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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2011

Un trabajador social y un ex interno cuentan su experiencia
Viaje a los CIE, los 'guantnamos' espaoles

Alberto Senante Carrau
Radio Francia Internacional


Celdas de aislamiento. Insultos y palizas. Hacinamiento. Son los CIE, los nueve centros de internamiento para extranjeros de Espaa. Los llaman los 'guantnamos espaoles', una referencia a la base norteamericana situada en Cuba, por ser tambin lugares donde parecen esfumarse los derechos. Un trabajador social y un ex interno nos cuentan su paso por ellos.

A un chaval marroqu le apalearon, le desnudaron, le pusieron en cuclillas y le empezaron a pegar patadas. Le acusaron de haberle dado a otro compaero un telfono mvil. Le pusieron la foto de su madre delante en el suelo, y la pisotearon. Esta es una de las imgenes que a Pedro se le han grabado en la memoria tras su paso como trabajador social de un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). Convencido por su experiencia con inmigrantes, hace unos meses quiso meterse en el ojo del huracn y ayudar desde dentro. Ahora, meses despus, slo quiere denunciar la situacin que viven los miles de inmigrantes sin papeles que pasan cada ao por estos centros en Espaa.

Mi primer da en el CIE uno se tir por la escalera, relata Pedro (nombre falso de un trabajador social) que habla de un clima depresivo y de mucha tensin entre los extranjeros que han sido detenidos por estar en Espaa sin papeles. Segn l, los policas presentes se limitaban a verlos pegarse rindose sin hacer nada, para despus castigarlos en celdas de aislamiento, incomunicados, durmiendo en el suelo y con slo una pequea ventana.

A los cuatro meses, Pedro decidi no seguir siendo parte de un lugar donde, segn l, se practica una tortura sofisticada, bajo la forma de amenazas, insultos racistas, y se deshumaniza poco a poco a los internos. El edificio en s es una tortura, todo est hecho para torturar. La gente que vena de la crcel peda que por favor les devolvieran a prisin.

Pens que iba a volverme loco

Jrme viva en Espaa desde que lleg de Mal hace tres aos. Estaba sin trabajo, y tena una pareja espaola, cuando la Polica Nacional le pidi un permiso de residencia que nunca consigui. Tras dos das en el juzgado y cinco minutos de juicio, Jrme lleg al CIE en el barrio madrileo de Aluche, donde pasara los siguientes 58 das.

Lo primero que me dijeron es que ah se llamaba a la gente con un nmero. Pronto comprob las condiciones del centro. No te dan nada: un colchn y una manta, pero nada de aseo. Para l, lo peor del ingreso fue no poder avisar a nadie dnde estaba. Cuando me detuvieron di el nmero de telfono de mi novia y de mi abogada, pero no los llamaron.

A los pocos das, comprendi que los insultos, sobre todo de carcter racista, y las palizas no eran una excepcin. Te encontrabas gente sin poder moverse, dice este joven sonriente de Mal, que lleg a pensar que iba a volverse loco despus de ver a hombres mayores llorando solos, y de conversaciones en las que sus compaeros le contaban que sus familias no saban dnde estaban.

Tras cumplir 60 das de arresto en un CIE, si no se ha ejecutado la deportacin, la persona tiene que ser puesta en libertad, aunque sealada con una orden de expulsin que l mismo debe aplicarse. se fue el caso de Jrme, que se quiere quedar en Espaa, pero sabe que esa orden le impedir cualquier tipo de contrato legal: de trabajo, de piso, de telfono es decir, lo mantendr en la ilegalidad permanente.

Tensin por el hacinamiento

Desde el ministerio del Interior, cartera responsable de los CIE, defienden que estos dispositivos cuentan con todas las garantas propias de un estado de derecho. Fuentes de este ministerio recuerdan que los CIE estn sometidos al control de distintas instituciones, y si bien reconocen crticas puntuales por parte del Defensor del Pueblo, al mismo tiempo aseguran que el Parlamento Europeo no ha cuestionado el funcionamiento de los CIE.

Desde el ministerio espaol no dudan en afirmar que en ningn caso es verdad que se produzcan hacinamientos. Respecto a las denuncias por malos tratos por parte de la Polica Nacional, sostienen que ha habido algunas puntuales, y que siempre se han abierto las correspondientes investigaciones.

Por su parte, desde el Sindicato Unificado de Polica (SUP), su portavoz Jos Mara Benito, se lamenta del hacinamiento y de unas condiciones muy malas en los CIE. Segn Benito, estos centros no renen las mnimas condiciones para los internos, por lo que los policas que all trabajan sufren tambin la tensin que se vive dentro de ellos.

Respecto a las denuncias de abusos por parte de miembros de la Polica Nacional, desde el SUP subrayan que no les consta que existan de forma generalizada, aunque conceden que puede haber algn caso aislado 

Eso es tortura

Distintas ONG de apoyo a los inmigrantes califican los CIE como los Guantnamos espaoles, por las vulneraciones de derechos humanos que all ocurren y el hecho de que se niegue el acceso tanto a periodistas como a muchas organizaciones sociales. En este sentido, Javier Ramrez, coordinador de SOS Racismo Madrid seala una total falta de transparencia de lo que all ocurre. Para este abogado, en los CIE se niegan o dificultan derechos bsicos como el acceso a la Justicia, lo que permite que las posibles agresiones policiales queden impunes.

Por su parte, Ignacio Trillo, abogado de la asociacin Ferrocarril, denuncia que la realidad de los CIE se corresponde perfectamente a la definicin de tortura que especifica la ley espaola. En los CIE s hay tortura, se trata de una violencia sistemtica, un sistema de miedo que empieza en las redadas en la calle, aade. Un miedo que Jrme todava tiene, y que parece contagiarse entre todos los extranjeros que no consiguen el permiso para vivir en Espaa.

Fuente: http://www.espanol.rfi.fr/europa/20110113-viaje-los-cie-los-guantanamos-de-espana


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