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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2010

Ms all de la 'Ley Sinde'

Carlos Snchez Almeida
El Navegante


El conflicto de la 'Ley Sinde' fue desde el primer momento un debate poltico sobre los lmites de nuestros derechos y libertades fundamentales, no una simple cuestin jurdica en torno a la propiedad intelectual. Los intermediarios de la industria del entretenimiento, expertos en imagen y comunicacin, intentaron degradarlo a banal disputa entre mezquinos piratas y honestos autores, y durante un tiempo les sali bien. Pero ese tiempo ha pasado ya para siempre.

No hay mentira que pueda soportar el escrutinio permanente de una sociedad civil movilizada. Y desde el 2 de diciembre de 2009, la Internet espaola ha estado en guardia, frente al mayor ataque a sus libertades sufrido desde que en el ao 2001 se conoci el anteproyecto de LSSI del gobierno Aznar para controlar Internet. Pero al igual que pas hace nueve aos, la sociedad red espaola ha demostrado una inusitada vitalidad. El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet consigui unir a todos los internautas espaoles en un objetivo comn: defender a cualquier precio la libertad de expresin en la Red.

Ha sido una larga lucha de desgaste. Pasaron nueve meses exactos desde el Consejo de Ministros que -desafiando el aniversario de la Pepa, primera Constitucin de la Nacin Espaola- aprob un 19 de marzo el proyecto de Ley Sinde, y el estallido de la protesta civil generalizada del pasado domingo, 19 de diciembre. Nueve meses dirigidos a aburrir a la resistencia y minar su moral. Un estilo que para algunos es un viejo conocido: es la vieja burocracia espaola, la casta reaccionaria que medra en los aledaos del poder, con independencia del signo poltico del gobierno de turno. Ahora sabemos todos los nombres. Algunos de ellos son viejos conocidos: su especialidad es enterrar gobiernos salvando muebles y prebendas, negociando cargos vitalicios, pensiones, asesoras de empresas o embajadas. La misma oligarqua blindada que ha destruido, en el sector privado, toda apuesta por un modelo distinto de pas. Son los intermediarios de la infamia, los abogados del dlar, aquellos a los que Neruda retrat en su Canto General.

Intermediarios bien cebados, el objetivo a extinguir. La sociedad espaola que hay ms all de la brecha digital an no lo sabe, pero a este lado de la frontera ya no tienen nada que hacer. Hoy los hemos visto en accin. La democracia representativa es eso que hemos visto en streaming: los representantes del pueblo dando la espalda a las cmaras, bisbiseando en un rincn, chalaneando con nuestros derechos fundamentales como cambistas de bazar. Con razn les da miedo un simple tweet.

Ha habido grandes ausentes en el debate de hoy. Artistas, msicos, escritores, intelectuales, han decidido enmudecer, cabizbajos, esperando que les defienda quien les paga. Ellos son las ms tristes vctimas de cuanto est pasando, y ellos son el primer objetivo a liberar, porque los necesitamos para cuanto est por venir. La produccin cultural no necesita a los viejos intermediarios para venderse en Internet, lo que necesita es un mecanismo gil, que permita controlar la difusin de su obra y su justa retribucin. Ciudadanos y artistas necesitamos una democracia directa, en la poltica y en la creacin.

Esto slo es el principio. Volvern a intentar aprobar su proyecto, con un u otro nombre, como hacen con todo lo dems. Tienen que tensar la cuerda, ir tanteando hasta dnde podemos llegar. Ser una larga lucha, en la que lo importante ya no ser la propiedad intelectual. Lo que est en juego es, ni ms ni menos, el modelo de democracia del que nos queremos dotar.


Carlos Snchez Almeida es abogado especializado en contenidos digitales e Internet, y es autor del blog de ELMUNDO.es Jaque perpetuo

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/21/navegante/1292965696.html?a=420c2792d3ee3111756f1e2cfa9032d9&t=1292972791&numero=


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