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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2011

Secretos y filtraciones

Serge Halimi
Le Monde diplomatique

Traducido para Rebelin por Caty R.


En octubre de 1962 el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear. Poco antes de las elecciones de mitad de mandato el presidente John Kennedy repeta que no habra ningn establecimiento de misiles ofensivos soviticos en Cuba ni lo permitira-. Mosc hizo caso omiso, pero sin tener la certeza absoluta de si las declaraciones estadounidenses estaban dirigidas a tranquilizar al electorado o constituan un autntico requerimiento. Las comunicaciones secretas- precisaron las intenciones de los protagonistas y les permitieron resolver la crisis. Los estadounidenses sugirieron que seguramente cederan ms tarde y con discrecin- en una de las contrapartidas que reclamaba Mosc: la retirada de los misiles de la OTAN desplegados en Turqua. Por la parte sovitica, una carta confidencial de Nikita Kruschev indicaba a Kennedy que un compromiso estadounidense de no invadir Cuba le permitira ordenar la retirada de los misiles de la isla sin perder prestigio (1).

Las revelaciones de Wikileaks estorban a la diplomacia que, como la de 1962, evita las guerras, o ms bien a la que las organiza? Porque no todas las filtraciones se juzgan con la misma severidad. Cuando los militares alemanes idearon el plan Potkova serbio para justificar la guerra de Kosovo o cuando el New York Times se hizo eco de las mentiras del Pentgono sobre las armas de destruccin masiva en Iraq, la Casa Blanca no reclam ninguna sancin especial.

Algunos pretenden que la revelacin de tal o cual visita en la embajada de Estados Unidos habra puesto en peligro la vida de algunos de los visitantes. Pero si el peligro de la divulgacin fuera real (de momento no se ha identificado ninguna vctima de este tipo), cmo se explica que el secreto se guardase tan mal? (Vase Pourquoi les institutions peinent conserver leurs secrets). Por los riesgos polticos, entonces? El lder socialista francs que en 2006 confi a un emisario de George Bush que la oposicin de Pars a la guerra de Iraq fue demasiado abierta (Franois Hollande), o aqul que melindreaba que las relaciones entre ambos pases siempre fueron mejores cuando la izquierda estaba en el poder (Pierre Moscovici), lgicamente preferiran que esas conversaciones no se divulgasen hasta dentro de algunos decenios

Pero un embajador no es un mensajero ordinario. Para revalorizar su eficiencia puede exagerar la adhesin de las personalidades que se hallan en las mismas posiciones que su pas. Porque las declaraciones atribuidas a los interlocutores de los diplomticos estadounidenses no se han autentificado con quienes las expresaron. Para publicarlas parece que basta con que sean verosmiles, es decir, que concuerden con lo que ya se supona.

En cuanto a la amenaza sobre la seguridad estadounidense el jefe del Pentgono, Robert Gates, se muestra sereno: Los gobiernos que tratan con Estados Unidos lo hacen porque les interesa. No porque les gustemos, ni porque confen en nosotros ni porque piensen que sabemos guardar un secreto (2).

Notas:

(1) Graham T Allison, Essence of Decision: Explaining the Cuban Missile Crisis, Little Brown, Boston , 1971.

(2) Durante una rueda de prensa en el Pentgono, martes 30 de noviembre.

Fuente original: http://www.monde-diplomatique.fr/2011/01/HALIMI/20014



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