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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2010

Guatemala y los pueblos mayas: cambiar algo para que no cambie nada

Marcelo Colussi
Rebelin


Naturalmente vagos y viciosos, melanclicos, cobardes, y en general gentes embusteras y holgazanas. Sus matrimonios no son sacramento, sino un sacrilegio. Son idlatras, libidinosos y sodomitas. Su principal deseo es comer, beber, adorar dolos paganos y cometer obscenidades bestiales. Qu puede esperarse de una gente cuyos crneos son tan gruesos y duros que los espaoles tiene que tener cuidado en la lucha de no golpearlos en la cabeza para que sus espadas no se emboten? , deca el Capitn Gonzalo Fernndez de Oviedo y Valds, cronista de la colonia espaola del siglo XVI en su Historia general y natural de Las Indias, refirindose a la poblacin maya originaria del territorio que hoy se conoce como Guatemala, en Centroamrica, cuna de una de las grandes civilizaciones de la historia.

Aos despus, en 1894, segn el Decreto 243 del general Jos Mara Reyna Barrios, presidente de la Repblica de Guatemala, territorio ya constituido como pas independiente, con fecha 27 de marzo y refirindose a los terratenientes cafetaleros de la poca, se estableca que el patrn () podr retener o poner en depsito provisional los haberes en especie, animales u objetos que la ley permite embargar y que pertenezcan a un colono [mozo campesino, pen de finca] que haya huido o d seal inequvoca de querer huir sin estar solvente con el patrn. Los patrones () podrn perseguir a los trabajadores fraudulentos que no hubieren cumplido sus compromisos y las autoridades designadas en esta ley estn estrictamente obligadas a expedir rdenes de captura y facilitar los medios que estn a su alcance para su aprehensin.

Hoy, finalizando la primera dcada del siglo XXI, las cosas no han cambiado tanto: la semana pasada se registr un accidente automovilstico donde un camin cargado (ilegalmente) con alrededor de 80 braceros (varones adultos, mujeres, jvenes y nios) que eran transportados a una finca para tareas de cosecha del caf -igual que en el siglo pasado- sufri un accidente donde murieron unas 20 personas. El hecho, absolutamente abominable, tuvo muy poca prensa. Pero sin dudas es una demostracin sintetizada de lo que ha pasado y sigue pasando con los pueblos mayas, que son campesinos sin tierra, pobres, excluidos, y que el fin de una guerra que intent modificar esa matriz histrica no parece haber cambiado mucho. Por eso es importante no dejar pasar el incidente, ms all de la crnica policial propiamente dicha.

En el Imperio Romano la aristocracia dominante consideraba tres tipos de instrumentos de trabajo: mudos (arado, palas, azadones), semi-parlantes (animales de carga, bueyes, caballos) y parlantes (los esclavos). Ms de dos milenios despus, en Guatemala las cosas no parecen estar tan lejos de lo que pensaban los aristcratas romanos del Imperium. Hoy, despus de 36 aos de una guerra que, habiendo intentado cambiar la situacin histrica de explotacin de las grandes mayoras rurales, mayas fundamentalmente, dej 200.000 muertos y el 46% de todos los desaparecidos de las guerras sucias que ensangrentaron Latinoamrica recientemente, con ms de 600 aldeas masacradas y un terror instalado que an campea por todos los rincones, el pas centroamericano no parece haber cambiado sustancialmente, pese a la firma de una serie de Acuerdos de Paz que, se supona, deban sentar las bases de un nacin moderna e incluyente. Si hubo cambios, en todo caso quedan an ms en lo cosmtico, en lo superficial (lo polticamente correcto podra decirse) que en su estructura profunda. El Estado-finca sigue siendo lo dominante.

Guatemala es el pas de Amrica Latina con mayor porcentaje de poblacin originaria; si bien los datos son equvocos (lo cual muestra justamente el racismo imperante) se estima en ms del 50%, pudiendo llegar a los dos tercios incluso. Los pueblos mayas, herederos de una de los grandes proyectos civilizatorios de la antigedad, son extraos en su propia tierra. Desde la llegada de los espaoles pasaron a ser la mano de obra super explotada de las grandes fincas. Su trabajo, como el de toda la poblacin indgena del continente americano al igual que el de la poblacin negra trada del frica, contribuy a la acumulacin originaria del capitalismo europeo. Hicieron parte del gran salto adelante de la economa industrial en ascenso, pero slo desde el punto de vista del sacrificio: los beneficios -siempre en el Norte- an siguen ausentes por estas latitudes.

