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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2011

La ciencia como aliada

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Que la ciencia y la tecnologa han sido vistas con ojos contradictorios, no siempre afables, por movimientos emancipatorios es cosa sabida y nada infrecuente, a pesar de la alianza deseada, buscada y proclamada entre el movimiento obrero y resistencias afines y el conocimiento positivo, y el legado de aquella tradicin que dijo trasladarse desde el socialismo desiderativo al socialismo amigo del conocimiento cientfico. Detrs de la bomba de Hiroshima est la ciencia puntera de mediados del siglo XX, se ha sealado con mirada crtica; tras el armamento imperial usado en guerras contra Yugoslavia, Irak y Afganistn est la tecnologa armamentstica ms sofisticada, se seala razonablemente [1].

Sera absurdo, sin embargo, no ver las otras caras del complejo poliedro y la necesidad que los movimientos crticos tienen de conocimientos cientficos no sesgados ni serviles.

Pblico [2] informaba recientemente de una nueva investigacin, publicada en enero de 2010 en Nature Geoscience, la primera que realiza predicciones relacionadas con el calentamiento global a muy largo plazo, realizada por cientficos de las universidades de Victoria y Calgary (entre ellos, el climatlogo Shawn Marshall), donde se arguye que los actuales niveles ascendentes de dixido de carbono afectarn al clima del planeta por lo menos hasta el ao 3000, lo que provocar, lo que puede provocar dentro de un milenio, un colapso de la placa de hielo de la Antrtida occidental y una probable subida media del nivel del mar de al menos cuatro metros.

El estudio propone simulaciones sobre lo que ocurrir en el futuro situndose en dos deseables mundos posibles. Un escenario, visto lo que vemos, poco probable en el segundo caso e imposible desde luego en el primero. Primer escenario considerado: las emisiones se han reducido a cero en 2010. Pasemos pgina. Segundo escenario (tan optimista como Cndido): la emisin de CO2 se detendr a finales de siglo, en 2100.

En el segundo escenario, las tierras de frica el Sur, como suele ocurrir, sale peor parado que el Norte, que tampoco saldra indemne desde luego-, el 30% de las tierras del continente expoliado y maltratado, sufrira desertizacin y un calentamiento de ms de cinco grados de las aguas ocenicas provocara el colapso de la placa de hielo de la Antrtida occidental (el 10% de los 25 millones de km3 de hielo de todo el continente).

Los investigadores admiten prudentemente, no son alarmistas profesionales, que deben perfeccionar sus modelos informticos de simulacin, la prediccin es a un plazo enorme, para entender mejor el impacto de la temperatura del ocano.

Lo esencial, aunque sea estemos frente a una conclusin provisional y revisable: el calentamiento del planeta continuar, aunque dejsemos de usar completamente combustibles fsiles y emitir CO2, en lugar de detenerse o incluso de revertir la situacin. Estos son los datos conocidos del problema, estas son las fuentes que los movimientos alternativos deben manejar, con la prudencia necesaria, en sus crticas y movilizaciones, anclando la urgencia de sus propuestas en trabajos de una ciencia que aspira a la veracidad y no a la complacencia.

Lo malo (politicamente) de la ciencia actual es que es demasiada buena (gnoseolgicamente) [3], coment Manuel Sacristn hace ms de 30 aos. Un aforismo, una reflexin, que refleja bien la complejidad de la situacin y que sigue siendo un buen punto de partida en una poca en que prcticas cientficas y tecnolgicas bordean el abismo e incrementan su dependencia financiera (y temtica) de las grandes corporaciones y no slo, desde luego, de instituciones pblicas.

Notas:

[1] Tampoco la ciencia social, por decirlo generosamente, sale muy bien parada. Antonio Baos (No ha sido culpa suya, padres, Pblico, 10 de enero de 2010, p. 7) ha recordado a James U. McNeal y su infame Children as consumers: hay que educar a la infancia en lo nico que, sin atisbo de duda, llegarn a ser: consumidores (No es necesario sealar la prole que tena en mente McNeal).

[2] El cambio climtico seguir hasta el ao 3000, Pblico, 10 de enero de 2011, p. 25.

[2] Vase, especialmente, Manuel Sacristn, Sobre los problemas presentemente percibidos (1981), Papeles de filosofa, Icaria, Barcelona, 1984, pp. 453-467, y Reflexin sobre una poltica socialista de la ciencia (1979), Seis conferencias, El Viejo Topo, Barcelona, 2005, pp. 55-82.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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