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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2011

Indgnate

Miguel Izu
Rebelin


Stphane Hessel es el escritor de moda en Francia. Su panfleto en el mejor sentido de la palabra- de 32 pginas Indignez vous! (Indignaos! o Indgnate!) se public a fines de octubre con una tirada de 8.000 ejemplares y lleva vendidos ms de 600.000 ejemplares, siendo el libro de no ficcin ms vendido estas navidades (todava no hay editada traduccin castellana, las citas que se harn en el siguiente resumen son caseras).

El autor escribe desde sus 93 aos, confiesa que cerca ya del final, recordando los orgenes de su compromiso poltico, los aos de la Resistencia. Nacido en Berln en 1917 en el seno de una familia juda que emigr a Francia, tras la victoria nazi de 1940 se uni a la Francia libre de De Gaulle en Londres; de vuelta clandestinamente en 1944 al Pars ocupado fue detenido por la Gestapo y deportado; pas entre otros por el campo de concentracin de Buchenwald, logr sobrevivir adoptando una identidad falsa, se evadi hasta dos veces y regres a Pars. En la posguerra ingres en la diplomacia y, destinado en las Naciones Unidas, particip en la redaccin de la Declaracin Universal de Derechos del Hombre de 1948. Posteriormente represent a Francia en diversas organizaciones internacionales, apoy la independencia de Argelia, se afili al Partido Socialista, en los ltimos aos viaja a Gaza para denunciar la guerra. Siempre me he situado al lado de los disidentes, afirma.

Invoca los principios establecidos en 1944 por el Consejo Nacional de la Resistencia para la Francia liberada, principios ms necesarios que nunca y que hoy han quedado traicionados: Un programa completo de Seguridad Social, dirigido a asegurar a todos los ciudadanos los medios de existencia en todos los casos en que sean incapaces de obtenerlo por su trabajo; una jubilacin que permita a los trabajadores mayores acabar dignamente sus das. Las fuentes de energa, la electricidad, el gas, las minas de hulla, los grandes bancos, nacionalizados. Este programa preconizaba, adems, la vuelta a Ia nacin de los grandes medios de produccin monopolizados, fruto del trabajo comn, las fuentes de energa, las riquezas del subsuelo, las compaas de seguros y los grandes bancos; la instauracin de una verdadera democracia econmica y social, implicando la privacin a los grandes feudos econmicos y financieros de la direccin de la economa. El inters general debe primar sobre el inters particular, el reparto justo de la riqueza creada por el mundo del trabajo ha de primar sobre el poder deI dinero. La Resistencia propone una organizacin racional de la economa que asegure la subordinacin de los intereses particulares aI inters general y rechace la dictadura profesional instaurada a imagen de los estados fascistas; el Gobierno provisional de la Repblica toma su relevo.

Y sigue desgranando Hessel el programa de la Resistencia: Una verdadera democracia necesita una prensa independiente; la Resistencia lo sabe, Io exige, defendiendo la libertad de prensa, su honor y su independencia del Estado, de los poderes del dinero y de influencias extranjeras. Es eso lo que todava protegen las ordenanzas sobre prensa desde 1944, y es eso lo que est en peligro hoy. La Resistencia llamaba a la oportunidad efectiva de todos los nios franceses de gozar de la instruccin ms desarrollada, sin discriminacin; en cambio, las reformas propuestas en 2008 van contra este proyecto. Jvenes profesores, cuya accin apoyo, se negaron a aplicarlas y vieron sus salarios recortados como sancin. Se han indignado, han desobedecido, juzgaron esas reformas demasiado alejadas del ideal de la escuela republicana, demasiado al servicio de una sociedad deI dinero que ya no desarrolla lo suficiente el espritu creativo y crtico. Es toda la base de las conquistas sociales de la Resistencia lo que hoy est en cuestin .

Reivindica Hessel la obra realizada a partir de 1945 segn el programa del Consejo Nacional de la Resistencia: Se atreven a decirnos que el Estado ya no puede asegurar los costes de estas medidas sociales. Pero, cmo puede faltar hoy el dinero para mantener y prolongar estas conquistas cuando Ia produccin de riqueza ha aumentado considerablemente desde la Liberacin, el perodo en que estaba arruinada Europa? Si no fuera porque el poder deI dinero, tan combatido por la Resistencia, nunca fue tan grande, insolente, egosta, con sus servidores introducidos hasta en las ms altas esferas del Estado. Los bancos privatizados se muestran sobre todo preocupados por sus dividendos y los altos salarios de sus dirigentes, no por el inters general. La brecha entre los ms pobres y los ms ricos nunca fue tan importante; y la competicin por el dinero nunca estuvo tan animada.

