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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2011

El recurso de hbeas corpus de Gerardo Hernndez, uno de los 5 Hroes cubanos

Machetera
Tlaxcala

Traducido por Manuel Talens y Manuel Cedeo Berrueta


Gerardo Hernndez nunca goz del derecho a un juicio justo, ni por parte de los fiscales ni de su propia defensa (Leonard Weinglass)

Los abogados de Gerardo Hernndez, un ciudadano cubano que est cumpliendo dos condenas a perpetuidad ms 15 aos en el ala de mxima seguridad del Penal Federal de Victorville, en California, han presentado su apelacin final ante la justicia usamericana. Las pruebas en apoyo de su derecho a un nuevo juicio son abrumadoras.

En un caso de caractersticas similares al de los agentes rusos acaecido durante el verano de 2010 en Nueva York, New Jersey y Massachusetts, el FBI detuvo en 1998 a Hernndez en Miami junto con otros nueve cubanos, todos ellos acusados de no haberse inscrito ante el gobierno de EEUU como agentes de un gobierno extranjero y de conspiracin para cometer espionaje. Pero contrariamente a lo que sucedera en 2010 con los rusos, que fueron deportados de inmediato y sin juicio alguno, cinco de los cubanos detenidos se declararon culpables y, en recompensa, se les impusieron condenas reducidas y obtuvieron el permiso de residencia y trabajo (green card), mientras que los otros cinco, entre ellos Gerardo Hernndez, pasaron casi ao y medio presos e incomunicados a la espera de la fecha del juicio. Las autoridades federales decretaron el secreto del sumario por razones de seguridad nacional. Una de las alegaciones en que se basa el actual recurso de hbeas corpus es la manipulacin de las pruebas por parte del gobierno de EEUU. Durante los aos noventa, conforme los cubanos derechistas de Miami contemplaban gozosos la cada de la Unin Sovitica que era el principal patrocinador de Cuba, sus provocaciones contra la Isla empezaron a incrementarse con el mismo objetivo. Pequeos botes y avionetas provenientes de Miami empezaron a adentrarse una y otra vez en el espacio areo y martimo cubano, disparando a hoteles de la playa y lanzando objetos desde el cielo, mientras que al mismo tiempo se contrataban mercenarios para plantar bombas e introducir armas en el pas, todo ello con trgicos y mortferos resultados. La Habana envi entonces agentes cubanos a Miami para que obtuviesen informacin y frustrasen aquellas acciones, que el gobierno de la isla consideraba comprensiblemente como ataques terroristas. El lder de aquellos agentes era Gerardo Hernndez. Conforme se acercaba la fecha del juicio de los 5 Cubanos (as se los conoce en EEUU), sorpresivamente, el ao 2000 se aadi una nueva acusacin a las dos que pesaban contra Hernndez, la de conspiracin para cometer asesinato al apoyar y poner en prctica un plan destinado a derribar aviones civiles usamericanos fuera de los espacios areos de Cuba y EEUU. Casi cinco aos antes del juicio, el 24 de febrero de 1996, dos avionetas pertenecientes a uno de los grupos paramilitares de Miami, conocido como Hermanos al Rescate, haban sido derribadas por aviones de combate cubanos mientras se dirigan a Cuba, en el espacio areo restringido que ya haban violado muchas veces antes. Hermanos al Rescate estaba dirigido por Jos Basulto, uno de los veteranos de la brigada de mercenarios que la CIA organiz para atacar Playa Girn, quien en 1962 haba iniciado la prctica de atacar instalaciones hoteleras en las playas cubanas desde barcos situados cerca de la costa al disparar a un hotel de Miramar con un can de 20 mm instalado en una lancha rpida. En el derribo murieron cuatro personas, tres de ellas ciudadanos usamericanos y la cuarta un cubano con permiso de residencia. Una tercera avioneta escap aquel da en la que iban Basulto y sus tres pasajeros. El argumento utilizado por EEUU fue que Gerardo Hernndez estaba al corriente de un plan del gobierno cubano para derribar los aviones; que el plan era ilegal porque Cuba tena la intencin de derribarlo en el espacio areo internacional no en el cubano y que l, Hernndez, estuvo de acuerdo en colaborar con el plan. Al cabo de siete meses de un juicio marcado por una histeria meditica poco habitual incluso para los estndares de Miami, los cinco fueron condenados por todos los cargos que pesaban contra ellos.

