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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2011

Surrealismo, o neurosis, tardofranquista en el sur de vila
Sobre el potencial prctico de la ley de memoria histrica espaola como ley de punto final

Javier Mestre
Rebelin


Cuando uno lee el libro Traficantes de informacin, de Pascual Serrano, se explica que en Espaa siga siendo un espinoso tab el asunto de las decenas de miles de asesinatos, un genocidio en toda regla para diversas autoridades en la materia, que cometi el fascismo espaol en los territorios que iba liberando y en la gloriosa posguerra. Resulta que los dueos o administradores de unos cuantos de los ms importantes grupos mediticos de nuestro pas, presumible reflejo sociolgico de la oligarqua patria en general, cuando no son italianos relacionados con Berlusconi, la mafia y el delito societario, son tardofranquistas recalcitrantes muy preocupados por seguir controlando el discurso pblico, sin dejar de naturalizar permanentemente una lectura revisionista y mentirosa del sangriento currculum del franquismo. Al fin y al cabo, el glorioso alzamiento fue la reaccin de las clases privilegiadas, cagadas de miedo ante la democracia, ante el gobierno del pueblo, y se encarg, sin ms, de dar una leccin de silencio y sumisin a quienes haban tenido la osada de siquiera plantearse la cosa de la justicia social en un pas desangrado por una desigualdad exasperante. Cuando no se hace una apologa descarnada del fascismo falangista, se impone un cuento de hadas de guerra fratricida, como si los seoritos y su ejrcito de italianos y marroques fueran hermanos de peones y porqueros. O se habla de la crueldad de los dos bandos , olvidando no ya los nmeros, que hablan por si solos, sino la amarga casualidad de que los ms de cien mil cuerpos que quedan por desenterrar son todos republicanos. As, el cuentito se despliega con toda su potencialidad hasta duplicar el crimen, porque no slo se asesina a los hombres y mujeres sino que tambin se fusila la dignidad de su causa y su memoria como quien no quiere la cosa.

Un ejemplo emprico de esta realidad que hace sonrojar a cualquier espaol fuera de Espaa -salvo que se halle en crculos pinochetistas o ambientes por el estilo- es el caso de Candeleda (vila), donde las actividades del Foro por la Memoria de la comarca se encuentran con obstculos que convierten en una pesada batalla lo que debera ser, en una democracia presuntamente normalizada, un sano ejercicio de recuerdo y dignificacin de las vctimas. En este pueblo abulense ni se sabe cuntos fueron los asesinados tras la conquista por parte de las tropas de la oligarqua. Segn Jess Rivera, historiador local experto en la poca de la II R epblica espaola que est llevando a cabo ahora una investigacin precisamente sobre la guerra civil en Candeleda, lo mismo asesinaron a cien que a trescientos en la desbandada posterior a la toma de la plaza... cuando se da el caso de que en esta localidad se respet a rajatabla la legalidad vigente y ni un solo franquista sufri dao alguno durante los meses de control republicano. Aun as, el castigo fue tremendo. El Foro por la Memoria ha documentado ms de un centenar de fusilados en la zona y ha trabajado hasta el momento en el levantamiento de tres fosas comunes.

