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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2011

Respuesta a la (supuesta) respuesta de Carlos Fernndez Liria y Luis Alegre Zahonero a un texto previo
Democracia y comunismo

Juan Pedro Garca del Campo
Rebelin


Lo que sigue es una respuesta al texto que, como respuesta a otro mo, han publicado Carlos Fernndez Liria y Luis Alegre Zahonero en este mismo medio con fecha 30/12/2010 con ttulo Comunismo, democracia y derecho.

Para que no haya lugar a confusin, dir algo de entrada: no tengo la ms mnima duda sobre el compromiso poltico y humano, terico y prctico, de Carlos Fernndez Liria y Luis Alegre Zahonero (en adelante, y siguiendo su ejemplo, CFLyLAZ) por un mundo mejor, por un mundo en el que se conquisten mayores espacios para la libertad individual y para la libertad comn, por un mundo en el que la dignidad de los individuos y de los pueblos no sea pisoteada en nombre del mercado o de "instancias superiores", por construir una sociedad libre de hombres [y mujeres] libres. No tengo ninguna duda y no sugerir nunca que la tenga (en el caso de tenerla lo dira abiertamente). Mantengo adems, lo digo expresamente, una enorme admiracin por la honradez intelectual de Carlos Fernndez Liria, que no dejo de proclamar siempre que me es posible. Lo que planteo frente a ellos no es una cuita personal. La crtica que les planteo es bien distinta. Digo que desde el punto de vista terico y poltico lo que vienen planteando es un error, un trgico error, que impide pensar la relacin capital como es y, al mismo tiempo y por eso mismo, naturaliza (acepta como si se tratara de verdades insoslayables) los instrumentos tericos e ideolgicos por los que, precisamente, se hace posible la dominacin capitalista. Una cuestin, por tanto, terica, que, por serlo, a la vez y en el mismo sentido, es tambin una cuestin poltica.

Esperaba, por eso, que en su respuesta hubiera clarificaciones tericas y tesis enfrentadas a las mas; esperaba, sobre todo, una respuesta intelectualmente honesta. Constato simplemente que no la ha habido (como intentar mostrar ms adelante)..., y lo lamento. Han querido escamotear, esto es, la cuestin en debate. De manera fraudulenta. Creo, adems, que conscientemente fraudulenta.

Dejar, con todo, al margen lo accesorio... y me centrar en lo importante. En lo que sigue, intentar explicarme con claridad. Y, aunque pueda parecer que me alargo en cuestiones previas... , para una mejor comprensin de los argumentos, intentar hacerlo atenindome a la siguiente secuencia lgica: 1, mostrando que CFLyLAZ no han respondido a ninguna de las cuestiones que les planteaba en mi texto anterior (que la suya es, por tanto, una respuesta "supuesta") y sealando y haciendo notar ciertas novedades que introducen en su respuesta y que no dejan de ser importantes para el asunto que nos traemos entre manos, 2, mostrando que han falsificado mis afirmaciones y restituyendo en su lugar las autnticas (explicndolas tambin si fuera preciso) y 3 respondiendo ampliamente, para que no haya lugar a dudas, a la pregunta que como "prueba del 9" me exigen contestar; de paso, respondiendo igualmente a otra que tambin formulan, sin hacerlo de manera explcita, sobre lo que llaman "el proyecto poltico de la ciudadana". A travs de ese recorrido se mostrar, as lo espero, tanto la pertinencia de las crticas que les planteaba en mi escrito anterior como la necesidad de plantear la cuestin del Derecho -porque esa es la cuestin que se vena discutiendo- de un modo radicalmente distinto al que ellos preconizan: opuesto al suyo.

1. Respuestas, supuestas respuestas y silencios

CFLyLAZ no han respondido a ninguna de las cuestiones que les planteaba en mi texto anterior. No han explicado, ni siquiera, lo que en su propia "respuesta" dicen que van a explicar. Suponen, al parecer, que decir que se ha hecho algo equivale realmente a haberlo hecho. Empezar por esto:

En el primer prrafo de su respuesta, dicen: [...a pesar ser agotador y frustrante... haremos el esfuerzo... y...] "trataremos de explicar porqu seguimos todava pensando que 'derecho' no es sinnimo de 'mercado'... y que 'razn' no es sinnimo de Stalin". Independientemente de que no alcanzo a entender en qu afectara a lo que les critico que justificaran eso que dicen que van a justificar (volver sobre ello)... puede alguien, por favor, decirme en qu prrafo (o en qu lnea) de su artculo explican eso que dicen que van a explicar? no pretendern, acaso, que sirve como "explicacin" de tal asunto lo que dicen en el prrafo 22 de su respuesta: "decir que la 'forma derecho' es idntica a la 'forma mercado' implica dar por bueno el prejuicio (empricamente falso y normativamente disparatado) de que los hombres y mujeres, en el uso de su libertad, lo nico que pueden hacer es ir al mercado parta intentar obtener el mximo beneficio individual"; no pretendern que sirve como explicacin lo que dicen en el prrafo 23: "la forma-mercado es compatible con la forma-derecho, pero no es en absoluto su nico resultado posible. De hecho, lo que nos encontramos empricamente es ms bien lo contrario: cuando se deja libertad a los humanos para perseguir la felicidad por el camino que mejor les parezca, la suelen buscar comiendo y bebiendo con amigos, haciendo el amor con sus parejas o jugando con sus hijos"? Como cualquiera notar inmediatamente, esas "explicaciones/argumentaciones" lo son tanto como si dijeran, por ejemplo, que "derecho" no es sinnimo de "mercado", porque el sale o se pone y maana es domingo. Dicho de otra forma: el que los seres humanos no se relacionen slo buscando beneficio y el que busquen ms bien la alegra que la tristeza... no ARGUMENTA nada, no aporta ningn razonamiento al asunto. Sirve para explicar que el derecho no es igual al mercado tanto (ni un pice ms) como para explicar las bondades del parque de atracciones.

CFLyLAZ, al parecer, suponen que decir algo o que decir que algo se ha argumentado equivale a haberlo argumentado realmente. Por eso quiz pueden lanzarme reproches como el que sigue: "acabamos de publicar un libro de 700 pginas del que cabe decir que este [el de la no identidad mercado-derecho] es casi el nico tema y, desde luego, los argumentos sern mejores o peores (pues son lo mejor de lo que hemos sido capaces, pero eso tampoco es decir mucho), argumentos en cualquier caso muy discutibles, pero es descorazonador que la respuesta sea negar que se hayan publicado". Yo no digo que no hayan publicado el libro. Claro que lo han publicado. Ni niego que en l hayan DICHO que el mercado no equivale al derecho. Lo han dicho. Sin ninguna duda. Casi dira que cientos de veces. Lo que digo es, justamente, que no lo han ARGUMENTADO ni una sola. Aunque slo sea por un motivo que se entender fcilmente: para argumentar que dos cosas no son iguales es imprescindible, en primer lugar, explicar ("definir", si decimos estar haciendo "teora") qu son las dos cosas que estamos queriendo comparar, en este caso, qu es el mercado y qu es el derecho. Y sucede que CFLyLAZ han explicado -y creo que bien- qu es el mercado, pero no han explicado en ningn lugar qu es el Derecho. Es ms: a la vista de su "respuesta", queda claro, explcitamente, que no lo harn y, al parecer, que no se puede hacer: que sobre el Derecho no hay conocimiento posible. Me detendr en ello un poco ms tarde, e intentar explicarlo, pero vaya por delante de dnde lo saco: de una afirmacin novedosa (yo no se la haba ledo, al menos formulada explcitamente, hasta ahora) y sorprendente; al principio del prrafo 39 de su respuesta afirman que la "idea de derecho" es una "idea regulativa" (no slo eso: leo con estupor, en el mismo sitio, que identifican "ideas regulativas" y "conceptos"). Pero vamos por partes: no queramos correr demasiado.

CFLyLAZ, digo, no han respondido a ninguna de las cuestiones que les planteaba en mi texto anterior.

En mi escrito, yo les reprochaba, en primer lugar, haber obviado y menospreciado una importante aportacin terica y poltica de Carlos Rivera Lugo sobre la necesidad de recuperar, en Cuba, el impulso constituyente de la Revolucin insistiendo en el desarrollo de la forma-comunidad en detrimento de la forma-valor y mostrando adems (en otros artculos suyos) cmo esa no es slo una cuestin "formal" o "abstracta" sino tan concreta que afecta incluso a la manera en que pueden regularse las ms materiales cuestiones que afectan a la propiedad, a la produccin, a la distribucin y, por eso, a la vida cotidiana. Les reprochaba que frente a la exposicin de Rivera Lugo, todo lo discutible que se quiera pero sin duda importante y pertinente, se hubieran limitado a dictar sentencia, "escandalosamente errado", sin otro argumento que afirmar que Rivera Lugo dice lo contrario de lo que ellos vienen diciendo desde hace mucho tiempo.

Lo que CFLyLAZ responden ahora, al menos a m, me deja estupefacto: no entraron a discutir realmente con Rivera Lugo porque su exposicin estaba tan llena de citas y entrecomillados... que no haba forma de saber lo que estaba diciendo. Eso es todo.

Frente a Rivera Lugo (y frente a otros autores... que CFLyLAZ venan a resumir en la frmula "los defensores de la multitud"), nuestros autores haban proclamado la necesidad de "defender el Derecho". Por eso, en segundo lugar, yo les reprochaba que no se puede hacer -como ellos hacan y hacen- una "defensa del Derecho" en el aire, sin pararse a considerar en qu consiste. Les reprochaba no haber dicho qu es el Derecho o qu es esa "idea de Derecho" que de manera tan numantina quieren defender. No haberse parado siquiera a considerarlo. Les reprochaba que, a pesar de decir en el mismo artculo en el que afirmaban que Rivera Lugo estaba "escandalosamente errado" que haban "dejado bien sentado" lo que es el Derecho, nunca, ni una sola vez, haban trabajado en realidad sobre/con ese concepto, ni sobre/con los discursos en los que ese concepto se va articulando. Y recordaba a una serie de autores -entre otros muchos que podran haberse trado a colacin- fundamentales en/para ese proceso terico, insertndolos adems de manera sucinta en el contexto histrico/problemtico en el que planteaban sus propuestas... sealando as precisamente que el concepto de Derecho, como cualquier otro, nace de unas determinadas problemticas y es con esas problemticas con las que se mide, que el Derecho surge en el mundo burgus (y no antes). Les deca, digo, por resumir, que la "defensa del Derecho" que hacen, en tanto que es reivindicacin de la legitimidad de la ley que se atiene a la forma misma de ley, en tanto que se identifica con "la necesidad de decidir lo que es racional decidir... lo que cualquiera decidira", es otra forma de la afirmacin segn la cual debe gobernar "el que sabe" en la que Platn (y con l toda la tradicin antidemocrtica) sustenta su rechazo al efectivo ejercicio del poder por el demos (por "los ciudadanos"). Y por eso insista en el impensado que funciona detrs de la argumentacin de CFLyLAZ cuando buscan precisamente en Platn o en el Scrates platnico la fundamentacin de una idea de ciudadana sustentada en la racionalidad (en el atenerse a la forma de ley) de las decisiones.

