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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2011

Ser un Ao Nuevo para los Movimientos Sociales?

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin


 

Navidad fecha emblemtica en el calendario, adems de generar un inusitado auge del comercio y de la propaganda, permite a las personas, catlicas y no catlicas, sentir que al casi terminar el ao, sostener la esperanza de soar con que el ao siguiente ser mejor en Bolivia en este 2010, este proceso reflexivo y de encuentro familiar tuvo un desenlace inesperado. En estos 5 aos del proceso de cambio en el que vivimos, los sueos-realidades de algunos y las esperanzas de otras haban cobrado un sentido diferente, se han hecho ms colectivos, menos consumistas y ms de encuentro nacional, al menos para los miles que por dcadas que cada fin de ao slo les caba mascullar su frustracin y desesperanza .

Por eso la medida econmica lanzada por el gobierno el 26 de Diciembre nos sorprendi a todos, nos hizo sentir la realidad de nuestra economa en el contexto capitalista mundial, que en los trminos del mercado del que somos parte y con el que nos relacionamos en las condiciones histricas de la dependencia republicana y neoliberal, muestra como absolutamente racional y necesario el que podamos establecer una economa transparente que no nos pase factura en el proceso de reorganizacin y redistribucin colectiva de la economa plural que sostenemos.

Por tanto no es extrao que convierta en enemigo al contrabando en escala u hormiga que merma los recursos nacionales, aunque permita a los ms pobres contar con algn recurso de sobrevivencia. En definitiva enfrentar un problema de sobrevivencia histrica generada por un Estado ausente, para poder recuperar recursos que permitan generar empleo y trabajo. Dejar la subvencin de la economa para contar con mayores recursos y recuperar un mayor margen de decisin en el mercado capitalista del que somos parte, porque somos dependientes y coloniales y asumir que las decisiones polticas tomadas en el proceso no han transformado an la estructura econmica, sino en un proceso redistributivo que alimenta las razones polticas de la continuidad pero todava no la revolucin de la economa, que nos haga cada vez ms dueos de nuestro pas y nuestro destino.

Sin embargo no bastaba hacer una ecuacin econmica que se vea confrontada con la poltica, no bastaba interpretar que el enorme prestigio del liderazgo presidencial permitira entender a los pobres las razones econmicas de esa frontal ruptura con su economa cotidiana de sobrevivencia Por eso, las medidas econmicas generaron primero un clima de incertidumbre, como esperando cules seran las medidas complementarias que permitiran al pueblo acompaar la medida de un gobierno que para la mayora del pas, es el gobierno de los pobres.

Entonces empezaron a aparecer los rostros publicitados de la oposicin que agazapada siempre haba gritado en los medios de comunicacin, en realidad en sus medios de oposicin, los pronsticos de la traicin masista, de la persecucin poltica a opositores, de la dictadura (extraamente democrtica, que haba vencido en 6 elecciones y con el apoyo de la mayora), de la economa que se caa. Tenan ahora el elemento detonador que buscaban, las medidas econmicas de nivelacin econmica, rpidamente denominadas como gasolinazo por sus connotaciones histricas y afectivas en la confrontacin con el neoliberalismo y de afectacin a la economa popular.

En medio de la incertidumbre popular que no contaba con la informacin adecuada y la especulacin de los precios que afectaba realmente la vida de los ms pobres; reaparecieron los derrotados del pasado encabezando sendas marchas de oposicin pidiendo la renuncia de Evo. Estaban los cvicos cruceos y las gobernaciones opositoras, los dirigentes desplazados, los resentidos por falta de pegas, y los transportistas sacando rdito a la desesperacin; a ellos se haban sumado cientos de trabajadores formales e informales que carentes de explicacin oficial y desesperanzados en su economa se sumaron al coro de la protestay finalmente estaban quienes se consideran herederos del proceso, cuando segn ellos logren voltear a Evo, con sus funcionarios y sus dirigentes vecinales, con sus grupos de choque que junto a los provocadores de siempre se dieron a la tarea de recrear el escenario del 2003 de levantamiento contra el Neoliberalismo a la cabeza de Goni, amplificada por sus medios de comunicacin

Esta confluencia de factores gener una espiral peligrosa de violencia, que buscaba finalmente sumar los odios con los descontentos, de reclamo legtimo de las organizaciones que demandaban ser escuchadas junto a la mentira irracional de los opositoresy que no poda ser detenida por medidas complementarias en la economa, sino por el retorno a los sentidos polticos fundamentales de la revolucin. El liderazgo y el Estado Plurinacional que se deben a las organizaciones sociales, deban retornar a ellas, no slo para frenar las medidas econmicas sino para recomponer un pacto estructural que no se puede abandonar porque son la esencia de la revolucin. Por eso el Presidente opt por escuchar a las organizaciones sociales antes que a las imperativas razones econmicas del mercadoy derog el decreto.

En definitiva en estos pocos das, hemos aprendido de forma intensiva de los conflictos que vivimos los bolivianos en el proceso de cambio, y que estn marcados por la an convivencia entre lo neoliberal y republicano junto a lo comunitario y plurinacional. Algunas miradas desde el Estado nos muestran como dependientes de un mercado que slo en el cumplimiento de sus reglas podremos avanzar como condicin para generalizar lo comunitario. Una vez ms, ahora que la institucionalidad estatal se construye como representacin poltica pero adems como poder econmico real, existe la tentacin de reducir lo poltico a lo estatal y no a las dimensiones polticas de las organizaciones sociales que han hecho posible esta revolucin.

En definitiva el sistema econmico capitalista slo puede ser fiel a s mismo y a su esencia desintegradora antes que comunitaria, y que por tanto en una perspectiva revolucionaria de transicin como la que vivimos, los factores de mercado deben irse subordinando a las razones polticas de la revolucin. Deca Lenin de que la poltica es economa concentrada , y por ello es la voluntad poltica de la mayora la que ser capaz de transformar las razones de mercado sino no podemos hablar de la construccin del socialismo comunitario como horizonte poltico y estaremos condenados a repetir la historia del perpetuo capitalismo como parte de nuestro destino colonial.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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