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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2010

Medio milln de vctimas en 9 aos
En Colombia la guerra se hace tambin en el cuerpo de las mujeres

Verdad Abierta

Segn un estudio en los ltimos nueve aos 489.687 mujeres han sufrido violaciones, acoso, imposiciones sociales, prostitucin forzada en zonas de conflicto.


Si las cifras de violencia sexual en Colombia publicadas en la encuesta de las ONGs Oxfam, Casa de la Mujer, Sisma Mujer, Colectivo de Abogados Jos Alvear Restrepo, entre otras, son ciertas, el pas enfrenta uno de los peores dramas de la historia del conflicto.

Segn el documento, el 17.58 por ciento de las mujeres en Colombia fueron vctimas de violencia sexual entre 2001 y 2009, es decir en total, segn las proyecciones de la encuesta, 489.687 mujeres.

El informe calcul que 94 mil mujeres han sido violadas, 50 mil han tenido un embarazo o un aborto forzado, 175 mil han sido vctimas de acoso sexual, 48 mil obligadas a hacer trabajos domsticos y los armados han tratado de regular la vida social de 327 mil de ellas.

El contraste de las cifras con lo que hasta ahora la justicia ha descubierto muestra que an falta mucho por hacer para revelar el alcance de estos crmenes contra las mujeres y castigar a los victimarios.

Para Oxfam la cantidad de delitos sexuales en Colombia es comparable a pases con conflictos internos prolongados y donde los crmenes contra las mujeres se usa como un arma de guerra. Segn el informe: la violencia sexual constituye una prctica habitual y frecuente en el marco del conflicto armado.

Oxfam hizo entrevistas a mujeres y una de cada cinco se siente intimidada por la presencia de hombres armados. En numerosos casos de masacres se han registrado testimonios de mujeres vctimas de violencia sexual.

Foto: IPS

Una investigacin de abril de este ao de la Consultora para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, Codhes, logr que mujeres sobrevivientes de dos masacres, la de El Tigre en Putumayo y la de Chengue en Sucre, contaran lo que le sucedi a sus pueblos y cmo fueron vctimas de abusos por parte de los paramilitares (ver artculo: Masacres contadas por mujeres ) .

En Chengue, segn el informe, varios hombres del Bloque de los Montes de Mara aprovecharon para intentar abusar de las mujeres. Una de ellas recuerda: Muchos hombres armados entraron a la casa, tiraron la puerta. No me poda mover porque me ca ocho das antes, estaba paralizada. Me tranquiaron (violaron) todos y me pegaron contra el suelo. Me desmay.

Otro caso, reportado por la Revista Cambio, es el de Lucrecia*, que cont que en 1995 un guerrillero de las Farc la amenaz porque su hermano estaba prestando el servicio militar. Le dijo que si no se acostaba lo mataban. Un da, se lo encontr con otros tres guerrilleros, quienes la violaron y le dijeron que su hermano se mereca ese castigo por no querer estar con las Farc.

Segn el estudio la forma ms comn de violencia sexual es la de regulacin de la vida social. En las proyecciones del mismo, Oxfam cree que este tipo de delito toc a 327 mil mujeres.Por ejemplo los paramilitares y la guerrilla prohiban que las mujeres se vistieran de una manera, les negaban entrar a billares o discotecas y controlaban con quin salan.

Investigadores de Mujeres Por la Paz (MPP) le dijeron a VerdadAbierta.com que conocieron varios casos en Valledupar donde los paras quemaron con cido a las jvenes por ponerse camisetas sugestivas o pantalones descaderados. Son talibanes colombianos, dijo una abogada de la Ong.

El informe calcula que 49 mil mujeres fueron obligadas a hacer servicios domsticos. En muchas regiones del pas los paramilitares y la guerrilla forzaron a las mujeres a enrolarse para cocinar, ser enfermeras o hacer el aseo. Pero pocas mujeres denunciaron el delito, pues no lo consideraron como tal.

