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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2011

Mujeres y ciudadana
Implicaciones del referndum en el sur de Sudn

Leni Wild y Pilar Domingo
opendemocracy.net

Traduccin al espaol para Tlaxcala y Rebelin: Atenea Acevedo


Cmo afectar el resultado del referndum las perspectivas de participacin y activismo femenino en el norte y en el sur?

Esta semana el sur de Sudn vuelve a las urnas, en esta ocasin para votar en el referndum sobre la separacin del norte. Los resultados preliminares vern la luz el 15 de enero y marcarn una de las ltimas etapas del histrico acuerdo de 2005 para poner fin al largo conflicto entre el norte y el sur del pas. Los ojos del mundo estarn fijos en este plebiscito, cuyos resultados se prev apuntarn a la secesin. Cmo afectar dicha separacin las vidas de las sudanesas en el norte y en el sur? En qu han cambiado las vidas de estas mujeres desde la firma del Acuerdo de Paz (CPA)?

Por una parte, el referndum representa la ltima fase de una serie de reformas a partir de la firma del CPA, incluida la redaccin de nuevas constituciones provisionales (que incluyen declaraciones de derechos) y la celebracin de elecciones en las que muchas ms mujeres puedan contender. En este contexto, para el sur la secesin podra brindar nuevas oportunidades para mejorar y fortalecer las posibilidades de participacin de las sudanesas en la vida pblica. Por otra parte, parece haber una creciente divergencia en las experiencias de las mujeres del norte y las del sur, entre las que pertenecen a las lites y las que no. El riesgo de que estas diferencias sigan acentundose, independientemente de los resultados del referndum, es sin duda real.

Avances desde la firma del CPA

Desde su independencia, lograda en 1956, Sudn se ha caracterizado por constantes conflictos y tensiones, y por las fluctuaciones entre regmenes militares y civiles. Los histricos desequilibrios entre el norte y el sur propiciaron la primera guerra civil (1955-1972), seguida por una segunda lucha intestina entre norte y sur (1983-2005) y la crisis de Darfur que inici en 2003. La desigualdad de gnero encuentra su peor expresin en los altsimos grados de violencia infligida a las mujeres durante estos conflictos, incluida la violacin sexual y la violencia domstica, tanto en Darfur como en el resto del pas.

La firma del CPA puso fin a la guerra entre el norte y el sur, y allan el camino a nuevas formas de gobierno, nuevas constituciones para el norte y el sur, y a la realizacin de comicios histricos. Hay que destacar que represent cierto cese de hostilidades, aunque la inseguridad no ha dejado de ser motivo de preocupacin en Darfur y en varias regiones del sur de Sudn. A pesar de la generalizada esperanza de que el CPA representara un cambio en las condiciones de las mujeres y los hombres, el proceso de negociaciones fue duramente criticado por excluir a las mujeres. En consecuencia, las sudanesas del norte y del sur ven el CPA como un acuerdo que carece de perspectiva de gnero. Cabe notar que la desigualdad de gnero no fue adecuadamente abordada en los debates en torno a cuestiones de poder y distribucin de la riqueza.

No obstante, el proceso poltico desatado por el CPA parece haber abierto nuevos espacios para el activismo de las mujeres. Por ejemplo, pudo contribuir a alentar el activismo femenino en negociaciones posteriores: darse cuenta de que el CPA no se comprometera al cumplimiento de objetivos especficos de gnero parece haber incitado a los grupos de mujeres a movilizarse en Darfur durante las negociaciones de Abuja y las negociaciones en torno a la redaccin de nuevas constituciones, sobre todo en el sur de Sudn.

Tanto en el norte como en el sur la movilizacin de las mujeres ha contribuido a asegurar el principio de equidad de gneros en las declaraciones de derechos que conforman las constituciones provisionales. No se trata de un logro menor. Este principio se encuentra ms detallado en la constitucin provisional del sur, aunque ambos documentos revelan ambivalencias en cuanto a los derechos civiles, sobre todo en lo que respecta a los derechos de las mujeres en cuanto al matrimonio, las herencias, la tenencia de la tierra, el divorcio y la custodia de menores, aspectos que han quedado bajo el criterio de la sharia en el norte y del derecho consuetudinario en el sur.

Adems, el CPA estableci un proceso para reformar los procedimientos electorales y celebrar elecciones (programadas para 2009, pero llevadas a cabo en 2010). Este hecho tambin aport ms oportunidades para la participacin femenina. En el sur se incorpor un sistema de cupos a la Constitucin Provisional del Sur de Sudn; en el norte se logr un sistema de cupos nicamente como parte de las negociaciones polticas en torno a la nueva ley electoral. Estos logros no representan ms que un xito parcial para los grupos de mujeres que buscaban afianzar la inclusin de sus congneres en las listas de los partidos, pero tuvieron que conformarse con su inclusin en listas especficas de mujeres.

Los actores externos, como las agencias donantes y las redes de la sociedad civil internacional, tambin han desempeado un importante papel al apoyar al activismo femenino, particularmente en el sur de Sudn. De manera especfica, la afluencia de donaciones (sobre todo en el sur) se ha traducido en el acceso de los grupos y las organizaciones de mujeres a recursos, capacitacin y redes otrora prohibidas. Por ejemplo, un fideicomiso formado por varios donantes en el sur de Sudn ha comprometido $10 millones de dlares a fin de apoyar al Ministerio de Gnero, Infancia y Asistencia Social en la formulacin e implantacin de polticas y estrategias de gnero, y para mejorar el acceso de las mujeres a las oportunidades econmicas (aunque los resultados an no son del todo claros).

Crecientes divergencias entre las mujeres

Al mismo tiempo, es necesario reconocer la diversidad de las vivencias de las mujeres a lo largo y ancho del Sudn. Las activistas e investigadoras ms prominentes, como la profesora Balghis Badri o Amel Adelhaib, han destacado las diferencias entre las mujeres de las lites o con estudios superiores y las que conforman la mayora y pertenecen a grupos de base.

Es posible hacer distinciones entre las mujeres de lite en organizaciones de la sociedad civil y aquellas que ocupan cargos pblicos o dentro de los partidos polticos. Las primeras provienen de la trayectoria, a veces larga, de organizaciones no gubernamentales de mujeres (como sucede en el norte) o del reciente aburguesamiento de dichas organizaciones gracias al financiamiento de comunidades donantes en el sur. Este grupo acusa una importante diversidad. Los grupos de mujeres en el norte de Sudn incluyen a aquellas que defienden formas seculares de democracia; organizaciones de musulmanas a favor de la democracia como las Hermanas Republicanas, quienes aceptan un vnculo ms estrecho entre el Estado y el culto religioso, o las asociadas al partido en el poder, como la Unin General de Mujeres del Sudn. El grupo de mujeres en partidos polticos o cargos pblicos incluye a las que pertenecen a los partidos en el poder en el norte y el sur. Algunos de los partidos pequeos de oposicin tambin cuentan con mujeres en sus filas, como el partido Umma y la Unin Democrtica del Pueblo en el norte. No obstante, en mayor o menor medida las mujeres siguen careciendo de margen para dirigir los procesos de toma de decisiones.

La inmensa mayora de las sudanesas, tanto en el norte como en el sur, no pertenece a alguna clase privilegiada. A la fecha, gran parte de los logros aqu descritos parece haber aportado oportunidades (y acceso a recursos) fundamentalmente para mujeres de lite, ya sea dentro o fuera de la clase poltica. La voz de muchas de las mujeres comunes y corrientes sigue cayendo en el olvido al tiempo que son vctimas de distintas modalidades de discriminacin, violencia y vulnerabilidad en general. Sin embargo, incluso en ese sentido hay diferencias: en algunos casos las mujeres han encontrado oportunidades econmicas y accedido a cierta independencia debido al conflicto y a los patrones de desplazamiento, como lo destaca Balghis Badri al abordar el tema de las comerciantes de Darfur.

Hay tambin una significativa distancia entre las vivencias de las mujeres en el norte y en el sur. Mientras que el norte cuenta con una arraigada tradicin de activismo femenino de ms larga data, el habilitante entorno del sur parece ofrecer mayor apertura. Es un reflejo, en parte, del hecho de que el gobierno del sur de Sudn ha asumido un compromiso formal con el fomento del empoderamiento de las mujeres acorde al legado de John Garang, defensor de la igualdad entre sexos en el marco del proyecto del Ejrcito de Liberacin Popular del pas. Es un reflejo, tambin, de las diferencias en las historias de las dos regiones; en el norte de Sudn ha prevalecido un rgimen esencialmente autoritario que ha afectado de manera importante a las mujeres y ha propiciado la reduccin progresiva de los espacios polticos que ellas pueden ocupar, en tanto el sur ha sufrido una guerra civil demoledora, pero tambin ha visto una creciente aceptacin de las mujeres como actores en el mbito poltico (mxime cuando se les reconoce el haberse ganado un lugar al luchar hombro con hombro con los varones durante el conflicto). Por ltimo, el intensivo incremento de donaciones en el sur de Sudn desde la firma del CPA y el considerable aumento de las actividades de la sociedad civil a ellas asociado han producido un significativo incremento en las redes y los recursos para grupos y organizaciones de mujeres. No obstante, se repiten las diferencias entre lo que viven las mujeres de las lites en los centros urbanos y la mayora que habitan comunidades rurales donde todava enfrentan mltiples modalidades de discriminacin.

Adems, las mujeres enfrentan obstculos estructurales en el sur (como el nivel educativo y el acceso a los servicios bsicos, entre otros) que influyen en su peor posicin en trminos de desarrollo humano en comparacin con el norte. Asimismo, persisten actitudes sociales que desalientan la participacin femenina en la vida pblica. Si bien el nmero de mujeres en cargos gubernamentales es mayor, todava se les dificulta acceder a puestos clave de toma de decisiones y no estn al frente de muchos de los ministerios de relevancia crucial para el Estado. En consecuencia, aun cuando parece haber un entorno ms prometedor para las mujeres que el prevalente en el norte, persisten importantes limitaciones para muchas mujeres.

Por ende, prevalece la ambigedad en cuanto a las implicaciones de la secesin del sur en lo que respecta a la participacin y el activismo de las mujeres. Por una parte, si el sur decide separarse del norte el proceso podra abrir nuevas oportunidades para que las mujeres del sur abogaran por mayores cambios polticos y sociales, aunque tambin dar paso a un Estado nuevo y frgil, cuyo futuro ser incierto al menos en el corto a mediano plazo. En el norte, la secesin podra propiciar la acritud de las visiones fundamentalistas y el presidente Bashir ha sealado que podra haber una aplicacin ms estricta de la ley islmica. Esta posibilidad acenta el temor de una reduccin an mayor de los espacios polticos para las mujeres a la luz de la historia reciente del norte del pas.

A medida que la comunidad internacional y los medios alrededor del planeta concentran su atencin en el sur, el futuro del norte de Sudn (y el papel que tendrn las mujeres en dicho proceso) sigue siendo una incgnita y corre el riesgo de no contar con la mirada internacional. Independientemente del resultado del referndum, persisten riesgos reales de una creciente divergencia entre las experiencias de las mujeres del norte y del sur del pas y su funcin en distintos mbitos de la sociedad.

Acerca de las autoras

Pilar Domingo y Leni Wild son investigadoras asociadas del programa de Poltica y gobernanza del Overseas Development Institute (ODI). Leni Wild es autora del informe Strengthening Global Civil Society (El fortalecimiento de la sociedad civil mundial, abril de 2006).

http://www.opendemocracy.net/5050/leni-wild-pilar-domingo/women%E2%80%99s-citizenship-implications-of-southern-sudan-referendum


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