Portada :: frica :: Revueltas en el norte de frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2011

A los tiranos del mundo rabe

Lamis Andonis
Al-Yasira

Traducido para Rebelin de Loles Olivn


El levantamiento de Tnez que ha conseguido derrocar a Zine El Abidine Ben Ali, presidente de Tnez, ha derribado los muros del miedo erigidos por la represin y la marginacin, restaurando con ello la fe de los pueblos rabes en su capacidad para exigir justicia social y el fin de la tirana.

Es una advertencia a todos los lderes, ya sean a los respaldados por las potencias internacionales o por las regionales, de que ya no son inmunes a las protestas populares de la furia.

Es cierto que la fuga del pas de Ben Ali es slo el comienzo de un arduo camino hacia la libertad. Es igualmente cierto que los logros del pueblo tunecino podran ser contenidos o confiscados por la lite gobernante del pas que desesperadamente se aferra al poder.

Pero la Intifada de Tnez ha situado al mundo rabe en una encrucijada. Si logra promover plenamente un cambio real en Tnez empujar la puerta abrindola de lleno hacia la libertad del mundo rabe. Si sufre un retroceso seremos testigos de una represin sin precedentes por parte de los gobernantes que luchan por mantener su control absoluto del poder.

De cualquier manera, se ha derrumbado un sistema que combinaba una distribucin marcadamente desigual de la riqueza con la negacin de las libertades.

Un modelo de tirana

Tnez puede haber sido un ejemplo extremo, pero todos los regmenes rabes son variaciones sobre el mismo modelo que de manera obediente sigue las instrucciones occidentales de liberalizacin econmica, mientras se estrangulan los derechos humanos y las libertades civiles.

Occidente ha admirado durante mucho tiempo el sistema tunecino alabando su laicidad y las polticas econmicas liberales, y en su afn por abrir los mercados mundiales y maximizar la rentabilidad, ha hecho la vista gorda a las violaciones de los derechos humanos y al amordazamiento de los medios de comunicacin, dos funciones en las que destac el rgimen de Ben Ali.

Pero el Tnez bajo Ben Ali no era un modelo de laicidad sino un modelo desvergonzado de tirana. Convirti la laicidad en una ideologa del terror no slo en nombre de la lucha contra el extremismo islmico sino en un intento de aplastar el espritu de la oposicin islmica, laica, liberal y socialista por igual.

Al igual que en casos precedentes de pases que se consideraba que haban adoptado modelos econmicos exitosos, como Chile bajo el desaparecido dictador Augusto Pinochet, Occidente, en particular Estados Unidos y Francia, han respaldado al rgimen de Ben Ali priorizando la estabilidad forzada por encima de la democracia.

Sin embargo, incluso cuando tales gobiernos permanecen en el poder durante dcadas gracias al apoyo de Occidente y a un aparato de seguridad que reprime a la gente con inmunidad, es solo cuestin de tiempo que lleguen a un final humillante. Occidente, y Estados Unidos en particular, siempre ha abandonado a sus aliados un ejemplo memorable es la forma en que Washington dej caer a Mohammad Reza Pahlevi, el ex sha de Irn, cuando la ira popular amenaz la estabilidad del pas.

Los rabes estn escuchando

El pueblo de Tnez ha hablado y, lo que es ms importante, el pueblo rabe est escuchando. Las protestas de Tnez ya han provocado manifestaciones pacficas en Jordania, donde la gente ha protestado por la inflacin y por los intentos del gobierno de socavar las libertades polticas y la libertad de prensa y han exigido la salida de Samir al-Rifai, el primer ministro.

El gobierno, al parecer preocupado por la evolucin de los acontecimientos, ha tratado de apaciguar el descontento popular revocando el que haba sido el noveno aumento de los precios de la gasolina desde 1989. Pero ha sido demasiado poco y demasiado tarde, especialmente porque los precios de los alimentos siguen aumentando y es de esperar que los jordanos continen las manifestaciones en las prximas semanas.

El gobierno hara bien en aprender de Tnez que la represin de las fuerzas de seguridad ya no puede resolver sus problemas ni garantizar el consentimiento de sus ciudadanos.

En Egipto, el opositor Movimiento para el Cambio parece haber cobrado vigor por los acontecimientos en Tnez. Y en las capitales rabes, de San a El Cairo, el pueblo est enviando un mensaje a sus propios gobiernos cuando expresa su apoyo al pueblo tunecino mediante la organizacin de concentraciones frente a las embajadas de Tnez.

rabes de todas las generaciones expresan asimismo sus sentimientos a travs internet no slo felicitando a los tunecinos sino tambin haciendo llamamientos para movilizaciones similares en sus propios pases. En Facebook muchos han reemplazado sus fotos de perfil con imgenes de la bandera de Tnez, como si se envolvieran a s mismos en los colores de una revolucin rabe.

Temor y jbilo

El fracaso de una de las fuerzas de seguridad ms represivas del mundo rabe en sofocar el poder del pueblo ha sido recibido con jbilo. Los bloggers han comparado el caso con la cada del muro de Berln sugiriendo el preludio de una nueva era en la que el pueblo rabe tendr una mayor influencia en la determinacin de su futuro. Mohamed Bouazizi, el joven tunecino que se prendi fuego en protesta contra el desempleo y la pobreza, se ha convertido en un smbolo de los sacrificios de Tnez por la libertad.

Los activistas de la regin han reclamado la tunisacin de la calle rabe tomando a Tnez como un modelo para la afirmacin del poder popular y las aspiraciones de justicia social, la erradicacin de la corrupcin y la democratizacin.

No obstante, el ambiente de celebracin que domina la blogosfera y amplios sectores de la sociedad rabe est manchado por un sentimiento generalizado de cautela y miedo: cautela porque la situacin en Tnez no est clara y miedo de que pueda producirse un golpe de Estado que impondra seguridad pero reprimira las aspiraciones populares.

Queda por ver si el levantamiento de Tnez tendr xito en el logro de reformas radicales o si ser parcialmente abortado por la elite gobernante. Pero ya ha facultado los pueblos de todo el mundo rabe para exponer la falacia de los regmenes que creen que adoptar una agenda pro-occidental les permitir engaar a su pueblo y garantizar su longevidad.

La Historia ha demostrado que las fuerzas de seguridad pueden silenciar a los pueblos pero jams podrn aplastar la rebelin latente que yace bajo las cenizas. O, en palabras de nuestro querido poeta tunecino Abul-Qasim al-Shabi en su poema A los tiranos del mundo:

Fuente: english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/01/2011115135046129936.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter