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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2011

Un nuevo concepto de "ciudadano" para desactivar la democracia o qu democracia quiere el empresariado

Alfredo Iglesias Diguez
Rebelin


Que quiere el empresariado hispano? He ah una pregunta que, en materia econmica, respondemos sin vacilacin: reformar el mercado laboral, eliminar los impuestos a las actividades empresariales, al capital e al patrimonio, privatizar los servicios pblicos y sociales y las empresas estatales, reducir el gasto pblico, reformar el sistema de pensiones...

Ahora bien, sabemos con la misma certeza qu es lo que quiere en materia poltica?

Segn el documento Un momento clave de oportunidad para construir entre todos la Espaa admirada del futuro o Declaracin Transforma Espaa (disponible en http://www.fundacioneveris.es/Images/Transforma%20Espa%C3%B1a%20Fundaci%C3%B3n%20everis_tcm32-71088.pdf ), que un importante grupo de empresarios, entre los que se encontraban presidentes o miembros de los Consejos de Administracins de las principales empresas de la Bolsa de Madrid, como Telefnica, Repsol, BBVA, ALSA, Zeltia, Inditex, Planeta, MAPFRE, La Caixa, PRISA, Endesa, Mercadona, Santander, Iberdrola, Iberia... -si bien faltaban representantes de El Corte Ingls, Gas Natural, Ferrovial, OHL o Sacyr-, presentaron el pasado 15 de noviembre al Rey -de la mano del ex ministro de Defensa Eduardo Serra, el presidente da Fundacin Everis, y, entre otros, Fidalgo, el ex dirigente de CCOO, y Punset, el conocido divulgador cientfico-, lo que quieren es una profunda transformacin del sistema poltico espaol, fundamentalmente en lo que respecta al sistema de partidos y a la ley electoral y a la divisin del Reino en comunidades autnomas.

As, segn se desprende de la Declaracin, presentada como unha iniciativa preocupada por garantizar el futuro de Espaa, el empresariado firmante de la Declaracin, al margen de mostrar su preocupacin por la necesidad de mejorar la competitividad de las empresas espaolas, para lo que reclaman la eliminacin de los trmites para la creacin de empresas y el fomento de la innovacin, el emprendimiento y la sosfisticacin -que nicamente es posible, dicen, mediante la reforma del sistema educativo para asegurarse la seleccin de los mejores y la excelencia acadmica-, quiere como objetivos polticos fundamentales la rectificacin de la democracia setentayochista al proponer: la reforma electoral para eliminar la tirana de las fuerzas polticas nacionalistas; la modificacin del sistema de partidos, que proponen substituir por una nueva presencia de la 'sociedad civil' -definida como el conjunto de individuos, organizaciones y colectivos cvicos, que obran de mediadores entre los ciudadanos y el Estado, desarrollando su accin sobre la base de intereses y valores compartidos, que son ellos mismos (el empresariado firmante de la Declaracin), como indican en varias ocasiones-, en la gestin pblica, para garantizar la estabilidad del pas por encima de ciclos polticos y mandatos gubernamentales; la clarificacin del modelo autonmico para evitar las ineficiencias en el reparto de competencias y las negociaciones oportunistas...

As pues, los firmantes de la Declaracin animan a trabajar juntos a favor del bien colectivo..., que identifican con un marco productivo favorable a sus intereses privados, a los que debe estar sometida la estrategia de Estado, para lo que necesitan reducir el papel de los partidos y la presencia de las fuerzas nacionalistas y minimizar la administracin autonmica.

No obstante, para que esas reformas puedan sometar definitivamente a los gobiernos democrticos a sus intereses -en la medida en que an no lo han hecho-, es necesario un nuevo concepto de ciudadana-. Efectivamente, es un aspecto central del discurso ideolgico que subyace a la Declaracin Transforma Espaa la constante referencia al ciudadano -as, sin ciudadanas ni cidadana-, presentado como eje vertebrador de su proyecto transformador.

Ahora bien, ese ciudadano -permitidme que mantenga el trmino que emplean continuamente en la Declaracin-, no es el ciudadano poltico propio del pensamiento democrtico clsico: sujeto de derechos. No. El ciudadano que sujeta la Declaracin es un individuo que integra cinco roles complementarios: ser 'depositario de los valores de un pas', 'elector', 'consumidor', 'financiador' y 'productor de valor socioeconmico'. He ah el ciudadano que propone el empresariado.

Insistamos en este hecho fundamental. En tanto que el ciudadano que nos propone el empresariado para 'transformar Espaa' no es un sujeto de derechos, que sentido tiene para ese mismo empresariado, que obviamente conoce el ttulo primero de la Constitucin de 1978, en el que se reconocen como derechos, de los que somos sujetos en tanto que cidadanos y cidadanas, entre otros, el derecho a la enseanza, al trabajo, a la proteccin de la salud o a la vivenda -por no citar los archiconocidos derechos polticos y sindicales: libertad, igualdad, sindicacin, huelga..., recogidos, como los anteriores, en la Declaracin Universal de Derechos Humanos de 1948 y conquistados por el pueblo en el transcurso de la lucha-, situar al ciudadano como verdadero centro de gravedad del pas?

La respuesta es sencilla si realizamos una lectura atenta de la Declaracin, en la que no hay ninguna referencia positiva a la democracia -un dato fundamental a tener en cuenta- y en la que se propone transformar el Estado del Bienestar, que representa la evolucin del conjunto de factores que determinan la calidad de vida de las personas, para garantizar su viabilidad y estabilidad. Ah reside la respuesta: el nuevo 'Estado del Bienestar responsable' -as lo definen-, no est garantizado por el Estado providencia; el nuevo 'Estado del bienestar responsable' est sostenido por el ciudadano en tanto que financiador de los servicios que consume. He ah la respuesta. El ciudadano adecuado al espritu del empresariado no es un ciudadano poltico en el sentido clsico, es un 'creador de riqueza' en tanto que cliente o usuario, financiador o produtor; es, en definitiva, el individuo adecuado al libre mercado que el empresariado propugna. Advertid, por cierto, que es un ciudadano diametralmente opuesto al que forj la democracia clsica: el ciudadano y la ciudadana perceptor y perceptora de derechos garantizados por el Estado en tanto que universales e inalienables como va indispensable para garantizar la libertad y la igualdad, fundamentos de la democracia.

He ah la nueva democracia transformada que nos propone el empresariado: una democracia en la que los derechos dejan de ser universales para ser particulares y en la que el nuevo eje vertebrador del sistema es el individuo que precisa el mercado competitivo y global, no la democracia. Una democracia demasiado alejada del poder del pueblo y para el pueblo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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