Portada :: Espaa :: Proceso en Euskal Herria
(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2011

Rubalcaba: El tiempo se acaba

Carlos Tena
Rebelin


Lo que he ledo en estos ltimos das, tras el anuncio de un alto el fuego permanente por parte de ETA, acerca de la posibilidad de que se iniciaran conversaciones para terminar con la violencia en el Pas vasco, tiene como protagonista a un colectivo de ciudadanos ilegalizado mediante una aberrante decisin del Parlamento espaol, llamada Ley de Partidos Polticos, que sin duda hubiera hecho feliz a Francisco Franco. Lo malo es que el director de esta pelcula de terror, se niega a que la sociedad en su conjunto aplauda el mutis de las armas y las bombas.

Que en 1979 fuera el Cdigo Penal el nico y legtimo medio con el que se controlara y, en su caso, se penalizara una determinada actividad, presuntamente delictiva, de uno o varios militantes y/o representantes de un partido legalizado, para que treinta y dos aos ms tarde se haya optado por tal artimaa anticonstitucional, no deja de ser el mayor sarcasmo sobre esa pretendida salud democrtica de la sociedad espaola.

Est ms que demostrado que la dilacin exagerada en el comienzo de las conversaciones con lo que quede de ETA, con la presencia de representantes internacionales y de toda la izquierda independentista, no se debe a ningn otro motivo que a una probable intervencin la ms alta autoridad del estado en ese delicado asunto, o lo que es lo mismo, por el subliminal control poltico de las Fuerzas Armadas en tal cuestin.

No es el PPSOE, ni el Ministro del Interior, ni siquiera Zapatero quienes pueden comenzar el dilogo. Ellos slo acatan rdenes. No olvidemos que la intolerancia y la incultura, la tortura y la quema de la reciente historia ganaron la batalla; que quienes combatieron por la libertad son an delincuentes, condenados en juicios por tribunales ilegales y fascistas, que Zapatero se niega anular en nombre de una ms que repugnante asimilacin de esa victoria de la Espaa nica, grande y libre. En este asunto de la paz no ordena el pueblo. Mandan los sables.

Y los medios de comunicacin en pleno, salvo honrosas y puntuales excepciones, se apuntaron con sus editorialistas de pensamiento blando (y cheque en blanco) a la manipulacin de la revuelta militar de 1936 (y sus secuelas sangrientas), cuya guinda ha colocado el flamante presidente de la Academia del Cine, con un filme aberrante, pero divinamente entregado en un envoltorio tcnico y artstico impecable. Lo de menos es el contenido. Ya Berlanga, en aquella boutade llamada La Vaquilla, dej claro que hay anarquistas que podran hacer la competencia a Po Moa o Jimnez Losantos, dejando en paales a un personaje tan nauseabundo como Felipe Gonzlez cuando en Mxico declaraba que Franco no haba sido un dictador, sino un militar algo autoritario. El Seor X y sus crmenes, el terrorismo de estado que presidi la etapa de este sevillano en la Moncloa, se comprenden ahora en toda su miseria.

Por eso, afirmo que todas las iniciativas para encaminar las conversaciones hacia la meta que significa el encuentro de una solucin al conflicto vasco con los estados espaol y francs, han sido dadas nicamente por Batasuna y su entorno, por sus ilegalizados lderes, o lo que es lo mismo, por buena parte de la ciudadana de aquella nacin, que votar en Mayo aquella opcin poltica con ms fuerza y conviccin que nunca. No es aventurado suponer que el escenario que ha dibujado ETA, abandonando la violencia, es el ms idneo para lograr objetivos polticos inmediatos, entre los que la soberana es clave para la convivencia. La historia slo puede ir hacia atrs durante un tiempo breve.

Pero lo ms vergonzoso no es ya el inmaduro silencio sobre esas conversaciones, que desea y apoya ms de la mitad del pueblo espaol (ah estn las encuestas a las que tanto se aferra el Gobierno cuando le conviene), sino la actitud de los dirigentes del PNV, que abandonara hace tiempo reivindicaciones seculares, eligiendo la va del avestruz para encararse con este nuevo escenario. Los actuales dirigentes del Partido Nacionalista Vasco mantienen una actitud an ms vergonzante para la sociedad de aquella nacin, que los fascistas del PP con su Falange en primer plano.

Ante el compromiso de ETA, la callada y la suspicacia por respuesta. Ante el persistente incumplimiento de la ley penitenciaria para con los presos vascos, el mutis por el foro. Ante las manifestaciones por los derechos de estos reclusos, la ausencia clamorosa. Esa cobarda poltica ha de ser castigada por el electorado. Y el tiempo se encargar de ello, porque, insisto, no se puede engaar a un pueblo todo el tiempo. Y llevamos ya ms de 70 aos soportando la mentira, el engao, la simulacin y el silencio.

Para colmo, la sinrazn ms flagrante, pero por encima de todo la inmadurez poltica, la mediocridad y la cobarda ms intil, brillan en las palabras vacas y carentes de toda voluntad poltica, de Rubalcaba y su Orquesta, por llegar a un escenario de paz. Respondan a estas sencilla cuestiones, seoras y seores del gobierno.

Se puede saber cuando van a comenzar las conversaciones con los lderes de los partidos polticos soberanistas, utilizando la mediacin internacional ofrecida desinteresadamente, que marquen el principio del fin de la violencia? Podra decirnos cuando va a hacer poltica en serio? Hasta cundo se va a permitir que el pas lo manejen los uniformes? No cree que ya es hora de que las Fuerzas Desarmadas, o sea, los civiles, sean quienes ordenen a las otras, las que disponen de tanques y aviones, y no al revs? Sabe el gobierno que muchos espaoles sospechan que el Borbn exige la rendicin de ETA, prohibiendo cualquier conversacin que implique el retorno de los presos a sus casas?

Con la poltica que desarrolla el PPSOEZ, basada en la constante desprecio a la concordia, la serenidad y la generosidad, siempre tendr la ltima palabra el fundamentalismo, amante de la sangre, de la violencia en las crceles, de la bestialidad policial, ese neo franquismo que se proclama cristiano, pero que no es sino soberbio y comprensivo con la tortura.

Rubalcaba ha dejado meridianamente claro que, aunque le moleste a Alex de la Iglesia, siguen existiendo dos Espaas. Pero por desgracia slo gobierna la de siempre: la ms cobarde, intil, inculta y vengativa. La de Juan Carlos de Borbn.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter