all de su mero poder militar. Esta la concebimos como el gran imperativo tico para establecer un orden de paz para la libertad. Es una tarea de tal envergadura, que pareciera que nadie, y menos un pas como Chile, puede sustraerse al desafo que ello conlleva. En cuanto a la forma de plasmar el entendimiento, el general Cheyre piensa en una OEA renovada que se plantea identidad de intereses estratgicos con Estados Unidos, la nica superpotencia. Al mismo tiempo, un entendimiento con Argentina y Brasil, posibilidad que no queda excluida por el entendimiento con Estados Unidos. Aventura que el desarrollo ms probable de las FF.AA. en la regin consistir en que sern organizadas, entrenadas, equipadas y educadas para la cooperacin y la disuasin. Contina: El papel gravitante de Estados Unidos constituye una presencia que tendra dos opciones en sus relaciones con nuestra regin: ejercer solo y a solas la influencia que su inmenso poder le otorga; o buscar con Latinoamrica una asociacin o comunidad de Estados, pero con una OEA ms activa y moderna, dirigiendo los asuntos hemisfricos a travs de establecer una identidad de intereses estratgicos con la nica superpotencia. Esta segunda opcin no excluye la posibilidad, inicialmente, de una asociacin del mismo tipo, pero restringida a un grupo determinado de pases (Argentina, Brasil y Chile). La mayora de las FF.AA. latinoamericanas se encuentra todava en funcin de los requerimientos de la guerra fra; es imperioso que adquieran el carcter de mviles, flexibles, capacitadas para ser desplegadas y permanecer en el campo de batalla.

CONTEXTO EXPLICATIVO

Bosqueja Cheyre un panorama poco novedoso. Su visin ms descriptiva que analtica le sirve para establecer premisas bsicas de las que deriva conclusiones. Constata que el trmino de la guerra fra significa la desaparicin del enemigo comn y la justificacin de la defensa colectiva. Los peligros actuales son distintos, pero el conflicto, con diversas expresiones, pervive. La gravitacin de Estados Unidos en el continente y el mundo perfila las cosas de una manera especfica, que no cierra las posibilidades de entendimientos regionales o subregionales. Las premisas bsicas son las siguientes: - El Estado motor ha sido reemplazado por el Estado engranaje, vinculante o articulador de relaciones. - Se han consolidado tendencias no solamente deseables sino exigibles, que son: La democracia como forma de gobierno, la economa abierta -sin restricciones- como modelo imperante, el respeto a los derechos humanos, como obligacin para establecer relaciones vlidas entre las sociedades; el privilegio de la negociacin por sobre la fuerza, la integracin y cooperacin hacia procesos globalizantes. - El tercer elemento es el unipolarismo. Sin embargo, deja espacios: En este nuevo esquema -seala Cheyre- en apariencia ordenado, hegemnico y uniforme, surgen nuevas expresiones que en los hechos lo reflejan difuso y anrquico, caractersticas poco percibidas y menos aprovechadas para ocultar espacios supuestamente exclusivos de la potencia dominante. De all la necesidad -contina- de asumir que el unipolarismo no resulta contradictorio con la imperiosa necesidad de que otros Estados fuertes tambin los ocupen (los espacios, PF). El no hacerlo producir anarqua, tal vez lo ms peligroso de la realidad internacional de hoy. - La periferia tiene un papel importante. En ella no todo es ordenado ni corresponde a los cdigos de unipolarismo. Esos espacios perifricos -y lo ejemplifica en el Cono Sur- tienen mayores posibilidades de plantear sus relaciones de seguridad con originalidad. - La poltica ya no puede limitarse a una visin reduccionista, frente a una preponderancia de variables econmicas que pretenden dominar las relaciones de poder. - La asociacin es un modelo deseable y posible. Dentro de ella, una de sus particularidades es que Estados Unidos define las polticas quedando un espacio importante para ser explotado, especialmente por las regiones y subregiones, con vistas al establecimiento de un rgimen internacional vinculante. El general Cheyre aspira a un rgimen internacional de seguridad, donde los Estados se sometan a reglas universales, iguales y vinculantes.

