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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2010

Documentos no muy secretos

Alberto Piris
Republica.es


Que las filtraciones de WikiLeaks traeran consigo complejos y sorprendentes efectos en terrenos insospechados, era algo ms que presumible desde que vieron la luz los primeros documentos. Esto se confirma sin ms que ojear las pginas de los principales diarios del mundo, no solo las de los cinco privilegiados que recibieron el regalo de esta primicia.

Algunas de esas consecuencias han alcanzado, por ejemplo, a los miembros de la Fuerza Area de EEUU. Cuando la pasada semana alguno de ellos, desde el ordenador de su mesa de trabajo, intent leer la pgina web de uno de los diarios antes citados, una ominosa ventana se abri en la pantalla: Acceso denegado: el uso de Internet est siendo registrado y analizado. La cosa puede impresionar algo, pero no es para tanto, como enseguida se ver.

Observado desde fuera, parece una medida intil, puesto que cualquier persona interesada en leer esos documentos puede hacerlo desde su ordenador domstico o yendo al quiosco de peridicos. Sin embargo, hay que saber que el origen de todo esto se halla en el elaborado sistema de manejo de la informacin clasificada que rige en el seno de las Fuerzas Armadas de EEUU, un asunto muy complejo que obliga a conocer y cumplir a rajatabla muy variados requisitos regulados por los reglamentos correspondientes.

Los militares espaoles que a mediados del pasado siglo empezamos a viajar a EEUU para realizar cursos en sus bases militares tuvimos que aprender dnde y cmo guardar los documentos que se nos entregaban, pues no era lo mismo utilizar un cajn con llave, un archivador oficial o una caja fuerte, en funcin del grado de clasificacin de cada uno: confidencial, restringido, secreto, etc.

Lo que nos pasaba al principio es que nosotros procedamos de otro mundo. Poco tiempo antes, a principios de los aos cuarenta, en una guarnicin militar del norte de Espaa, el coronel de un regimiento, al preguntrsele dnde convendra guardar los planos de la defensa de un cierto sector de los Pirineos (cuando el curso la 2 Guerra Mundial no estaba todava bien decidido), contest con esta frase histrica: Djenlos ah, en lo alto de ese armario, porque ah nadie mira nunca. Tras una respetuosa objecin del jefe de la Plana Mayor, acept meterlos dentro del armario de su despacho que, naturalmente, careca de cualquier llave y solo contena su pistola reglamentaria, las escalillas del arma -en las que analizaba cuidadosamente sus posibilidades de ascenso- y algunos otros efectos personales. Ciertos compaeros, al parecer ms enterados, le haban comentado que en el Ministerio los papeles secretos se guardaban en unos tneles que nadie haba visitado jams; pero como en aquel cuartel el nico tnel conocido corresponda a una salida del alcantarillado, el procedimiento no pareca utilizable.

Volviendo al caso de EEUU, conviene saber que el militar que lea documentos clasificados en fuentes no autorizadas puede ser castigado por ello. Una agencia de la Casa Blanca se encarg de recordarlo la pasada semana: La informacin clasificada, sea o no difundida en pginas web o revelada a los medios, sigue siendo clasificada y por tanto debe ser manejada como tal hasta que se desclasifique oficialmente.

Se presta a ciertas consideraciones irnicas el hecho de que, en el caso de WikiLeaks aqu comentado, solo se autoriza a leer la informacin clasificada a ciertas personas, que son quienes habrn de juzgar si puede o no ser leda libremente por los dems. Los que sufrimos el sistema de censura cinematogrfica de los aos de la dictadura recordamos a aquellos religiosos y altos cargos del rgimen que podan regocijarse contemplando las escabrosas escenas de ciertas pelculas que luego eran vedadas al pblico en general. Algo parecido ocurra con la censura de libros y otras publicaciones.

Si se tiene en cuenta que, a pesar de tanto cuidado en la proteccin de la informacin clasificada, en una previa filtracin de WikiLeaks quedaron al descubierto muy crticas y reprobables actividades militares en Irak, habr que pensar que el sistema de proteccin de documentos en su conjunto no parece ser digno de mucho crdito. Para obtener ese tipo de resultados bastaba con haber guardado los documentos secretos encima del armario del despacho del coronel.

Desde la Federacin de cientficos americanos, aunque no se apoya esta elemental solucin, un especialista en control de secretos ha emitido tambin su opinin al referirse a las nuevas medidas de control: Se trata de una poltica fracasada, que dejar a algunos funcionarios del Gobierno menos informados de lo que deberan estar. Tan sorprendente declaracin parece insinuar que habra de ser a travs de WikiLeaks como esos funcionarios alcanzaran el nivel de conocimientos apropiado para su funcin. Habr que dar gracias al ya famoso Assange, no solo por reavivar la mortecina libertad de informacin en nuestras adormecidas democracias, sino tambin por proporcionarnos motivos de entretenimiento mejores que muchos tebeos.

http://www.republica.es/2010/12/16/documentos-no-muy-secretos/



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