Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2011

Espaa
La izquierda, la crisis y el futuro

Juan Manuel Arags
El peridico de Aragn


No s si es preciso comenzar con una precisin, pero vaya, por si acaso, por delante. Cuando hablo de izquierda, me estoy refiriendo a lo que, de otra manera, tambin se suele llamar izquierda minoritaria, por oposicin a una presunta izquierda mayoritaria. No es por sectarismo o por vocacin de minora, en absoluto, sino por la desgraciada y reiterada constatacin de que esa izquierda mayoritaria abdica, a las primeras de cambio, de cualquier proyecto progresista para someterse a la lgica del pensamiento nico neoliberal. De Felipe Gonzlez a Rodrguez Zapatero. Es una pena, pero el repaso de la historia de estos aos de democracia lo demuestra de manera inequvoca, en particular si atendemos a cul ha sido su poltica de alianzas, siempre con la derecha perifrica, y a la conflictividad social, en forma de huelgas generales, que han provocado sus polticas econmicas.

Hablemos, pues, de la izquierda. Y de la crisis. Es difcil no coincidir en calificar la situacin poltica y social como crtica. Las agresiones a nuestro precario sistema social por parte de los mercados, la banca y sus aliados polticos --todo el arco parlamentario, a excepcin de esa izquierda minoritaria de la que hablo--, la profundsima desmovilizacin social existente en nuestro pas, auguran un futuro de inusitada dureza.Una vez que han doblado el pulso a los gobiernos, los mercados, en su voracidad, van a exigir cada vez ms sacrificios. La crisis, provocada por ellos, les proporciona la coartada perfecta para proponer las recetas que, por otro lado, siempre, tanto en pocas de vacas gordas como de vacas flacas, han colocado encima de la mesa: contencin salarial (para los dems), recortes sociales, adelgazamiento del Estado en su dimensin asistencial. El neoliberalismo ve ante s una amplia llanura libre de obstculos y lanza sus tanques a toda velocidad a conquistar cada vez ms territorio.

En esta situacin de extrema gravedad, y ante la atona social, la izquierda sigue al tran tran y presa de una lgica institucional que no le deja ver ms all de la prxima ley, del prximo debate, del prximo presupuesto. Si a la tradicional tendencia de la izquierda a la atomizacin, le unimos una lgica institucional que lleva a una constante lucha por el electorado y, por lo tanto, a la diferenciacin de otras opciones polticas, que lleva aparejada, incluso, la bsqueda del enfrentamiento, el panorama con el que nos encontramos no puede resultar ms desolador. Por otro lado, en los ltimos tiempos hemos asistido a procesos de constitucin de nuevas formaciones, como Izquierda Anticapitalista, a imagen del NPA francs, a experimentos desde Catalua para construir una izquierda ecosocialista. Son movimientos que tienden a esa atomizacin de la que antes hablaba. Con el aadido de que, a diferencia de Francia, en Espaa no hay una cultura de pactos preelectorales que permitan rentabilizar el voto.

Ciertamente, la izquierda es plural, posee numerosos matices y tradiciones que hacen que sea posible encontrar siempre la diferencia. Sin embargo, en un momento como el actual, lo que deberamos buscar son los elementos que nos permitieran construir un programa comn de mnimos con el que hacer frente, social y electoralmente, al neoliberalismo. Nada aconseja, en un momento como el actual, de debilidades e incertidumbres por nuestra parte, y de brutalidad y ofensiva por parte de la derecha --que, con sus diferentes colores, desde lo que fue un rosa plido hasta un azul intenso, juega las mismas cartas-- despreocuparse del futuro y jugar a la diferencia. Todo empuja, ms bien, a la ms amplia poltica de alianzas en la que esa dbil izquierda estatal que es Izquierda Unida y las izquierdas perifricas de Chunta, del Bloque, de Esquerra, constituyan una alianza capaz de movilizar socialmente y de hacer frente electoralmente a lo que se nos viene encima

Las frmulas son mltiples, y compete a las formaciones polticas el explorarla, con generosidad y perspectiva de futuro. Es momento de arrinconar lo superfluo, de superar desencuentros, de marginar el patriorismo de siglas. La exigencia social y poltica est ah. La responsabilidad histrica --el adjetivo no es, en absoluto, superfluo--, tambin. Y creo que, en Aragn, se sera el ms profundo homenaje que, desde la izquierda en la que habit y por la que transit, pudiramos tributar a quien, con su msica, nos movi a buscar un futuro de libertad. Un futuro que se nos escapa de las manos.A marchas forzadas.

* El autor es profesor de Filosofa. Universidad de Zaragoza.

Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=639348

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter