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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2010

De cmo la inmolacin de un hombre encendi el levantamiento popular en Tnez

Brian Whitaker
The Guardian

Traducido por Manuel Talens


Los acontecimientos que estn teniendo lugar en Tnez desde hace unos das me han recordado cada vez ms otro que tuvo lugar en 1989: la cada del dictador rumano Nicolau Ceaucescu. Ser que el dictador tunecino va a correr la misma suerte?

Tras 22 aos en el poder, el fin de Ceaucescu tuvo lugar de repente y de forma inesperada. Todo empez cuando el gobierno hostig a un sacerdote de etnia hngara por algo que haba dicho. Hubo manifestaciones, pero el sacerdote cay pronto en el olvido, pues rpidamente se convirtieron en protestas generalizadas contra el rgimen de Ceaucescu. Los rumanos, por decirlo con suavidad, estaban ms que hartos.

Los disturbios y las manifestaciones que se han sucedido en Tnez durante los ltimos diez das tambin empezaron con un incidente menor. Mohamed Bouazizi, de 26 aos y vecino de la ciudad provinciana de Sidi Bouziz, tena un ttulo universitario pero no haba encontrado trabajo. Para ganar algn dinero se puso a vender fruta y legumbres sin licencia por las calles. Cuando las autoridades lo detuvieron y le confiscaron el gnero, le sent tan mal que se inmol.

Estallaron los disturbios y las fuerzas de seguridad cerraron todos los accesos a la ciudad. El mircoles, otro joven desempleado de Sidi Bouziz se subi a un poste de electricidad, grit No a la miseria, no al desempleo!, toc los cables y se electrocut.

El viernes, los manifestantes de Menzel Bouzaiene prendieron fuego a coches de la polica, a una locomotora de tren, a la sede central del partido del gobierno y a una comisara. Las fuerzas policiales, tras haber sido atacadas con ccteles molotov, dispararon a la multitud y mataron a un adolescente. El sbado, las protestas haban llegado a la capital, Tnez, y ayer hubo una segunda manifestacin.

Las noticias de estos acontecimientos han sido escasas, por no decir nulas. La prensa tunecina, por supuesto, est estrictamente controlada y las agencias internacionales de noticias han prestado poca atencin a lo que all ocurre: quiz se deba a que no hay muchos muertos, pero en el contexto de Tnez lo que est sucediendo es algo trascendental. Al fin y al cabo, se trata de un Estado policial en el que no suele haber disturbios ni manifestaciones y, desde luego, nunca de forma simultnea en pueblos y ciudades de todo el pas.

Por eso, lo que estamos viendo all, en primer lugar, es el fracaso de un sistema construido por el rgimen a lo largo de muchos aos para impedir que el pueblo se organice, comunique y luche.

En segundo lugar, una cantidad relativamente grande de tunecinos ha perdido el miedo y, a pesar del riesgo muy real que corren de detenciones y tortura, se niegan a sentirse intimidados.

Por ltimo, estamos siendo testigos de la desaparicin de un largo pacto con el diablo en el que, a cambio de aceptar una dictadura, las necesidades econmicas y el bienestar del pueblo se dejaron en manos del Estado.

Oficialmente, las cifras de desempleo en Tnez se sitan en torno al 13%, aunque en realidad pueden ser mucho ms elevadas, sobre todo entre los titulados universitarios. Segn un reciente estudio, el 25% de los varones y el 44% de las mujeres con estudios universitarios estn desempleados en Sidi Bouziz, pues son vctimas de un sistema educativo que les ha dado estudios inservibles y expectativas ilusorias.

Parece ser que el rgimen ha exagerado los progresos econmicos de Tnez. Si fuesen verdad, dice la gente, dnde est el dinero? Una de las respuestas es que est en los bolsillos de la familia de Ben Ali y sus compinches.

La primera dama, escribi el otro da el Dr. Larbi Sadiki, de la Universidad de Exeter, es casi la reencarnacin de Imelda Marcos de Filipinas, pero en vez de zapatos, Madame Leila colecciona casas, propiedades inmobiliarias y cuentas bancarias. Luego est el yerno del presidente y posible sucesor, Mohamed Sakhe el-Matri, cuyo lujoso tren de vida y cuyos negocios describi tan elocuentemente el embajador usamericano en los documentos de Wikileaks.

El momento definitorio de la revolucin rumana lleg cuando el presidente Ceaucescu y su mujer organizaron una manifestacin de apoyo televisada en directo y, en vez de las aclamaciones que hasta entonces siempre haban recibido, la multitud los abuche e interrumpi su discurso. Visiblemente sorprendidos, los Ceaucescu desaparecieron en el interior del edificio y todo el pas se dio cuenta de que la fiesta se haba terminado.

El presidente Ben Ali hasta ahora ha evitado ese error y la prensa oficial lo sigue ensalzando, pero un indicio de cmo andan las cosas puede estar en cmo se desarroll la manifestacin organizada por su Partido Constitucional la semana pasada en Sidi Bouziz: al parecer, un periodista ha declarado que el apoyo recibido fue ms bien dbil y fueron pocos los miembros del partido que se dignaron acudir.

El rgimen proclama que los disturbios y las manifestaciones se deben a fuerzas siniestras no especificadas, lo cual suena poco entusiasta. El hecho de que haya desbloqueado a toda prisa 15 millones de dlares de ayuda econmica destinada a Sidi Bouziz parece confirmar que los manifestantes tienen razn.

Lo importante ahora es saber qu piensan los miembros de las fuerzas de seguridad, los del partido del gobierno y los funcionarios, que son quienes han ayudado a mantener con vida al rgimen durante los ltimos 23 aos. Cuntos de ellos tienen familiares entre los desempleados? Y, lo ms importante, cuntos de ellos realmente creen que Ben Ali es el hombre que puede solucionar los problemas del pas?

La mayora de los regmenes rabes se basan en redes clientelistas para mantenerse en el poder, pero los apoyos que sustentan a Ben Ali parecen comparativamente escasos y cada vez ms frgiles, como seal el embajador usamericano el ao pasado en uno de los documentos de Wikileaks, en el que describa a un rgimen que ha perdido todo contacto con el pueblo, que no tolera ni consejos ni crticas y cuya corrupcin es tan ostensible que incluso los tunecinos de a pie estn al tanto de ella.

Puede que Ben Ali se mantenga, pero su rgimen tiene un aire cada vez ms evidente de fin de sicle. Lleg al poder en 1987 tras declarar al presidente Bourguiba inapto para el puesto. Es probable que sea slo una cuestin de tiempo antes de que alguien le enve a su vez el mismo mensaje.

Fuente: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2010/dec/28/tunisia-ben-ali Fecha de publicacin del artculo original: 28/12/2010

URL de esta pgina en Tlaxcala: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=3204


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