En la actualidad, pleno siglo XXI, la situacin estructural de los pueblos mayas que habitan Guatemala y el sur de Mxico (Yucatn y Chiapas, donde tiene lugar el movimiento revolucionario armado zapatista, hoy da muy silenciado) no presenta grandes cambios en relacin a aos (o siglos) atrs: sigue siendo la mano de obra super explotada de las grandes fincas. La referencia al Imperio Romano no es caprichosa.

Por qu decimos esto? Guatemala, igual que otros pases centroamericanos, pero ms que ninguno sin dudas, se construy como la gran finca agroexportadora (ail en su momento, luego algodn, ms tarde caf y caa de azcar, tambin banano, hoy da biocombustibles -con la llegada de la palma africana fundamentalmente-) a base de la inmisericorde explotacin de la fuerza de trabajo de los pueblos mayas, es decir: campesinos despojados de sus tierras histricas, marginados, brutalizados. Explotacin econmica que fue construyendo una ideologa racista monumental, un virtual nuevo apartheid (aunque en Guatemala no se use precisamente ese trmino) que dio como resultado una cultura de exclusin donde ser indio es sinnimo de ser bruto. La mano de obra de las poblaciones mayas (obreros rurales estacionales para las tareas de cosecha en las grandes fincas -cafetaleras, azucareras- en el caso de los varones, o personal domstico en el caso de las mujeres) es siempre mal pagada, rara vez est sindicalizada, en general no goza de ninguna prestacin social, y cada vez que quiso organizarse recibi respuestas represivas. Esa situacin de fondo, en el marco de la contrarrevolucin antiarbencista de 1954 apoyada por Washington, fue lo que motiv el inicio de la guerra interna de estas ltimas dcadas, entre 1960 y 1996. Es decir: la situacin histrica de explotacin econmica de los campesinos de origen maya, montada en un racismo excluyente nada distinto al que se dio en Sudfrica por ejemplo, fue lo que domin el escenario poltico-social por espacio de siglos, desde la colonia ya en los primeros aos de la llegada espaola (vase la cita de Fernndez de Oviedo del siglo XVI), y que se continu en la repblica llamada independiente que se gest a partir de 1821 (vase la cita del decreto presidencial de fines del siglo XIX).

La historia de Guatemala es la historia de esa explotacin: el Estado-finca actual, racista y capitalino, es la expresin de las fuerzas que dominaron la sociedad por espacio de siglos. La situacin de los pueblos originarios, dentro de esa lgica de super explotacin, hace recordar la idea que circulaba en Roma hace milenios con relacin a los esclavos: son instrumentos de trabajo (para el caso: hablantes), y nada ms. Y si bien el Estado guatemalteco pudo refrendar la Declaracin de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indgenas, de 2007, que en su artculo 2 expresa que los pueblos y las personas indgenas son libres e iguales a todos los dems pueblos y personas y tienen derecho a no ser objeto de ningn tipo de discriminacin en el ejercicio de sus derechos, en particular la fundada en su origen e identidad indgenas, en la prctica ello no se cumple, o se cumple en forma bastante relativa.

Ahora bien: los aos de guerra recin vividos no pasaron absolutamente en vano. En el pas, aunque sea cosmticamente, algo ha cambiado. Hoy da la discriminacin tnica est tipificada como delito, y se va generando -muy lentamente, por cierto- una conciencia antirracista impensable hace algunas dcadas atrs. De todos modos, en la estructura profunda de la sociedad queda mucho por cambiar. Prueba de ello es lo recientemente sucedido, que es el ncleo del presente artculo: al igual que dcadas atrs, braceros de origen maya, campesinos oriundos de lugares recnditos del pas donde incluso casi no se habla el idioma espaol, son llevados a los cortes de caf de grandes propiedades territoriales en la costa sur del pas. Pero son llevados en camiones, igual que ganado, y las condiciones de trabajo en su sitio de labores sigue siendo deplorables. Eso sucedi por aos en el siglo XX, y todo indicara que hoy, ms an luego de la guerra y en consonancia con documentos de Naciones Unidas como el arriba indicado, eso ya no podra suceder. Pero sucede!