Y lo que CFLyLAZ responden (ver su nota 5) es... que la cuestin es muy larga y que habra que analizarla en detalle, pero que se trata sobre todo de que no se ha entendido bien a Platn y que lo que se dice sobre l es "un prejuicio muy enquistado". Lo que "argumentan" es que soy un pedante, un academicista... no se qu cosa del curriculum... y que "la enumeracin de nombres de autores... no ha surtido el efecto mgico deseado". Que decidieran "trabajar con los conceptos" sera fruto de la magia?

Les reprochaba en mi escrito, en fin, que por su renuncia al conocimiento de lo que es el Derecho, han obviado, como si no tuviera ninguna importancia, como si fuera mera palabrera y despachndolo con la simple calificacin de ser "unos cuantos tpicos", los anlisis y discusiones de los tericos del materialismo jurdico (vale decir, los tericos no-burgueses del derecho) que, siguiendo en ello al mismo Marx, han venido a mostrar cmo el Derecho (no ya las leyes concretas sino el discurso del Derecho, el Derecho mismo), en la "fsica" de la relacin-Capital, cumple la funcin estructural de garantizar el funcionamiento "normal" del modo de produccin capitalista. En respuesta, CFLyLAZ deciden argumentar -como si tuviera algo que ver con la cuestin- que no hay relacin (o no tiene por qu haberla) entre mercado y derecho y, para justificarlo pretender hacer valer como argumento algo que no tiene ninguna relacin con el asunto: que los seres humanos no se relacionan slo buscando beneficio y que buscan ms bien la alegra que la tristeza.

Adems de la absoluta inconsistencia de su pretendido argumento, hay aqu que considerar un asunto importante: dista mucho de ser cierto (es totalmente falso) que la tradicin del materialismo jurdico (que yo mismo) haya afirmado la identidad entre mercado y derecho. No es eso: la tradicin del materialismo jurdico no ha identificado MERCADO y derecho; yo no he identificado MERCADO y derecho, sino que he sostenido que el CAPITALISMO no podra existir sin el Derecho (sin el discurso que legitima el funcionamiento "normal" de la forma-valor) y que el Derecho, en ese sentido, es una (y una indispensable) de las instancias que intervienen en la (re)produccin de las condiciones de la produccin capitalista, que el Derecho, dicho de otro modo, es la forma jurdica del CAPITALISMO (volver a ello inmediatamente). A lo mejor mi texto tena demasiadas citas y demasiadas comillas y por eso no entendieron bien lo que yo deca, pero yo no he dicho en ningn sitio que el derecho se identifique con el mercado. Creo ms bien, por el empeo que ponen en distinguir entre mercado y derecho (insisto, sin venir a cuento, sin ser necesario... sin que nadie haya afirmado su identidad), que quienes explican las cosas como si el CAPITALISMO fuera lo mismo que el MERCADO son precisamente CFLyLAZ... a pesar de decir explcitamente que no son la misma cosa: una reduccin injustificable (y me alegro de coincidir con ellos en este punto), que, en todo caso, creo que funciona como matriz de la tambin injustificable identificacin entre comunismo y planificacin... que -aunque deseo equivocarme- creo identificar en sus escritos

CFLyLAZ no responden a ninguna de las cuestiones que les planteaba en mi escrito anterior. A ninguna. Pero resulta que si se pretende, como pretenden ellos, estar haciendo "teora" y si se pretende, como ellos pretenden, elaborar un "proyecto poltico de la ciudadana" a partir de la "defensa del Derecho" o de "la idea de Derecho", es imprescindible responderlas. No porque en ellas se enumeren nombres cuya presencia debiera producir un efecto mgico, no porque en ellas se les presenten "autoridades" a las que debieran obedecer, no por que se les pida la obediencia a ortodoxias ni se les presenten textos sagrados, no por academicismo o pedantera... y mucho menos "porque yo lo diga", sino porque mientras no lo hagan estarn hablando en el vaco y sustentando su propuesta en la nada. Como no lo hacen (ms an, porque al no hacerlo absolutizan una idea de Derecho cuyo nico contenido es atenerse a "la forma de ley" identificada como racionalidad, dando as por descontado que slo hay una racionalidad posible -pues la "forma de ley" debe ser la misma para todos- y convirtiendo as a la Razn en otro Absoluto: s convirtiendo as a la Razn en un Absoluto, a pesar de que podamos leer en los textos de Carlos Fernndez Liria buenas argumentaciones -ah s- para justificar que no debe hacerse tal cosa), como no lo hacen, digo, hay que decir que han abandonado el terreno de la explicacin, de la teora, del conocimiento y, por eso, que se han instalado en el terreno de los cuentos. Planteo, dicho de otro modo, la diferencia que hay entre el conocimiento y la retrica. Planteo esa cuestin y, tambin, la de los efectos prcticos, polticos, de moverse en uno u otro terreno. Digo que para hablar del Derecho (mucho ms para "defenderlo")... lo primero que hay que hacer es preguntarse qu es el Derecho (y responder a la pregunta). Qu es; no qu nos gustara que fuera. Qu es; antes de preguntarnos si acaso podra ser otra cosa. Una cuestin fundamental porque, como entender cualquiera..., si resulta que al preguntarnos lo que es el Derecho descubrimos que el Derecho es la forma en que se justifica y garantiza el dominio capitalista..., entonces..., la "defensa del Derecho" en la que nuestros autores llevan tanto tiempo empeados... debera considerarse errnea.

Lo dir con un ejemplo de otro mbito: todos sabemos que puede resultar agradable decir que el sol sale y se pone, que con esa expresin podemos charlar unos con otros en "la naturalidad" de lo que los ojos nos muestran, que podemos hacer incluso (el que pueda, por supuesto) bellas poesas con esa frmula. Pero si alguien pretendiera partir de ella para defender que el sol gira alrededor de la tierra, diramos, al menos, que cuenta cuentos. Y si alguien -por muy buena intencin que tuviera o por muy importante que fuera la empresa- quisiera utilizar la frmula para acabar con el hambre en el mundo... diramos que es un iluso (que se cree los cuentos que cuenta). Si alguien, adems, desde esa frmula, en medio de una discusin sobre el movimiento de los planteas, se atreviera a decir que quien parte del principio de gravitacin universal est "escandalosamente errado"... diramos simplemente que es un cretino.

Lo repito: para hablar del Derecho es imprescindible saber qu es, de dnde procede, cmo funciona y por qu funciona como funciona, para qu sirve, qu efectos produce, cmo interviene en la "fsica" de lo social. Y la retrica sobre el derecho y sobre lo bonito que sera que triunfase sobre el mercado..., reivindicar, esto es, que lo importante es garantizar el triunfo del derecho... puede resultar agradable; puede su uso, quiz, ser efectivo en discusiones acadmicas y en juegos de saln (all donde el fetiche-Kant sigue pareciendo insuperable), pero no tiene ningn contenido terico y, por eso, ningn valor prctico.

En las cuestiones que nos ocupan (y son cuestiones importantes: qu es y cmo funciona el capitalismo, cmo acabar con l, qu mundo queremos construir en su lugar, qu "fsica" social queremos que le sustituya, qu puede ser, por tanto, el comunismo) es fundamental preguntarse qu es el Derecho (y responder a la pregunta).

En mi texto anterior, a partir de Marx y de los tericos del marxismo (no para reivindicarlos como autoridad... sino porque son los que nos han proporcionado los elementos tericos -que sern todo lo incompletos o defectuosos que se quiera... pero habr entonces que "trabajarlos" y, en su caso, sustituirlos por otros- desde los que abordar el conocimiento del funcionamiento de la relacin Capital), yo vena a decir que el modo de produccin capitalista es una forma de dominio del hombre por el hombre, una "fsica de lo social" que, como otras, se sustenta en el dominio de unos sobre otros, y que continuamente produce y reproduce las condiciones que hacen posible y que garantizan ese dominio. Que el elemento estructural que articula su dinmica de funcionamiento es la forma-valor y que la imposicin (imposicin, s, por la fuerza) de la forma-valor como norma de funcionamiento slo es posible (adems de por un proceso histrico de "acumulacin originaria" que se reproduce en la relacin salarial) por la "naturalizacin" de un principio de "legalidad", infranqueable porque se presenta con la ms absoluta racionalidad, al que toda actuacin se considera sometida y a la que se somete efectivamente: la justicia en los intercambios, el intercambio de equivalentes. Y deca adems que esa es la funcin que cumple precisamente el Derecho, tanto las leyes particulares y concretas como el "discurso del Derecho", esto es, "naturalizar" y garantizar los requisitos formales de funcionamiento de la forma-valor: que todos son propietarios legtimos de lo que poseen y que todo se compra y se vende a su valor, con el mximo respeto de la libertad individual y de los pactos que desde ella se establezcan (como resume Althusser, que todos somos libre-iguales o, de otro modo, que todos somos sujetos). Dicho de otra manera: que el Derecho es la forma jurdica del capitalismo. Deca adems, y lo mantengo, que la lgica del capitalismo exige el triunfo del Derecho, esto es, que el Derecho es "la norma" de funcionamiento del capitalismo en condiciones normales (o, si se quiere, en situaciones "sometidas a norma": lo que los fsicos, por ejemplo, llaman "condiciones ideales" cuando dicen que las leyes de la fsica se cumplen "en condiciones ideales") exactamente en el mismo sentido en el que Marx sealaba que la fuerza de trabajo, en el modo de produccin capitalista, se paga siempre "por su valor" (y si algn capitalista -o todos- no paga el valor de la fuerza de trabajo... eso no niega en absoluto la validez explicativa -ni las consecuencias polticas- de ese principio).

