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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2011

Economa, insostenibilidad, ceguera voluntaria, futuralgia

Jorge Riechmann
Bostezo


1 Despus de las burbujas econmicas, toca apretarse el cinturn. Hemos estado viviendo por encima de nuestros medios, gastando lo que no tenamos, endeudndonos en exceso: ahora toca evaluar sobriamente la situacin, y adecuar los gastos a los recursos disponibles. Pero no estoy hablando de la crisis financiera y econmica que empez en 2007. Me refiero al capitalismo industrial que comenz a mediados del siglo XVIII.

2 Cabe pensar que, en algn sentido, estemos viviendo tiempos normales? Despus del crash financiero global de 2008, hasta los columnistas de prensa y los ministros de economa dicen que vivimos tiempos excepcionales: que han saltado por los aires las reglas de juego inamovibles hasta ayer mismo. Pero importa darse cuenta de que esta no es solo una crisis financiera; ni solo una crisis econmica que puede transformarse en una gran depresin mundial. Va mucho ms all. Vivimos en un mundo de las muchas crisis. Pero la ms bsica es la crisis de nuestra relacin con la biosfera: an no hemos aprendido a habitar esta Tierra. Llevamos un par de siglos y sobre todo, el medio siglo ltimo viviendo dentro de una mquina infernal. Si crece, destruye (lo ecolgico, pero no slo lo ecolgico). Y si no crece, devasta (lo social, pero no slo lo social): No ha llegado la hora de salir fuera de esa mquina diablica?

3 Todo el perodo del capitalismo y la sociedad industrial los dos ltimos siglos de historia humana, para abreviar cabe considerarlo como una gran burbuja especulativa: podramos llamarlo, de manera bastante precisa, la burbuja termoindustrial, o la burbuja fosilista industrial. Ahora tenemos ya muy poco tiempo para ingeniar una civilizacin industrial sostenible. En las burbujas inmobiliaria o financiera, los especuladores toman prestado del futuro y la pompa de jabn estalla cuando se hace evidente que esas deudas no podrn ser reembolsadas. En la burbuja fsil, hemos estado tomando prestado muy irresponsablemente del pasado: la gigantesca riqueza de hidrocarburos fsiles acumulada a lo largo de millones de aos. Ahora comenzamos a ver el fondo del arcn: el tesoro se acaba.

4 Puede haber un fin de la historia? Claro: pero no en el sentido de acabamiento y grandioso cumplimiento a lo Hegel y Fukuyama, sino en el mucho ms trgico que se vincula con el desplome de la civilizacin humana (quiz incluso la desaparicin de la especie humana). Tal desastre que est en nuestro horizonte inmediato al menos desde la introduccin de las armas nucleares a partir de 1945 es hoy una posibilidad an ms acuciante que antes, a medida que vamos entreviendo la dinmica de un posible colapso civilizatorio bajo la doble presin del peak oil y el calentamiento climtico. Bruce Hoeneisen Frost en 1999: El lmite natural de la capacidad de sustentacin de la Tierra, una vez que se agoten el petrleo, el gas natural y el carbn (y suponiendo que la humanidad tenga la sabidura de no usar reactores nucleares), ser de aproximadamente tres mil millones de personas. Esta es la poblacin que pueden sostener las fuentes renovables de energa. (...) El siglo XXI es el perodo de transicin que divide en dos la historia de la humanidad. Por un lado la era del crecimiento ilimitado [basado en los combustibles fsiles]; por otro, la era de la limitacin material. Ligero, lento, cerca, silencioso, solar. Cinco adjetivos que bastan para definir esa otra manera de estar en el mundo que necesitamos desesperadamente y de la que no vamos a ser capaces?

5 De qu trata la economa? La respuesta convencional -que hoy prevalece-reza: trata de la reventa con beneficio (generacin de valor aadido). Nosotros, por una parte, tenemos que reivindicar la respuesta de la economa poltica clsica, la de Aristteles y Adam Smith y Karl Marx: trata de producir bienes y servicios tiles para los seres humanos. Y, por otra parte, tenemos que sealar los lmites de esa respuesta clsica, reformulndola a partir de las aportaciones de la economa ecolgica (que trata de conectar el mundo del valor econmico con sus bases biofsicas) y de la economa feminista (con su nfasis en la importancia de la reproduccin social y los cuidados). Herman E. Daly en 1971: El steady-state [o la sostenibilidad] exigiran menos de nuestros recursos ambientales, pero mucho ms de nuestros recursos morales.

