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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2011

Por qu atacan tanto a los sindicatos?

Juan Torres Lpez
Rebelin


 

Uno de los grandes objetivos de las polticas neoliberales ha sido y sigue siendo debilitar a los sindicatos y han tratado de conseguirlo de muchas formas.

Tratan de convencer a los trabajadores de que conseguirn obtener ms beneficios si negocian por su cuenta las condiciones de trabajo. Una estupidez evidente pero que logra calar muchas veces cuando al mismo tiempo y por todos lados se difunden ideas y valores individualistas y el rechazo a la cooperacin y a la solidaridad para hacer creer a las personas que su futuro depende solo de lo que ellas hagan y no de su relacin con todas las dems.

Suelen decir tambin que los sindicatos solo luchan por los intereses de sus afiliados pero la realidad es que todas las conquistas sociales que se han ido alcanzando a lo largo de la historia se han logrado gracias a la presin sindical y que de ellas se han beneficiado no solo los afiliados sino siempre la totalidad de los trabajadores.

A menudo difaman a los lderes sindicales. Y as hemos llegado a ver que los medios de comunicacin que suelen ser propiedad de la gran empresa dedican ros de tinta a tratar de denunciar que un sindicalista tienen un piso de 120 metros cuadrados o dos coches sin que digan nada presidentes de la patronal o de empresarios que son simples estafadores y sin mencionar que, en realidad, la inmensa mayora de los afiliados y dirigentes de los sindicatos viven mucho ms que modestamente.

Los crticos de los sindicatos les acusan de que son ellos los culpables de la baja productividad o de que las empresas no sean competitivas por su culpa, sin mencionar que es el esfuerzo diario de millones de trabajadores, y entre ellos los que estn afiliados, es lo que hace que las empresas produzcan, salgan adelante y proporcionen beneficios a sus propietarios.

Se acusa a los sindicatos de gastar mucho dinero pblico pero cuando se dice eso no se compara lo que llega a quienes organizan y defienden a los trabajadores con lo que reciben directa e indirectamente instituciones como las iglesia catlica, las patronales, los partidos polticos, las grandes empresas y las grandes fortunas y corporaciones. Y los mismos que denigran a los sindicatos porque segn ellos derrochan el dinero son los que nunca piden que se tire de la manta de la economa sumergida, del fraude fiscal o que se prohban de una vez los parasos fiscales y los grandes privilegios de los grandes capitales y patrimonios. Y, sobre todo, no se dignan reconocer el hecho evidente de que si no fuese por ese dinero que reciben los sindicatos a los trabajadores les costara mucho ms defender sus derechos y viviran en peores condiciones.

No voy a decir que todo lo que hacen los sindicatos est bien. Como en todas las organizaciones humanas hay oportunistas, burcratas y supongo que docenas de personas deshonestas y vendidas al enemigo. Pero me niego a aceptar que haya ms que en otros lugares y, sobre todo, no estoy dispuesto a juzgarlos como si hicieran ms dao que otras personas, instituciones u organizaciones que son responsables del padecimiento y la muerte de cientos de millones de personas, de las crisis que nos asolan y de los crmenes que pasan por ser grandes pelotazos financieros, como se nos quiere hacer creer.

Puede ser que haya sindicatos en donde una parte mayor o menor de sus dirigentes hayan sido en algn momento vencidos por las ideas neoliberales pero ni siquiera as admite comparacin el dao que hayan podido producir con el que diariamente hacen quienes trabajan para el capital.

Los sindicatos son, simplemente, trabajadores normales y corrientes que se organizan. No conozco a muchos millonarios que se hayan afiliado en organizaciones sindicales para hacer carrera all. Y su fuerza, la eficacia de su actuacin y el xito de su lucha depende de que no sean unos pocos sino muchos y dispuestos a no dejar pasar ni una brizna de corrupcin ni cobarda.

Se puede admitir, porque es verdad, que los principales sindicatos espaoles han perdido una gran parte de autonoma en los ltimos aos y que eso se ha traducido en un mayor sometimiento al poder econmico y poltico. Pero es una falacia creer que eso se debe solo a la simple voluntad o a la "maldad" de los propios sindicalistas. Muchos de ellos habrn podido creer, yo creo que errneamente, que la va de la financiacin pblica era la que les llevaba a disponer de mayor fuerza y capacidad de accin. Pero ni siquiera eso es culpa exclsuivamente suya. Si hubiese muchos ms miles de afiliados, si las clases trabajadoras no fuesen tan conservadoras y no hubieran asumido con tanta decisin los valores neoliberales, si en lugar de criticar desde fuera hubiese muchos miles ms de afiliados presentes en sus asambleas, quiz los sindicatos no habran terminado por ser tan dependientes y su trabajo a veces tan insatisfactorio y frustrante. Y es por ello que, si es que eso es un problema fundamental, tiene una solucin que no puede ser la de abandonarlos a su suerte, como pregonan las derechas y muchos izquierdistas, sino la de estar con ellos, apoyarlos y unirse a su lucha para hacer que sta sea de verdad la que convenga a todos los trabajadores.

