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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2005

Apuntes sobre Antonio Gramsci en Amrica Latina
Jos Aric, Pasado y Presente y los gramscianos argentinos

Nstor Kohan
Rebelin


Antonio Gramsci [1891-1937], uno de los principales pensadores polticos a nivel mundial, marc a fuego a importantes sectores de la cultura del sur de Amrica. Sus libros se conocieron antes en Argentina que en Inglaterra, Francia, Alemania o EEUU. Un nmero no pequeo de debates, polmicas y emprendimientos editoriales estuvo impregnado por su reflexin terica. Sus enseanzas continan hoy en da inspirando a nuevas generaciones.

Abordando esa persistente influencia, el investigador argentino (radicado en Brasil) Ral Burgos acaba de publicar su tesis doctoral Los gramscianos argentinos. Cultura y poltica en la experiencia de Pasado y Presente [Buenos Aires, Siglo XXI, noviembre de 2004]. Mientras analiza algunos avatares de la cultura socialista y las disputas por la herencia de Gramsci en Argentina, el libro se centra en la figura de Jos Mara Pancho Aric [1931-1991] y su grupo intelectual, del que tambin forma parte Juan Carlos Portantiero. Burgos rastrea el itinerario de los (auto)denominados gramscianos argentinos, tal el nombre con que el grupo de Pasado y Presente su bautiz en la pluma de Aric.

Dificultades historiogrficas

La investigacin de Ral Burgos constituye un proyecto demasiado amplio y ambicioso para un solo libro. No obstante, aporta abundantes datos, entrevistas e informacin valiosa sobre dicha experiencia. Su hiptesis de fondo una de las ms discutibles presupone una continuidad ininterrumpida de Pasado y Presente a lo largo de cuatro dcadas. La homogeneidad en el grupo estara dada por el vnculo entre cultura y poltica, pero las opciones ideolgicas que separan el nacimiento y el final son demasiado dismiles.

Para poder defender esa hiptesis, la reconstruccin de Burgos termina excesivamente apegada a la historiografa oficial que los protagonistas construyeron a posteriori sobre s mismos. Adoptando ese punto de vista como criterio casi excluyente, Burgos toma abierto partido por las justificaciones tardas de Aric y Portantiero. Por ejemplo, en la segunda mitad del texto, cada vez que se hace referencia a las posiciones radicalizadas aparecen invariablemente comillas: izquierda revolucionaria. Pero la irona y las comillas desaparecen cuando se escribe: izquierda democrtica.

Aric, un intelectual militante, autodidacta y sin ttulo

A diferencia de los que se aferran a los ttulos y membretes acadmicos y no pueden balbucear ni siquiera dos ideas propias, Aric, mximo inspirador del grupo en cuestin, nunca termin una carrera universitaria. Fue un apasionado militante. Un autodidacta brillante. Un lector voraz. Un cerebro en accin. Quizs por esa forma juvenil de vincular la teora con la pasin poltica contrariando las normas que regan el campo intelectual es que logr ir construyendo un pensamiento propio. Incluso de viejo, habiendo cambiado totalmente sus opciones polticas radicales, segua entusiasmndose cuando los jvenes militantes se le acercaban para consultarlo por temas del socialismo. Nos consta.

Agosti, la tragedia del maestro

La primera difusin argentina y latinoamericana de Gramsci comienza con Hctor Pablo Agosti [1911-1984] quien edita las cartas del italiano en 1950 y los Cuadernos de la crcel entre 1958 y 1962, mucho antes que en las principales capitales del mundo. Con su Echeverra [1951] Agosti inicia la recepcin productiva de Gramsci. Distante del revisionismo histrico, rosista-peronista, y del liberalismo antiperonista, Echeverra no glosa al italiano ni es un manual introductorio. All Agosti utiliza sus categoras para comprender la cultura nacional del siglo XIX y la impotencia poltica de la burguesa argentina, en el XX. Concluye que se agot el papel histrico de la burguesa argentina, pues esta clase nace desvalida de impulsos desde antes de emprender la marcha.