Marx y los tericos del marxismo hablan, por eso, de ficcin jurdica (si CFLyLAZ me reprochan -su nota 4- haberme olvidado de ello en mi exposicin anterior, comprobaran que no lo olvido), frmula con la que se dice algo muy claro: que el Derecho (el discurso del derecho) sirve para generar la ficcin de que las relaciones entre los hombres son relaciones jurdicas y no relaciones de poder, relaciones de fuerza. Marx y los tericos del marxismo hablan de ficcin jurdica precisamente para insistir en que la cuestin de la "legitimidad jurdica" es el cuento con el que se pretende obviar que unos dominan a otros y que lo importante es quin/cmo/segn-qu-norma los dominan, que lo importante, por retomar la frmula que utilizaba en mi escrito anterior, es "quin es el soberano". Lo jurdico es una ficcin porque lo real es el dominio. Y con esa cuestin es con la que tenemos que vrnoslas: la del dominio. En este sentido, y por retomar un ejemplo al que CFLyLAZ aluden, aunque les pueda sonar escandaloso, dir que cuando Gran Bretaa o Francia o Espaa dicen ser "estados de Derecho" no mienten; lo son realmente: en esos estados, la ficcin jurdica funciona de tal manera que "naturaliza" la relacin Capital ocultando (haciendo que no se perciba como evidente) que continuamente en ellos se produce y se reproduce, a partir de los automatismos de la forma-valor (y de normas "de excepcin" cuando les es preciso), el dominio de unos sobre otros.

No afirmo estar en posesin de la verdad. No dir que sea imposible equivocarse al afirmar que el Derecho es la forma jurdica del capitalismo. Es posible, ciertamente, que est equivocado. Cabe la posibilidad de que me confunda (incluso de manera escandalosa) cuando entiendo el modo de produccin capitalista como una sociedad en la que rige "el dominio del hombre por el hombre". Es posible. Pero si estoy errado (sea o no de manera escandalosa), espero de CFLyLAZ -que son amigos y que dicen hacer "teora"- que me saquen del error. Si el Derecho no es lo que digo... que me digan, por favor, lo que es... aunque para ello no tengan ms remedio que discutir con quienes han teorizado al respecto (por muy larga que sea la lista y por muy pedante, academicista o aburrido que pueda parecerles). En eso consiste precisamente el "trabajo con los conceptos" sin el que no hay conocimiento posible. En eso: no en acariciar Ideas (no en "cuidarlas" esperando que nos revelen el Ser). Puedo estar equivocado. Sin duda. Pero no renuncio a la posibilidad del conocimiento. Por eso quiero saber lo que las cosas son... sin confundirlo con lo que, acaso, deban ser.

Saber qu es el Derecho es fundamental si no queremos, al defenderlo, acabar defendiendo los supuestos bsicos del capitalismo. Del mismo modo que es fundamental saber qu es la explotacin si no queremos acabar diciendo que la reivindicacin por excelencia debe ser que la fuerza de trabajo se pague "por lo que vale" (que los obreros cobren "lo que es justo"). Diran acaso CFLyLAZ que "hace falta estar muy loco o ser muy necio para regalarle al enemigo el concepto de salario justo"? Estoy seguro que no lo diran. Si alguien les planteara la pregunta en esos trminos, estoy seguro, contestaran que es preciso siempre pelear por un mayor salario... pero que la idea de que pueda haber un "salario justo" es en s misma una falacia porque oculta que al pagar un "salario justo" el capitalista estara pagando al trabajador su fuerza de trabajo "por lo que vale"... y eso dejara intacta la relacin salarial que como forma-valor, sustenta el funcionamiento de la relacin Capital. Por qu, entonces, les parece que "hace falta estar muy loco o ser un necio para regalarle al enemigo el concepto de derecho"? A pesar de los juegos retricos de CFLyLAZ yo no regalo nada al enemigo. Todo lo que el enemigo tiene de mi, me lo arrebata. Del mismo modo que digo que hay que exigir aumentos de salario... sabiendo que es una reivindicacin defensiva y sin contarme el cuento del "salario justo", digo tambin que hay que exigir, todo cuanto sea posible, el establecimiento de normas, de leyes, que garanticen -al menos formalmente- que no seremos atropellados a cada paso... pero se perfectamente que esa es una reivindicacin defensiva y no me cuento el cuento del derecho.

Casi al principio de este texto deca que CFLyLAZ pretenden escamotear el debate de manera conscientemente fraudulenta. En este punto quiero detenerme en esa cuestin. En mi escrito anterior yo les reprochaba no haber dicho nunca, ni una sola vez, lo que es el Derecho. Suponen ahora que no podr decirlo ms... ofreciendo gato por liebre. Casi como sin querer y haciendo como que dicen otra cosa; explcitamente; y debo reconocer que no se si ponerme a rer o a llorar. Al principio del prrafo 39 de su respuesta: "se trata 'solo' de conceptos, de exigencias, de ideas regulativas (como la idea de Derecho)...". Explcitamente. El Derecho sera una "idea regulativa". Al decir que el Derecho es una "idea regulativa"... CFLyLAZ estn dando gato por libre... y son conscientes de ello. Son ambos profesores de filosofa y conocedores del pensamiento kantiano (les reprocho precisamente haberse tragado los cuentos de Kant como si fueran la "quitaesencia" del pensamiento) y saben exactamente el alcance de lo que estn diciendo. Porque resulta que en Kant decir que algo es una "idea regulativa" significa algo bastante preciso.

Simplifico para no especialistas: en la Crtica de la Razn Pura, Kant, despus de haber analizado cmo es posible que tengamos conocimiento, se pregunta si puede haberlo tambin sobre las ideas de la metafsica (por simplificar y en el lenguaje cartesiano, Dios, alma y mundo) y concluye que esas tres ideas no son pura fantasa..., que son formadas necesariamente por nuestra Razn por su propio funcionamiento, de manera que, aunque sobre los objetos a los que se refieren esas ideas no hay conocimiento posible, son "ideas regulativas" de la Razn. Es decir, que nos son connaturales, que necesariamente las formamos y que sin ellas no podramos dar coherencia y sentido ni siquiera a nuestra experiencia vital, de manera que, aunque con ellas no cabe verdadero conocimiento, es absolutamente legtimo (no slo legtimo: cabra decir incluso que "vivencialmente indispensable") usarlas como "ideas regulativas"... siempre que no pretendamos hacer con ellas un uso cognoscitivo. Dos cosas a la vez, por tanto: por un lado, las ideas de la razn son connaturales a la Razn misma (no pueden no formarse, vale decir); por otro, sobre los objetos a los que se refieren las ideas de la Razn no hay ningn conocimiento posible.

Cuando CFLyLAZ dicen que la idea de Derecho es una "idea regulativa", eso significa, por tanto, dos cosas: primero, que la idea de Derecho nos es connatural... y segundo, que sobre el objeto al que se refiere la idea de Derecho (el Derecho) no hay conocimiento posible... porque el Derecho no es ninguna materialidad concreta sino que su idea (la "idea de Derecho") es nicamente una "idea regulativa".

Cuando CFLyLAZ dicen que la idea de Derecho es una "idea regulativa" cometen un fraude por partida doble. Un primer fraude que consiste en sugerir que en el fondo... cuando hablan de Derecho... hablan... de eso que todos sabemos ya que queremos decir cuando decimos "derecho" (algo as como decir que el sol sale y se pone, por tanto)... y que nadie puede ser tan loco o tan necio como para ponerlo en tela de juicio. Aunque lo sugieran ahora, es evidente que no es eso lo que hacen en sus escritos: si fuera eso... sera incomprensible, por ejemplo, la reaccin que han tenido ante el artculo de Rivera Lugo: al fin y al cabo... si se tratara de eso... por qu estara Rivera Lugo tan "escandalosamente errado"? por qu ira contra el derecho -y no ms bien todo lo contrario- pensar en construir el discurso jurdico sobre las necesidad de la comunidad en lugar de hacerlo sobre la forma-valor?). Un segundo fraude, porque decir que la idea de Derecho es una "idea regulativa" equivale a decir que sobre el Derecho no hay conocimiento posible.

La idea de Derecho no es una "idea regulativa". El Derecho no es una Idea de la Razn. El Derecho (el discurso del Derecho y las leyes mismas) es una materialidad realmente existente... que genera efectos bien precisos (la reproduccin de las condiciones que hacen posible la existencia del capitalismo). Y esa materialidad realmente existente se puede conocer... como pueden tambin conocerse sus efectos. S se puede saber qu es el Derecho (lo que es, efectivamente, de hecho). S se puede saber qu son las leyes; s se puede saber qu hace que una ley sea una ley. Y aunque CFLyLAZ parezcan empearse en lo contrario (al fin y al cabo slo sera una "idea regulativa"), no podemos renunciar a su conocimiento. No podemos renunciar al conocimiento del derecho como no podemos renunciar al conocimiento de ninguna otra cosa. Es una mistificacin incomprensible sugerir siquiera que algo sea incognoscible y, a pesar de ello (o quiz por ello) decir que hay que "defenderlo" y construir a partir de ah un proyecto poltico. Si el Derecho fuera incognoscible... ni siquiera podramos entregar la capacidad de decisin "al que sabe": necesitaramos ahora (re)inventar los orculos.

Cuando digo que el derecho es la forma jurdica del capitalismo, puedo estar equivocado... pero (aunque me equivocase) no me cuento ningn cuento (menos que ninguno el de la identidad entre mercado y derecho, aunque CFLyLAZ digan que es mi favorito). No es esta una cuestin retrica, sino bastante importante: porque lo que est en cuestin es, precisamente, la diferencia que hay entre conocer (o intentarlo) y fabular. Entre conocer (o intentarlo) y contarse cuentos. Una diferencia a la que, extraamente, sobre este asunto del Derecho, CFLyLAZ parecen empeados en no atender.

2. Conceptos, conocimiento y... retrica

Mediante la conversin de "la idea de Derecho" en una "idea regulativa", CFLyLAZ pretenden ahorrarse el trabajo de decir lo que es el Derecho (pretendiendo, al tiempo, haberlo dicho) y, ms que eso, pretenden que no cabe ms conocimiento de lo que el Derecho es que esa remisin a lo que todos ya sabemos que es (pues nos es connatural). Sostienen, esto es, que el Derecho es una "idea regulativa" y que es slo una idea regulativa.

Si slo fuera lo primero, no tendra mucho que objetarles: siempre ha habido buenas personas y no es malo (es incluso bueno) que las haya. Como adems pretenden hacer pasar por "teora" ese "acariciar" la idea de derecho, se ven obligados a colegir que "la idea de derecho" es el nico Derecho en sentido autntico y la convierten, adems, en el Derecho-Medida de todos los derechos existentes. Al hacerlo lo convierten en un Absoluto que, mirando en el crisol de la ilustracin, identifican con la racionalidad; una racionalidad a la que convierten, por eso, en otro Absoluto. Si acaso fuera verdad que no hacen del Derecho un Absoluto, deberan tomarlo en serio y entender, por eso, que si no lo es (si no hay "un algo" a lo que llamar Derecho), no puede ser Medida de nada. Pero no lo hacen: parten de una falacia que consiste en sostener que algo (el Derecho) puede al mismo tiempo ser y no ser un algo y que, por eso, podemos convertirlo en "norma" sin necesidad de pensar en qu consista. Si no consideran al Derecho un Absoluto, deber ser (salvo que pretendan que es "un nada") algo concreto y, entonces, lo primero que se les debe exigir es que digan lo que ese algo concreto es: que avancen algo que permita su conocimiento. No pueden (no pueden siquiera considerarlo como posibilidad): la propia dinmica de su posicin les lleva a convertir el conocimiento en una empresa imposible. Como "idea regulativa", el Derecho puede ser una Idea, un Absoluto, pero nunca un concepto. Cmo podra el Derecho ser un "criterio-medida" con el que distinguir lo que es "falsamente" derecho sin ser "un algo"?, cmo podemos decir los metros que mide un tablero sin tener un metro y sin saber "lo que mide"? A los efectos del conocimiento, lo que sostienen CFLyLAZ es tan til como decir que el sol sabe y se pone. Querer ser kantiano, aqu (aqu al menos), no es una ventaja para el pensamiento sino una mistificacin: o se est haciendo del Derecho un Absoluto o se est hurtando/bloqueando/negando la posibilidad de conocerlo... o (y me temo que es el caso) ambas cosas. Una cuestin, efectivamente, terica, que es tambin, inmediatamente, al mismo tiempo y por lo mismo, una cuestin poltica.

Ser claro: si CFLyLAZ dijeran que es un buen arma contra el capitalismo arrojarle a la cara sus ficciones, retorcerlas contra l, devolver a los idelogos de la relacin Capital la exigencia de cumplir lo que dicen que debe cumplirse (el Derecho)... para sacar as a la luz la falacia jurdica en la que el poder se sustenta, yo no tendra nada que objetarles. Pero no es eso lo que dicen. Se engaa quien piense que lo que CFLyLAZ defienden es slo la fortaleza polmica de la reivindicacin del Derecho. Aunque pueda parecer que dicen eso y aunque en su respuesta jueguen un poco a que esa es la cuestin... dicen mucho ms. CFLyLAZ dicen que estn haciendo teora... y eso son palabras mayores: sobre todo si pretenden (como pretenden) fundar sobre esa "posicin terica" un proyecto poltico (el "proyecto poltico de la ciudadana"). Cuando dicen que el derecho burgus es una ficcin porque no es "el verdadero derecho" o porque no es "verdaderamente derecho", cuando dicen que frente a la ficcin del derecho burgus hay que "defender el derecho"... suponen un Derecho que es verdaderamente algo (que es verdaderamente Derecho). Y deben suponer que saben lo que el Derecho es, que tienen "bien sentado" lo que es..., porque si no lo supieran, si no estuviera "bien sentado"... lo que dicen no sera "teora" sino simple y pura retrica y, al "defender el Derecho" haran el ms penoso de los ridculos; haran, adems, un flaco favor a la pretensin de terminar con la relacin Capital.

CFLyLAZ saben que no se puede decir al mismo tiempo que la idea de derecho es una "idea regulativa" y que cuando se habla de ella se est haciendo teora (saben, por decirlo as, que una "idea regulativa" no es un concepto). Saben que no es lo mismo decir que explicar, como saben que no es lo mismo explicar algo que "defenderlo". Lo saben aunque, de manera nuevamente fraudulenta, hagan como que lo desconocen poder fundar una "respuesta" a mi exigencia de conocimiento. Muy kantianos, slo pueden pensar el Derecho como Derecho-Medida (sin ser "un algo"; siendo slo un deber-ser), y por eso piensan (dudo si por error o por mala intencin) que cuando digo lo que es el Derecho estoy tambin estableciendo un Derecho-Medida, un deber ser.

Porque este es el segundo asunto al que dije que quera referirme, y pondr de nuevo, para abordarlo, un ejemplo de otro mbito que permita entender bien a qu me estoy refiriendo.

Si intentando explicar las caractersticas, el funcionamiento y los efectos (si intentando decir lo que es) de lo que se ha llamado Sndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) alguien dijera que est producido por un virus de la familia de los retrovirus que ha sido identificado en laboratorio y al que se ha puesto el nombre de Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), nadie en su sano juicio, nadie al menos que pretendiera investigar en torno al SIDA (ningn terico, vale decir), le acusara de ser un DEFENSOR del VIH. Quiz (y digo quiz) se podra argumentar contra l que el mencionado sndrome no es en realidad una enfermedad sino que, como tal sndrome, es un conjunto de sntomas de variada procedencia que slo se puede unificar conceptualmente de manera muy injustificada (de hecho, esa tesis ha sido mantenida en alguna ocasin para referirse al SIDA, como tambin, por ejemplo, a la anorexia). Quiz (y digo quiz) podra incluso argumentarse que al sostener (y defender) la tesis de que el VIH es el causante del SIDA, el investigador en cuestin est haciendo un flaco favor al conocimiento y la ciencia y, en cambio, se est posicionando a favor de los intereses de ciertas compaas farmacuticas. Todas esas crticas son, efectivamente, posibles... y todas ellas han sido puestas alguna vez en juego tanto por activistas como por investigadores. Pero a nadie se le ocurrira acusarle de defender el SIDA. Nadie sera tan obtuso como para acusarle de ser un defensor del VIH, sugiriendo que, por eso, quiz sea un criminal o un asesino.

Cuando uno explica un "objeto" y, en la explicacin, pretender haber identificado "su causa", esto es, el principio explicativo que permite dar cuenta o dar razn de l, ciertamente defiende que esa es la explicacin correcta (y puede, por supuesto, estar equivocado) pero no est defendiendo, ni celebrando, ni aplaudiendo "la causa".

Decir que la relacin Capital explica (que es su causa) la violencia estructural que en la Economa-Mundo mantiene en la miseria, en la sumisin o simplemente "suprime" a millones de individuos, no es defender la relacin Capital, no es defender el capitalismo. Sostener que el principio de gravitacin universal explica las relaciones de movimiento entre los distintos cuerpos que pueblan el espacio o que la segunda ley de la dinmica explica la fuerza que hay que ejercer para mover un cuerpo, no es aplaudir a la gravitacin ni defender el ejercicio de la violencia (la Fuerza que debe aplicarse para imprimir una Aceleracin a una determinada Masa).

Decir que el VIH es la causa del SIDA no es defender ni el SIDA ni el VIH. Y exactamente por el mismo motivo afirmar que lo que hace que una ley sea una ley (que una ley se imponga como ley y, por tanto, se cumpla) es que ha sido promulgada por una autoridad (por un poder) que tiene la capacidad efectiva (el poder) de hacerla cumplir, no es defender, ni celebrar, ni aplaudir la ley del ms fuerte. Semejante lectura slo se puede mantener por ignorancia o por intencin torticera.

No juzgar cul de los dos motivos se est poniendo en funcionamiento, pero lo cierto es que CFLyLAZ, que no son nada ignorantes, utilizan esa "argumentacin" para fundar la "crtica" que me hacen en su "respuesta". De manera explcita y repetidamente (en realidad articulando todo su texto, pero, ms particularmente, en los prrafos 1, 4, 11, 12, 13 -aunque en ste y en parte del 12 introduciendo una derivacin especfica-, 19, 40 o 55) llegando a sugerir que planteo una posicin indistinguible del fascismo (prrafos, 1, 4, 55), que propongo una poltica que justifica la persecucin de homosexuales (prrafo 5) o de inmigrantes (prrafo 9), o que utilizo un "criterio criminal" (prrafo 55). Es muy kantiano eso de pensar que quien no es kantiano es un criminal. Menos mal, al menos, que "quieren pensar" (prrafo 14) que las "coincidencias" con esos que seran "mis compaeros de lucha" (ibidem) derivan de mi impericia (o de mi academicismo, o de mi pedantera o del "cors" que pondo a mis principios ticos y polticos) y "quieren pensar" que no son "realmente" lo que quiero defender (prrafo 1). Se lo agradezco. Por ese procedimiento, en su "respuesta", pretenden encontrarse legitimados para contestar no a las crticas que hago a lo que dicen sino a lo que dicen que yo mismo digo sin haberme ("quieren pensar") dado cuenta.

No defiendo la ley del ms fuerte. Ni el "decisionismo jurdico", al que se refieren (y que yo ni he mencionado ni mantengo), defiende la ley del ms fuerte. Y CFLyLAZ lo saben. Lo saben, aunque de manera fraudulenta quieran inventar un adversario a su medida para convertir as (muy kantianamente) una cuestin terica en una cuestin moral, para convertir una pregunta por lo que es en una pregunta por lo que debe ser.

No soy yo quien ha introducido en el debate eso del "decisionismo jurdico". Son CFLyLAZ quienes han utilizado en su "respuesta" la expresin por dos veces (prrafos 11 y 40) y las dos con el mismo formato: hablando de un "decisionismo irracionalista". Una frmula que recuerda a otra (a cuyo autor no citar, por no "mentar a la bicha") con un tono que resultar muy familiar incluso a los no especialistas: "sin sostener la vigencia del Derecho Natural caeramos en el ms absoluto relativismo y nos veramos arrastrados a una interpretacin del Derecho condenada al decisionismo irracionalista". Ignoro de qu manual (kantiano o postkantiano) habrn extrado la frmula. Sea como fuere, en todo caso, para entender de qu estamos hablando, conviene explicar un poco, simplificando tambin las posiciones para los no especialistas, eso del "decisionismo" que, insisto, yo no haba mencionado.