El proceso inicial de apelaciones

Hernndez y sus compatriotas recurrieron las sentencias. En 2005, un tribunal colegiado de apelacin de tres jueces revoc todas las condenas por unanimidad debido al prejuicio existente contra ellos en la comunidad de Miami y a la incapacidad del tribunal para trasladar el juicio lejos de ese estado.

El gobierno solicit la revisin de dicha decisin ante la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito en pleno, compuesta por once jueces. A pesar de que la revocatoria de las condenas haba sido una decisin tomada por unanimidad, el Tribunal en Pleno revoc esa decisin, restableci las condenas y remiti los puntos restantes, salvo el cambio jurisdiccin fuera de Miami, a un tribunal colegiado, compuesto por los jueces Birch, Pryor y Kravitch, el cual ratific las condenas en una decisin que cont con dos votos favorables y uno en contra, si bien orden que tres de los acusados fuesen sentenciados de nuevo. La sentencia de dos cadenas perpetuas ms 15 aos contra Gerardo Hernndez fue ratificada, pero la jueza Kravitch expuso sin ambages los argumentos de su voto en contra. En cuanto al juez Birch, al referirse de forma explcita a la sentencia de Hernndez, coment que se trataba de un caso muy dudoso. Leonard Weinglass, uno de los abogados que intervinieron en la apelacin de Gerardo Hernndez, piensa que la gente debera leer la explicacin del voto en contra de Kravitch, una veterana y respetada jueza de la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito, que argument con elocuencia en contra de la condena y especific que Hernndez no debera haber sido condenado porque no estaba al tanto de lo que iba a ocurrir con los aviones aquel da y que Cuba tena derecho a defenderse. Esto lo dijo la jueza, no nos lo hemos inventado nosotros, afirm Weinglass. Weinglass llama asimismo la atencin sobre el lenguaje utilizado por Birch: Es de sealar, seala, que no dijo que era un caso dudoso, sino muy dudoso. Pryor, que es uno de los jueces ms conservadores del pas, fue el nico que no manifest la menor vacilacin ante la condena de Hernndez.

Recurso de hbeas corpus

El recurso de hbeas corpus slo puede presentarse una vez que se hayan agotado todas las apelaciones, lo cual ya ha tenido lugar, pues tras la reconsideracin de Birch, Pryor y Kravitch, el caso de los 5 Cubanos sigui su curso legal hasta la Corte Suprema, que en junio de 2009 rehus conocerla. Con todos sus apndices, este recurso de hbeas corpus que el actual equipo legal de Gerardo Hernndez acaba de presentar suma ya centenares de pginas. Se centra detenidamente en los errores cometidos por Paul McKenna, el defensor pblico que se le asign al agente cubano; errores que, junto con las infracciones cometidas por el fiscal, dieron lugar a que Hernndez se viese privado de su derecho constitucional a un juicio justo. Tambin presenta nuevas pruebas que se han dado a conocer desde el juicio inicial, que Weinglass califica de pruebas de una dimensin constitucional.

Buena parte de esas pruebas aluden a que en el ao 2006 se descubri que muchos de los periodistas que en 2000-2001 escribieron reportajes incendiarios sobre el juicio estaban al mismo tiempo en la nmina del gobierno usamericano y trabajaban para Radio Mart y TV Mart, emisoras de propaganda anticubana operadas por el gobierno de EEUU. Las dificultades que fue necesario sortear para obtener informacin sobre los periodistas implicados en la manipulacin meditica de la comunidad anticubana de Miami durante el juicio es otra historia, interesante por s sola. Algunas de las nuevas pruebas tambin proceden de la informacin confidencial que el gobierno ocult indebidamente para facilitar su posicin mientras que, al mismo tiempo, le negaba a Hernndez la oportunidad de defenderse. El recurso muestra de qu manera los derechos del cubano a un juici justo fueron violados cuando el gobierno excluy a Hernndez y a su abogado McKenna de una audiencia privada con una sola de las partes, en la que se revisaron, entre otros documentos, los mensajes (interceptados) de alta frecuencia del gobierno cubano a sus agentes y se decidi cules de ellos se admitiran en el juicio. Si [Hernndez] hubiera estado al tanto de la existencia de esos mensajes de alta frecuencia (se supo ms tarde que el gobierno usamericano divulg slo 44 de los aproximadamente 350 interceptados) y de las comunicaciones adicionales clasificadas como secretas, habra tratado de incluirlas como prueba de que no saba que el gobierno de Cuba trataba del derribar ilegalmente el avin de Hermanos al Rescate [1]