Interlocutor de Henri Lefebvre, con quien se carteaba, Agosti fue el padrino intelectual del joven Portantiero. Aric, que viva en Crdoba, se vincul con l poco despus. Ambos fueron alentados por Agosti, director de Cuadernos de Cultura, donde los dos jvenes comenzaron a escribir. En esa mtica revista comunista, en 1957, Aric arremeti duramente contra Rodolfo Mondolfo. En 1960 Portantiero hizo lo mismo escribiendo contra la nueva izquierda.

Pero los jvenes discpulos se hartaron del stalinismo. Buscaron nuevos rumbos. As naci todava dentro del PCA Pasado y Presente, lo que motiv la expulsin de todo el grupo. El maestro, en cambio, se qued a mitad de camino. No se anim a enfrentar a Victorio Codovilla y a Rodolfo Ghioldi, los principales dirigentes del PC. En ese gesto Agosti sacrific lo ms sugerente de su brillante reflexin.

Nace Pasado y Presente

Rompiendo con todas las normas y violentando las jerarquas establecidas, Aric, Portantiero, Oscar del Barco, Hctor Schmucler y otros jvenes brillantes fundan una revista que har poca. Frente a la cristalizacin dogmtica y sectaria y los peores prejuicios antintelectualistas, promovieron la libertad de discusin y una aproximacin abierta al marxismo heterodoxo, permitiendo que ste dialogara con lo ms avanzado de la cultura de la poca. Gramsci era el gua, mediado por la influencia de la revolucin cubana, el Che Guevara y la ruptura chino-sovitica. De fondo, el refinado marxismo italiano ejerca su seduccin.

Al abrirse a travs de Gramsci a la galaxia de la nueva izquierda Pasado y Presente marc un derrotero para la radicalizacin de varios ncleos intelectuales que pasaron de la moderacin del PCA a la experiencia de la lucha armada.

Del partido comunista a la guerrilla

Uno de los aspectos menos conocidos de la trayectoria de Aric y su grupo es su pasaje por las posiciones del Ejrcito Guerrillero del Pueblo (EGP), dirigido en la provincia nortea de Salta por el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti. El EGP responda a la direccin poltica del Che Guevara, quien planeaba regresar a la Argentina. Burgos aporta datos valiossimos sobre este vnculo orgnico entre Pasado y Presente y el EGP. Aunque no figura en el libro, algunos de sus antiguos compaeros recuerdan que Aric march a entrevistarse personalmente con Masetti. Casi se ahoga al cruzar un ro de corriente rpida. Se qued atado a un rbol y el agua le lleg hasta el pecho.

Tras la derrota del EGP y la muerte de Masetti, Pasado y Presente realiza un viraje terico. Comienza a enfatizar la autonoma obrera retomando el consejismo por sobre la guerra revolucionaria. Pero ese viraje no fue mediado por una explicacin sobre el cambio de orientacin. Ya en esa oportunidad emerge al primer plano una constante de este colectivo intelectual.

La falta de autocrtica

Aunque en lneas generales sigue al pie de la letra la interpretacin oficial del grupo de Aric, en un pasaje puntual Burgos toma una distancia importante. Cuestiona la ausencia de autocrtica en los intelectuales de Pasado y Presente. Seala el trnsito del cuarto editorial, donde se apoya la insurgencia del EGP, al predominio posterior de una lnea obrerista clsica. El lector puede pensar que fue un error circunstancial. Sin embargo, refirindose ms adelante al apoyo a Ral Alfonsn de los 80, Burgos llega a idntica constatacin. All describe las mutaciones y virajes polticos del grupo caracterizados por un modo autocomplaciente que consiste en criticar posiciones asumidas como si no hubiesen sido propias, sin mencionar la responsabilidad por las mismas y sus consecuencias. La falta de autocrtica tras cada mutacin, el ir saltando de posicin en posicin (siguiendo la onda de momento), sin la necesaria explicacin intermedia, no qued limitada al cuarto editorial de Pasado y Presente. Fue un modus operandi de mayor alcance.

