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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2010

Carta abierta a Santa Claus

Luis Seplveda
LMD


Estimado Santa Claus, Pap Nol, Viejo Pascuero, o como quiera llamarse o ser llamado: Confieso que siempre le he tenido simpata porque; en general me gusta Escandinavia, su traje rojo me resulta premonitorio y, porque tras esas barbas siempre he credo reconocer a un filsofo alemn que cada da tiene ms razn en lo que afirm en varios libros muy citados pero poco ledos.

No tema por el tenor de esta carta, no soy el nio chileno que hace varios aos le escribi :Viejo Cabrn, el ao pasado te escrib contndote que, pese a ir descalzo y en ayunas a la escuela, me haba sacado las mejores notas y que el nico regalo que quera era una bicicleta, en ningn caso nueva, no tena por qu ser una mounty byke, o para correr el Tour de France. Quera una simple bicicleta, sin cambios, para ayudar a mi madre en el reparto de la ropa ajena que lava y plancha en casa. Eso era todo, una puta bicicleta, pero lleg navidad y recib una estpida corneta de plstico, juguete que he conservado y te envo con esta carta para que te la metas en el culo. Deseo te de el sida, viejo hijo de puta.

Fueron sus elfos los responsables de tan monstruoso desaguisado? Pues bien, estimado Santa Claus, seguramente este ao recibir numerosas peticiones de bicicletas, pues el nico porvenir que espera a los chicos del mundo es como mensakas, sin contrato laboral y condenados a repartir paquetes hasta los 67 aos. Sin embargo yo no le pido una bicicleta, le pido en cambio, un esfuerzo pedaggico, y que ponga a sus elfos y renos a escribir millones de cartas explicando qu son y dnde estn los mercados.

Como usted bien sabe, nos han jodido la vida, rebajado los sueldos, esquilmado las pensiones, retirado el subsidio de paro y condenado a trabajar a perpetuidad para tranquilizar a los mercados.

Los mercados tienen nombres y rostros de personas. Son un grupo integrado por menos del uno por cien de la humanidad, y son al mismo tiempo los dueos del 99 por cien de la riqueza. Los mercados son los integrantes del concejo de accionistas, y los mismos accionistas de, por ejemplo, un laboratorio que se niega a renunciar a los royalties de una serie de medicamentos que, si fueran genricos, salvaran millones de vidas. No lo hacen porque la vida no es rentable, pero la muerte s lo es, y mucho.

Los mercados son los accionistas de las industrias que envasan zumo de naranjas, y que esperaron hasta que la Unin Europea anunciara leyes restrictivas para los trabajadores no comunitarios, que sern obligados a trabajar en Espaa u otro pas de la Unin Europea, segn los reglamentos del trabajo y condiciones salariales de sus pas de origen. Apenas esto ocurri, en las bolsas europeas se dispararon los precios de la prxima cosecha de naranjas. Para los mercados, para todos y cada uno de esos accionistas, la justicia social no es rentable, pero la esclavitud s, y mucho.

Los mercados son los accionistas de un banco que, embarga el piso a una mujer con un hijo invlido. Para todos y cada uno de esos accionistas, gerentes y directores de departamentos, las razones humanitarias no son rentables, pero el despojo, la expulsin de la pobreza a la miseria s lo es, y mucho. Y para los estafadores de la esperanza, sean estos de derecha o derecha, pues no hay otra opcin entre los defensores del sistema responsable de la crisis causada por los mismos mercados, despojar de su vivienda a esa anciana fue una seal para tranquilizar a los mercados.

En Inglaterra la criminal alza de las tarifas universitarias se hizo para tranquilizar a los mercados. El descontento social engendrar inevitables acciones por la supervivencia, y los mercados pedirn sangre, muertes, para tranquilizar su apetito insaciable.

Que sus elfos y renos expliquen detalladamente que en medio de esta crisis econmica generada por la voracidad especulativa de los mercados y por la renuncia del Estado a controlar los vaivenes del dinero, ningn banco ha dejado de ganar, ninguna sociedad multinacional ha dejado de ganar, y hasta los economistas ms ortodoxos de la teora de mercado, concuerdan en que el principal sntoma de la crisis es que los bancos y las empresas multinacionales ganan menos, pero en ningn caso han dejado de ganar. Que sus elfos y renos expliquen hasta la saciedad que fue el mercado el que se opuso a cualquier control estatal a las especulaciones, pero ahora imponen que el Estado castigue a los ciudadanos por la merma de sus ganancias.

Y por ltimo, permtame pedirle algo ms: miles, millones de banderas de combate, barricadas fuertes, adoquines macizos, mscaras antigs, y que la estrella de Beln se convierta en una serie de cometas incandescentes con un blanco fijo: las Bolsas, que ardan hasta los cimientos, pues las llamaradas de cien hermosos incendios nos daran, aunque temporalmente, una inolvidable Noche de Paz.

Muy fraternalmente

http://www.lemondediplomatique.cl/Carta-abierta-a-Santa-Claus.html



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