El Derecho, inicialmente, es el conjunto de las leyes. Su articulacin ms o menos coherente en un sistema jurdico. Cada estado tiene, en este sentido, su propio sistema jurdico, su propio sistema de derecho. A ese conjunto de normas, desde que Calcidio utiliz la expresin en el siglo IV, se le conoce como derecho positivo y es el conjunto de normas que (digamos de momento: por el motivo que fuera) los ciudadanos -y los tribunales- reconocen como reglas de obligado cumplimiento. Entre los siglos XIV y XVII, primero en las polmicas de los nobles y las iglesias contra la centralizacin del poder y despus tambin en la construccin de las primeras formas de organizacin de los estados centralizados en formacin, se elabora un discurso que pretende que ese conjunto de leyes debe estar sometido a unas normas o principios universales y Absolutos, que en unos casos se dicen proceder del orden de la creacin, en otros del Orden Natural y, en otros, de la Razn entendida como un nuevo Absoluto (ms o menos "laico") al que -norma y medida ltima e indiscutible- toda norma debe atenerse. El Derecho Natural, as, en sus diversas concepciones, es la afirmacin de la existencia de un Absoluto que fundamenta, como deber ser, las normas, y al que todas las normas deben atenerse. Al que todas las normas, adems, cuando estamos ante un "verdadero Estado", se atienen efectivamente (y esta ltima sera, en ltimo trmino, la posicin de buena parte de la "ilustracin republicana, as como de Kant o Hegel)... so pena de no ser un Estado "verdaderamente". El Estado liberal (el Estado de la "ilustracin republicana") se construye, as, sobre el supuesto de la identidad Estado /bien-comn y sobre la afirmacin de la identidad Derecho/deber-ser.

Esa pretensin, como consecuencia de "muy prcticas" controversias (lase: la conflictividad social y poltica puesta en primer plano por el movimiento obrero en la lucha de clases) y de muy serias crticas tericas (por referirnos slo a una, sealaremos la importancia de la elaborada por el propio Marx desde sus primeros escritos sobre las leyes de la dieta renana o desde su texto de crtica de la filosofa hegeliana del Derecho y del Estado) salt por los aires, hacindose notorio que el Estado no representa el bien comn sino que traspone en la esfera organizativa y jurdica la dinmica de sometimiento que articulan de facto las relaciones sociales y que las leyes responden y son el resultado de esa misma exigencia; dicho de otro modo, que tanto las leyes como el sistema legal y el Estado mismo son una traslacin y fijacin jurdica de las relaciones sociales, como otras tantas normas de cumplimiento obligado (que el Estado, vale decir, es la forma del poder de clase). Tan notorio se hizo, que la pretensin misma de los tericos del Derecho/bien-comn salt por los aires y oblig a los idelogos del liberalismo a nuevas formas de fundamentacin de legitimidad de la ley, que ya no partieran de la mistificacin del iusnaturalismo sino del anlisis mismo del derecho positivo... dando as lugar a lo que se empez a llamar iuspositivismo. Los juristas y tericos del derecho, por eso, rompen decididamente con la teora del Derecho Natural, defendiendo otra posicin que, a partir de Comte, empez a llamarse "positivismo jurdico", que parte de la evidencia de que no hay ms derecho que el derecho positivo (las leyes concretas y su articulacin sistemtica) pero intentando de algn modo encontrar en el anlisis de ese sistema jurdico elementos que permitan, pese a todo (puesto que resulta muy "peligroso" para los idelogos del sometimiento necesario al poder afirmar abiertamente que las leyes que han sido establecidas lo son "simplemente porque lo son"), fundamentar de algn modo, nuevamente, la "legitimidad" del sistema jurdico, es decir, del derecho positivo; esto es: situando nuevamente el debate sobre el Derecho en la perspectiva de la "legitimidad" y del "deber ser" (obviando nuevamente, por este procedimiento, la centralidad de la pregunta por lo que es, que el movimiento obrero haba trabajosamente sacado a la luz). Precisamente en las distintas respuestas dadas a esta cuestin encontramos la clave para entender las diferencias entre las distintas escuelas jurdicas. As, para algunos juristas, lo que confiere legitimidad al sistema normativo y distingue as los sistemas de derecho que seran legtimos de los ilegtimos, es su coherencia formal; algunos juristas, adems, sostienen que ese sistema formal coherente adquiere se coherencia en la derivacin de una ley bsica y universal (una hipottica Grundnorm, en expresin conocida) que puede ser (o no) identificada, y que permitira entender las normas que de ella derivan como "verdaderas" normas o, lo que es lo mismo, como normas legtimas (esta vendra a ser la tesis mantenida por el gran jurista -neokantiano- Hans Kelsen, que sirve de sustento (para partir de ella o para distanciarse de ella) a la mayor parte de las reflexiones jurdicas elaboradas en el siglo XX. Para otros juristas, la legitimidad del derecho positivo derivara de la legitimidad de la autoridad normativa de la que la norma emana (que esa autoridad, por ejemplo, haya sido elegida en elecciones democrticas y respetando escrupulosamente la legalidad vigente) y hay otros, incluso, que sostienen que todo sistema legal es legtimo por el hecho de serlo... aunque pudiera no ser "justo" (cosa que no tendra que dirimir el Derecho sino la Moral... a la que convierten as en "medida" ltima de la "justicia" del sistema jurdico).

Como las reflexiones sobre el Derecho han sido, de hecho, todas ellas, elaboradas en ese trnsito histrico-terico, como las reflexiones sobre el Derecho tienen que ver, exclusivamente, con ese trnsito histrico-terico, como el discurso del Derecho es slo (puesto que no lo hay antes: antes slo hay derecho positivo) formulado en ese contexto histrico-terico que, respecto del Derecho, se plantea la cuestin de la legitimidad como cuestin bsica y que considera la legitimidad o la legitimacin como elemento determinante sin el que el sistema jurdico no sera "verdaderamente" un sistema de derecho..., cuando hablamos del Derecho no hablamos slo del "derecho positivo", del conjunto ms o menos articulado de las leyes, sino tambin de ese discurso que entiende el "verdadero" sistema normativo como necesariamente legitimado, como sustentado en un deber ser ms o menos "formal", ms o menos Absoluto. Con ms precisin: cuando hablamos del Derecho nos referimos propiamente a ese discurso del Derecho que en las reflexiones y en la prctica de los juristas ha sido construido como una "realidad", como una "materialidad", al margen e independiente del Derecho positivo. El Derecho, por eso, no es slo el sistema ms o menos ordenado de las leyes, sino tambin la pretensin de "legitimidad" con la que ese sistema es fundamentado y, en ese sentido, "naturalizado" como horizonte "irrebasable". El sistema legal (el derecho positivo) es una realidad cuya materialidad debe ser estudiada y el Derecho (el discurso del Derecho) es tambin una materialidad que debe ser estudiada en el mismo sentido, porque el Derecho, dicho de otro modo, no es una Idea; ni una Idea/Absoluto ni una Idea/Medida; no es una "idea regulativa": algo que hara imposible su conocimiento y el anlisis tanto de su especificidad como de sus efectos.

El materialismo jurdico niega ese horizonte de irrebasabilidad que suponen los idelogos de la burguesa, esto es, niega que el sistema jurdico proceda de (o garantice) alguna "legitimidad" fundante. Se empea, por contra, en el anlisis de lo que el sistema jurdico es, de lo que las leyes son, de su origen efectivo, de su funcionamiento y de sus efectos, y precisamente en esa exigencia de "no contarse cuentos", como el mismo Marx, articula la explicacin que permite entender el sentido de la ficcin jurdica sobre la que se asienta el funcionamiento "normal" del capitalismo. Descubre, por eso, que lo que los idelogos del capitalismos presentan como una relacin jurdica es una relacin social, una relacin de poder, una relacin de fuerzas: que las leyes concretas son la expresin de la correlacin de fuerzas que se establece en cada momento determinado en la coyuntura concreta de la lucha de clases, que el Estado mismo es (no el bien comn) la forma que en cada momento adquiere la correlacin de fuerzas que se ha establecido en el mbito de las relaciones sociales y (en expresin de Althusser) el conjunto de "aparatos" en-los-que/por-los-que se articula el mantenimiento de esa siempre cambiante correlacin de fuerzas.

El decisionismo es otra cosa. Carl Schmitt, el principal formulador contemporneo del decisionismo, nazi para ms seas, es tambin un jurista y un terico del Derecho. En su crtica a Kelsen y al normativismo insiste tambin -retomando as algunos de los posicionamientos del materialismo jurdico- en la inconsistencia terica de toda pretensin que quiera fundar el Derecho en un Absoluto legitimador, ya sea el orden formal, ya la Racionalidad fundante de una Grundnorm o principio Absoluto (motivo este por el que los defensores del Derecho Natural le acusan torticeramente de ser "irracionalista": como si defendiera el primado de la irracionalidad), y tambin insiste en que esa pretensin es una reformulacin del Derecho Natural que quiere ocultar su origen. Sostiene tambin (como todos... salvo los idelogos de la burguesa) que las leyes son leyes porque han sido establecidas como tales por una autoridad que lo es realmente. Por esos motivos, leer los anlisis de Carl Schmitt sobre la concepcin liberal del Derecho... es muy revelador y til, tanto para comprender las posiciones que defienden los tericos fascistas como las del propio liberalismo: la continuidad de fondo que liga una y otra postura). Pero Carl Schmitt convierte su anlisis de la soberana en una apuesta poltica haciendo -y aqu estriba lo fundamental: esto es lo que hace la propuesta de Schmitt injustificable en lo terico y abominable en lo poltico- como s no existieran ni la explotacin ni el sometimiento y como si la unificacin en el Estado de las dinmicas sociales fuera lo que confiere a la sociedad su racionalidad, su fundamento y su sentido pleno verdaderamente orgnico. Schmitt hace abstraccin, esto es, de la confrontacin de clases, de la lucha de clases, como si no existiera; Carl Schmitt, dicho de otro modo, pretende convertir en instrumento terico el supuesto poltico de la mirada fascista. Y sostiene que, por eso, el ejercicio de la soberana del Estado no necesita ninguna otra justificacin que la decisin soberana consciente de la necesidad de su ejercicio... animando a ejercerlo contra todos los que pongan en peligro la unidad orgnica del Estado.

Y yo no propongo el decisionismo sino que mantengo la necesidad de considerar los supuestos bsicos del materialismo jurdico. Y ambas cosas, nuevamente, slo se pueden identificar (como al criticarme hacen CFLyLAZ) o por ignorancia o por intencin torticera. En lo poltico, el decisionismo schmittiano es una apuesta fascista porque identifica al soberano con un Estado del que ha borrado las huellas de la lucha de clases y al que ha pensado como nica instancia de sentido (por lo dems, en la ms estricta tradicin kantiano/hegeliana). En lo terico, el decisionismo schmittiano no es un materialismo jurdico porque parte de una concepcin mistificada de las relaciones sociales y, por tanto, del Estado mismo; esto es, tambin, porque renuncia al conocimiento y se cuenta un cuento, un peligrossimo y repugnante cuento, un cuento, ste s, criminal. Un cuento que el materialismo jurdico no se cuenta (y eso lo cambia todo). Un cuento que yo no me cuento. No mantengo una posicin decisionista (ni "irracionalista" ni de ningn tipo) sino que sostengo, con el materialismo jurdico -y con cualquiera que mire a las cosas como son en lugar de mirar lo que les gustara que fueran- que lo que hace que una ley sea una ley es que ha sido establecida por una autoridad soberana, esto es, que ha sido establecida por un soberano que tiene capacidad, por uno u otro motivo (y eso tambin tendr que ser dilucidado), de hacerla cumplir.