Para dar digna sepultura a los cuerpos que se van encontrando, la organizacin memorialista ha construido en el cementerio civil del pueblo, con una subvencin del Ministerio de la Presidencia, una fosa mausoleo que homenajea a las vctimas del fascismo y los ideales democrticos por los que lucharon. Se erigi este otoo un lugar en el que se afirman los valores positivos de libertad y justicia social que defendieron contra los amigos de Hitler y Mussolini. Los activistas del Foro pensaron que resultaba conveniente adornar la tumba con una imagen laica y a la vez llena de esperanza, que fuera hermosa porque no podan ser cmplices de la pedagoga del terror franquista levantando un monumento ttrico o amenazador. Adems, tena que dejar bien clara la legitimidad de las ideas republicanas ms all del manido discurso de los horrores de la guerra, que echa en el mismo saco a los defensores de la democracia y los golpistas . Al fin y al cabo, la sublevacin militar derrib una democracia constitucional, un estado de Derecho con todas las de la ley, y a estas alturas el mejor homenaje a quienes dieron su vida por la soberana popular y la legalidad vigente del momento, y que siguen olvidados en las cunetas de las carreteras, era erigir bien altos sus smbolos y dejar bien claro que no son nada de lo que avergonzarse. As que el Foro por la Memoria del Valle del Titar y la Vera tom la decisin de pintar, en el muro principal del mausoleo, el cuadro Alegora de la II Repblica Espaola, una imagen representativa del periodo histrico y de las ideas del bando del poder legtimo del pueblo. Consiste en una joven de cuerpo bello y generoso que sostiene una balanza de la justicia y una bandera tricolor, acompaada de un len de las cortes, un arco iris, una locomotora, un avin y un paquebote. Simboliza la democracia, la justicia y el progreso, el ncleo duro de las ideas republicanas que tanto fastidiaban a esa Espaa que, segn Machado, nos haba de helar el corazn...

Y nos lo sigue helando, porque la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Candeleda ha notificado hace unos das al Secretario del Foro por la Memoria comarcal que, segn la interpretacin que hace el gobierno municipal de la Ley de la Memoria Histrica, esa pintura es nada menos que un fraude de ley si pretende ampararse en el citado texto legal para poder existir, como si slo esa ley reciente amparara la expresin de los smbolos y valores de los vencidos en la guerra. La notificacin del acuerdo de la Junta de Gobierno dice lo que sigue:

<<[...] esta Junta de Gobierno informa al interesado, que la entrada en vigor de la Ley 52/2007, no ampara la realizacin de obras o smbolos dirigidos a la recuperacin de la memoria histrica si estos van a ser fuente de conflicto social, tal y como dice el artculo 1 de la citada Ley en la declaracin de objetivos la presente Ley tiene por objeto (sic) adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de divisin entre los ciudadanos, todo ello con el fin de fomentar la cohesin y la solidaridad entre las diversas generaciones de espaoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales. As pues no ampara la nueva realizacin de obras o smbolos que vuelvan a llevar al enfrentamiento. Siendo un fraude de ley el amparo de estas actuaciones en la citada Ley. [...]>>.

Es curioso que esta amalgama de sntomas de tardofranquismo haya sido redactada por un equipo de gobierno en el que todos los concejales menos uno pertenecen al PSOE. Unos das antes de que el Foro recibiera esta notificacin, en plena Navidad, algn imbcil, no se sabe si por casualidad, llen de su despreciable mierda subhumana el monumento, que ya ha sido limpiado convenientemente. Se trata de demostrar, as, que la hermosa alegora de la Repblica, es decir, de todos y cada uno de los valores democrticos, vuelve a llevar al enfrentamiento? Sostiene entonces el consistorio candeledano que fueron la Repblica (un autntico estado de derecho), sus valores constitucionales y sus smbolos los que llevaron al enfrentamiento? Quieren volver a imponer que el golpe de estado fascista, liderado por la Falange, fue cuanto menos tan legtimo como el orden democrtico que sustituyeron por una dictadura sangrienta? Piensan quizs que deben retirarse los monumentos de homenaje a las vctimas del terrorismo, con sus smbolos espaolistas, de los cementerios del Pas Vasco, porque vuelven a llevar al enfrentamiento?

Recordar no es trocar la verdad por cuentos que legitiman los peores horrores. Es muy triste que, a pesar de las promesas de los legisladores, se est tratando de utilizar la Ley de la Memoria Histrica como una autntica ley de punto final. Slo al que qued impune de todos sus crmenes le conviene un falso recuerdo, que es como decir el autntico olvido. Esa ley habla de reparar los daos sufridos por generaciones de espaoles sometidos al asesinato, la tortura y la represin por sus ideas democrticas. Cules son, si no, los valores y libertades constitucionales en torno a los que debemos fomentar la cohesin y la solidaridad entre las diversas generaciones de espaoles? Los que propugnan la censura de smbolos demcratas porque fueron derrotados por un golpe de estado sangriento?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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