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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2010

Es urgente que la izquierda comprenda las implicaciones del Cnit del petrleo

Manuel Casal Lodeiro
Rebelin


En el n 136 del bimensual Diagonal podamos leer un anlisis de Alejandro Teitelbaum acerca de la cuestin de las pensiones. Los argumentos de este autor, comunes en la izquierda, giraban en torno al aumento vertiginoso de la productividad, debido segn l, a la revolucin cientfico-tcnica, que hara posible, con una poltica ms justa, la liberacin de los trabajadores de la necesidad de buena parte del trabajo fsico. Apoyndose en ese aumento de la productividad, que obviamente l considera permanente, defiende una disminucin del tiempo de trabajo y un aumento de salarios y pensiones. Pero un simple anlisis de la base energtica de la economa y de la sociedad en su conjunto, contradice esas suposiciones que no son sino la otra cara del mismo paradigma econmico hegemnico de los neoliberales: el de una economa desconectada de la realidad fsica y de las leyes de la naturaleza. No pongo en duda que la poltica distributiva y fiscal est en la base del actual conflicto por el trabajo y las pensiones, y que toda falacia usada por la derecha en esa lucha social deba ser desmentida con contundencia; pero si no somos capaces de entender el autntico origen del crecimiento econmico y de la productividad en que pretende la izquierda basar sus alternativas, estas quedarn anuladas de partida. No podemos combatir una falacia poltica o econmica con una falacia termodinmica. La ciencia o la tcnica por s solas no son las responsables del aumento de la productividad experimentado a lo largo de las ltimas dcadas: esta se debe, en primer lugar, a la disponibilidad masiva y creciente de energa barata. Es decir, slo se puede hablar de que cada trabajador(a) ha producido ms por unidad de tiempo porque el aparato productivo en su conjunto ha dispuesto de toda la energa que ha necesitado para hacer funcionar esas tecnologas. Por otro lado, si medimos la productividad en funcin de los recursos energticos no humanos empleados (productividad energtica) y no del factor tiempo de trabajo, veremos que la productividad en realidad lleva estancada ms de medio siglo (datos de la UE). Pese a ser una confusin que lleva a conclusiones peligrosas, mucha gente no distingue entre tecnologa (fruto principalmente de la inventiva humana) y energa (fruto exclusivo de fuentes naturales: unas renovables y otras no). As, creer que la tecnologa por s sola es capaz de producir energa es negar los principios de la Fsica y caer en el terreno de la fe ms anticientfica, una supersticin que afecta desgraciadamente a la izquierda desde hace demasiado tiempo, pese a las crticas de autores como Walter Benjamin o al propio reconocimiento de Marx de que la riqueza proviene en ltima instancia de la naturaleza y de que el trabajo es fuerza de trabajo, es decir una fuente de energa natural ms. A poco que analicemos racionalmente cmo surge el progreso tcnico en la historia humana, podremos negar el papel fundamental del carbn en la Revolucin Industrial y en el aumento de productividad que supuso? Fue la mquina de vapor quien la hizo posible o fue el combustible fsil que la alimentaba? (De hecho la tecnologa base de tan decisivo invento ya se conoca desde la poca clsica grecorromana.) Y tambin es evidente que el motor de explosin nos permiti otro salto de gigantes en la productividad y en la industrializacin, pero sin la explotacin del petrleo, esta hubiera sido imposible y dicha invencin hubiera quedado en los museos de la tećnica como una curiosidad ms sin aplicacin posible a gran escala.

El Cnit del petrleo

Y es precisamente al petrleo a donde quera llegar. Si defendemos la viabilidad de polticas alternativas basndonos en una productividad que slo es posible gracias al inmenso flujo de energa principalmente fsil que ha manado durante las dcadas del industrialismo, dichas polticas se demostrarn impracticables en el contexto de descenso energtico al que se enfrenta actualmente nuestra civilizacin y estarn condenadas de antemano al fracaso. Segn el informe anual publicado recientemente por la Agencia Internacional de la Energa (AIE), el cnit del petrleo convencional (momento a partir del cual cada ao se extraer menor cantidad) ya se ha producido: de hecho, tuvo lugar en 2006. Despus de tantos aos negando este fenmeno por presiones estadounidenses, o prediciendo que tardara an una dcada en suceder, los obstinados datos reales les han obligado a dar la razn a los cientficos y divulgadores de la asociacin internacional ASPO entre otros, que llevan aos intentando alertar al mundo de que este irreversible declive energtico haba comenzado. Aunque para que no cunda el pnico en las bolsas, la AIE maquilla de forma escandalosa las grficas rellenando la diferencia entre demanda y oferta previstas con un petrleo que nadie ni siquiera ellos sabe de dnde va a salir y haciendo creer que otros petrleos de peor calidad energtica podrn sustituir a tiempo y en la debida proporcin al petrleo crudo convencional de alta densidad energtica. Las consecuencias son demasiado graves como para que la izquierda poltica y social siga con los ojos cerrados: ms del 90% del transporte mundial depende del petrleo, as como la prctica totalidad de los sectores industriales, y lo que es mucho ms preocupante el sistema de produccin y distribucin de alimentos que sostiene a una poblacin de ya casi 6.700 millones de personas. Hablamos de pensiones, de reparto del trabajo? Lo que nos tocar repartir ser seguramente la miseria energtica, reparto que ser por fuerza muy diferente al de la poca de la jauja petrolera.