Hessel llama a la indignacin, la misma indignacin que era la base de la Resistencia: Nosotros, veteranos del movimiento de resistencia y de las fuerzas combatientes de la Francia libre, llamamos a las jvenes generaciones a hacer vivir, a transmitir la herencia de la Resistencia y sus ideales. Les decimos: tomad el relevo, indignaos! Los responsables polticos, econmicos, intelectuales, y el conjunto de la sociedad no deben resignarse ni dejarse impresionar por la actual dictadura internacional de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia. Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, tener un motivo de indignacin. Es precioso. Cuando algo indigna, como yo me indign con el nazismo, entonces nos hacemos militantes, fuertes y comprometidos.

Cuenta Hessel la fuerte influencia que recibi de Sartre, de su mensaje libertario y de su afirmacin de que sois responsables en cuanto individuos. Compara las dos visiones de la historia que personifica en Hegel y en Benjamn. Mi optimismo natural, que quiere que todo lo deseable sea posible, me llevaba hacia Hegel. El hegelianismo interpreta el devenir de la historia de Ia humanidad como poseedora de un sentido de la libertad humana progresando etapa a etapa. La historia se hace con choques sucesivos, es la toma de conciencia de sus desafos. La historia de las sociedades progresa y, al final, eI hombre alcanza su libertad completa, conseguimos el Estado democrtico en su forma ideal. Pero existe otra concepcin de Ia historia: El progreso hecho por la libertad, la competicin, la carrera a siempre ms, esto se puede vivir como un huracn destructor. As es como lo representa un amigo de mi padre, eI hombre que comparti con l la tarea de traducir al alemn En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Es el filsofo alemn Walter Benjamin. l haba obtenido un mensaje pesimista de un cuadro del pintor suizo Paul Klee, el Angelus Novus, donde la figura deI ngel abre los brazos como para contener y rechazar una tempestad que l identifica con el progreso. Pobre Benjamn, se suicidar en septiembre de 1940 para huir del nazismo, el sentido de Ia historia es el camino irresistible de catstrofe en catstrofe.

Alerta contra la indiferencia; admite que hoy los motivos para la indignacin estn menos claros que en otro tiempo en un mundo complejo, interdependiente, interconectado, no es fcil saber quin gobierna, quin decide en realidad. Pero en ese mundo, hay cosas insoportables. Para verlas, hay que mirar bien, hay que buscar. Digo a los jvenes: buscad un poco, las vais a encontrar. La peor de las actitudes es la indiferencia, decir: yo no puedo hacer nada, a m ya me va bien. Comportndoos as perdis uno de los elementos esenciales que nos hacen humanos: la facultad de indignacin y de compromiso que es su consecuencia.

Identifica dos grandes desafos: la inmensa brecha entre pobres y ricos que no deja de crecer, y los derechos humanos y la salud del planeta. Recuerda el momento en que se proclamaron los derechos universales del hombre en 1948:

A Ren Cassin debemos el trmino de derechos universales y no internacionales como proponan nuestros amigos anglosajones. Porque ah se juega la salida de la segunda guerra mundial: emanciparse de las amenazas que el totalitarismo hizo pesar sobre Ia humanidad. Para emanciparse, hay que conseguir que los Estados miembros de Ia ONU se comprometan a respetar estos derechos universales. Es una manera de desbaratar el argumento de la plena soberana que un Estado puede hacer valer para entregarse a cometer crmenes contra la humanidad sobre su suelo. Fue el caso de Hitler que se consideraba amo supremo autorizado a provocar un genocidio. Esta declaracin universal debe mucho a la repulsin universal hacia el nazismo, el fascismo, el totalitarismo y, tambin, a travs de nuestra presencia, al espritu de la Resistencia .

Afirma Hessel que hoy, mi principal indignacin concierne a Palestina, a la franja de Gaza, a Cisjordania. Ese conflicto es la fuente misma de la indignacin. Describe Gaza como una prisin a cielo abierto para un milln y medio de palestinos y lamentndose afirma que los judos puedan perpetrar ellos mismos crmenes de guerra es insoportable; por desgracia la historia da pocos ejemplos de pueblos que desperdician las lecciones de su propia historia.