La Rosa Blindada, prima hermana de Pasado y Presente

En la tesis doctoral de Burgos resulta notoria la ausencia de la otra gran revista emblemtica de los 60, paralela a Pasado y Presente (tambin expulsada del PC). Se trata de La Rosa Blindada, dirigida por Jos Luis Mangieri, que no es mencionada ni una sola vez en las 430 pginas del texto. Cabe recordar que La Rosa Blindada edit en Argentina no slo libros de Antonio Gramsci sino tambin textos sobre su obra. Adems, Pancho Aric colabor estrechamente con Mangieri y lleg a preparar volmenes enteros de esa editorial y otros sellos por l dirigidos (por ejemplo ediciones Del Siglo). Todo esto Burgos, centrado en Aric, ni lo menciona. Sin embargo, sin La Rosa Blindada, no se puede comprender a fondo el contexto de Pasado y Presente.

Esta omisin inexplicable la principal de toda la investigacin se complementa con otros silencios, como las investigaciones del CICSO (Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales) cuyos libros y cuadernos utilizaban a Gramsci desde un ngulo sociolgico distinto al de Portantiero y Aric. Tampoco aparecen en la bibliografa textos producidos en Argentina donde se estudia a Gramsci, a Pasado y Presente o a la obra de Aric desde una perspectiva distinta a la versin historiogrfica oficial del Club de Cultura Socialista.

A la bsqueda de un sujeto

En su primera poca Pasado y Presente publica nueve nmeros. El ltimo en septiembre de 1965. Con la crisis de la revista se consolida la decisin de no formar una agrupacin poltica propia (como intent hacer Portantiero, recin expulsado del PC, con Vanguardia Revolucionaria-VR). Se abre entonces la bsqueda desenfrenada de su propio perfil, a mitad de camino entre la poltica y la cultura. El grupo termina de perfilarse como proveedor de ideologa, portador de ideas sin sujeto, consejero a la distancia y, en definitiva, corriente organizada de opinin. Quizs gran parte de los sinsabores, equvocos y amarguras que este segmento intelectual fue padeciendo en sus sucesivas heterclitas y hasta encontradas apuestas polticas tengan que ver con ese deambular en busca de un escurridizo sujeto poltico. Alguien que escuchara sus consejos ideolgicos y les permitiera mantener autonoma cultural. Aunque esos disgustos fueron muchos, sin duda el mayor de todos se debi a los tropezones del gobierno de Alfonsn que ellos fielmente acompaaron.

Las editoriales de Aric

El cierre de la revista en 1965 y el aplastamiento que la dictadura del general Juan Carlos Ongaia le impuso a la cultura no alcanzaron para aplacar la voluntad de Jos Aric. As fund primero EUDECOR (Editorial Universitaria de Crdoba) y luego GARFIO (nombre irnico sobre las ediciones piratas e ilegales que se hacan).

De all en ms, a partir de marzo de 1968, nacen los legendarios Cuadernos de Pasado y Presente. Sin duda el aporte ms importante y perdurable. Se publicaron en total 98 ttulos marxistas, todos heterodoxos y radicales. Gracias a esa labor se formaron varias generaciones de militantes y acadmicos de Amrica y Espaa (donde se difundan clandestinamente). En los principales pases de Amrica latina nunca faltan intelectuales que recuerden cunto pudieron estudiar gracias a estos memorables y mticos cuadernos.

Ms tarde, nace la editorial Signos y luego Siglo XXI Argentina. En esta ltima aparecer una impecable edicin crtica de El Capital de Marx que supera las ediciones en muchos otros idiomas. Aric lo public en nueve volmenes (ocho ms un noveno con el captulo sexto indito). Tambin por este sello, Aric dirigi la Biblioteca del pensamiento socialista, con los clsicos ms importantes de la izquierda a nivel mundial.