Desvirtuacin meditica de las apelaciones

Resulta prcticamente imposible explicar las innumerables y, a menudo, enormemente tcnicas violaciones al debido proceso que se enumeran en la apelacin si se hace mediante un escrutinio rpido y superficial de los documentos para seleccionar las citas ms sensacionalistas y, luego, contactar a las fuentes de ambos lados con el fin de pedirles su opinin. Esta tcnica ya la puso en prctica el Miami Herald el pasado 26 de diciembre de 2010, en un artculo firmado por Jay Weaver y encabezado por el siguiente titular: El jefe de los espas cubanos dice ahora que el tiroteo contra Hermanos al Rescate tuvo lugar fuera del espacio areo de Cuba. El texto es un ejemplo perfecto de que una lectura apresurada y selectiva no puede sustituir al verdadero periodismo de investigacin, pero s servir adecuadamente de propaganda (ntese, tambin, el lenguaje tendencioso del titular: tiroteo en vez de derribo y jefe de espas en vez de, por ejemplo, agente cubano). El caso, tal como lo presenta el Miami Herald, es muy distinto del que defienden los abogados de Gerardo Hernndez.

Errores de la defensa

El recurso de hbeas corpus de Hernndez explica que uno de los errores ms graves que cometi su defensa fue el de no avisarle de que tena derecho a solicitar juicios separados para que lo juzgasen por separado por el tercer cargo de la acusacin, conspiracin para cometer asesinato, en vez de hacerlo en el mismo juicio por los cargos de conspiracin para cometer espionaje y agente extranjero. La consecuencia prctica fue que los cinco cubanos fueron juzgados y condenados en un clima de culpabilidad por asociacin, pero tambin que McKenna estuvo tan ocupado con la tercera acusacin de conspiracin para cometer asesinato que dej indefenso a su cliente en las otras dos. Adems, al no separar el juicio, otros testigos que podran haber testificado que Hernndez no saba nada sobre el derribo de las avionetas, entre ellos los cinco cubanos que rpidamente se declararon culpables y, sobre todo, Ren Gonzlez coacusado junto a Hernndez, que se haba infiltrado en Hermanos al Rescate, no pudieron testificar en su defensa. El problema de que a Gonzlez no le fuese posible testificar podra haberse resuelto, hasta cierto punto, en un juicio unificado por medio de un instrumento legal denominado declaracin jurada conforme a la jurisprudencia en el caso Byrd, pero el abogado McKenna no lo utiliz. Si la defensa hubiese evaluado e investigado estas posibilidades y hubiese consultado con su cliente, ste podra haber obtenido de Ren Gonzlez una declaracin jurada conforme a la jurisprudencia en el caso Byrd, en la que quedara demostrado que cualquier conocimiento que Hernndez pudiese haber tenido con respecto a una inminente confrontacin de Hermanos al Rescate con Cuba era de dominio pblico, a saber, que Cuba podra tratar de derribar aviones si stos continuaban violando su espacio areo y que comprenda que Cuba estaba en su derecho de hacerlo en el interior de su territorio. Hernndez desconoca la existencia de un plan para cometer actos ilegales o actuar de cualquier manera que pudiese provocar legtimamente una represalia militar. [2]

De cmo el Miami Herald no se ha enterado de nada

Otro error grave de la defensa, quiz ms fcil de entender a posteriori, al menos para quienes no sea abogado, fue su insistencia en tratar de poner en entredicho la decisin que haba tomado el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas al determinar que el derribo del avin tuvo lugar en el espacio areo internacional, no en el cubano.