Apuesta por la accin no violenta, el camino que debemos aprender a seguir: Estoy convencido que el futuro pertenece a la no violencia, a la conciliacin de las diferentes culturas. Es la va por la que Ia humanidad debe salvar su prxima etapa. Y aqu, refuto a Sartre, no podemos disculpar a los terroristas que lanzan bombas, aunque los podamos comprender. Sartre escribi en 1941: Reconozco que la violencia bajo cualquier forma que se manifieste es un fracaso. Pero es un fracaso inevitable porque estamos en un universo de violencia. Y si es verdad que el recurso a la violencia mantiene la violencia y arriesga a perpetuarla, en verdad tambin es el nico medio para hacerla cesar. Yo aadira que la accin sin violencia es un medio ms seguro de hacerla cesar. No podemos apoyar a los terroristas, como Sartre hizo en nombre de este principio durante Ia guerra de Argelia, o en el momento deI atentado de los juegos de Munich, en 1972, cometido contra atletas israeles. No es eficaz y Sartre mismo acabara por interrogarse al fin de su vida sobre el sentido del terrorismo y por dudar de su razn de ser. Decirse Ia violencia no es eficaz es mucho ms importante que saber si se debe condenar a los que se entregan a ella. El terrorismo no es eficaz.

Despus de los progresos conseguidos a partir de 1948 (descolonizacin, fin del apartheid, cada del imperio sovitico, cada del muro de Berln) Hessel considera que los primeros aos del siglo XXI son una poca de retroceso. Pero no renuncia a la esperanza y finaliza con un llamamiento a la insurreccin pacfica:

Con ocasin del sexagsimo aniversario del Programa del Consejo Nacional de la Resistencia decamos en marzo de 2004 los veteranos de los movimientos de Resistencia y las fuerzas combatientes de la Francia libre (1940-1945), que ciertamente el nazismo fue vencido gracias al sacrificio de nuestros hermanos y hermanas de la Resistencia y las Naciones Unidas contra la barbarie fascista. Pero esta amenaza no desapareci totalmente y nuestra clera contra la injusticia est siempre intacta.

 

No, esta amenaza no desapareci totalmente. Llamemos siempre a una verdadera insurreccin pacfica contra los medios de comunicacin de masas que proponen como horizonte para nuestra juventud slo el consumo en masa, el desprecio de los ms dbiles y de la cultura, Ia amnesia generalizada y la competicin a ultranza de todos contra todos.

 

A quienes harn el siglo XXI les decimos con afecto: CREAR ES RESISTIR, RESISTIR ES CREAR .

El xito de este escrito en Francia probablemente tiene una lectura nacional ya que apela a ciertos resortes sentimentales de la guerra mundial, la Resistencia, la refundacin de la repblica, especialmente eficaces entre la izquierda francesa. Pero cabe una lectura espaola del texto que conduce a una no menor indignacin que la que expresa Hessel.

En Espaa no hubo victoria sobre el fascismo, no triunf la resistencia al franquismo. Mientras en 1945 en Francia y otros pases europeos se implantaba la democracia y se soaba con esa plena democracia econmica y social a la que alude Hessel, aqu quedaban todava treinta aos de dictadura. Pero, de alguna manera, tarde, con muchas concesiones al pasado, con renuncias, tambin a partir de 1975 lleg el momento de la esperanza. La ocasin de implantar el cumplimiento efectivo de la Declaracin Universal de Derechos Humanos, la ocasin de ser tambin europeos con el sentido de progreso que tena la expresin en la salida del franquismo, la oportunidad de recuperar las ilusiones truncadas en 1936.