Si hablamos de productividad del factor trabajo y del factor energa, qu tipo de incremento debera tener el primero para compensar el declive irreversible del segundo? Si pensamos que la energa contenida en un barril de petrleo equivale como poco a 2.000 h de trabajo humano (trabajo duro, a razn de 700 kcal/h), y que la civilizacin humana consumi 84 millones de barriles al da durante 2009, nos podemos hacer una idea de lo insensato que sera esperar que la supuesta alta productividad humana tecnologizada puidese llegar a compensar el declive petrolfero. Poco a poco se van filtrando informes que por supuesto no llegan a los grandes medios de comunicacin, y que hablan de un probable colapso de las economas nacionales en un periodo ms o menos corto de tiempo debido a los cortes de suministro, los nuevos picos de los precios, y la cada en cadena de una industria tras otra en un sistema mundializado que slo funciona si crece y que requiere un constante y masivo flujo de energa para mantener su alto grado de complejidad. Concretamente el actual sistema monetario es dudoso que resista por mucho ms tiempo, debido a que la creacin del dinero bancario basada en deuda es insostenible en un contexo de decrecimiento econmico continuado, inevitable dada la absoluta correlacin existente entre consumo de petrleo y produccin de bienes y servicios, contexto en cual que no slo ser imposible crecer para pagar los intereses de la deuda tanto pblica como privada sino que ni siquiera se podr devolver el principal de los prstamos. Cientficos y militares de diversos pases advierten en informes que slo ahora empiezan a aparecer sobre las mesas de debate de los colectivos y partidos de izquierda, de las dramticas consecuencias que afronta una civilizacin con sus das contados. Est alarmantemente cerca el momento en que la combinacin de extraccin decreciente y rendimiento energtico tambin decreciente deje de aportarle el excedente energtico del petrleo que dicha civilizacin necesita para sostener un nivel de complejidad tan elevado. Destacados cientficos han demostrado que ninguna combinacin posible de energas renovables ser capaz ms que de aliviar ligeramente la pobreza energtica que nos espera y que no hay ni tiempo ni energa para sustituir con ninguna otra fuente un petrleo al que nos hemos hecho adictos y que en 10 aos podra llegar al sistema econmico industrial tan slo en un 50% de su capacidad energtica actual total (David Murphy). Los conflictos por la energa ya empezaron antes de que muchos oysemos si quiera hablar del peak oil (Irak, Afganistn...), y slo pueden exacerbarse en un sistema geopoltico alrgico a la democracia, la justicia y el consenso.

La izquierda debe anticiparse y adaptarse

Este panorama de inminente catstrofe civilizatoria comienza a ser asimilado por parte de la izquierda, al menos parcialmente. Izquieda Unida present en junio de este ao una pregunta al gobierno espaol acerca de esta cuestin y de las manipulaciones de la AIE que haban destapado algunos medios europeos. Pero de momento Zapatero ni sabe ni contesta: la pregunta parece haber sido archivada sin respuesta incumpliendo las ms bsicas normas del sistema parlamentario. El 10 de noviembre al comisario europeo de energa se le escap en una comparecencia de prensa el reconocimiento de que el petrleo ha tocado techo pero, mientras, la UE sigue proponiendo sin el menor sonrojo polticas radicalmente incompatibles con este hecho. La lucha social no se puede plantear en los mismos trminos en una fase excepcional, anmala en la historia humana de exuberancia (el famoso reparto de la tarta que crece y crece... y de la cual el capital acepta repartir sus migajas mientras promueva la rueda salario-consumo para devolver el agua a su molino de la plusvala), que en una fase de permanente e irreversible escasez, en la que sera suicida aceptar medidas que tratan de imponernos con la excusa del sacrificio necesario para volver a una irrecuperable abundancia para todos, a un crecimiento que choca con la finitud de la energa fsil y a un pleno empleo, ms mito que nunca. Estas polticas lo nico que logran en realidad es desarmar y despojar an ms a esas clases que llamaban medias y que ya no hay manera de disimular que vuelven a ser bajas, situadas al otro lado de un abismo social que no se volver a estrechar. En consecuencia, la izquierda debe abordar este radical cambio de escenario con urgencia, revisando estrategias e incluso principios hasta ahora sagrados, como el derecho al trabajo asalariado o el protagonismo de una clase obrera condenada en su mayor parte a reconvertirse de nuevo en clase agraria a medida que buena parte de las industrias y las ciudades se conviertan en insostenibles. La izquierda debera tambin abjurar de un industrialismo y un productivismo que se van a quedar sin combustible, renegar del mito del crecimiento perpetuo y la tecnologa taumatrgica, convertirse en decrecedora y neorrural, poner la soberana alimentaria y energtica como puntas de lanza de la lucha social y poltica, y ser la primera en abandonar el Titanic capitalista industrial para comenzar a construir, desde abajo, mltiples y heterogneas alternativas autogestionadas de vida simple, orgnica y local guiadas por los principios de la Economa Ecolgica que ofrezcan sin esperar ms a asaltar ningn palacio de invierno una alternativa tangible para los millones de nufragos del sistema. El caos y resentimiento social que con toda seguridad acompaarn los prximos aos o dcadas de colapso de esta civilizacin industrial petrleo-dependiente sern caldo de cultivo para el autoritarismo y el fascismo pero tambin una oportunidad para una revolucin no meramente social o poltica, sino antropolgica; una revolucin que una izquierda postindustrial debera poner en marcha de manera anticipada si quiere que d origen a una sociedad necesariamente ms modesta, pero ms justa.

Manuel Casal Lodeiro. Miembro de la asociacin Vspera de Nada por unha Galiza sen petrleo

Ms informacin:

Actualidad sobre el Cnit: www.cenit-del-petroleo.info

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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