Fue Madeleine Albright quien impuso esa decisin al Consejo de Seguridad, a pesar de que la rama de la aviacin civil de la ONU, la Organizacin de Aviacin Civil Internacional (OACI), tras muchos mesos de investigacin que hubieron de prorrogarse cuando EEUU no respet los plazos establecidos para la entrega de sus pruebas, haba encontrado que los datos de los radares cubano y usamericano mostraban diferencias significativas e irreconciliables y, debido a tales diferencias y a otras irregularidades, el Consejo de la OACI se haba negado a refrendar su propio informe de investigacin. Pero eso no fue un obstculo para Albright, pues ella y sus colegas diplomticos determinaron por s mismos la localizacin. McKenna opt equivocadamente por tratar de convencer al jurado de Miami de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se haba equivocado y trat de que se reexaminase esta decisin en el tribunal de Miami. Pero ya entonces la decisin del Consejo de Seguridad se haba utilizado en otro juicio, tambin en Miami, como argumento para acceder a activos congelados de Cuba con el fin de compensar econmicamente a las familias de los ocupantes de las avionetas derribadas y a sus abogados. Al tratar de convencer a un jurado de doce personas inexpertas en cuestiones de aviacin de que reexaminasen la investigacin de la OACI y concluyesen que era Cuba, no el gobierno de EEUU, quien tena razn propuesta totalmente inviable en una comunidad donde los aviadores muertos de Hermanos al Rescate haban sido presentados como hroes, McKenna se puso a s mismo en situacin de inferioridad, ya no ante un precedente judicial, sino ante dos. Lo nico que consigui este tipo de defensa fue endurecer el antagonismo del jurado hacia su cliente. Pero lo peor es que tampoco era lo que se le haba pedido que defendiese. Vale la pena releer el tercer cargo de acusacin para mejor comprender este detalle: Conspiracin para cometer asesinato al apoyar y poner en prctica un plan destinado a derribar aviones civiles usamericanos fuera de los espacios areos de Cuba y EEUU. En otras palabras, un plan para derribar aviones en el interior del espacio areo cubano no habra infringido ninguna ley. Fue ah donde McKenna inici su descenso por un camino pavimentado de buenas intenciones al tratar de salvar a su cliente con el argumento de que no se haba cometido delito alguno.


Cuestiones histricas

A pesar de los precedentes jurdicos, una cuestin de carcter histrico que sigue sin resolver es el lugar del derribo, en cuanto se refiere a elementos de hecho. El ltimo apndice del recurso de apelacin deja esto en claro: la informacin satelital de EEUU sera la forma ms objetiva y definitiva para resolver la cuestin de la ubicacin de una vez por todas; pero a pesar de la recomendacin de su perito en aviacin, George Buchner, McKenna nunca solicit esa informacin, ni sta ha sido divulgada. Buchner dice que el equipo de investigacin de la OACI tambin intent obtener esos datos, pero sin xito alguno.

Otro apndice de la apelacin, la declaracin del profesor John Quigley, experto en derecho internacional, deja en claro que algunas de las cuestiones que McKenna trat de argumentar en el juicio de Miami, como la de si los aviones de Hermanos al Rescate eran en realidad militares o civiles, eran errneas e irrelevantes a la luz del derecho internacional establecido: ... la cuestin pertinente es si el Estado territorial podra razonablemente percibir la intrusin como una amenaza inminente, no si la aeronave era de carcter civil o militar. Este argumento en particular tuvo consecuencias verdaderamente devastadoras para Hernndez, difciles de comprender y dolorosas de contemplar, cuando el jurado recibi instrucciones incorrectas para deliberar si los aviones de combate cubanos identificaron debidamente a las avionetas Cessna de Hermanos al Rescate como aviones militares conforme a las normas de la OACI, y, en caso afirmativo, si esos aviones de Hermanos al Rescate fueron derribados, efectivamente, como un ltimo recurso [3] Esto era una cuestin totalmente ajena y absolutamente irrelevante para el cargo de conspiracin del que se acus a Hernndez.

