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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2011

Sudn del Sur
A las puertas del nacimiento de un nuevo Estado

Txente Rekondo
Gara/Rebelin


El prximo 9 de enero tendr lugar el referndum de independencia en el sur de Sudn, y si logra el voto favorable del 60% de la poblacin (algo que la mayora de los analistas coinciden en que suceder), el continente africano aportar el nuevo estado de Sudn del Sur al puzzle estatal mundial.

La consulta independentista es el fruto del Acuerdo General de Paz (CPA) que en 2005 puso fin a la guerra entre el norte y sur del actual Sudn, y que ya entonces, con el respaldo de la llamada comunidad internacional, fijaba un plazo para dicha convocatoria que tendr finalmente lugar estos das.

Son muchas las fuentes que apuntan a la actitud colonialista de los britnicos como punto de partida del conflicto moderno que ha vivido Sudn en las ltimas dcadas. Estos, gobernaron el norte y el sur como dos entidades separadas, pero sin materializar la creacin de dos estados independientes, y como apunta un profesor retirado de Malakal, "el sufrimiento de los sureos se cre en la poca colonial".

En los ltimos momentos de la poca colonial y tras la independencia, la poblacin del sur percibe la nueva situacin como el cambio del dominio europeo por el rabe, y mayoritariamente optaron por la lucha en busca de un mejor acuerdo. Desde el norte, se recibieron ya entonces un sinfn de promesas (desarrollo parejo de ambas regiones, "sistema autnomo en el sur") que se fueron quedando en papel mojado, una actitud que han ido repitiendo los diferentes lderes norteos a la largo de estos aos.

Pero la lite del norte fue ms all, y no dudaron en inundar el sur con profesores rabes, junto a clrigos musulmanes, comerciantes, policas y militares, con el claro propsito de hacer de Sudn del Sur una provincia ms, al tiempo que se arabizaba e islamizaba la regin.

Con el paso de los aos, y con las dirigentes guerras habidas, los dirigentes de Jartum han utilizado el mal llamado "problema del sur" en sus pugnas internas por el poder, y los llamamientos a la "unidad" de Sudn han venido de la mano de "soluciones" militares y maniobras para desestabilizar el sur.

Por ello no debe extraar que las calles del sur estn llenas de carteles con eslganes como "La unidad a la fuerza es esclavitud","La separacin trae la paz" o "El referndum es la oportunidad de oro para tu total independencia".

El proceso post-referndum no va a estar exento de dificultades. Tanto a nivel interno como de cara a las relaciones entre norte y sur, sin olvidar tampoco las reacciones que puedan darse entre los principales actores extranjeros, ms pendientes de sus propios intereses que de los de las poblaciones locales.

En clave interna, los retos que deber afrontar el nuevo estado de Sudn del Sur son muchos y muy importantes, algunos adems dependen en buena medida de los acuerdos con el norte, sobre todo en la gestin y reparto de las riquezas petrolferas que mayoritariamente se encuentran en el sur. Como sealan los lderes independentistas, el referndum es el comienzo de un nuevo camino que deberemos asfaltar entre todos. Aspectos simblicos (el nombre del pas), las relaciones con el conjunto del continente africano, el desarrollo de sectores bsicos como alimentacin, educacin e infraestructuras, sern algunos de los retos ms inminentes.

Probablemente en el nuevo escenario que se generar a partir del prximo domingo, las relaciones entre norte y sur sern las que ms peso condicionador puedan presentar. Asuntos como la delimitacin de las fronteras entre ambos estados, sobre todo los que afectan a Abyei, Kordofan sur y el Nilo Azul, zonas todas ellas muy ricas (petrleo, agua, oleoductos) y altamente militarizadas, donde los dirigentes del norte no han dudado en utilizar la baza tribal para provocar enfrentamientos y dificultar el proceso. Hay que recordar adems, que el da del referndum, en Abyei tendr lugar otra votacin para decidir si integrarse en el sur o permanecer en el norte, pero la falta de entendimiento ha obligado a aplazarlo.

Otro aspecto clave ser la situacin que tendrn que afrontar los ciudadanos del sur en el norte y viceversa. En el primer caso la minora surea que permanece en el norte puede tener serias dificultades tras las declaraciones de los dirigentes de Jartum de aplicar la sharia en caso de separacin.

