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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2010

Entre el rescate y la ruptura

Pedro Montes
Rebelin


En la izquierda, hay un debate no perfilado pero si identificable en relacin con la crisis econmica espaola en el contexto del marasmo financiero europeo.

Aquellos que defienden una salida progresista a la crisis -quin no?- se encuentran con la dura realidad de que nuestro pas est en quiebra y acosado por los mercados financieros internacionales. Ante esta situacin, y teniendo en cuenta que la idea de la salida progresista a la crisis puede encuadrarse en el reformismo, esto es, en no romper el marco actual de relaciones que mantiene nuestro pas en la globalizacin capitalista y la Europa de Maastricht, se sienten en la necesidad de buscar soluciones a la peligrosa e insostenible posicin financiera del pas. De ah a propugnar un rescate hay un solo paso, sin entrar en los matices de cmo ejecutar ese rescate - compra de deuda soberana por BCE, emisin de eurobonos, aumento del fondo europeo- y a quin debe incluir -slo sector pblico o tambin a las empresas privadas-.

Con esta peticin de rescate surge inmediatamente una contradiccin insuperable con respecto al carcter progresista de esas propuestas de salida a la crisis. Los que vayan a rescatarnos, si los hay, no son hermanas de la caridad ni altruistas profesionales, sino gobiernos preocupados porque los problemas de las economas rotas no salpiquen peligrosamente a sus pases y por garantizar, en la medida de lo posible, la recuperacin de los fondos puestos a disposicin de los pases que se asfixian. Desde su posicin de fuerza y para cumplir con esos objetivos ponen en condiciones muy duras a la poltica social y econmica que han de seguir los pases ayudados.

Ah estn ya los casos de Grecia e Irlanda para certificar el carcter antisocial y depresor de esa poltica. Un avance tambin de lo que cabe esperar para nuestro pas nos lo proporciona el giro de mayo de la poltica del gobierno del PSOE, tras las exigencias de las instituciones europeas y la llamada telefnica de Obama. Por tanto, debe de quedar claro que es imposible reclamar un rescate y al mismo tiempo propugnar una salida progresista a la crisis.

Pero supongamos que el rescate tiene xito y por el momento nuestro pas se libra de hundirse. Que se gana, vamos, una batalla al tiempo. La situacin resultante sera que quedaramos ms endeudados, pero en condiciones de hacer frente a los compromisos inmediatos con los nuevos fondos recibidos. Y cabe preguntarse, cundo podr la economa espaola aliviarse del peso de la deuda externa?. Ello exigira que en algn momento del futuro la balanza por cuenta corriente registrase un supervit. La respuesta es nunca. Actualmente, en plena depresin y con una tasa de paro del 20%, ese dficit supera el 5% del PIB, los tipos de inters que hay que pagar son cada vez ms altos, el volumen de la deuda es creciente y el destrozo del tejido productivo es manifiesto, con secuelas para la capacidad de exportacin. La deuda tiene hundido al pas y, con rescate o sin rescate, no hay posibilidad alguna de salir de esta situacin desesperada.

A la contradiccin sealada entre salida progresista y rescate hay que aadir que este ltimo no implica solucin alguna. El pas est en un pozo, ahogndose, y slo se trata de esperar hasta cuando aguantar dando manotazos antes de hundirse. El engendro del euro, tan decisivo en este gran desastre, seguir desplegando sus malficos efectos hasta su inevitable desaparicin en su configuracin actual.

Esquemticamente, la otra posicin de la izquierda es la siguiente: hay que romper el dogal del euro, recuperar una poltica monetaria y una moneda propias, renegociar la deuda y proteger en todo lo posible la economa.

No se pueden ocultar las dificultades de esta opcin rupturista, y es imposible negar que para la sociedad espaola se abrira una etapa nueva que pondra en entredicho la poltica y las concepciones dominantes desde la adhesin al Mercado Comn en 1986, bajo la hegemona del neoliberalismo.

Sin embargo, aparte de razones ideolgicas profundas -qu sociedad con tintes de izquierdas se puede construir avasallada por el mercado y arruinada por la especulacin financiera?-, la mejor justificacin que encuentro para marcar distancias con la Europa de Maastricht es una frase oda a un amigo: la nica perspectiva que tiene alguien sumiso en un pozo oscuro es el crculo de luz de la bocacha.

Se trata, evidentemente, de aprovechar ese rayo de esperanza: de reconocer un gran fracaso, de admitir los graves errores que se han cometido y abordar con una perspectiva nueva la reconstruccin del pas.

Miembro de la Coordinadora Federal de Socialismo 21. http://www.socialismo21.net/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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