A travs del espejo

A la vista de esto, el derribo fuera del espacio areo cubano no tiene sentido lgico alguno. No hay duda de que Cuba fue agraviada por las constantes incursiones areas de Hermanos al Rescate; una de las partes ms interesantes de la apelacin es el apndice que incluye el informe de investigacin de la OACI, un documento que nunca ha sido revelado al pblico hasta ahora (OACI informe, Parte 1, Parte 2). Las avionetas de Hermanos al Rescate haban pasado a vuelo rasante por el centro de La Habana, lanzando panfletos y medallas religiosas por las ventanas seis meses antes de los derribos, algo tan peligroso como ilegal, no slo en Cuba, sino en todas partes. Los aviones tenan acceso inusual a la Base Naval de EEUU en Guantnamo, y utilizaban ese acceso para acercarse a cualquier territorio cubano que se les antojara en cualquier momento. El derecho de Cuba a defenderse contra tales intrusiones es incuestionable. Sin embargo, un derribo fuera del espacio areo cubano dara lugar, como efectivamente ocurri, a la condena internacional de Cuba, abrira la puerta a la confiscacin de activos cubanos congelados desde 1961, y ms daoso aun, proporcionara el impulso para establecer de forma inamovible el bloqueo de EEUU contra Cuba, mediante la legislacin anticubana conocida como Ley Helms-Burton, que avanzaba lentamente en el Congreso de EEUU a mediados de los aos noventa. Antes del derribo, Clinton haba estado amenazando con vetar el proyecto de ley si por algn milagro fuera aprobada. Tras el derribo, la ley fue aprobada con facilidad. Es posible que no haya habido toda la confrontacin que esperaba Basulto, el terrorista confeso que continuamente buscaba una repeticin del ataque a Playa Girn y todava se pregunta por qu el da 24 no se enviaron aviones de combate usamericanos en represalia, pero la ley Helms-Burton ha sido suficientemente destructiva por s sola. En el juicio de Hernndez, establecer la ubicacin del derribo simplemente no era la cuestin relevante y, en cualquier caso, el gobierno simplemente podra apuntar a la decisin del Consejo de Seguridad. Para condenar a Hernndez, el gobierno necesitaba demostrar la existencia de un plan ilegal para derribar los aviones de Hermanos al Rescate en el espacio areo internacional, no el espacio areo cubano, que Hernndez tena conocimiento de este plan ilegal y que estuvo de acuerdo en apoyarlo. Eso no pudo hacerse.

Depende de cul sea el significado de o

Para superar el salto cuantitativo necesario para creer, contra toda lgica, que Cuba plane deliberadamente derribar los aviones de Hermanos al Rescate en el espacio areo internacional en lugar de hacerlo en el espacio areo cubano, el gobierno present el retorcido argumento de que lo que realmente molestaba a Cuba de las invasiones areas de Hermanos al Rescate no eran su peligrosos y temerarios vuelos rasantes en reas congestionadas, ni la interferencia de Basulto de las frecuencias de radio utilizadas por los aviones comerciales que viajan a travs del corredor areo de Cuba con discursos extemporneos sobre su derecho como cubano libre a violar el espacio areo restringido de cualquiera. Segn el gobierno de EEUU, lo que Cuba realmente quera lograr mediante un derribo planificado en el espacio areo internacional era detener el lanzamiento de panfletos por Hermanos al Rescate desde un punto justo fuera del espacio areo cubano donde las corrientes de aire podran llevarlos a tierra. El informe de la OACI puso claramente de manifiesto cmo en realidad los panfletos haban sido lanzados dentro del espacio areo cubano, y Basulto mismo haba dicho en la radio de Miami que los haba lanzado dentro del espacio areo cubano, pero repentinamente todo esto se olvid (y la defensa no lo rebati).

Documento del informe de la investigacin de la OACI que muestra la trayectoria de las avionetas de Hermanos al Rescate el 13 de enero de 1996, conforme penetraban en el espacio areo cubano para lanzar las papeletas que se dispersaran en La Habana y en sus suburbios del sur (sombreado en gris).

Por ltimo, en un argumento que slo podran hacer los abogados, el gobierno seal un presunto mensaje que pidi a los agentes que infiltrasen Hermanos al Rescate para informar sobre planes de misiones para lanzar panfletos o incursiones en el espacio areo cubano. [la negrita es ma]. Los abogados del gobierno sealaron que la palabra o era prueba de que el plan cubano inclua la confrontacin en el espacio areo internacional para detener la distribucin de panfletos. [4] Esto fue un argumento de un tecnicismo jurdico extremo, pero en lo tocante a Hernndez, no haba absolutamente ninguna prueba de que tuviera alguna informacin privilegiada de que un derribo planificado ocurrira en algn lugar, ya fuera dentro o fuera del espacio areo cubano.