Porque, con independencia de las preferencias ideolgicas y de los prejuicios, las consecuencias de que haya sindicatos ms o menos fuertes estn bastantes claras. All donde los sindicatos son ms dbiles, all donde hay menos afiliacin sindical, all donde su capacidad de negociacin es menor, all es donde viven peor los trabajadores, y no solo ellos, sino tambin las clases medias y los pequeos y medianos empresarios. Y, al mismo, tiempo, all donde los poderosos quieren tener expedito su poder para ganar dinero y abusar de los trabajadores lo primero que hacen es acabar con los sindicatos y con los sindicalistas, matndolos si hace falta, como ha ocurrido y ocurre en tantos lugares del mundo.

As lo subrayaba hace un tiempo el Premio Nobel de Economa Paul Krugman. En una conferencia ante la Labor and Employment Relations Association (LERA) de Estados Unidos deca que la menor afiliacin sindical supona que ese pas haba "perdido algo fundamental para mantener una sociedad decente".

El Premio Nobel sealaba que la menor afiliacin y las mayores dificultades para que los trabajadores se unieran a los sindicatos y as pudieran negociar mejor sus condiciones de trabajo eran una de las causas que provocaban el gran incremento de la desigualdad. Incluso mencion investigaciones que haban puesto de relieve que un tercio de la diferencia en la desigualdad entre Estados Unidos y Canad se deba a la cada en la afiliacin en el primero de esos pases. Y lo que quiz resultaba ms relevante. Segn Krugman, la sindicacin acta como una especie de "paraguas" que no solo beneficia, como dije ms arriba, a los afiliados, sino a toda la sociedad trabajadora: "Para tener una sociedad de clase media se necesita un movimiento sindical fuerte", dijo Krugman.

Por eso, se puede decir que lo que buscan quienes se estn dedicando en Espaa a debilitar a las organizaciones sindicales, a denigrar y calumniar a sus dirigentes y al conjunto de los sindicalistas y trabajadores y trabajadoras que se afilian a ellos, por muchos errores que hayan podido cometer, no es otra cosa que tratar de crear mejores condiciones para disfrutar de sus privilegios. No buscan una sociedad mejor, ni ms austera, ni ms libre, ni ms productiva, ni siquiera ms favorables para el empresariado (porque cuanto ms bajos sean los salarios menos ganarn las empresas y cuanto peores condiciones de trabajo haya, menos productivas sern). Solo buscan tener las manos ms libres y menos gente enfrente que est dispuesta a impedir que sigan siendo privilegiados a costa de los dems.

Algunos datos pueden dar idea de a dnde lleva el debilitamiento de los sindicatos y la negociacin de las condiciones de trabajo al margen de ellos.

En Estados Unidos, en 1980 un 24% de los trabajadores estaban representados por los sindicatos y en 2009, solo el 12,3% del total y el 7,6% de los del sector privado.

Pues bien, segn las cifras del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, en 2009 la distribucin de la renta haba llegado a ser la ms desigual de los ltimos treinta aos y los salarios alcanzaban su menor nivel sobre el total de las rentas en ese periodo. Segn el Bureau of Labor Statistics, en marzo de 2009 el salario de los trabajadores no afiliados era un 20% menor que el de los afiliados, stos disfrutaban de derechos en salud, vacaciones y otros conceptos que los primeros no tenan; el 78% de los afiliados tena seguro mdico frente a solo el 51% de los no afiliados y el 77% de los primeros tena planes de pensiones frente a solo el 21% de estos ltimos (Dave Johnson America Is Strong When Our Unions Are Strong).

Est claro, pues, lo que ocurrira en Espaa si logran acabar con la negociacin colectiva y reducir a los sindicatos a su mnima expresin. Y tambin por qu tratan de destruir a los sindicatos, por qu quieren que los trabajadores y trabajadoras nos alejemos de ellos y qu es lo que van a ganar si lo consiguen. As que seremos sencillamente tontos si en lugar de apoyar, por supuesto todo lo crticamente que haga falta, a las organizaciones sindicales nos dejamos llevar por las cantinelas que lanzan quienes quieren que desaparezcan.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro del Comit Cientfico de ATTAC Espaa. Su web: http://www.juantorreslpez.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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