Tambin habr que ver las negociaciones en torno al reparto y control de las riquezas petrolferas (entre el 82 y 95% de los pozos se encuentran el sur, pero de momento la nica va de exportacin pasa por el norte); la posicin del nuevo estado del sur en torno a los acuerdos sobre el agua que tienen Sudn y Egipto; la divisin de la deuda que a da de hoy tienen Sudn (una amenaza que el norte utiliza para condicionar el futuro independiente del sur); los acuerdos que permitan la movilidad de los grupos de pastores; o temas como la moneda, los acuerdos internacionales y la seguridad y desmilitarizacin de algunas zonas.

La reaccin de terceros actores tambin hay que tenerla en cuenta. Por un lado nos encontramos con el temor ya manifestado por algunos dirigentes africanos ante el precedente que se puede dar tras la independencia de Sudn del Sur. Ya en 1993, cuando Eritrea logro su independencia, se oyeron quejas similares, y es que muchos estados africanos no quieren no or hablar de un cambio de las actuales fronteras en el continente, herencia de una disposicin colonialista que en muchos casos ha sido uno de los motivos de guerras y enfrentamientos ms crueles de las ltimas dcadas.

Esos lderes temen que las reivindicaciones nacionales de Somalilandia, del Sahara Occidental, de Casamance, Cabinda o Zanzbar se reactiven o ganen an ms fuerza, y todo ello lleve a una alteracin sustancial de las actuales fronteras africanas. Poco o nada dicen esos mismos lderes del derecho a la libre determinacin de los pueblos anteriormente mencionados, ya que de aplicarse dicho derecho veran seriamente mermados sus privilegios actuales algunos de los estados afectados.

La actitud de la llamada comunidad internacional tambin tendr su peso. Si bien es cierto que sta ha impulsado el acuerdo de paz y el referndum, habr que ver la posicin de cada uno de los principales actores a la hora de afrontar sus propios intereses. China, India, Rusia, EEUU y algunos estados europeos llevan tiempo "invirtiendo" en la industria del petrleo o en agricultura, y todo hace indicar que su posicin se basar en ese balance hacia sus ganancias, aunque oficialmente no ser nada fcil que alguno de ellos se oponga al resultado final.

Una posible "vctima colateral" la encontramos en Darfur. Las negociaciones de paz en esta zona han fracasado, tras la ausencia de los principales grupos rebeldes, y la situacin se ha venido deteriorando en las ltimas semanas. Enfrentamientos entre rebeldes y tropas de Jartum, se han visto acompaados de luchas entre partidarios y detractores del proceso de Doha en los campos de refugiados.

Desde Darfur algunas fuentes manifiestan su temor a que tras el referndum, este conflicto pase a segundo plano, o se presente como una ?guerra de baja intensidad? asumible por la comunidad internacional. Otros apuntan que la creacin de un nuevo estado puede dar impulso tambin a las demandas secesionistas de Darfur, con fuertes races histricas (fue incorporado a Sudn en 1916) y sociales (discriminacin y opresin de las lites norteas).

La historia de Sudn del Sur ha estado caracterizad en las ltimas dcadas por la colonizacin, la explotacin, la marginacin y el engao con falsas promesas por parte de diferentes "poderes extranjeros", primero los britnicos, posteriormente las fuerzas anglo-egipcias y finalmente las lites del norte.

En los ltimos aos, desde Jartum se ha declarado la jihad contra el sur, se ha intentado implantar la sharia en todo el pas, sin respetar las diferencias que existan, se ha desarrollado una marginacin econmica y poltica hacia el sur, apostado por polticas de divisin, se han incumplido la mayora de los acuerdos y se ha implantado una cultura de impunidad de los dirigentes del norte. Con esos datos, "a quin le quedan ganas de permanecer unidos?", se preguntan los sureos.

Los partidarios de la independencia, no obstante, apuntan que la separacin est inspirada ms all de esas quejas y realidades discriminatorias para su pueblo, y que no desean una separacin como "fruto de la frustracin y desesperanza".

En ese sentido han sealado que "nosotros, el pueblo de Sudn del Sur, para la conservacin de la vida humana, la libertad y la dignidad, ahora y para la posteridad, declaramos nuestra separacin de Sudn, y establecemos de esta manera la Repblica de Sudn del Sur, donde los derechos inalienables son el fundamento y sern permanentemente protegidos y promovidos".

Desde Sudn del Sur se manda un claro mensaje de esperanza "que se sepa en todo el mundo que una repblica de la libertad y la igualdad nace en el continente africano. Que se sepa que esta repblica es sinnimo de libertad y est en contra de la tirana, nacional o extranjera. Que se sepa que nuestra nacin ha nacido!".

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)

http://www.gara.net/paperezkoa/20110108/241912/es/A-puertas-nacimiento--nuevo-Estado

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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