CFLyLAZ falsifican mi posicin, falsifican mi crtica, al pretender precisamente (y no puede ser por ignorancia) que yo defiendo, celebro o aplaudo (porque las tres frmulas utilizan) la decisin del soberano al margen de (y en contra de) los individuos o las minoras. Falsifican mi posicin porque quieren identificar, sin ms anlisis que sus propias insidias, lo que llam una "multitud libre" con algn extrao tipo de pulsin de dominio (asunto ste sobre el que volver en un instante) y porque identifican, de manera pasmosamente fraudulenta, el rechazo de los Absolutos a los que la constitucionalidad material debiera someterse, nuevamente, con una pulsin asesina.

Porque sostengo, ciertamente, que la democracia no puede serlo (no puede ser realmente poder-del-demos) si se tiene que plegar a un Absoluto sobre el que no puede legislar, al que su poder no alcanza. Pero no sostengo, en modo alguno (y al afirmarlo CFLyLAZ simplemente mienten) que la democracia consista en decidir sin lmites: consiste, antes bien, en la posibilidad efectiva de establecer las condiciones y las concreciones (si se quiere, los lmites) en las que las leyes (las leyes, no el Derecho; el derecho positivo, no el discurso del Derecho) han de regular las condiciones del ejercicio de la soberana.

Pondr un ejemplo para que se entienda mejor la diferencia. Las jerarquas de la iglesia catlica, por ejemplo, sostienen que el poder civil no puede legislar el matrimonio entre homosexuales porque la familia slo puede atenerse al modelo padre/madre/hijos. Esto es, precisamente, imponer la restriccin de un Absoluto a la capacidad normativa de la democracia. Como lo es tambin la afirmacin de la imposibilidad de legislar sobre el divorcio o sobre las condiciones en que el aborto no ser perseguido penalmente o, digamos, sobre la posibilidad de suprimir la propiedad privada de los medios de produccin (puesto que la propiedad privada ha sido establecida como uno de los derechos inalienables -Absolutos- por la Declaracin Universal de los Derechos Humanos). Todos esos ejemplos lo son de intentos de imposicin de un Absoluto (religioso o laico) a la capacidad constitucional de la comunidad; esto es, intentos de poner lmites a la democracia. Y es de eso de lo que hablo cuando digo que la democracia es incompatible con la afirmacin de Absolutos a los que deba atenerse. Si hay Absolutos, esto es, no hay democracia (hay, en su lugar, acaso, un poder teocrtico o un poder "del que sabe") sino aceptacin de "lo que hay y no puede no haber". Equivale esta afirmacin a una reivindicacin del hacer cada cual -o todos juntos, o los ms fuertes..., cual "multitudes" desbocadas y "espontneas" como CFLyLAZ nos las presentan- lo que le venga en gana? Evidentemente no... y casi me da hasta vergenza tener que explicarlo.

Veamos: supongamos establecida la propiedad comn de los medios de produccin significa eso que cualquiera podr, cuando quiera y para lo que quiera, hacer uso de esos medios productivos? No. Ser preciso establecer, y hacerlo entre todos y en comn, las condiciones de su uso, y seguramente ser necesario tambin (por qu no?) establecer sanciones para quienes desobedezcan la ley as establecida. La ley, ciertamente, regular en ese caso el ejercicio de la democracia. Pero eso no es (sugerirlo es una mistificacin intolerable) ni limitarla ni establecer restricciones a las que deba atenerse. Todo lo contrario: es afirmacin de democracia en acto; ejercindose efectivamente. El problema (tanto en lo terico como en lo prctico), por mucho que CFLyLAZ se empeen en otra cosa, no est en la necesidad prctica de establecer leyes sino en la afirmacin de un Absoluto infranqueable al que nuestros autores -como los idelogos de la burguesa- llaman Derecho y al que dicen que toda ley debe ajustarse.

En su "respuesta", CFLyLAZ falsifican mis afirmaciones para presentarlas como una defensa de la ley del ms fuerte. Falsifican incluso los datos histricos (como cuando sugieren que la Constitucin cubana de 1976 permiti terminar con la discriminacin de homosexuales... como si no supiramos que la homosexualidad fue explcitamente ilegal en Cuba hasta 1979, que slo bien entrados los aos 90 se empez a considerar "razonable" no perseguir la homosexualidad y a los homosexuales y a considerar "reprobable" la prctica previa de la reclusin en campos de concentracin... o como si no supiramos que an hoy no se reconocen a los homosexuales los derechos civiles en Cuba -al menos en Venezuela est empezando el trmite para el reconocimiento legal de las uniones de hecho, pero en Cuba eso ni siquiera ha sido planteado- en igualdad de condiciones con los heterosexuales. Para qu esa falsificacin? Es claro: para poder sugerir que en mi defensa del poder popular de los primeros aos de la Revolucin se esconde una defensa o una justificacin de los campos de concentracin en la forma de una defensa o de una justificacin de la "decisin espontnea" de "las multitudes")..

CFLyLAZ, dicho de otro modo, no slo no han contestado a ninguna de las crticas que les presentara en mi escrito anterior sino que, en lugar de contestarlas (y responder as a la primera pregunta que deben contestar, qu es el Derecho?) inventan un adversario al que atribuir un criterio criminal y al que acusar de racista, xenfobo, homfobo y vaya a saber usted cuntas cosas ms.

Una falsificacin sobre la que articulan una nueva mistificacin que no pasa sin consecuencias: la que les permite oponer la "libertad individual" (a la que, en un alarde de "creatividad conceptual", denominan en su escrito "forma-derecho") y lo que llaman "las multitudes". Mistificacin imperdonable en alguien que se dice comunista y que, en todo caso, se sustenta en una "carencia de comprensin" que, nuevamente, conviene solucionar.

3. Democracia y comunismo

Dos son las cuestiones que, para poder avanzar, hay que clarificar: por un lado, la que tiene que ver con la "libertad individual"; por otro, la que atae a la multitud (a eso que nuestros autores denominan "multitudes").

La "libertad individual", efectivamente, tiene mucho que ver con la "forma-derecho". La afirmacin, la posicin -en sentido fuerte-, de individuos libre-iguales es uno de los supuestos bsicos del discurso del Derecho: individuos iguales ante la ley y libres para establecer entre ellos los contratos o acuerdos que "les plazca" establecer. Desde el supuesto de la libertad-igualdad se construye la "ficcin" que permite presentar el modo de produccin capitalista como una articulacin social jurdicamente reglada y que garantiza adems que las relaciones sociales sern regladas jurdicamente y "puestas en derecho" si fuera necesario. Aunque no les guste a nuestros autores, la relacin-capital se construy histricamente afirmando y promoviendo la libertad, la igualdad ante la ley y la independencia civil. Tanto es as que no fue posible la produccin capitalista mientras no se acab con la servidumbre del campesinado -en el mismo proceso que conocemos como "acumulacin originaria"- o, sin ir ms lejos, con la esclavitud de la poblacin negra en Norteamrica. El capitalismo, efectivamente, necesita obreros libres: sin ellos es imposible la relacin salarial y la produccin misma de plusvalor. Esto es as. Es un hecho. Se trata de un dato histrico que no creo que haga falta ahora justificar: ni aludiendo -para que no se me acuse de argumentar "por la autoridad"- a los textos del propio Marx que lo demuestran ni a los muchos historiadores que han mostrado hasta qu punto la "libertad" no supuso ningn alivio real para la extrema explotacin de los esclavos negros estadounidenses sino, ms bien, todo lo contrario (y, a la inversa, cmo la mejora de las condiciones de vida y existencia de esos mismos ciudadanos no ha dependido de su acceso a "la libertad" sino de la potencia de resistencia y sublevacin que han desplegado).

Con esta afirmacin ni digo ni sugiero que "la libertad" deba ser rechazada como instrumento al servicio del malvado capitalismo. Digo, antes bien, que la nica manera de no caer en la "ficcin" jurdica respecto del asunto de la libertad consiste en plantearlo desde un lugar radicalmente distinto a ese en el que las cuestiones jurdicas se dirimen; un lugar, por eso mismo, alejado de la retrica bienpensante de lo polticamente-correcto: hay que decir, en primer lugar, que no tiene ningn sentido plantear la cuestin de la libertad (ni la individual ni la colectiva) desde la temtica de la voluntad o de la apetencia, terreno en el que caemos de bruces al abismo de la publicidad o del condicionamiento; hay que decir tambin, en segundo trmino, que no toda "libertad" es, slo por ser llamada libertad, deseable (yo, por ejemplo -y espero que CFLyLAZ tampoco- nunca defender la libertad de explotar, por mucho que "la libre empresa" quiera hacerse pasar por sacrosanto y/o universal "derecho humano": ni en Madrid, ni en Tombuct, ni en Roma ni en La Habana, porque la libre empresa es capitalismo, digan lo que digan los mercados o los comandantes); hay que decir tambin, finalmente, que el nico contexto en el que tiene sentido (en el que tiene sentido seriamente, tanto en lo conceptual como en lo poltico) es ese en el que libertad se opone a sometimiento.