Sucede trgicamente!, aunque ello no sea una gran noticia, ni dentro del pas, y mucho menos fuera de l. Acaban de morir 20 personas en un accidente que se podra haber evitado. Pero lo ms importante es que eso demuestra la dinmica real de una sociedad que sigue asentada en una estructura despiadada, de super explotacin econmica y amparada en un racismo pattico (ser pobre pero no indio, pude llegar a decir un pobre urbano no indgena por ejemplo).

Pero hay algo ms pattico an. Introduzcmoslo as: gatopardismo!, cambiar algo para que nada cambie. Qu significa esto? Terminados las dcadas de guerra interna con un sangriento balance donde el 83% de las vctimas fueron mayas, la situacin de exclusin econmico-poltico-social de estos pueblos no se transform en lo sustancial. Hubo, sin dudas, una serie de mejoras que les dan mayor presencia, mayor visibilidad en la escena nacional. Muy poca todava (slo 8 diputados mayas sobre 158 en un pas con mayora indgena), pero absolutamente inexistente e impensable apenas unas dcadas atrs. Una Premio Nobel de la Paz de origen maya, galardonada nada menos que el da del 500 aniversario de la llegada de los espaoles a suelo americano, el 12 de octubre de 1992, la maya-quich Rigoberta Mench, es todo un smbolo; aunque ello no cambia de raz las cosas. Y como van las cosas, parece que no hay a la vista ninguna transformacin profunda. Los aos de la post guerra, con una fuerte presencia de la cooperacin internacional en algunas tareas de reconstruccin -infinitamente lejos de ser un nuevo Plan Marshall, porque lo que lleg aqu fueron algunas monedas solamente- sirvi para darle uno nuevo lugar a la cultura maya. Aunque vale apuntar muy certeramente lo que eso signific: un nuevo lugar a la cultura (pintoresquismo folclorista?), porque la situacin de base, como nos lo muestra patticamente el accidente recin acaecido, no cambi. Aunque en la actualidad los mayas tengan derecho a celebrar sus ceremonias religiosas en sus propios idiomas, siguen siendo la mano de obra barata, excluida y olvidada.

Hoy da, apoyado por agencias de cooperacin internacional de las grandes potencias del Norte, de los mismos pases que se siguen aprovechando de la mano de obra barata y desorganizada del Sur para instalar all sus nuevas plantas industriales (Guatemala es un evidente ejemplo con sus numerosas maquilas), que se siguen aprovechando de sus recursos naturales en detrimento de la poblacin nativa (los biocombustibles son una evidencia: se necesita una hectrea de maz -la principal fuente de alimentacin de los mayas- para elaborar un galn de etanol), esos mismos pases desarrollados y opulentos apoyan a los pueblos tradicionalespero curiosamente para retomar sus races ancestrales y revitalizar sus cosmovisiones espirituales! Es as que hoy asistimos a un renacer de las prcticas culturales tradicionales de los pueblos mayas, habindose desarrollado toda una estructura de nuevos guas espirituales e intelectuales indgenas que se dedican al asunto. Pero lo del camin, la forma en que an trabajan los jornaleros de las fincas y esos 20 muertos que recuerdan la divisin de los instrumentos de trabajo de los romanos., eso sigue sin tocarse. Ceremonias religiosas tradicionales: s. Pensar en modificar algo de la estructura finquera histrica: ni hablar!

En un valiente artculo de una representante maya sobre este tpico, Mara del Carmen Culajay, podemos encontrar una aguda reflexin en relacin a este proceso de apuntalamiento de la espiritualidad maya: Hacer ceremonias religiosas () qu aporta, si las condiciones de vida reales no se transforman? Ese cambio en ciernes, polticamente correcto, suena a complot silencioso entre esas burocracias intelectuales con nombre maya (que no viven en las comunidades, por supuesto; acostumbradas a los hoteles cinco estrellas y al aire acondicionado) y a las agencias de cooperacin, que son quienes levantaron ese aparato en estos ltimos aos. Como correctamente lo dice: ms all del gatopardismo en juego, cambiar algo sustantivo es no tanto llamar a ceremonias religiosas y pedir la multiculturalidad de una sociedad con correccin poltica sino transformar esa situacin de inequidad histrica.



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