Portada :: frica :: Gdaim Izik, asalto al campamento de la dignidad
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2011

El campamento de la libertad

Pedro Larre
Rebelin


Hace 35 aos que la monarqua de Marruecos bombarde a la poblacin civil del Shara Occidental, expulsndola al exilio en Tinduf. Seguidamente, para justificar la expansin, tan ilegtima e inmoral de su Imperio, organiz una negra y aciaga marcha de colonos.

Estas pobres gentes fueron arengadas con proclamas fascistas, y alentadas con las falsas promesas de una vida mejor. El gobierno Marroqu les embauc con el desarrollismo, apuntalado sobre la construccin de grandes ciudades militares, les enga con el seuelo del consumismo, que nunca pudieron alcanzar, y les confundi con la frentica construccin de mezquitas, en las que nunca obtuvieron el consuelo deseado.

Y mientras esta monarqua corrupta expolia los recursos del Shara Occidental, esta poblacin vive en unas barriadas que carecen de infraestructuras elementales, padece un alto ndice de exclusin social (delincuencia, paro, infancia abandonada, analfabetismo, prostitucin y un largo etctera), trabaja en sectores donde hay que ser muy fuerte para aguantar (ejrcito, pesca, fosfatos o construccin), y convive permanentemente con corbetas y cazabombarderos de ltima generacin. Desquiciados por no tener un enemigo real, su nica forma de sobrevivir ha sido llenarse la cabeza de discursos racistas contra sus propios vecinos.

Hace tambin 35 aos que estos vecinos fueron vendidos por la monarqua espaola (poder fctico) a la monarqua marroqu. Estos hombres y mujeres, saharauis que se quedaron en los Territorios Ocupados, han sido obligados a vivir en una tierra invadida por militares, por policas y por colonos marroques. Y sufren desde entonces todas las formas posibles de violencia, represin y discriminacin por parte de Marruecos. Ni siquiera pueden emigrar a su antigua patria, debido a la numerosas trabas administrativas y la sustanciosa 'mordida' que se les exige.

As que lleg un momento en que estos hombres y mujeres saharauis , asfixiados y sin salida, espontneamente acudieron al desierto, eterna fuente de inspiracin, en busca de sus ancestrales races bereberes. Y erigieron toda una ciudad de jaimas, meticulosamente organizada, en un territorio de auto confianza y libertad. Gdaym Isyk fue una experiencia libertaria, y una gran leccin de resistencia pacfica y reivindicacin de los derechos ms elementales que la Comunidad Internacional permanentemente se ha empecinado en negar.

Marruecos se desesper: cmo era posible que emulasen, precisamente, a los secuestrados de Tinduf?

Una sociedad racista y unas Fuerzas de Represin fascistas montaron en clera al presenciar un xodo y una rebelda que demostraban que con independencia se poda vivir. Vertieron toda su rabia y agresividad al servicio de una limpieza tnica sistemticamente planificada desde el poder, y que se basa en tres pilares fundamentales: secuestro y exterminio de los jvenes (eliminacin de los potenciales combatientes), violacin de las mujeres (repudio social) y destruccin del tejido comercial (desabastecimiento de la poblacin).

Ahora, y a pesar de todos los intentos, internos y externos, para silenciar lo ocurrido, toda la derecha internacional y sus medios de comunicacin, siguiendo la perfidia de Marruecos, azuzan el fantasma del integrismo, y acusan al pueblo saharaui de lo que an no ha ocurrido, justificando as la maquinaria de exterminio previamente puesta en marcha. Se olvida que el pueblo saharaui practica una versin especialmente ntima y espiritual del Islam,y se habla, abiertamente, de 'palestinizacin' del conflicto.

Efectivamente, es en el ejrcito marroqu donde se est encontrando mayor presencia de potenciales terroristas, y es del norte de este pas de donde salieron las clulas yihadistas que atentaron en Espaa. No es ninguna paradoja. Marruecos mantiene jugosas relaciones comerciales y militares con Israel. Y es significativo que las monarquas del Golfo Prsico, que cuentan con una fuerte capacidad financiera, ya se estn alineando con la causa saharaui. Como en Irak o Afganistn, slo al sistema capitalista le interesa crear conflictos irresolubles y enemigos que legitimen la violencia y el expolio permanentes. Como en el caso de Palestina, la internacionalizacin del conflicto y la espiral de limpieza tnica, terrorismo y 'solucin final', son, por tanto, amenazas reales.

La solucin al problema requiere una actuacin urgente, y no se puede esperar a que otra monarqua, todava ms tirana y poderosa, obligue a rectificar a un asesino.

La poblacin civil de los Territorios Ocupados tom hace aos la iniciativa con acciones noviolentas de desobediencia civil; la burguesa saharaui, que haba coqueteado excesivamente con la administracin marroqu, ha aprendido una dura leccin; y el Frente Polisario, ninguneado histricamente por la Comunidad Internacional hasta quedarse en un callejn sin salida, vuelve su mirada al activismo espontneo de estos territorios. Todo el pueblo saharaui, con una sola voz, debe volver a confiar.

Si el Campamento de la Dignidad, que daba cabida a veinte mil personas, fue violentamente arrasado, sobre sus cenizas debe erigirse un nuevo Campamento de la Libertad, que albergue ahora a doscientas mil. El Frente Polisario, legtimo representante del pueblo saharaui, puede allanar el camino a una nueva marcha, esta vez verdaderamente popular. Y entre todos celebrar, sin el permiso ni la tutela de nadie, el Referndum de Auto Determinacin que marque, definitivamente, un camino de paz y libertad para el pueblo saharaui.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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