Defiendo la libertad porque soy enemigo de cualquier sometimiento. De todos los sometimientos y de cualquier sometimiento. En defensa de la libertad y contra el sometimiento a las fuerzas de la naturaleza, por eso, soy firme partidario del conocimiento, de la actividad terica o, por simplificar, de la ciencia (por eso, no porque "la contemplacin del Ser", ajena a todo inters prctico, me parezca un espectculo sublime): sin ella los seres humanos no habramos superado el sometimiento al poder de los rayos o a la fuerza de las tormentas, sin ella no habramos superado el sometimiento a las enfermedades... o a esa limitacin fsica que nos impedira volar, transitar los mares de forma segura o producir los alimentos que permitan eliminar el hambre (por eso soy tambin declarado enemigo de esa apropiacin del saber en manos privadas que -ya sea en la forma de la "patente", ya en la mistificacin de una "ciudad de la ciencia" separada y ajena del comn- lejos de servir a la liberacin de todos, genera por esa va nuevas formas de servidumbre y sometimiento ajeno). En defensa de la libertad y contra el sometimiento a los Absolutos y a sus valedores, soy defensor del matrimonio entre homosexuales, o de la regulacin del divorcio, o de la despenalizacin del aborto, o de la no-discriminacin (del no-sometimiento) por motivos de gnero, o de etnia, o de nacionalidad, o de origen, o de edad... o por cualquier otro (aunque las instituciones en s mismas no sean inventos que me apasionen, aunque las identidades -tnicas, nacionales, de gnero o de cualquier tipo- me parezcan en el fondo elementos que distorsionan la realidad ms que aclararla). En defensa de la libertad y contra el sometimiento de unos por otros... soy comunista (porque el comunismo, como la libertad, no se juega en el terreno de la moral sino en el de la fuerza liberadora que suprime el sometimiento -todos los sometimientos- o intenta suprimirlo, en el de la potencia de liberacin y en su reverso: lo que, a los solos efectos de distinguirlo con un trmino, llamar "el poder", la potencia arrebatada y vuelta contra nosotros, la "potencia explotada").

La cuestin de la libertad no es una cuestin "moral" y su "defensa", por eso, no tiene nada que ver con que "nos parezca mal" que alguien est o sea sometido. Me parece mal, sin duda, el sometimiento (lo dir para que CFLyLAZ no sufran por la salvacin de mi alma), pero si estoy radicalmente en contra del sometimiento (que lo estoy, como CFLyLAZ) no es "porque me parezca mal" sino por otra cosa: porque todo sometimiento es una impotencia innecesaria e injustificable. Impotencia que, adems, se traduce siempre en una potencia que algn otro (nos) arrebata y utiliza en contra nuestra: que se traduce siempre en servidumbre. Todo sometimiento. Y no me hace falta, por eso, ningn criterio por el que distinguir unos sometimientos de otros, ninguna Medida por la que decidir quienes son los mos.

Quiz, adems, desde este asunto de la servidumbre y de la potencia sea capaz de explicar de manera sencilla la cuestin esa de la multitud que a nuestros autores tanto les preocupa.

La cuestin es que "vivir en comunidad" es otro de los modos de escapar de la servidumbre (de escapar del sometimiento): de la servidumbre, por ejemplo, respecto de las fuerzas de la naturaleza y, tambin, si esa "comunidad" se construye adecuadamente para ese efecto, de la servidumbre a otros individuos o grupos que quisieran someternos. Spinoza explicaba por eso que vivir en comunidad permite aumentar nuestra libertad (individual, claro) aumentando nuestra potencia de actuacin y, eventualmente, de defensa frente a "las agresiones". Nada es ms til al hombre, deca, que la compaa de otro (y si ambos se conducen segn la gua de la razn, vale decir, "sin contarse cuentos", ms til todava). Aunque a CFLyLAZ no les gustar que cite a ese autor -al que acaso no conozcan - me parece importante reivindicar esta manera de presentar las cosas tan distinta de la que el liberalismo nos quiere mostrar como evidente: un pensamiento que adems de no dar por hecho que los hombres son "lobos para el hombre", no presupone, como s hace el liberalismo, ninguna dicotoma o enfrentamiento insuperable entre la sociedad y el individuo o entre la comunidad y el individuo. Precisamente es en compaa y colaboracin con otros como garantizamos mejor nuestra supervivencia, como ms claramente aumentamos nuestra libertad (individual, tambin en este caso), de manera que los otros no son el lmite de nuestra libertad sino la condicin misma de su ampliacin y de su eficacia. Los individuos se ayudan mutuamente a ser libres unindose en comunidad, formando una sociedad.

Lo que sucede es que esa formulacin tan general -al menos hasta ahora- no se da en los hechos salvo en contadas ocasiones, en mbitos bastante restringidos o en "comunidades" muy pequeas y, por eso, "poco potentes" (que, por eso, no han sido capaces de garantizar su propia supervivencia) precisamente porque las sociedades histricamente constituidas han incluido siempre relaciones de dominio de unos sobre otros y, por eso, en ellas, la capacidad de liberacin comn, la potencia colectiva, en lugar de servir realmente para la liberacin comn ha servido para fundar el poder de unos sobre otros. La sociedad no es un efecto de comunidad resultante de la asociacin espontnea de los individuos sino el producto de relaciones sociales determinadas que, adems, histricamente, se han dado en la forma del dominio. La sociedad no es un dato de la naturaleza: la sociedad se construye (y se construye, de hecho, articulando relaciones de poder). Y una sociedad sin dominacin (una multitud libre) tiene tambin que ser construida; trabajosamente construida. Ni espontaneidad, pues, ni automatismos constitutivos.

Los diferentes modos de produccin existentes (o "existidos") son diferentes modos en que se ha articulado, efectivamente, el dominio de unos sobre otros, el sometimiento de unos por otros: diferentes modos porque la "ley" que nos permite explicar sus regularidades y su funcionamiento es diferente. Diferentes, pero, todos ellos, modos de dominio de unos sobre otros (modos tambin de articulacin de la resistencia al dominio y, por eso, en todos ellos, la lucha de clases, el enfrentamiento entre quienes quieren perpetuar el dominio y quienes quieren eliminarlo, es el motor de la historia). No porque deba ser as sino porque as ha sido.

La tradicin marxista siempre lo ha entendido as, y as tambin lo entiendo yo (y CFLyLAZ, estoy seguro); as lo entenda tambin Spinoza en ltimo trmino (aunque en su lenguaje y con sus limitaciones) y as lo entienden Negri (aunque en algn arrebato pasional pueda contarlo de manera que parezca decir otra cosa) y toda una corriente de autores que partiendo del lenguaje spinoziano utiliza la nocin de "multitud" y la trae al anlisis del capitalismo postfordista. En estos anlisis, por eso, aunque CFLyLAZ se empeen en ridiculizar lo que no entienden (vanse los prrafos 3, 6, 7 y 9 de su respuesta), ni hay una "metafsica de la multitud" ni mucho menos una defensa de la "espontaneidad" de las "multitudes". La nocin de "multitud" es til (conceptualmente til, tericamente til, til para el conocimiento... y til para la prctica poltica) precisamente porque permite entender que el poder que detentan los dominadores no lo obtienen ni por casualidad ni por la gracias de Dios (vale decir, no es un Absoluto inexplicable) sino que es el poder mismo de la comunidad, la potencia comn de liberacin de la servidumbre que la cooperacin genera, pero expropiada por unos y puesta a funcionar para dominar a los otros (para someterlos y, en el modo de produccin capitalista, imponer la reproduccin de la explotacin sobre la norma de la forma-salario). Es til, adems, para otras cosas: aunque yo introduzco ciertos matices a esa reflexin que no es ahora el caso desarrollar, algunos autores consideran que la nocin de multitud es til para mostrar, desde ella, que si en algn momento pudo pensarse en la necesidad de una funcin de direccin u organizacin de la actividad productiva que justificara la existencia y el papel preponderante de "los que saben", el actual desarrollo de los circuitos de la comunicacin y la transformacin de la produccin constituyendo modos de regulacin que slo funcionan sobre el modelo de la cooperacin generalizada, de la multitud en acto, hace esa funcin totalmente innecesaria en el ms "tcnico" de los sentidos y, as, total y absolutamente superflua: un freno objetivo -por decirlo as- para el desarrollo mismo de las "fuerzas productivas.

"Multitud libre" no se opone a libertad individual sino a "multitud sometida". No porque se diga que la multitud es "naturalmente" libre en su espontaneidad o en s misma portadora del germen de la pureza; no porque se diga que basta dejar a la "multitud" que despliegue "en libertad" sus dinmicas "naturales" para que est dado el comunismo, sino porque una "multitud libre" es aquella que no se articula sobre la norma del dominio de unos sobre otros. En ese sentido, adems, coincide con la frmula marxiana que define el comunismo como una "sociedad libre de hombres libres". Una frmula que, aunque CFLyCAZ se empeen en lo contrario, nunca ha sido usada -ni ha sido defendida nunca- por los idelogos del Capital, ni puede serlo.

CFLyLAZ, en su "respuesta" a mi escrito anterior, queriendo mirar desde arriba (jueces desde el tribunal de la Razn) lo que les planteo, no han encontrado mejor procedimiento argumental que falsearlo para intentar mostrarlo ridculo. Hacindolo han jugado tambin a llevar al ridculo la frmula misma de Marx ("corrigindola" incluso, aadiendo un polticamente correcto "[y mujeres]"... como si eso fuera lo relevante en la frmula... y no precisamente que en ella se hace referencia a una comunidad libre y se distingue, por tanto, de las que no lo son: las existentes) diciendo que en ella queda todo en un grado de generalidad y de abstraccin tal que cualquier liberal la asumira sin problemas. Lo ms curioso -e incomprensible: casi ridculo, esto s- es que, inmediatamente, frente a la frmula, lanzan una propuesta poltica (que sustentara lo que llaman el "proyecto poltico de la ciudadana") consistente en una defensa de la "forma-derecho", identificada, sin ninguna determinacin, con la libertad individual!!! Y no llegan siquiera a entender que se les pueda objetar que estn eternizando como Absolutos los principios que funcionan como sustento jurdico-ideolgico (como forma jurdica) del propio capitalismo. No ven eso de la "libertad individual" como una frmula general y "abstracta": debe parecerles algo "muy concreto".

Las sociedades, ciertamente, no son el reino puro de la concordia. Estn articuladas sobre unas relaciones que sobredeterminan la cooperacin por el dominio. Pero en ningn sitio est escrito que tengan necesariamente que ser agrupaciones de individuos enfrentadas por su inters particular (vale decir: libres, iguales e independientes; lobos unos para otros). En ningn sitio est escrito que el dominio sea una condena insalvable. En ningn sitio est escrito que deba renunciarse a la construccin de una socialidad no marcada por relaciones de dominacin, que haya que renunciar a la democracia, a la efectiva disposicin por los individuos del poder que deriva de su potencia, a la efectiva disposicin de la soberana que procede de sus potencias cooperantes.