6 George Monbiot en 2002: El capitalismo es un culto milenarista, elevado al rango de religin mundial. (...) Igual que los cristianos imaginan que su Dios los salvar de la muerte, los capitalistas creen que los suyos los librarn de la finitud. A los recursos del mundo, aseveran, les ha sido garantizada la vida eterna. Pero basta una reflexin breve para mostrar que esto no puede ser verdad. Las leyes de la termodinmica imponen lmites intrnsecos a la produccin biolgica. Incluso la devolucin de la deuda, el pre-requisito del capitalismo, resulta matemticamente posible solo a corto plazo. Heinrich Haussmann ha calculado que un simple pfennig invertido al 5% de inters compuesto en el ao cero de nuestra era sumara hoy un volumen de oro de 134.000 millones de veces el peso del planeta. El capitalismo persigue un valor de produccin conmensurable con el reembolso de la deuda. (...) Una razn por la que fallamos en comprender un concepto tan simple como el de finitud es que nuestra religin se fund sobre el uso de los recursos de otras personas: el oro, el caucho y la madera de Amrica Latina; las especias, el algodn y los tintes de las Indias orientales; el trabajo y la tierra de frica. La frontera de la explotacin les pareca indefinidamente expansible a los primeros colonizadores. Ahora la expansin geogrfica ha alcanzado sus lmites, el capitalismo ha desplazado su frontera del espacio al tiempo: acaparar recursos de un futuro infinito. (...) Todos los que estn en el poder hoy saben que su supervivencia poltica depende de cmo se roba al futuro para entregarlo al presente. Y tambin ese robar al futuro para entregarlo al presente tiene lmites que hemos alcanzado ya o estamos a punto de alcanzar; pero el de las gentes como Monbiot es el tipo de mensaje veraz que casi nadie parece tener inters en escuchar. Una teora econmica y todava ms, una prctica que solo atiende al valor aadido, sin preocuparse nunca del valor sustrado: ah se muestra la fenomenal ceguera voluntaria de esta civilizacin. El inversor es un demente megalmano que piensa que el mundo le debe un 6 un 8% anual. (Tambin hay locos furiosos que estn convencidos de que se les debe un 20%.) Y a esos psicpatas ha entregado el capitalismo el control del mundo! A los demcratas, que creen que la gente debe gobernarse a s misma, los realistas no dejan de echarles en cara su incorregible ingenuidad: ellos saben bien que quienes gobiernan y gobernarn son esa camarilla demente a la que llaman los inversores.

7 El desajuste ltimo, el que condena de forma inapelable a este sistema econmico con sus pompas y sus obras--, es una idea errnea: tratar de vivir dentro de un planeta esfrico y finito como si se tratase de una Tierra plana e ilimitada. Como si los recursos naturales fuesen infinitos, como si la entropa no existiese, como si los seres humanos fusemos omnipotentes e inmortales. Mercantilizacin nihilista en lo econmico, individualizacin anmica en lo social: esa es la propuesta del sistema. Mi amigo Rafael: No me voy a morir sin ver el final del capitalismo. Y no es ningn jovencito, sino un jubilado (muy activo)...

8 Si miramos la cruda realidad de frente, probablemente habra que decir: la suerte est echada. La crisis financiera de 2008 probablemente fue la ltima oportunidad de quebrar a tiempo la desastrosa hegemona neoliberal de los ltimos decenios; la cumbre de Copenhague en diciembre de 2009 probablemente fue la ltima oportunidad para salvar el equilibrio climtico del planeta. Solo puede uno hacer pie en la pequea repisa del probablemente: esperar lo inesperado, deca el viejo Herclito, porque en otro caso, con seguridad, no lo hallaremos. Esperar lo inesperado, desearlo, convocarlo, no dejar de luchar por materializarlo. El siglo XX fue trgico. El siglo XXI multiplicar la tragedia.

9 Futuralgia: dolor por la vida que podra ser, por la plenitud que cabra alcanzar. Rabia contra quienes nos amputan nuestras posibilidades mejores, en una poca tenebrosa la nuestra donde el porvenir se halla trgicamente amenazado. Ardiente desconsuelo, sin resquicio por donde pudiera colarse la indecente denigracin de lo humano. Ferocidad, ninguna. Pero s rabia: la rabia de una futuralgia que abrasa.

10 No me cansar de repetirlo: nuestros hroes culturales deberan ser Ssifo el que no deja de empujar su peasco montaa arriba, pese a que rueda cuesta abajo una y otra vez y el barn de Mnchhausen el que trata de sacarse a s mismo del pantano tirando de su propia coleta--. Si es que estamos an interesados en ser humanos, en llegar a ser humanos.

http://www.revistabostezo.com/detalle_texto.php?recordID=51


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