POLITICA IMPERIAL

Teniendo en cuenta que en cualquier planteamiento sobre la situacin internacional Estados Unidos ocupa un lugar central, no se deben ignorar los rasgos principales de su poltica exterior. En el documento titulado Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, de septiembre de 2002, el presidente George W. Bush defini objetivos polticos, militares y econmicos. Citamos pasajes destacados: Estados Unidos aprovechar este momento como oportunidad para extender los beneficios de la libertad al mundo entero. Trabajaremos activamente para llevar la esperanza de democracia, desarrollo, mercados libres y libre comercio a todos los rincones del mundo. El libre comercio y los mercados libres han demostrado su capacidad para levantar de la pobreza a sociedades enteras. Por lo tanto, Estado Unidos colaborar con pases individuales, con regiones enteras y con toda la comunidad del comercio mundial para crear un mundo que comercie en libertad y, por lo tanto, crezca en prosperidad. No dudaremos en actuar solos, en caso necesario, para ejercer nuestro legtimo derecho a la defensa propia, con medidas preventivas contra esos terroristas, a fin de impedirles causar dao a nuestro pueblo y a nuestro pas, y privar a los terroristas de nuevo patrocinio, apoyo y refugio seguro, convenciendo u obligando a los Estados a aceptar sus responsabilidades soberanas. Cuanto mayor sea la amenaza, mayor es el riesgo de la inaccin y ms imperiosa la razn para tomar medidas preventivas para defendernos, aunque subsista incertidumbre en cuanto al momento y el lugar del ataque enemigo. Para impedir o evitar tales actos hostiles de nuestros adversarios, Estados Unidos actuar preventivamente si es necesario. sociedades abiertas al comercio y a las inversiones. Los verdaderos motores del crecimiento econmico son el comercio y las inversiones. Incluso si aumenta la ayuda del gobierno, la mayor parte del dinero para el desarrollo debe provenir del comercio, del capital externo y de las inversiones extranjeras. Una estrategia eficaz tambin debe tratar de expandir esas corrientes. Los mercados libres y el libre comercio son las prioridades claves de nuestra estrategia de seguridad nacional.

ANALISIS Y CRITICA

En las formulaciones expuestas por el comandante en jefe del ejrcito hay elementos de diverso carcter, pero lo fundamental es el papel que asigna a Estados Unidos, pas que -segn reconoce- se gua por sus propios intereses. La mirada del general Cheyre sobre Estados Unidos es, por una parte, reduccionista y por otra, ingenua. Estados Unidos, con su podero inigualado, no tiene como objetivo central imponer en todo el mundo la libertad basada en el orden. Lo ha dicho el propio presidente Bush. Para l, los asuntos fundamentales son otros: Los mercados libres y el libre comercio son las prioridades claves de nuestra estrategia de seguridad nacional. Para ese pas, libertad y orden son parte de un proyecto mucho ms general que persigue, siempre segn Bush, llevar la esperanza de democracia, desarrollo, mercados libres y libre comercio a todos los rincones del mundo, a travs de una poltica de indiscutibles connotaciones imperiales. La bsqueda de una asociacin estratgica con Estados Unidos, basada en la identidad de propsitos, significa lisa y llanamente aceptar la poltica imperial y comprometerse a fondo con el neoliberalismo. Imaginar un rgimen internacional de seguridad donde los Estados se someten a reglas universales, iguales y vinculantes, es una apuesta imposible dada la orientacin de la poltica norteamericana. Estados Unidos se coloca por encima del derecho internacional, desde el momento en que anuncia su voluntad de actuar unilateral y preventivamente en caso de peligro. Su posicin frente al Tribunal Penal Internacional, el tratado de Kyoto y otras materias semejantes es suficientemente conocida. Lo concreto: Estados Unidos impulsa un proyecto de dominacin mundial que va mucho ms all de lo que el general Cheyre parece dispuesto a reconocer. En relacin con ese objetivo, la superpotencia busca integrar con sus aliados fuerzas de disuasin y cooperacin que minimizan bajas y costos. Ese nuevo diseo de fuerzas ha estado presente en el proyecto de modernizacin que se lleva a cabo en el ejrcito chileno, como ha dicho el general Cheyre en diversas oportunidades. Uno de los propsitos principales consiste, en sus palabras, en incrementar la capacidad de proyeccin y disuasin mediante una estructura flexible y multifuncional. En un seminario sobre unidades mecanizadas de 16 de julio de 2003, sostuvo que se ha buscado implementar una mayor interoperatividad que permitiera desarrollar operaciones conjuntas con otras ramas de las Fuerzas Armadas con capacidad para actuar ante situaciones de crisis, emergencia y catstrofes naturales en el plano nacional como internacional, asimismo interactuar eficientemente con medios de otros pases integrando fuerzas multinacionales. En el mismo sentido destac las maniobras Tamarugal, las ms grandes realizadas con ese carcter en Amrica Latina, organizadas conjuntamente por el ejrcito de Chile y el comando sur, de Estados Unidos. Por otro lado, el envo de un contingente chileno a Hait, con inusitada prisa una vez que Estados Unidos formaliz su peticin de ayuda, evidencia tambin la distancia entre las declaraciones, los propsitos y el mundo de las realidades, donde imperan las presiones y afinidades ideolgicas. El punto dbil del planteamiento del general Juan Emilio Cheyre es que no est sustentado en estudios serios acerca del papel que juega Estados Unidos en el mundo y el continente. Hay una contradiccin esencial de los diversos pases de Amrica Latina y Estados Unidos, que les impone una condicin de subordinados que beneficia sus intereses imperiales. Sealamos, finalmente, una carencia esencial en el planteamiento del comandante en jefe del ejrcito, que tiene que ver con la ausencia de una visin latinoamericana -aunque la bsqueda de entendimientos con Argentina y Brasil pudiera tener importante significado positivo-. Una visin latinoamericana que asuma la relacin especfica que tienen nuestros pases con Estados Unidos y que, incluso, pueda visualizar la posibilidad de acciones armadas contra efectivos norteamericanos en ciertas y determinadas coyunturas, en situaciones de conflicto que deberan ser enfrentadas con la movilizacin de todo el pueblo.



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