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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2010

Wikileaks y el bolivarianismo

ngel Guerra Cabrero
La Jornada


Las revelaciones de Wikileaks sobre los cables de la diplomacia estadunidense han tenido un explosivo efecto desmoralizador en el seno de la elite dominante de Estados Unidos, que mal podr disminuir su inarticulada e histrica poltica de control de daos y su empeo enfermizo en tomar represalias contra Julian Assange. No obstante la discusin sobre las motivaciones del vocero de Wikileaks y sus colaboradores, lo cierto es que ya el impacto ocasionado por la filtracin a la imagen pblica del decadente imperio es muy grave y podra llegar a ser peor pues quedan muchos telegramas por conocer. En todo caso, an es temprano para realizar una evaluacin en profundidad de la real magnitud del dao sufrido por la credibilidad imperial y por sus redes de espionaje y difusin del pensamiento nico. Como tambin es cierto que un divulgador de pruebas irrefutables de la cruel poltica imperialista a escala mundial merece solidaridad, sobre todo si, como ocurre con Assange, es reprimido y amenazado con saa.

Las filtraciones han demostrado y reiterado en voz de sus propios protagonistas el carcter injerencista, agresivo y tendente a someter a los gobiernos del mundo a los intereses y concepciones de Estados Unidos. Es notorio el caso de Amrica Latina, a la que el gobierno de Obama prometi una nueva poltica y en resumidas cuentas ha seguido considerando a nuestra regin el mismo patio trasero denunciado y documentado sucesivamente por nuestros prceres as como los historiadores latinoamericanos y estadunidenses serios a partir del siglo XIX, desde las luminosas previsiones de Simn Bolvar y las asombrosas anticipaciones de Jos Mart pasando por las vibrantes, agudas y slidamente argumentadas acusaciones de Jos Carlos Maritegui, Julio Antonio Mella, Pedro Albizu Campos, Juan Bosh, Gastn Garca Cant, Gregorio Selser, C. Wright Mills, Leo Huberman y Paul Sweezy, Howard Zinn, Noam Chomsky, Che Guevara, Fidel Castro, y ms recientemente lderes como Hugo Chvez, Evo Morales y Rafael Correa.

Las revelaciones de Wikileaks demuestran la falsa y fantasiosa visin de los hechos ofrecida por los voceros tarifados del imperio. Quienes realizan el perverso y cada vez ms risible ejercicio de encasquetar la realidad al dogma del mercado califican de fanticos a los intelectuales y periodistas apegados a una visin cientfica de lo social y a los intereses nacionales y populares. Segn ellos culpamos a Estados Unidos de todos los males sin reparar en los aspectos positivos, que, sinceramente no alcanzamos a apreciar en la inmensa mayora de las actitudes y doctrinas de Estados Unidos hacia nuestra Amrica desde su nacimiento como repblica esclavista independiente.

En los cables develados queda expuesto con toda exactitud el rigor de las afirmaciones de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua sobre la poltica de agresin y desestabilizacin de Washington contra sus gobiernos constitucionalmente establecidos. Los intentos de realizar revoluciones de colores en Venezuela y Cuba, el persistente acoso, descalificacin y conspiracin contra los integrantes de la Alba y sus amigos que acertadamente adscriben a lo que llaman bolivarianismo aunque lo hagan con cnico desprecio. En el fondo manifiestan as su pnico y fobia zoolgica a la independencia, la autodeterminacin, la unidad e integracin de los pueblos latinoamericanos.

Dentro de la lluvia de informacin proporcionada por Wikileaks llama la atencin cmo evala a la oposicin en Cuba Jonathan Farr, el mismsimo jefe de la Seccin de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Pareciera por momentos una copia de las denuncias que sobre el carcter mercenario de estos grupsculos y personajes han realizado en las ltimas dcadas los periodistas y dirigentes cubanos. Dice de ellos mister Farr: Vemos muy pequea evidencia de que las principales organizaciones disidentes tengan mucha resonancia entre los cubanos ordinarios. Si no cambia, el movimiento disidente tradicional no est en capacidad de sustituir al gobierno cubano A pesar de su aseveracin de que estn apoyados por miles de cubanos, encuestas informales que hemos realizado muestran que no conocen a las personalidades disidentes o sus agendas. El mayor esfuerzo(de los disidentes) est dirigido a obtener recursos para el da a da de los principales organizadores y sus colaboradores Los disidentes obtienen muchos de los recursos de los grupos de exiliados... Money is money.



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