Confrontacin no significa necesariamente derribo

En su voto en contra, la jueza Kravitch seal que en el mejor de los casos, los mensajes en cdigo presentados por el gobierno como prueba evidenciaban que Hernndez (como todo el mundo, incluidos los Hermanos al Rescate) saba que habra algn tipo de confrontacin. Y agreg: Una confrontacin no significa necesariamente un derribo.La prueba de que incluso los Hermanos al Rescate no esperaban nada ms que una confrontacin que posiblemente podra terminar en un aterrizaje forzoso la constituye un video casero dejado deliberadamente en la sede de Hermanos al Rescate el 24 de febrero. En ese video, los participantes del vuelo dijeron que en caso de verse obligados a confesar en la televisin cubana podran utilizar dos maneras de enviar mensajes cifrados a Miami: o bien no inmutndose o reaccionando de forma exagerada. Kravitch lo explica con ms detalle: No es suficiente que el gobierno simplemente muestre que ocurri un derribo en el espacio areo internacional, el gobierno debe probar ms all de toda duda razonable que Hernndez estuvo de acuerdo con un derribo en el espacio areo internacional.Aunque tal acuerdo pueda demostrarse con pruebas circunstanciales, aqu el gobierno no present prueba alguna, ni directa ni circunstancial, de que Hernndez estuviera de acuerdo con un derribo en el espacio areo internacional. En cambio, los indicios apuntanhacia una confrontacin en el espacio areo cubano, lo que niega el requisito de que estuviera de acuerdo en cometer un acto ilcito. ...el hecho de que las comunicaciones interceptadas tras el derribo muestren que Hernndez fue felicitado por su papel y que reconoci su participacin y la calific como un xito no establece claramente un acuerdo para un derribo en el espacio areo internacional. El gobierno no dispone de ningn indicio de que Hernndez estuvo de acuerdo con un derribo en el espacio areo internacional, en oposicin al espacio areo cubano. Hernndez ha sostenido sistemticamenteque el mensaje cifrado que envi a Cuba despus del 24 de febrero, donde dijo que la operacin a la que aportamos un granito de arena termin con xito no se refera a la operacin para interceptar los aviones de Hermanos al Rescate, sino a otra totalmente diferente, la de repatriar a otro agente a Cuba. Dice que el gobierno ha creado deliberadamente una nube de confusin sobre las dos operaciones a fin de utilizar ese mensaje en particular en el caso en su contra. Al concentrarse errneamente en el lugar del derribo, McKenna no se opuso ni objet la cnica apropiacin indebida del mensaje por parte del gobierno. Incluso si uno acepta la caracterizacin errnea de ese mensaje en particular por parte del gobierno, Kravitch explic que todava no es suficiente para una condena; si Hernndez realmente se hubiera referido al derribo de un avin enemigo como un xito, eso no quiere decir que estuviera de acuerdo con un plan para derribarlo en el espacio areo internacional en lugar de en el espacio areo cubano.

El doble cubano de Richard Gere

El agente a cuyo regreso se refera Hernndez en el mensaje del grano de arena era Juan Pablo Roque, un enigmtico personaje del caso. A menudo mencionado como alguien que tiene un sorprendente parecido con Richard Gere, Roque lleg buceando hasta la base estadounidense en Guantnamo y pronto se encontr en Miami, donde conquist los corazones de Basulto y su clan con el cuento de que era un piloto militar cubano que haba sido retirado del servicio, por lo que se sinti desencantado. La Fundacin Nacional Cubano Americana (FNCA) incluso facilit una publicacin autofinanciada de sus memorias, mientras Roque comenz a trabajar clandestinamente para el FBI, proporcionando informacin sobre actividades y planes ocultos y poco edificantes de Hermanos al Rescate para trfico de drogas y contrabando de armas. Pero al poco tiempo de llegar a Miami, Roque sufri una nostalgia insoportable y pidi ser transferido de regreso. Hernndez tuvo a cargo la tarea de organizar la nueva desercin del desertor. La Operacin Venecia fue planificada como una manera de conseguir que Roque regresara a Cuba y, al mismo tiempo, aprovechar la informacin que Roque haba reunido, mediante conferencias de prensa planificadas en donde revelara casi la misma informacin que haba dado al FBI.

Un documento cubano ultrasecreto incluido en el recurso de apelacin confirma que esta denuncia era el objetivo principal de la Operacin Venecia, y que el regreso de Roque fue aprobado por el cuartel general de la inteligencia cubana a finales de febrero o a principios de marzo de 1996, [5] segn fuese la disponibilidad de vuelos comerciales. En el momento del juicio se trat a fondo el hecho de que Roque haba escapado el 23 de febrero y lleg a Cuba el da del derribo o al da siguiente. Pero el momento fue una coincidencia, debida principalmente a la insistencia de Roque en que se le repatriara a tiempo para el cumpleaos de su hijo el da 26, y se puede demostrar que el derribo el da 24 era contrario a los objetivos de la Operacin Venecia. Aunque Roque apareci en CNN con Luca Newman el 27 y tambin lo entrevist el peridico cubano Juventud Rebelde el 3 de marzo, todava manteniendo su cobertura a fin de proteger a los dems agentes en Miami, la avalancha de prensa negativa sobre el derribo eclips en gran medida la informacin negativa que revel sobre Hermanos al Rescate en la entrevista.

Demasiado poco y demasiado tarde

Hacia el final del juicio, el abogado defensor de Hernndez parece haberse dado cuenta de que haba estado siguiendo una pista falsa. Despus de seis largos meses de denodados esfuerzos para convencer al jurado de que el lugar del derribo haba sido establecido errneamente, de improviso cambi de rumbo y le dijo al jurado que todas las pruebas que les haba presentado en los ltimos seis meses eran irrelevantes. Esto seguramente no les granje el favor, ni a l ni a su cliente, de los miembros del jurado, que estaban ansiosos por seguir adelante con sus vidas. Lo importante, dijo, fue que el gobierno no pudo probar que Hernndez supiera algo sobre un plan para un derribo ilegal. Pero era demasiado tarde, el dao ya estaba hecho. La apelacin dice que, a su favor, McKenna ha reconocido sus errores en el juicio original y accedi a testificar en una audiencia de hbeas corpus a fin de proporcionar pruebas de por qu Hernndez tiene derecho a un nuevo juicio. Es probable que esa audiencia probatoria se celebre una vez que se hayan presentado todas las respuestas en el caso, en algn momento entre marzo y junio de este ao, aunque segn Weinglass an se desconoce si la jueza Lenard retendr el caso y llevar a cabo la audiencia ella misma o si la remitir a otro juez, como ocurre con frecuencia en Miami.

Una fuerza invisible

Mientras tanto, en el desolado desierto de California, Hernndez sigue siendo un activo defensor de su propio caso y del de sus cuatro compaeros. Esto conduce a veces a curiosos resentimientos por parte de sus carceleros. Recibes demasiado correo, le dicen, y en la lgica invertida del sistema penitenciario federal, la solucin consiste en retener su correo hasta que el exceso se convierte en una avalancha. l sigue soportando castigos extrajudiciales, como la negacin de una visa, durante 13 aos consecutivos, para que su esposa lo visite. Se le niega el acceso al correo electrnico que, en cambio, se concede a delincuentes habituales y probadamente violentos que estn presos en la misma crcel. El verano pasado fue transferido de improviso e inexplicablemente a la celda de castigo de la crcel, de la que fue liberado unas semanas ms tarde a raz de una protesta internacional. Con independencia de que en ltima instancia se le conceda a Hernndez su derecho a un juicio justo mediante un nuevo proceso, l conserva intacto el optimismo, atemperado por el sentido de la realidad. De los mltiples esfuerzos que se estn haciendo para obtener su libertad dice son como el agua que cae sobre una roca, e incluso las rocas ms duras ceden con el tiempo.

Mi agradecimiento a Nelson Valds, Manuel Cedeo Berrueta y Manuel Talens por su ayuda en la preparacin y traduccin de este informe.

Notas

[1] Gerardo Hernndez, Movant, vs. United States of America, Respondent - Memorandum in Support of Motion to Vacate, Set Aside, or Correct Judgment and Sentence under 28 U.SC. 2255, p. 79.

[2] Ibid, p. 19.

[3] Ibid, p. 37.

[4] Ibid, p. 31.

[5] Ibid, Appendix B.

Fuente: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=3354

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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