La patria socialista

Uno de los tramos mejor logrados del libro de Burgos est centrado en el debate entre Ctedras nacionales (peronistas) y Ctedras marxistas a comienzos de los 70. En ese marco de radicalizacin de la intelectualidad, Aric y Portantiero se vinculan con Montoneros y las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias).

Con el triunfo del presidente peronista Cmpora en 1973, regresa fugazmente la revista Pasado y Presente. Lo hace apoyando tericamente al obrerismo consejista (del joven Gramsci) y polticamente a Montoneros. Paradjicamente, aunque en 1973 ellos defendan la centralidad social de la fbrica, no eran los Montoneros de origen mayoritariamente estudiantil quienes hegemonizaban la lucha sindical antiburocrtica sino principalmente las corrientes clasistas de izquierda (desde Agustn Tosco y Ren Salamanca hasta los sindicatos clasistas SITRAC-SITRAM).

Genocidio y exilio

Y vino la represin, el peor golpe de Estado de la historia argentina y el brutal genocidio de nuestro pueblo. El grupo de Aric se exilia en Mxico en mayo de 1976. All se incorporan a la universidad y a la editorial Siglo XXI. Todava mantenan posiciones de izquierda radical (vase al final de esta nota apndice con un texto de Aric correspondiente al ao 1977).

Durante el exilio, Aric aprovecha para investigar. Produce dos excelentes estudios: una extensa introduccin a Maritegui y los orgenes del marxismo latinoamericano (junio de 1978) y Marx y Amrica Latina (marzo de 1980).

Ambas relecturas seguan inspirndose en la heterodoxia del marxismo. Recuperando a Maritegui, el principal marxista de Amrica Latina anterior a Ernesto Guevara, Aric profundiza su crtica al positivismo. Lee al peruano trazando un paralelo con Gramsci. Su rescate resulta de lectura obligatoria. En el caso de Marx, indaga sobre los obstculos que le impidieron comprender mejor a Simn Bolvar y a la historia latinoamericana, a pesar de haber roto con el europesmo. Este texto tambin es imprescindible.

Eurocomunismo y socialdemocracia

Por esos aos, la izquierda en Mxico recibe el impacto de la izquierda moderada europea (principalmente del eurocomunismo de Italia, Francia y Espaa pero tambin de la socialdemocracia), en crisis por sus frustraciones electorales.

En el grupo de Aric y Portantiero comienza a ganar terreno el rechazo de toda opcin radical. Moderacin creciente acompaada por el distanciamiento de la otrora admirada Cuba.

Aunque Burgos se permite algunas pocas observaciones crticas, su investigacin se mimetiza con su objeto de estudio y termina siendo condescendiente con este viraje poltico. Tratando de rechazar las impugnaciones que Pablo Gonzlez Casanova, Atilio Born, James Petras, Agustn Cueva y otros destacados cientistas sociales realizaron frente a esa impactante mutacin poltica, Burgos intenta amalgamar procesos sumamente distintos.

Por ejemplo, asimila la reevaluacin sobre Marx y Maritegui con la conversin socialdemcrata. Como si de esos libros de Aric originales en el plano analtico se dedujera... el apoyo entusiasta a Felipe Gonzlez o Ral Alfonsn.

Las Malvinas y la dictadura militar

La reflexin terica de alto vuelto sobre Marx, Maritegui y el socialismo latinoamericano no tuvo equivalencia cuando se trataba de cuestiones polticas ms mundanas.

As lo corrobor Len Rozitchner en su libro Las Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia (Caracas, 1982) donde crtica sin piedad el fervor con que el grupo de Aric y Portantiero apoy desde Mxico la guerra de Malvinas. Aos ms tarde, en la revista Punto de vista (N28, 1986), Emilio de Ipola, uno de los miembros del grupo de Aric, reconoci que la crtica de Rozitchner era justa.