Buena parte de lo que en Francia fue el programa de la Resistencia en Espaa se incorpor a la Constitucin de 1978. Aunque hubo cesiones importantes (monarqua parlamentaria, indisoluble unidad de la nacin espaola, papel de las fuerzas armadas, economa de mercado, rigidez de la reforma) el texto constitucional recibe buena parte de la mejor tradicin de la posguerra europea. Con lo que ha llovido desde entonces, algunos de sus preceptos suenan incluso a un utpico radicalismo: el art. 1.2: La soberana nacional reside en el pueblo espaol, del que emanan los poderes del Estado; el art. 9.2: Corresponde a los poderes pblicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participacin de todos los ciudadanos en la vida poltica, econmica, cultural y social; el art. 10.2: La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la Ley y a los derechos de los dems son fundamento del orden poltico y de la paz social; el art. 31.1: Todos contribuirn al sostenimiento de los gastos pblicos de acuerdo con su capacidad econmica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningn caso, tendr alcance confiscatorio; el art. 35.1: Todos los espaoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre eleccin de profesin u oficio, a la promocin a travs del trabajo y a una remuneracin suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningn caso pueda hacerse discriminacin por razn de sexo; el art. 40.1: Los poderes pblicos promovern las condiciones favorables para el progreso social y econmico y para una distribucin de la renta regional y personal ms equitativa, en el marco de una poltica de estabilidad econmica. De manera especial realizarn una poltica orientada al pleno empleo; el art. 41: Los poderes pblicos mantendrn un rgimen pblico de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. La asistencia y prestaciones complementarias sern libres; el art. 45.2: Los poderes pblicos velarn por la utilizacin racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyndose en la indispensable solidaridad colectiva; el art. 47: Todos los espaoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes pblicos promovern las condiciones necesarias y establecern las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilizacin del suelo de acuerdo con el inters general para impedir la especulacin. La comunidad participar en las plusvalas que genere la accin urbanstica de los entes pblicos; el art. 50: Los poderes pblicos garantizarn, mediante pensiones adecuadas y peridicamente actualizadas, la suficiencia econmica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promovern su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atendern sus problemas especficos de salud, vivienda, cultura y ocio; el art. 128: 1. Toda la riqueza del pas en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad est subordinada al inters general. 2. Se reconoce la iniciativa pblica en la actividad econmica. Mediante Ley se podr reservar al sector pblico recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio y asimismo acordar la intervencin de empresas cuando as lo exigiere el inters general; el art. 129: 1. La Ley establecer las formas de participacin de los interesados en la Seguridad Social y en la actividad de los organismos pblicos cuya funcin afecte directamente a la calidad de la vida o al bienestar general. 2. Los poderes pblicos promovern eficazmente las diversas formas de participacin en la empresa y fomentarn, mediante una legislacin adecuada, las sociedades cooperativas. Tambin establecern los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de produccin; el art. 131: 1. El Estado, mediante Ley, podr planificar la actividad econmica general para atender a las necesidades colectivas, equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial y estimular el crecimiento de la renta y de la riqueza y su ms justa distribucin. 2. El Gobierno elaborar los proyectos de planificacin, de acuerdo con las previsiones que le sean suministradas por las Comunidades Autnomas y el asesoramiento y colaboracin de los sindicatos y otras organizaciones profesionales, empresariales y econmicas. A tal fin se constituir un Consejo, cuya composicin y funciones se desarrollarn por Ley.

Qu tienen que ver todos estos preceptos constitucionales con nuestra realidad presente? Probablemente lo mismo que los principios de la Resistencia que aora Hessel con la Francia de Sarkozy. Poco o nada. Tambin nos han estafado poltica y econmicamente. Vivimos la misma dictadura internacional de los mercados financieros; al Gobierno le interesa ms la confianza de los mercados que la confianza de los ciudadanos; la contencin del dficit para asegurar a los acreedores del Estado el pago de la deuda es ms importante que el pleno empleo; bajar los impuestos al capital cediendo al chantaje de la deslocalizacin es ms importante que tener un sistema tributario justo y progresivo; asegurar el negocio del sector financiero es prioritario sobre el derecho a la Seguridad Social; garantizar los inflados precios del sector inmobiliario es ms importante que el derecho a una vivienda digna; hacer negocios con Marruecos, Israel, Arabia saud, Rusia, China y otros pases tan democrticamente avanzados y paladines de los derechos humanos es realmente prioritario y los ms sensato y responsable. Hay que competir en sueldos bajos y en recortes sociales para mantener este sistema en que unos pocos prosperan y arramblan con la riqueza y la mayora sobrevive, hay que garantizar el crecimiento del PIB aunque sea a costa de un planeta cada vez ms depredado.

Hay motivos para indignarse, hay necesidad de indignarse, hay no menos causa para la insurreccin pacfica. Tendr el mismo xito Stphane Hessel en Espaa cuando se edite su libro en castellano?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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