En Sucre Marco Tulio Prez, alias El Oso, del bloque de los Montes de Mara de las Auc, fue acusado de obligar a una mujer que no quiso tener relaciones sexuales con l a servirle ocho das en la casa. Tambin hay casos donde intimidaron las mujeres para barrer las calles del pueblo. En la audiencia muy pocas quisieron confrontar el desmovilizado, pues estaban amenazadas (ver artculo: Entre el poder poltico y el abuso sexual en San Onofre ) .

El estudio se hizo en 15 municipios de Antioquia, Caldas, Caquet, Crdoba, Bogot, Meta, Magdalena, Huila, Nario y Valle. Interrogaron a 2.693 mujeres entre 15 y 44 aos. Despus proyectaron los porcentajes y resultados estadsticos del estudio sobre la poblacin femenina de 417 municipios golpeados por la violencia, donde viven cerca de 2,8 millones de mujeres, para poder tener aproximaciones globales.

Ignorancia
Uno de los resultados ms preocupantes es que muy pocas mujeres se consideran vctimas.

Cuando los investigadores de Oxfam y Casa de la Mujer les preguntaron si haban sufrido por delitos de este tipo, slo el 6,5 por ciento dijo que s. El porcentaje lleg a 17,5 por ciento, tres veces ms, cuando les explicaron qu la violencia sexual tambin incluye regulacin de la vida social, servicios domsticos obligatorios, aborto, prostitucin, embarazo o esterilizacin forzados.

As 60 por ciento de las mujeres vctimas de la esterilizacin forzada no creen que sea una forma de violencia sexual, o ms de 44 por ciento no consideraron el acoso sexual como un crimen.

Miedo
El miedo es sin duda el principal obstculo para que el delito no sea visible. El estudio muestra que el 80 por ciento de las vctimas de algn tipo de violencia sexual no han denunciado lo que les pas. Entre las razones estn: prefiero dejarlo as (47 por ciento), miedo (29 por ciento) o la falta de confianza en la justicia (7 por ciento), entre otros.

Adems, entre las vctimas, 69 por ciento piensa que la presencia de grupos armados es un obstculo para denunciar. Y es que a pesar de la desmovilizacin de las Auc, las regiones siguen tomadas por bandas criminales y guerrilla.

Ese el caso de Ana*, quien fue violada por paramilitares. Segn recuerda: No preguntaron nada. Sacaron a mi marido, en ropa interior, lo amarraron. A m me apartaron y abusaron de m. Solamente me decan perra, esa era la palabra que ms escuchaba Yo les suplicaba que vieran mi estado, estaba embarazada. Se rean a carcajadas (ver artculo: Violadas por los 'paras', ahora amenazadas) .

Tras huir a otro lugar con sus hijos, tuvo que poner una accin de tutela para obligar la Fiscala a abrir una investigacin. Miembros de un organismo de seguridad la ubicaron y la citaron en la misma regin donde haba sido violada. Das despus, un peridico regional divulg su foto, su historia y el pueblo donde viva.

Ese da empezaron sus problemas. La llamaron varias veces amenazndola. Ana tambin recibi una carta con un dibujo intimidatorio: una cruz, un revlver y un guila, en la misiva le daban 72 horas para salir del pueblo. Ah me vi acorralada, me di cuenta que me iban a matar.

La historia de Ana resume los peligros que acechan las mujeres vctimas de abusos sexuales: amenazas, falta de investigacin de la justicia, poco acompaamiento de los funcionarios encargados de estos crmenes, desplazamiento.

Y si las cifras reveladas en el estudio de Oxfam y la Casa de la Mujer, se aproximan a la realidad, lograr que se conozca sus historias, se investigue y condene a los responsables, es un desafo y una deuda enorme para la justicia colombiana.


(*) Los nombres de la vctimas fueron modificados por razones de seguridad.

(*) Puede descargar el informe de Oxfam y la Casa de la Mujer pinchando en el siguiente enlace: http://www.intermonoxfam.org/es/page.asp?id=2045&ui=11072


http://www.verdadabierta.com/index.php?option=com_content&id=2929



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