Rozitchner permite observar lo que ya haba sucedido en Pasado y Presente ante la derrota del EGP, el apoyo a Montoneros y otras mutaciones similares: la falta de autocrtica. Rozitchner afirm: Un intelectual tendra que dar cuenta de sus trnsitos y sus desvos, para que comprendamos sus nuevas propuestas. Si lo explicara, ayudara a comprender un poco mejor en qu estamos, y podra ayudarnos tambin a comprender nuestras propias dificultades en el pasado, como quizs comprender tambin las suyas. Aunque Burgos termina cediendo a la historia oficial del grupo, no deja de reconocer la justeza de esa crtica.

Alfonsn, la obediencia debida y el punto final

Burgos trata de defender la nueva moderacin poltica del grupo postulando un supuesto descubrimiento terico: la cuestin democrtica. Se abre entonces el interrogante: es posible conjugar democracia y socialismo?

La izquierda radical cree que s, pero con la condicin de no sacrificar el socialismo en el altar de los capitalismos perifricos. En sociedades como la Argentina, luego de la retirada ordenada de los dictadores derrotados en Malvinas, las instituciones polticas emergieron completamente subordinadas a la lgica neoliberal. El acuerdo entre los viejos partidos tradicionales y los militares fue su garanta.

Desconociendo esas debilidades estructurales de nuestra democracia, el grupo de Pasado y Presente (transformado al regreso del exilio en Club de Cultura Socialista) construy diversos relatos legitimantes. Postul un supuesto pacto democrtico (basado en el puro consenso y en un pretendido contrato) cuando en realidad lo que existi en los pases del cono sur latinoamericano fue una imposicin de fuerza que instal el modelo neoliberal a sangre y fuego. La supervivencia de ese modelo no ha sido producto de ningn contrato. Gran parte de las falencias estructurales de nuestro rgimen institucional repudiadas en el popular que se vayan todos son hijas no deseadas de esa gestacin forzada.

Pero el Club de Cultura mir para otro lado. Se empecin en apoyar an ms al gobierno de Alfonsn, formando parte del grupo Esmeralda, junto con otros consejeros presidenciales. Y en esa actitud se jugaron a fondo avalando incluso las leyes de obediencia debida y punto final que garantizaron la impunidad para los crmenes militares. Coherentemente, algunos miembros del Club terminaron decretando, a espaldas de lo mejor que produjeron en su juventud, el supuesto declive de Antonio Gramsci...

Beneficio de inventario y nuevos desafos

Catorce aos despus de la muerte de Aric, se torna necesario hacer un balance. El libro de Burgos puede ayudar, aunque quizs sea demasiado apologtico.

La distancia transcurrida permite un beneficio de inventario con aquel Aric de la vejez que archiv la rebelda juvenil y la originalidad gramsciana en aras de la gobernabilidad y los fantasmagricos pactos institucionales.

Aunque ese Aric sea hoy olvidable, existen enseanzas de su juventud que siguen palpitando: su actitud mental, su modo de ubicarse en el mundo de la poltica, la cultura y el campo intelectual.

Aprendiendo del joven Aric, que reflexion contra las normas y jerarquas instituidas, las nuevas generaciones tienen el desafo de pensar a contramano de la sociedad oficial. Estudiar, como aquellos jvenes brillantes de Pasado y Presente y La Rosa Blindada, no para tener un ttulo o curriculum ni publicar para ganar plata, sino para cambiar el mundo. Dejar de estar pendientes de la palmadita en la espalda de los que tienen prestigio y carn social. No esperar el permiso de las Academias, los grandes monopolios de la comunicacin o las fundaciones para vincularse orgnicamente con las clases explotadas y subalternas y sus nuevas experiencias de rebelda. Principalmente con las vertientes radicales del movimiento piquetero, el sindicalismo crtico de la burocracia sindical o las fbricas recuperadas por los trabajadores. All est el rumbo para las nuevas camadas de gramscianos y gramscianas de nuestros das, crticos tanto del progresismo liberal como del nacional-populismo.

Aunque eso genere incomodidad, disgusto, desprecio, sorna, irona o hasta indiferencia en los apellidos consagrados del mundillo intelectual. Estamos seguros que el joven Pancho Aric compartira esta opinin y se entusiasmara como un loco ante los desafos que nuestra sociedad presenta a las nuevas generaciones que se inspiran en Antonio Gramsci.

[Este trabajo fue publicado, en una versin resumida y editada, por el diario argentino Clarn en su revista de cultura є Nro.71, el 5 de febrero de 2005. pginas 10 y 11. Fue escrito a propsito de la aparicin de Los gramscianos argentinos. Cultura y poltica en la experiencia de Pasado y Presente , tesis doctoral de Ral Burgos (Buenos Aires, Siglo XXI, noviembre de 2004)].

Apndice

Un texto olvidado de Jos Aric sobre Ernesto Che Guevara

Los siguientes fragmentos constituyen un texto sumamente expresivo de Aric e injustamente olvidado por la historiografa oficial del Club de Cultura Socialista (a pesar de lo exhaustivo del libro Los gramscianos argentinos de Ral Burgos all ni siquiera se lo menciona).

En l aparece nuevamente el paralelo entre los dos grandes amores de juventud de Aric: el Che Guevara (a quien conoci personalmente en La Habana) y Antonio Gramsci. Est fechado en Mxico, el 8 de octubre de 1977 y sirvi como prlogo a una antologa de Guevara realizada por el gramsciano argentino.

Queremos reivindicar la figura de un dirigente revolucionario, poseedor de una experiencia no por breve menos rica, de un conocimiento de la teora no por heterodoxa menos profunda, de una tica no por utpica menos realizable. Queremos mostrar que en su etapa de revolucionario constructivo de la nueva sociedad, Guevara supo partir de una concepcin clara de lo que se deba y poda lograr y de un conocimiento adecuado de los medios a los que era preciso apelar para conquistarlo. Es posible que sea an prematuro pensar en la reconstruccin cientfica y no apologtica del pensamiento de Guevara, y que resulte inevitable la etapa presente de exaltacin de su ejemplo, de su intransigencia revolucionaria, de sus esperanzas en un hombre nuevo. Es demasiado profundo el sacudimiento que provoc su presencia en la conciencia de los latinoamericanos y de todos los oprimidos del mundo como para que pueda abrirse paso con facilidad el juicio ponderado y justo de la validez de su accin y de su pensamiento. Pero debemos reconocer que sta sigue siendo una deuda que todos tenemos con l y con la revolucin latinoamericana. Porque no se trata simplemente de ajustar cuentas con un pasado, de arribar a un juicio histrico que nos permita explicar, sin mentirnos a nosotros mismos, el sentido de todo lo que ocurri. El Che muri defendiendo la causa de los explotados y de los oprimidos de este continente y del mundo entero, sacrific su vida en la realizacin de un proyecto de nueva sociedad que an debe ser conquistado. Comprender su pensamiento y accin es tambin analizar los problemas que hace aflorar la revolucin aqu y en el mundo, reconocer las dificultades que debe sortear el socialismo para ser real y no formal. En un momento de crisis y de perplejidades, el rescate del Che representa una toma de partido que divide tajantemente las aguas, que define claramente los campos. Adoptar el partido del Che significa reafirmarse en la conviccin de que el socialismo y el hombre nuevo siguen siendo objetivos realizables, por los que vale la pena la lucha y el sacrificio. Cuando se quiere identificar al socialismo con la barbarie y se descree de la capacidad de los hombres de liberarse de las lacras del capitalismo para alcanzar una sociedad sin clases, igualitaria y libre, el pensamiento del Che se revela como el antdoto de la decepcin, como esa sabia conjuncin de pesimismo de la conciencia y de optimismo de la voluntad que reivindicaba Gramsci como lema de todo revolucionario cabal.

Frente a la socialdemocratizacin que amenaza disgregar la esperanza socialista en el mundo y empantanarla en una realpolitik devoradora, el ejemplo del guerrillero heroico, del compaero ministro, del internacionalista sin prejuicios ni chovinismos, del comunista integral, seguir siendo por muchos aos un patrimonio a defender.



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