A eso llamamos/llamo democracia: una forma de ejercicio de la soberana, una forma de articulacin social, en la que el poder de todos sea de todos, en la que nada ni nadie pueda apoderarse de esa potencia colectiva que slo es si es soberana; ni una clase social, ni los que saben ni los Absolutos. A eso mismo llamamos/llamo comunismo: una sociedad en la que la comunidad, la cooperacin, sirva a la libertad comn (de todos) porque es de todos (comn) la potencia de liberacin que articula. Y esa identidad democracia/comunismo ni es metafsica ni deriva de una metafsica: es un proyecto poltico. Hagamos incluso un poco de poesa: el ms bello proyecto poltico que podamos proponernos; tambin el ms digno.

Si CFLyLAZ no comparten ese proyecto, estn permtase la expresin- en su derecho, pero eso no les autoriza a llamar comunismo a un proyecto poltico el suyo, el que formulan explcitamente en esos trminos- que consiste en obedecer las leyes esperando poder "persuadirlas para que cambien". Explcita y textualmente: En un Estado de Derecho, es decir, en un marco en el que la ley puede ser corregida legalmente, nadie puede legtimamente escudarse en que las leyes son malas para dejarlas de obedecer. Si las leyes son malas lo que hay que hacer es lo que hizo Scrates, obedecerlas. Obedecerlas sin dejar de tratar de persuadirlas para que cambien, para que sean mejores leyes a las que tambin obedecer. Ah donde existe un marco para convencer a las leyes, ninguna ley es lo suficientemente mala como para que haya que dejar de obedecerla. Obedecer incluso las malas leyes es tanto como reafirmar el marco legal en el que las malas leyes pueden ser corregidas, reafirmar esa ley fundamental que legisla, precisamente, que las malas leyes no tienen ninguna posibilidad, que las malas leyes estn abocadas sin remedio a ser corregidas. En cierto sentido, lo que buscaba la Ilustracin a travs de su proyecto poltico era ni ms ni menos que convertir esta conviccin socrtica en la receta definitiva para la erradicacin de la violencia en el mbito de la vida poltica (su Educacin para la ciudadana, p. 176). Obedecer las leyes un proyecto poltico? Todas las leyes? Cualesquiera leyes? Con tal de que puedan ser cambiadas? Ms an: alguna vez se ha cambiado el mundo obedeciendo las leyes? Alguna vez se ha cambiado el mundo defendiendo el derecho? Fue el Derecho el que hizo la revolucin cubana? Fue el Derecho el que hizo fracasar el golpe de estado contra Chvez? Fue el Derecho lo que pusieron en juego las comunidades zapatistas en 1994? El movimiento feminista se articul defendiendo la obediencia a las leyes? Fue impuesto el reconocimiento de algn derecho civil mediante la defensa del Derecho? No sera mediante otra cosa? O, invirtiendo la mirada es la huelga un acto de obediencia al Derecho o un intento de imponer condiciones a la relacin salarial? no tiende a la liberacin el movimiento obrero cuando desborda los lmites de la legalidad para imponer una determinada jornada laboral o unas determinadas condiciones de trabajo? no tenda a la liberacin la desobediencia civil contra las leyes que establecan, por ejemplo, el servicio militar obligatorio? No tiende a la liberacin el movimiento okupa? No multiplicar las preguntas.

No multiplicar unas preguntas que cualquier lector puede, por su cuenta, contestar. En todo caso, CFLyLAZ no van a contestarlas: estoy seguro; ltimamente no suelen hacerlo. Al menos, en su "respuesta", no han contestado a ninguna de las cuestiones que les planteaba, no han respondido a ninguna de las crticas que les haca: a ninguna. Y se han limitado, en lugar de hacerlo, a inventarme un discurso.

No han respondido a ninguna de mis crticas y todas ellas, por eso mismo, siguen formuladas. Alguna vez nuestros autores nos contarn qu es el Derecho, ese derecho que nos proponen "defender" como proyecto poltico? Parece que no... y su "respuesta" lo confirma. Contando para quien quiera atenderlo el cuento del Derecho como "idea regulativa", CFLyLAZ han renunciado al conocimiento; han renunciado a la teora sustituyndola en el mejor de los casos por la pura retrica y en el peor por una reformulacin frustrante de tesis conocidas: de Bernstein cuando no de Kautsky; de la tradicin socialdemcrata.

Quiz alguien pueda pensar -a tenor de mi insistencia- que padezco algn tipo de enfermiza obsesin por el conocimiento [qu perra ha cogido el tipo ste! Qu ms dar si hay conocimiento o no? Puetero academicista! Qu ganas de perder el tiempo! Ser pedante? Si lo que de verdad importa es darles caa a los capitalistas... y eso es lo que CFLyLAZ hacen! Cmo puede criticar a unos "de los nuestros"? Qu estar buscando?]. Y quiz sea eso. Pero no puedo dejar de sealar que sin el conocimiento seguiramos haciendo sacrificios a Zeus para evitar los rayos.

Para hablar del Derecho hay, en primer lugar, que saber qu es y en qu consiste: algo que CFLyLAZ ni saben ni quieren saber: lo consideran slo una "idea regulativa". Lo han discutido muchos autores a lo largo de la historia y, particularmente, la tradicin materialista ha sealado la funcin estructural que ese Derecho juega como instancia determinante en la (re)produccin de las relaciones capitalistas. A la vista de esos anlisis (con los que, si no se est de acuerdo, habr que discutir... pero discutir verdaderamente) es imperioso plantear la cuestin del Derecho de un modo radicalmente distinto, opuesto, al que CFLyLAZ hacen suyo: partiendo, en todo caso, del conocimiento de lo que es y, por tanto, del modo en que funcionan las distintas instancias que articulan la sociedad como sociedad capitalista.

Necesidad de conocimiento, pues: necesidad de pensar la relacin Capital como es, para poder planificar -s, planificar- las formas en que ser posible desmontarla (porque se trata de eso, de desmontar el capitalismo, no de descansar o de encontrar hroes que nos liberen y a los que escuchar... sobre todo si hacen discursos largos).

Aunque pueda parecerles "agotador" y "frustrante" que se les pidan explicaciones o se les reproche la ausencia de un verdadero trabajo con los conceptos, CFLyLAZ no pueden seguir diciendo que las crticas que les planteo parten de un malentendido: ni he entendido mal lo que dicen ni he entendido mal lo que yo mismo digo. Simplemente, lo que digo es distinto de lo que dicen ellos. Y tampoco es nuevo: est dicho en la tradicin marxista con claridad y (no como un argumento de autoridad sino como reivindicacin del conocimiento que expresa) conviene recordrselo. Les regalo, pues, dos textos que a lo mejor no conocen. Uno es de Marx, breve: la Crtica al programa de Gotha; en l encontrarn bien explicado qu significa eso del Derecho, qu es eso de la igualdad y de la "medida"... y encontrarn tambin claramente explicado cmo reivindicar el Derecho es justamente defender el derecho burgus y un cierto tipo de "repblica democrtica" en la que precisamente tendr que ventilarse definitivamente el asunto fundamental de la lucha de clases. El otro es una cita de Althusser, de un fragmento de Les vaches noires que resume y aclara la misma cuestin: "lo que quiere la clase obrera, no es en absoluto la igualdad sino la supresin de las clases, que es algo totalmente distinto. Y Marx va ms all: la igualdad no tiene ningn sentido bajo el derecho burgus; ms an, todo derecho supone y consagra la desigualdad porque hace abstraccin de la diferencia real que existe entre los individuos (diferencia de fuerza, de capacidades, de talentos, etc.) aunque todo sea igual, aunque estn igualmente dadas todas las condiciones de desarrollo del individuo. Y Marx aade prcticamente: para que acabe la desigualdad de derecho es preciso que acabe el derecho y que se logre la desigualdad real de los individuos entre s (siendo iguales las referidas condiciones de desarrollo), algo que slo puede producirse con la abolicin del Estado y del derecho, esto es, con la abolicin de toda relacin mercantil, esto es, en el comunismo. La clase obrera sabe que la reivindicacin del igualitarismo es histricamente un impasse y una trampa; sabe que si compromete todas sus fuerzas en la lucha poltica bajo la bandera de la igualdad, no slo perder la batalla sino que reforzar, con la ideologa jurdica burguesa, la fuerza de la lucha de clase burguesa".

Nota final: cuando haca las ltimas correcciones de este texto, ha aparecido publicado en Rebelin (17/01/2011) un texto de Manuel M. Navarrete que se incorpora a la polmica abierta. El texto lleva por expresivo ttulo "dogma y Derecho". Segn el autor, lo que yo defiendo sera el dogma: acusar de dogmatismo es (siempre lo ha sido) un recurso fcil. Sobre esa cuestin no puedo decir sino que la diferencia entre una reivindicacin del "conocimiento" y una defensa del "dogma" es clara para cualquiera. En el anlisis marxista del modo de produccin capitalista se produce un conocimiento sobre su funcionamiento: sin l es imposible entender el mundo ni proponer cualquier tipo de intervencin poltica (simplemente: es imposible). Mi reivindicacin del marxismo ha sido y es una reivindicacin del conocimiento que el anlisis marxista nos permite... y no otra cosa. La cuestin, en mi opinin, no necesita ms justificacin... sobre todo cuando se me acusa de "dogmtico" por afirmar la potencia explicativa del materialismo jurdico... que resulta estar enfrentado a las construcciones "ortodoxas" y "dogmticas" del marxismo que se han construido en el siglo XX (cosa en la que, al parecer, ni CFLyLAZ ni ahora a Navarrete se haban fijado). En cuanto a la confusin entre "ley" y "derecho", presente en el escrito de Navarrete (tanto como en el CFLyLAZ), creo haber dicho lo suficiente en este mismo escrito y, por tanto, me remito a lo sealado... dndolo por contestacin a las "curiosas" objeciones que me reprochan desconocer la necesidad de la existencia de leyes (como si yo hubiera sugerido tal cosa: nada ms inexacto). Har nicamente un par de precisiones: 1) entre Pashukanis y Vyshinski no hubo realmente "polmica" sino otra cosa; el segundo fue fiscal acusador en el juicio que, al dictado de Stalin, supuso la ejecucin del primero (y de tantos otros); en el juicio y antes del juicio hubo acusaciones del segundo al primero: eso es todo; 2) el "derecho sovitico" construido efectivamente por Stalin y sus sucesores no tiene nada que ver con lo que sealaba Pashukanis sino, antes bien, con lo que mantena Vyshinski; 3) el llamado "derecho proletario" es, pues, una opcin que nada tiene que ver con Pashukanis... y tampoco conmigo. Confundir(se) sobre estas cosas es no haberse enterado de nada... y un nuevo motivo para insistir: para hablar (en serio) del Derecho hay, en primer lugar, que pararse a considerar qu es.



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